12 de febrero de 2018
Menos mal que me marché
En el verano de 1999, después de obtener mi licenciatura, me matriculé en los cursos de doctorado en la especialidad de Literatura Española (en lengua castellana, quieren decir) y preparé mi trabajo de investigación bajo la dirección de Joan Oleza. La Fundación Max Aub me dio una beca no muy cuantiosa y de eso me mantuve precariamente el primer año. Pablo Iglesias siempre pregunta a todos cuántas matrículas de honor ha obtenido. Yo, sin ser de la cuerda ideológica, he obtenido cinco matrículas de honor, todas en literatura contemporánea, tanto peninsular como latinoamericana.

Al año siguiente, estuve enviando algunos currículum a EEUU para enseñar en alguna universidad, ignorante como estaba de las políticas de género que ya se venían siguiendo. No hubo respuestas positivas y hasta uno de los profesores de allí, español que había iniciado sus investigaciones también con Joan Oleza, me estuvo disuadiendo.

Recuerdo que en ese tiempo me llegó un e-mail a mi buzón acusando a uno de los catedráticos de aquel departamento de estar cobrando su nómina completa, complementos incluidos, sin aparecer por las aulas ni un día en todo el año. Esto lo publiqué en mi blog y lo tuve que retirar, más por la petición de mi maestro Joan Oleza que por las amenazas de querellas de este profesor, al que yo respetaba más bien poco. Unos días más tarde, otra profesora me estuvo recriminando mi publicación, muy dolida y afectada, diciendo que "esto se suele hacer con algunos catedráticos muy importantes". Bien, entonces esto se solía