1 de mayo de 2021
Resumen de abril
Este mes he tenido un error que me ha mandado para atrás la cartera un -3,46% y me ha dejado a 1 de mayo un resultado de sólo el +1,56% en el año. Y esto en un contexto en el que los índices están subiendo a punta pala y el S&P500 ya lleva un +12% en el año.

El error se llama corto en los bonos, y no por un problema en el análisis sino por un exceso de apalancamiento. El primer corto en los bonos lo pongo en marzo en el bono a 10 años a un rendimiento del 1,46%, y enseguida comencé a ganar. Y esta inversión, que ahora aún sería provechosa, la echo a perder por la ansiedad de ganar mucho más y me voy y vendo tres futuros del bono a 30 años. Esto significaba tener en corto más de cinco veces mi cartera contra un activo que llevaba cuarenta años subiendo, además muy volátil. Como es lógico, pronto me cagué y salí con pérdidas, aunque más o menos perdí lo ganado con la operación anterior. Todavía hice una jugadita mínimamente inteligente, que fue cerrar dos futuros y dejar uno, por si había humillante rebote, que lo hubo, por lo que luego pude cerrar el tercero con una pérdida pequeña en total. Ahí tuve la oportunidad de estarme quieto, de reconocer que de la inversión en bonos no tenía ni puta idea, de parar los grandes apalancamientos, pero no la aproveché y en pocos días volví a la carga vendiendo cuatro futuros del bono a 10 años, es decir, casi seis veces mi cartera. Aquí la cosa fue mucho peor, porque el rendimiento al que entré ya era 1,70%, no había mucho margen de subida ya. En muy pocos días la cosa se empezó a complicar, aguanté una primera bajadita, que recuperó en parte, pero la segunda bajadita ya me iba apretando el torniquete de mala manera. Recuerdo que fui uno de esos días de vacaciones a pegar una caminata por el Barranc de Malafí, de Ebo a Tollos, y estuve sudando entre los mosquitos, las zarzas y aquellas inmensas peñas, y al volver se ve que se me aclararon las ideas y fui dándome cuenta del riesgo que estaba corriendo. Cualquier operation twist o jugadita de la Fed se iba a comer la mitad de mi cartera. Aguanté todavía algún día, pero en otra de las bajaditas tontas que estos activos suelen hacer acabé por cerrar la posición. Recuerdo que el rendimiento estaba en 1,619%, es decir, por encima de mi primera entrada en corto pero habiéndome provocado una pérdida del 5% de la cartera. Ahora, mientras escribo, ese rendimiento está en 1,626%.

En mi descargo tengo que decir que justo en esos días tenía una cuadratura de Urano sobre mi Saturno natal, que se venía a sumar a la otra cuadratura que había tenido en enero de Saturno sobre mi Urano natal. Esta cuadratura era una repetición de otra que había tenido a principios de noviembre del año anterior, donde también lo cargué casi todo en el oro y la plata y tuve un mal resultado.

La buena noticia es que ya no voy a tener más cuadraturas de ésas hasta el año 2046, así que me vais a ver rico para esa fecha.

Y después del cagadón simplemente me he montado otra cartera que sí que está funcionando bien, aunque yo creo que todas están funcionando bien y yo haría bien en moverme menos. Esta nueva cartera ha dado algo más del 1% en unas dos semanas, ya veremos cómo va.

Lo que tengo se divide básicamente en dos bloques: empresas españolas baratas y materias primas. Aparte, un 6% lo tengo en el Bitcoin.

En la parte de empresas españolas, tengo Neinor, ACS, Inditex y Viscofán.

A Neinor la he visto muy bien en cuanto a deuda y crecimiento, sobre todo pienso que con la operación de Quabit ha obtenido mucho suelo con descuento y esto le va a dar mucha rentabilidad en los próximos años. En general, creo que el sector de la construcción en España va a ir bien, que la gente va a querer mejorar su vivienda y largarse de las ciudades. Esto incluye también a europeos del norte que van a querer venir para abajo. También creo que la inflación va a mover dinero de inversión hacia el inmobiliario, porque en España la gente invierte en inmuebles, no en bolsa. El precio está muy bien, creo que hay un descuento de casi el 40% con respecto al valor en libros, y en esos libros lo que hay son pisos, chalets y suelo urbanizable. No sé si los otros inversores creen que esos activos van a bajar por la crisis, pero yo creo que van a tender más a subir que otra cosa, el inmobiliario en España no está caro ahora mismo. Me gusta también el plan de Neinor de hacer bloques para dedicar enteramente al alquiler. Y me gusta el dividendo de casi el 5% que ha soltado hace poco.

ACS yo creo que está barata, que el bajón de beneficios le viene por el cierre de las autopistas por los confinamientos, pero pronto volverán los beneficios a crecer y se podrá aprovechar de los planes de infraestructuras que van a montar por todas partes. Tiene también en marcha operaciones corporativas en las que no me voy a meter, pero que valoran la empresa bastante por encima de los 8.500 millones que capitaliza ahora. Pronto va a soltar un dividendo del 14%, el 70% del beneficio, y no lo va a hacer, como dicen algunos, en acciones y ampliando capital. Lo que va a hacer es dar al accionista a elegir si quiere acciones o efectivo, y luego comprar con dinero el mismo número de acciones que haya dado y amortizarlas. Por tanto, ACS tiene el mejor dividendo del Ibex y puede que uno de los mejores del mundo. Pienso que los beneficios después de la pandemia le pueden subir bastante, no creo que sea una empresa en decadencia.

Inditex es la que más ha subido de las cuatro españolas, aunque es la menos barata. Pienso que ha habido una injusta negatividad hacia esta empresa, la han relacionado con las cadenas de tiendas, cuando esto no es así. Inditex vende lo que fabrica, tiene sus propias marcas y le da igual vender por tienda que por internet. De hecho, saca mejores márgenes vendiendo on line que en las tiendas, y pienso que Inditex puede ser el mayor vendedor de ropa on line del mundo, porque es el único que ofrece tallajes homogéneos. Yo acabé harto de pedir en Amazon y tener luego que devolver ropa porque cada uno pone las tallas que le da la gana, compré unos Levi's y me mandaron los gayumbos de Michael Moore, los devolví y los otros aún me estaban grandes, a la tercera vinieron los buenos pero no me los estoy poniendo porque luego compré en Inditex unos vaqueros por 26€ y me están mejor y son un poco elásticos. Lo mismo ocurrió con unos suéters de Adidas, pero por pereza de devolverlos ahora tengo dos, uno de cada talla. En Zara yo ya sé mi talla cuál es, le pego botonazo y me olvido. Además de esto, me ha gustado que no han tocado un euro de deuda en toda la pandemia, ni tenían ni tienen deuda. Esto es muy importante, cuando una empresa pasa por cierres de tiendas, confinamientos y problemas tan graves y tan imprevistos sin tocar la deuda es porque tiene "buenas piernas", como dice Perico Delgado.

Y Viscofán la he comprado buscando un dividendo protegido de la inflación del 3%. No está la empresa especialmente barata, pero crece casi el 10%, va haciendo adquisiciones y va a poder trasladar a sus clientes el 100% de la inflación, por lo que me parece una empresa segura. De momento lo que ha hecho es bajar, pero voy a esperar un poco más y ya veremos.

En la parte de materias primas, he comprado tres mineras (Antofagasta, BHP y Rio Tinto) y cuatro ETF de la empresa WisdomTree.

La que más ha subido es Antofagasta, que hace cobre ahí en Chile. BHP está más diversificada, hace también hierro, aluminio y hasta carbón, y Rio Tinto prácticamente lo mismo que BHP. Analizar estas empresas es casi imposible, dependen totalmente del precio de sus productos, pueden tener balances pésimos y en pérdidas y luego pegar un subidón del 200%. Entonces, aquí yo pienso que la demanda de estos metales va a seguir subiendo durante uno o dos años más como mínimo, creo que las previsiones se quedaron cortas en su momento y que aumentar la oferta cuesta varios años, y por tanto estas empresas de costes fijos van a ver muy inflados sus beneficios. Se habla de un "superciclo" de materias primas, pues no digo que no, nunca han estado tan baratas con respecto a la bolsa.

En cuanto a los ETF, he comprado uno de productos agrícolas, otro de gas natural, otro de magro de cerdo y otro de ganado vacuno. Se ve que he evitado deliberadamente el petróleo porque no me gusta. El que más ha subido es el de productos agrícolas, seguido del de gas natural. Me han bajado los de carne, aunque están recuperando.

La interpretación que hago es, obviamente, inflacionaria, aunque es más optimista que hace un mes. Pienso que la inflación que va a venir no sólo va a ser monetaria, sino que va a ser también por aumento del PIB. Creo que los sectores cíclicos van a tirar muy fuerte, y que la parte barata de la bolsa va a subir, mientras que la parte asimilada a los bonos va a sufrir. Para mí, lo que el Gran Reseteo está diseñando es una transferencia de rentas de arriba abajo, a base de cheques, salarios mínimos, prestaciones sociales, impuestos a los ricos, aranceles, desglobalización, etc. El mundo de Reagan, de depauperación del trabajador, se termina, y con él la deflación crónica que veníamos arrastrando. Hace poco pensaba que había que evitar Europa para invertir, porque la bolsa europea llevaba 20 años sin subir. Ahora pienso que, precisamente por eso, la bolsa europea va a subir. Hemos vivido un largo periodo anémico, con caída del consumo y cierta transferencia de capitales hacia el S&P500. Ahora, si crece el poder adquisitivo del trabajador y se reactiva el consumo, Europa va a iniciar un ciclo de crecimiento y puede que recupere las inversiones que se le iban para EEUU. Recorrido hay, porque las valoraciones siguen siendo muy bajas, ya lo eran antes del virus.

Y me olvidaba del Bitcoin. Lo compré sobre los 50.000€ y cuando bajó aumenté un poco. Ha tenido uno de sus bajones y se viene recuperando, aunque más de uno se ha cagado. En la otra entrada que hice a principios de año gané bastante y aquí vamos a ver lo que pasa, tengo claro que el Bitcoin hará lo contrario de lo que indiquen los cánones de la vela japonesa, porque casi todos los que están dentro son analistas técnicos. Pienso que, con correcciones de por medio, va a seguir subiendo, se va a seguir normalizando como reserva de valor y se va a aprovechar de la inflación. Entiendo a los que no quieren invertir en Bitcoin, no entiendo a los que reniegan del Bitcoin pero están invertidos en oro, porque demuestran que no saben el oro lo que es.

Y pongo aquí mi cartera actual, por si a alguien le interesa. Pero aviso de que es posible que en los próximos meses siga publicando aquí mis opiniones pero no detallando cada operación y cada posición, porque es bastante desagradable estar aquí pregonando los errores, y es un error estar intentando sacar rentabilidad cada mes, porque eso te mete presión y te acabas perdiendo luego las subidas.



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24 de abril de 2021
Los impuestos de Biden
Ha sacado Biden un plan para poner impuestos de hasta el 52% a los rendimientos del capital. Esto lo llevaba en el programa electoral pero no sé si recordáis la interpretación que allí se hizo: Biden es el mejor de los mundos, expansiones monetarias a tope y la parte de impuestos no la va a poder aplicar, así que bolsas para arriba.

Pues a mí me parece que Biden quiere pinchar la bolsa de manera clara. Salen ahora estadísticas diciendo que los aumentos de impuestos nunca han hecho bajar las bolsas, otros siguen insistiendo en que no podrá hacer nada de lo que dice. Aquí en mi pueblo cada vez que le da la gana el alcalde va pegando clavadas por todas partes, pero ¿quién es el presidente de los EEUU para subir impuestos?

Bien, lo veremos, pero para mí esas subidas de impuestos cambian la relación riesgo/beneficio. Si tengo que asumir los mismos riesgos pero la ganancia es la mitad, igual me interesa reducir los riesgos. Quiero decir que no se van a ver favorecidas las estrategias de grandes riesgos para buscar grandes beneficios, todo el ambientillo eufórico actual tendrá menos sentido. Y, en cambio, sí que veo favorecidas las estrategias de dividendo e incluso los bonos. Otra cuestión es cómo va a vender el tío unos bonos que renten el 1,5% cuando luego quiere dejarte sólo el 0,75% tras impuestos y dejar correr la inflación al 4%-5% alegremente. Ahí va a haber cambios.

Pero no creo que estas subidas de impuestos puedan hacer bajar la bolsa en general, porque el dinero en algún sitio tiene que estar. El tío no quiere dejar escapatoria a las devaluaciones, no va a haber donde esconderse. Es posible que se caliente más el mercado inmobiliario, eso sí.

Yo ahora mismo no tengo una sola acción norteamericana. Sí que he cerrado el corto en los bonos, de momento, con una pérdida no desdeñable que vengo recuperando en parte con posiciones en chicharros hispanos, mineras y ETFs de materias primas. Vamos a ver cómo acabo el mes, porque compré un poco de bitcoin y he quedado ahí atrapado. Para principios de mayo os detallaré mis vicisitudes.

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12 de abril de 2021
Lo que he visto estos días
He estado moviéndome estas vacaciones más que nunca, sobre todo los días finales de la Semana Santa. Obviamente, no he salido de la Comunidad Valenciana, pero he visitado la zona de Beniarrés, Lorcha, Castellón de Rugat, Puebla del Duc, Genovés, aparte del Coll de Rates, Callosa d'En Sarrià, Alfaz del Pi, Altea y Benissa. Hasta he recorrido a pie el Barranc de Malafí, en la Vall d'Ebo.

Y aquí están mis conclusiones:

La gente se mueve más que antes, están todo el día caminando por las carreteras unas masas de mujeres, niños y senderistas. El Viernes Santo pasé de Lorcha a Villalonga por una carreterita estrecha por detrás de la montaña, creo que me crucé con unas mil personas, venían probablemente de Gandía, Oliva y alrededores, pero creo que no había nadie en su casa.

La gente busca la montaña. La animación de Lorcha y Villalonga, pueblos normalmente desiertos, contrastaba con la despoblación de Altea, que tenía muchos comercios con carteles de "cerrado" o "liquidación". El único negocio de Altea que anunciaba "próxima apertura" era una especie de clínica. Las que primeramente están tirando la toalla son las tiendas, que ya andaban tocadas por el problema de Amazon. Creo que hay también muchos restaurantes cerrados y quebrados, pero como no tienen que liquidar nada no han puesto carteles. Los bares serán los últimos en caer, pero muchos también lo harán, y los que queden ganarán mucho menos.

Había una cantidad de ciclistas como no he visto en la vida, la diferencia es que antes se formaban grandes grupos, ahora van de dos en dos o de tres en tres. Se están sumando también las mujeres. Pienso que las tiendas de bicicletas y de equipamiento deportivo van a estar tirando bien. La mejor marca de equipamiento deportivo del mundo es Etxeondo, y una de las mejores para bicicletas es Orbea, las dos "producto euskaldún". Si paramos de ir a fabricar a la China igual se crea con esto algún empleo.

Subiendo el Coll de Rates con la moto me alcanzaron dos coches haciendo un ruido tremendo: un Cupra León y un Golf GTI. Iban dos chavales quemando neumático, la gente joven quiere caña, vuelven los 90. Yo puse el intermitente y me aparté. En la cima había más coches y gente que quería caminar montaña arriba. Vi que en el caminito que llega hasta el repetidor habían puesto una cadena y un cartel de "prohibido el paso". Se supone que el vigilante que hay arriba se ha cansado de tener visita.

Hay una cantidad también de motos de gran cilindrada, gente que viene probablemente de Valencia. Una moto, en general, gasta mucho más dinero que las visitas a un bar, os lo digo por experiencia.

La gente saluda y no tiene esas miradas de odio de la crisis de 2008, el estado de ánimo es acuariano, han perdido el miedo y la ambición.

En general, pienso que lo que estamos viviendo es una reconversión, más que una crisis. Sí que hay cambio de hábitos, creo que permanentes, pero eso no tiene por qué implicar un mundo deflacionario y de mayor ahorro. Probablemente haya que construir muchas urbanizaciones en lugares nuevos y haya que desarrollar servicios distintos, pero el estado de ánimo está mejorando mucho. España sabe muy bien bailar sobre los cadáveres.

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7 de abril de 2021
El fin de la devaluación salarial
He leído en estos días el libro Bill Gross on Investing. Es un buen libro, no conocía a Bill Gross. Este tío llegó a gestionar más de 200.000 millones en bonos en Pimco, era uno de los que cortaba el bacalao financiero en los 90 y los 2000.

La primera edición de la obra es de 1997. En la página 127 pone un apartado titulado "Un mundo de inflación al 2%", y vaticina con escalofriante exactitud la evolución que iban a tener los acontecimientos macroeconómicos hasta el día de hoy. Y así lo demostró en su fondo de bonos, cuando sin apenas riesgo estuvo sacándose más del 6% al año.

Entre los factores que cita para mantener la inflación futura en el 2%, el primero es el de la contención salarial:
El entorno comercial cada vez más globalizado continuará bloqueando las subidas salariales. La mano de obra barata en México, China e India, entre otros países del tercer mundo, impedirá que los países industrializados puedan subir los salarios sin perder competitividad. Además, la tremenda aceleración de las reducciones de plantilla en los EEUU de los últimos años es sólo uno de los muchos factores que han evitado que el factor trabajo tenga un mínimo de capacidad de negociación en los años 90. Si la influencia de los costes salariales disminuye, sólo el precio de las materias primas podría ser una amenaza para el escenario de baja inflación, pero esto estaría bastante controlado con las políticas monetarias y fiscales restrictivas que yo espero.
Es decir, que nuestro empobrecimiento fue diseñado por el neoliberalismo ya desde el principio con esa intención. El uso concreto de la mano de obra barata no lo especifica Gross, pero lo hemos visto muy bien: deslocalizaciones, supresión de aranceles e inmigración.

Yo tenía 21 años cuando Gross publicó su libro. En aquel tiempo, nadie hablaba de esa cuestión, sí que se comenzaba a hablar de lo buena que iba a ser la inmigración, de cómo nos iban a pagar las pensiones, de la gran riqueza que nos aportaría la multiculturalidad. La derecha también apoyaba las privatizaciones, la "eficiencia" de la gestión privada, la mejora de la competitividad. Era muy malo el "intervencionismo", no queríamos seguir el camino de la Unión Soviética. La libertad de mercado iba a darnos una prosperidad sin igual.

Pero aquel discurso ya era tradicional en la derecha. El problema fue la izquierda, que sustituyó al intelectual marxista por el bobo progre, que se santificaba y beatificaba en sus grandes ideales. Y a esto se sumaron las feministas, que adoptaron también esa dogmática e hicieron además un buen aporte de mano de obra más barata, aparte de controlar la educación para atontar aún más a la juventud.

No dice Bill Gross cómo se evitaría la caída de consumo al reducir los salarios, pero desde el principio fue evidente: endeudando a la población. Crédito de 30 años para un piso, crédito de 7 años para un coche y crédito de dos años para las vacaciones. Si se gastaba un poco en alguna medida paliativa de la miseria, esto se cargaba a la deuda pública. Esto siguió hasta 2008, cuando ya se vino abajo el tinglado. En ese momento, se encontraron con que los sueldos chinos estaban subiendo y el trabajador occidental ya no se podía endeudar más.

Y ahora ha aparecido Bill Gross en la televisión y ha dicho que aquello que él llamó "la nueva normalidad" en 1997 puede estar tocando a su fin:
Pienso que empezamos a escapar [a la situación de los últimos 20 años], y puede que lo continuemos haciendo. La "nueva normalidad" se basaba en una economía más lenta, inflación más baja y globalización corporativa, y hasta cierto punto la demografía. Pienso que la influencia demográfica va a continuar, la globalización se ha convertido de hecho en la desglobalización, lo que no es deflacionario sino inflacionario, así que eso es un cambio a partir de la pandemia. Porque, por supuesto, la pandemia no ha ayudado a la globalización, de hecho ha acelerado la desglobalización, así que hasta cierto punto el virus ha cambiado las cosas.
Si no se equivoca Gross, los neoliberales deberían empezar a callarse, y vamos a ver si los progres hacen lo propio, porque han sido dos caras de una misma moneda, y empezaría un proceso de reindustrialización de Occidente, con subidas salariales e inflación.

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1 de abril de 2021
Resumen de marzo de 2021
No voy a publicar más el boletín financiero porque ya se me ha estado haciendo pesado. Se vendieron unos 15 en las primeras entregas, la de febrero marcó el máximo en unos 22, tratando el tema de las criptomonedas, y la de marzo apenas vendió 3. Como es una publicación que no se vende por suscripción, cuando tenga cosas que decir puedo preparar otra entrega. Agradezco, por supuesto, la confianza a los que han comprado alguna copia.

Y, para compensar este cese temporal del boletín, voy a aumentar la frecuencia de los artículos aquí.

De entrada, mi cartera en marzo ha perdido un 0,05% por culpa de estupideces que he estado haciendo y una ejecución pésima de un análisis completamente correcto.

Sabéis que estoy corto en los bonos de EEUU desde hace un montón de tiempo, desde que el de 10 años rendía un 1,46%. Pues del 1,46% al 1,72% no he ganado absolutamente nada.

Yo no tenía ni puta idea ni de usar futuros ni de invertir en bonos. Me metí primero en Small Exchange y compré unos pocos futuros muy pequeños, de 1.400€ cada uno, que replicaban el rendimiento del bono a 10 años. Cuando fui analizando el problema inflacionario que se le viene encima al dólar, metí directamente toda mi cartera en 64 de esos futuros, con la idea de multiplicar por dos antes de que llegase el rendimiento al 3%. Luego empezaron a llegarme avisos de Interactive Brokers diciendo que yo estaba hasta las trancas de futuros que podían cotizar en negativo, y que tenía que rolarlos pronto, como muy tarde dos días antes del vencimiento, porque si no meterían una orden automática a mercado. Yo miré el volumen que tenían los futuritos y vi que cada día apenas se cruzaban 20 ó 25, es decir, que una orden a mercado me podía fundir la cartera. Busqué por Google cómo se rolaban los futuros y enseguida comprobé que los spread de esos futuros alcanzaban sobre el 1%, y había que rolarlos cada mes. Vi luego al final del periodo que el volumen de contratación sí que subía un poco, hasta unos 100 contratos. Entonces, esperé hasta esos días y los fui vendiendo con órdenes muy pequeñas, de siete en siete, hasta que me los quité de encima. Se me quedó un beneficio bastante bueno, como del 5% de toda mi cartera.

Hice el cambio inmediato a un corto en dos futuros del bono a 30. No sé cómo hice los cálculos, yo quería tener una exposición parecida a la de los futuros de Small Exchange, pero no contaba con la volatilidad muy superior del bono a 30. Aquello se empezó a mover, y a mí no se me ocurrió más que vender otro futuro más, a lo Gary Cooper, y automáticamente aquello se empezó a despeñar, por efecto de los rebalanceos de fin de trimestre, y yo cada vez me iba cagando más. Pensé que era todo volatilidad y que había que aguantar, pero por la noche me venían fantasmas de short squeeze, Yield Curve Control, apreciaciones del dólar, la bajada contra toda lógica del oro, hasta la historia de cuando Ray Dalio lo perdió todo después de decir en la tele: "I know how markets work". En eso, me levanté el viernes 23, vi que había otro bajadón de rendimiento, y directamente cerré dos de los tres futuros. El cobarde razonamiento fue: si sube, me alegro porque gano, si baja, me alegro porque puedo reabrir los cortos en mejores condiciones. Pero ése fue el mínimo, cuando llegué al trabajo ya había habido un rebote y yo ya me estaba cagando en todo. Decidí dejar ese único futuro vendido hasta recuperar al menos la pérdida en el mes, pero el 5% que había ganado se había esfumado.

Anteayer decidí cambiarme de los bonos a 30 a los de 10, después de ver que el diferencial de rendimiento está históricamente alto y lo normal es que se vaya cerrando un poco. El bono a 10 es mucho menos volátil y, por tanto, he vendido cuatro futuros.

El tema de la inflación en los EEUU va estando cada vez más claro. Se habla de "corrientes deflacionarias". Yo os voy a enseñar las corrientes deflacionarias: la deuda hipotecaria en EEUU ha tocado este mes los 10 billones, y sigue subiendo como un cohete. El máximo de 2008 fueron 12,7 billones. Si descontamos la inflación en este periodo, que ha sido en total del 25%, y el aumento de población, tendríamos una deuda hipotecaria per capita ajustada a la inflación de un 58% de lo que llegó a ser en 2008. Hombre, queda aún margen de subida hasta montar otro burbujón histórico, pero esto de "corriente deflacionaria" tiene más bien poco.

Pero cuidado, se han disparado aún más los créditos a estudiantes, que están ya en el 8,27% del PIB. Si montamos estos dos burbujones juntos, la deuda total está en el 74% del PIB. Aún queda recorrido para llegar al 83% del PIB de 2008.

Pero la cosa no acaba aquí. Por seguir con la vivienda, en el último año los precios han subido un 19%, según Bank of America, y siguen acelerándose. Además, los materiales como el cobre y la madera para construcción han subido un 87% y un 212% respectivamente.

Aparte, los alimentos llevan subido ya un 27%, el petróleo un 51% y los fletes marítimos un 297%.

Entonces, inflación no hay, lo que pasa es que los precios suben.

No hay una compensación de la expansión monetaria con el cierre del crédito ni con un supuesto "desapalancamiento". La M3 está disparada y al rojo vivo, y sólo falta que aumente la velocidad de circulación un poco para que el dólar se venga abajo. Esto va a suceder en los próximos meses cuando la gente pueda salir a gastar y cuando los ahorradores intenten preservar algo del valor de ese ahorro. Va a ser un proceso retroalimentado cada vez más acelerado, no va a tener nada de "transitorio". La confianza en una moneda se deteriora, y eso no se arregla tan rápido.

Y, a todo esto, siguen estos tíos preparando planes de infraestructuras estilo Plan-E de Zapatero. Son desaprensivos, van a seguir gastando hasta que se les caiga todo.

Otro tema aparte es el del Nasdaq. Se dice que "las bolsas aguantan". Desde el 12 de febrero, el Nasdaq se ha dejado un 4,9%, es decir, un 3,2% al mes. En el crash del año 2000, el Nasdaq estuvo bajando 32 meses y perdió un 75% de su valor. Esto es un 2,4% al mes de media. Y no hubo un superdespeñe inicial, el primer mes bajó simplemente un 2,6%.

Es posible que el crash haya empezado ya, y lleve mes y medio en marcha. El catalizador ha sido la inflación y la subsiguiente subida de tipos, todos lo estamos viendo. La gente se cree que en la caída de 2000 sonaban tambores de fondo y los gestores se lanzaban por los balcones, pero no. Estas cosas empiezan así, más bien silenciosamente, y siempre los tontos andan diciendo: "Tranquilos, que pronto vuelven las subidas". Pero, para mí, el proceso previo de distribución que caracteriza las crisis bursátiles ha empezado ya, hay datos que demuestran que en las últimas horas de cada sesión, que es cuando operan las "manos fuertes", no se hace más que vender. El S&P500 se aguanta plano porque están entrando particulares con los cheques de Biden mientras salen los profesionales y los insiders. Esto lo describió muy bien Hyman Minsky.

La economía de EEUU no aguantará sin subir tipos, y la bolsa no aguantará más subidas de tipos. Mi conclusión de lo visto en marzo es que hay que salir de la renta fija y la renta variable, que las materias primas igual aún suben, pero que la mejor inversión es el efectivo en una moneda sin mucha inflación, vamos a poner el franco suizo, el yen o el mismo euro. El corto en los bonos es otra opción, aunque con más riesgos. Y, cuando se pinchen ya del todo las burbujas, ya se verá de entrar largo, primero en bonos y luego en bolsa.

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18 de marzo de 2021
Mi corto en los bonos
Ya desde la última semana de febrero estoy corto en los bonos de EEUU. Primero compré unos futuros muy pequeños sobre el rendimiento del bono a 10 años. Luego he pasado a vender dos futuros del bono a 30 años en el Globex. Llegué a tener 64 futuritos de Small Exchange, y no tenía ni idea de cómo "rolarlos", y me mandó un mensaje Interactive Brokers diciendo que me diese prisa, que si no los liquidarían ellos a las bravas dos días antes de caducar. El lunes los pude vender y pasarme a los ZB, que son mucho más líquidos. No descarto, si hay alguna corrección, incluso vender dos futuros más. Y no tengo ninguna otra posición, sólo eso. El corto en las tecnológicas lo cerré en dos días.

Mi análisis es bien simple, y lo vengo anticipando desde hace semanas: la Fed no puede ya ponerse a comprar bonos para mantenerlos en máximos históricos. Si intentase hacer esto, obviamente tendría que hacerlo creando más dinero, y ahí el dólar seguiría bajando, la inflación seguiría subiendo y las ventas de bonos se acelerarían aún más. La deuda que tienen es de 1,4 PIBs, no sé si van a querer comprarla toda a base de imprimir dólares.

Es por eso que hoy los bonos se están despeñando, porque se han dado cuenta muchos de que la Fed no está pensando en comprarles los bonos para que no pierdan dinero. Realmente, ni quiere ni puede hacerlo.

Si la Fed fuese una madre, una gran matriarca, podríamos decir que tiene un hijo llamado dólar, un marido llamado PIB, una hermana llamada deuda pública y una cuñada llamada bolsa. La Fed fue creada para defender el dólar, es suyo literalmente, es su primera prioridad. El dólar puede tal vez esperar mientras se recupera el PIB, pero si está en riesgo real, antes morirá que lo dejará caer. La Fed sabe que el PIB puede arreglárselas solo, el dólar no, si se devalúa y se va de las manos, viene la Weimar. Después del PIB, que de verdad le importa, no digo que no, viene algo mucho menos importante, que es el mercado de bonos. Ahí, si el dólar y el PIB están muy bien, pues igual puede hacer alguna cosita para reducir el coste de financiación, pero si hay problemas en la economía real o en las monedas, esos problemas mandan. Y la cuarta prioridad es la bolsa, esto es más una cuñada molesta, que siempre anda en burbujas y amenazando crashes. Ahora mismo pienso que la Fed tiene más ganas de que la bolsa baje que de que suba, porque sabe que de las grandes subidas vienen luego las grandes bajadas.

Entonces, que nadie se engañe creyendo que la Fed va a correr rauda a defenderle a él los ETF jugándose la estabilidad del dólar. Si el S&P llegase a despeñarse de tan mala manera que estuviesen las cosas objetivamente baratas, igual hacía dos llamadas a los mayores bancos para pedirles que compraran. Pero de cara a los máximos históricos, buscando los 4.000 puntos cuando ayer nos parecían los 3.000 una barbaridad, y no había habido aún virus, claramente no.

Mirad bien el gráfico histórico del rendimiento de los bonos y cruzadlo con el gráfico histórico del S&P500 y el de los tipos oficiales. Tanto la burbuja del año 2000 como la de 2008, incluso las Nifty Fifty de los 70, las pincha la Fed subiendo los tipos.

En 1972 los tipos están en el 3,25% y las Nifty Fifty son invencibles e imparables. Ahí comienza la Fed a subir tipos. En diciembre de 1972 los tipos alcanzan el 5% y el S&P500 comienza a despeñarse. Los tipos llegan a tocar el 11,22% en agosto del 73, y la bolsa toca fondo en septiembre del 74, habiendo perdido un 55% de su cotización, con una inflación muy fuerte.

En 1999 los tipos han bajado y oscilan alrededor del 4,75%. La bolsa ha multiplicado por cuatro en diez años hasta marzo de 2000. La Fed comienza a subir tipos en junio del 99 y los pone en el 6,5% en junio de 2000. Dos meses más tarde, la bolsa se despeña y pierde un 48,5% de su cotización en dos años.

En julio de 2003 los tipos los bajan hasta el 1% y los mantienen así hasta un año después, cuando empiezan a subirlos. La bolsa sube un 90% en unos cinco años. En julio de 2006, los tipos alcanzan el 5,25%, y se mantienen así hasta julio de 2007. Dos meses más tarde, la bolsa se vuelve a despeñar y cae un 53% en menos de año y medio.

Pero hay otra cosa curiosa, y es que los rendimientos de los bonos se adelantan a los crash de la bolsa. Suelen subir durante todo el periodo alcista bursátil, pero en el año 2000 esos rendimientos tocan máximos en junio, con la última subida de tipos, y a partir de ahí comienzan a bajar bruscamente, anticipando en dos meses el crash.

En 2007 pasó lo mismo, el rendimiento de los bonos toca máximos en julio, con la última subida de tipos, y ahí baja bruscamente, volviéndose a anticipar dos meses al crash.

Entonces, si la secuencia de acontecimientos se repite:
  1. Bolsas alcistas durante un año o dos más.
  2. Rendimiento de los bonos claramente para arriba.
  3. La Fed comienza a subir tipos.
  4. El diferencial entre rendimiento del bono y tipos oficiales se estrecha, pero el rendimiento aún sigue subiendo.
  5. El bono se gira, en dos meses crash.
De modo que esto me hace descartar por el momento la idea bajista que yo tenía en la renta variable, es más que probable que la burbuja la vaya a pinchar la Fed dentro de un año o dos.

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9 de marzo de 2021
Boletín financiero de marzo de 2021
Acaba de salir mi boletín financiero de marzo.

La situación macro la veo tocada en EEUU porque el dólar va a volver a ceder y los tipos los van a tener que seguir subiendo, de modo que las alegrías actuales van a ser cortas.

Las bolsas están infladas, también en Europa, hay demasiada ansiedad por comprar, por correr hacia las rotaciones, y esto va a acabar en mercados bajistas de larga duración. Se dice que China está comprando acciones para evitar las grandes caídas, pero no se dice que la misma China fue la que pinchó la burbuja la víspera del año nuevo lunar, reduciendo la liquidez que prestaba en el mercado repo. Y EEUU está en el mismo plan, primero deja subir los tipos y luego va echando algún capotazo para parar las caídas más fuertes. La deflactación del burbujón la quieren hacer controlada, no sé si lo conseguirán.

Estoy corto en los bonos de EEUU y en un futuro parecido al Nasdaq, no son posiciones muy grandes pero las quiero aumentar en los rebotes. Si alguien se cree que van las bolsas a seguir subiendo siempre, ignorando abiertamente la crisis económica, que vaya despertando. El comodín de la expansión monetaria funciona muy bien al principio, pero cada vez va a dar más problemas, los dos billones más que va a meter Biden son un despropósito.

Os propongo un pequeño cálculo: Microsoft rendía por dividendo un 2,57% en 2016, con el bono a 10 años en el 2,5%. Hoy rinde un 0,99%, con el bono en 1,5%. ¿Cuánto tiene que bajar para rendir un poco más que el bono? ¿Y si la inflación se va al 3% y el bono al 3,5%?

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26 de febrero de 2021
A efectivo
Se ha girado el tema, se ha podrido el rally y yo lo he liquidado todo. Llevo en el año un +4,95% y febrero lo cierro con un +0,7%. El problema es que llevaba una ganancia mucho mayor y en muy pocos días todo lo que tenía se ha desplomado salvajemente. Si no llego a tener una muy buena entrada en China y en el bitcoin, las habría pasado putas.

La liquidez no se aguanta. Si las cosas no valen ese dinero, antes o después lo sacan y ahí te quedas. Ya la gente no hace valoraciones, sólo mira el dinero que aún queda por colocar, hasta que se pone a mirar el dinero que aún queda por sacar.

China ha sido especialmente traicionera, Tencent lleva corregido un 12,5% desde máximos, Meituan un 24,6%, Alibaba un 12,9% en esta última corrección y un 24,3% desde sus máximos del 28 de octubre, JD corrige también un 13,62% y KingDee un 27,28%. Todas éstas las he conseguido vender aún con beneficios excepto KingDee.

Peor me ha ido con el fondo HSTE, en el que me había apalancado hacía demasiado poco tiempo.

En total, la parte china de la cartera me ha rentado un 1,3% de toda la cartera. Esto viene a ser un 5% de lo invertido, en dos meses.

Obviamente, esto ahora se puede disparar al alza, rebotar fuertemente y seguir siempre subiendo sin descansar, pero la sobrevaloración actual no puede ser ya más evidente. Meituan tiene el PER a 200 y ha llegado a multiplicar por cuatro en un año. Tencent todavía ahora está un 40% por encima de los precios de antes del crash del virus, con el per a 44. Alibaba es la menos sobrevalorada, pero aún cotiza un 32% por encima de sus precios anteriores al virus, con todo lo que ha bajado y con los problemas regulatorios, y aún el per lo tiene a 30. JD ha llegado también este año a multiplicar casi por dos y cotiza ahora un 35% por encima de los precios de antes del virus, con el PER a 33. KingDee ha llegado a multiplicar por cuatro en el año, con esta corrección está aún casi al triple de los precios anteriores al virus.

Con KingDee se podría hacer un estudio académico para los cursillos de bolsa: "Mirad cómo Alberto Noguera consiguió, en el año en el que esta acción multiplicó por cuatro, entrar dos veces y las dos perder dinero".

Entonces, dice George Soros en su libro que la defensa ante una burbuja consiste en saber que estás en una burbuja. Como yo, más o menos, me lo venía barruntando, sobre todo en el melt up final, pues me he salido. Pienso que, aunque haya rebotes técnicos, las tecnológicas chinas han formado un burbujón debido a los excesos de liquidez que ahora está pinchando.

Obviamente, mi intención es volver por allí cuando se haya purgado todo esto, ya veremos cuándo.

También he vendido el bitcoin y el ether. Esto me resulta un poco más fácil de analizar. Resulta que hemos estado, en la última fase del mandato de Trump, asumiendo que la Fed era una máquina de imprimir billetes que no iba a parar hasta igualar la inflación a la de Zimbabue. Ahora, pasadas las elecciones, se ve que ya no tienen tantas ganas de juerga y que sí que se preocupan un poco por el dólar. Simplemente, pienso que Biden prefiere una crisis ahora, con recuperación al final de la legislatura, a una cronificación de los estímulos con riesgo de que todo se le vaya de las manos antes de ir a las urnas. Janet Yellen ya dijo que quería un dólar fuerte, yo esto no lo creí, pero la buena mujer ahí está avisando.

Según el guion de los últimos meses, la Fed ya tendría que haber corrido a comprar bonos para evitar el aumento de los rendimientos, pero esto no lo ha hecho. Entonces, podemos creernos más listos que la Fed y decir: "Tiene que hacer esto o esto otro". O podemos intentar entender lo que están haciendo, siempre considerándolos un poco más listos que los de Zimbabue.

La Fed está viendo venir la inflación y no quiere seguir echando más gasolina a ese fuego, quiere intentar moverse en un punto de equilibrio entre la recesión y la inflación. Esto no es lo que descontaba el mercado, y ahora los peres tienen que bajar. Y no digamos lo que va a ocurrir cuando se pongan las vacunas y la miseria no se vaya.

Primero bajaban las tecnológicas, por aquello de que habían sido usadas como bonos, pero ahora se va detrás el Russell, porque el bono barato significa tipos altos, y tipos altos son quiebras de zombis. Así que va a haber limpieza. También va a haber estanflación y muy probablemente mercado bajista en el S&P500.

¿Por qué, entonces, vendo el bitcoin? Porque para mí no es más que un respaldo inflacionario, y si la Fed deja bajar los bonos, ya el bitcoin pierde atractivo. No hace falta recordar que el bitcoin aún multiplica casi por cinco en un año, no es que esté barato.

El ether me lo quito de encima también porque los que están invertidos no tienen ni puta idea de para lo que sirve Ethereum y yo no sé tampoco cuánto negocio real ahí se está haciendo. Ya volveré cuando se aclare la cosa.

De modo que para mí la burbuja mundial se está pinchando y toda esa euforia se va a convertir en miedo. La Fed no va a estar jugándose una hiperinflación por aguantar el S&P500 a 4.000. Dirá que a 3.000 está muy bien y las pensiones están garantizadas. Luego se irá a 2.000 antes de volver a subir. De hecho, si sigue ese endurecimiento de la política monetaria, puede que vuelvan a ser atractivos los cortos.

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23 de febrero de 2021
La hiperinflación del dólar
Se comentan mucho las afirmaciones de Michael Burry comparando la situación actual del dólar con la del marco en la República de Weimar.

En principio, es difícil que esto vuelva a suceder, aunque la inflación actual en los EEUU, si nos fijamos en las subidas de todas las materias primas, aparte de los activos financieros, es sin duda superior a lo que están reconociendo. El IPC que publican con tanta supuesta exactitud no es más que una estadística de una cesta de la compra que ellos mismos elaboran y ahí ponen lo que quieren. Nunca se ha reconocido toda la inflación real, en España en 2005-2008 declaraban un 4% cuando todos veíamos que la realidad superaba el 10%.

Pero sí, es difícil que acabe EEUU como la Weimar, si bien la pregunta que me hago es: ¿cómo piensan parar? No es tanto la expansión monetaria que ya se ha hecho, sino la creciente adicción a ella.

No es seguro que haya hiperinflación, es seguro que habrá hiperinflación o depresión económica. Ellos pueden elegir qué grado de cada una de estas dos cosas quieren tomar, igual mitad y mitad. Lo normal es que ahora esperen durante unas semanas o meses a ver si la cosa se arregla sin intervenir la curva de tipos, pero cuando comience el síndrome de abstinencia, cuando se siga desplomando la bolsa y comiencen a quebrar los zombis, se lanzarán nuevamente a comprar bonos y engordar la deuda. Esto hará que vuelvan las caídas del dólar y que vuelva a subir todo, aumentando la ruina económica por decaimiento del consumo. Y, a partir de ahí, vuelta a empezar, dejando subir un poco los tipos e intentando manejarse en una situación sin solución.

EEUU no va a tener una hiperinflación, porque la van a parar, pero va a tener la crisis que no quiso tener en 2008 aumentada y multiplicada por el tiempo que han dejado pasar y los nuevos abusos cometidos con el dólar.

El dólar sí que va a perder su condición de moneda de reserva, creo que ya la está perdiendo, y yo sí que creo que será reemplazado por el bitcoin, nadie va a querer tragar otra moneda fiduciaria para que se vuelva a producir el problema en unos años. Van a ir a un activo duro y van a buscar formas de hacer eficientes las transacciones, que las hay. Otra cuestión es qué ocurrirá cuando todos los dólares en circulación vuelvan a los EEUU.

En realidad, creo que todas las monedas fiduciarias se van a inflacionar por efecto del bitcoin, nadie va a querer el efectivo, habrá ruina de bonistas y ahorradores, y el continuo crecimiento de los rendimientos obligará a que las expansiones monetarias se cronifiquen. Lo que va a ocurrir es la caída de un sistema injusto, de parasitismo de los rentistas y esclavitud del trabajador deudor.

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22 de febrero de 2021
El Rubius quiere dejar de remar
El polemicón del año de la pandemia es el cambio de residencia de El Rubius. Hemos perdido 100.000 vacunas por no haber comprado las jeringuillas que toca, pero yo también voy a hablar del modelo 100 de El Rubius.

El 99% de los que estáis leyendo esto pensáis lo mismo que yo, que el patriota fiscal rivaliza en estupidez con el hombre casado. Otra cosa es la campaña mediática, que es un poco como el mundo viejo contra el nuevo, medios tradicionales contra medios digitales, pensionistas contra jóvenes creativos.

Yo pienso que los jóvenes no van a seguir remando, pienso que la economía de la esclavitud tiene los días contados. El sistema de capitanes de micropyme y súbditos de contrato precario se está cayendo, y con él se irán los colectivos parasitarios.

Si alguien, dentro de cien años, analiza la situación actual, verá que la libertad de las personas se ha restringido por dos medios: la deuda y la precariedad laboral. El bitcoin arrasará toda la deuda, porque va a fundir las monedas fiduciarias, y Ethereum hará lo propio con la precariedad laboral, imponiendo un sistema cooperativista. Y los estados que pretendan seguir oprimiendo al joven se encontrarán con millones de Rubius que se irán a Andorra, a Malta o al Algarve. No hay forma de parar esto.

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9 de febrero de 2021
Boletín financiero de febrero de 2021
Mi cartera cerró el mes de enero con una subida del 4,22%, aunque ahora mismo tiene ya una revalorización en el año de un 21,82%. Simplemente, a finales de mes el Bitcoin pegó un bajón y luego ha reventado máximos.

Todas las operaciones, junto con los análisis macroeconómicos y fundamentales, han sido publicadas en los boletines financieros de estos meses. El mes pasado, por ejemplo, ya avisé de que había que huir del oro y meterse en el Bitcoin, además de en las tecnológicas chinas. Quien no ha ganado ese dinero es porque no ha querido comprar el boletín y hacerme caso.

En este boletín de febrero publico algo muy importante, que es mi análisis de Ethereum. Casi nadie lo entiende, incluso analistas técnicos que están desde hace tiempo en el Bitcoin, no digamos ya analistas más "tradicionales", que no saben ni para lo que sirve.

El Ether es un activo productivo, una acción de Microsoft en los 80. El Ether es una participación en Ethereum, ligada matemáticamente a su volumen de negocio, y con Ethereum 2.0 va a subir aún más. Los detalles los pongo en el boletín. El inversor que hoy no entienda la informática está acabado.

Hablo también en esta entrega del Bitcoin, de cómo vendrán las regulaciones, de qué valoración puede alcanzar, de la tasa de adopción que está tomando y las distintas formas de comprarlo. No es tarde para entrar, pero había que haberse movido en esta última corrección, que es cuando yo entré "a portagayola", porque a la era de Acuario hay que entrar a cuerpo limpio y pecho descubierto. Yo hice un poco de cagueta al final del año pasado comprando metales y quedándome demasiado quieto, esto no se va a volver a producir.

En otro apartado detallo todas las operaciones que he realizado en enero, con sus cifras y fechas exactas, porque esto me lo habían pedido. He operado bastante en este mes. También he comentado mi proceso de toma de decisiones, que es bastante simple, porque suelo primero actuar y luego pensar.

Y luego incluyo los habituales apartados de análisis macroeconómico, la situación de la renta variable en general y el detalle de mi cartera a 8 de febrero.

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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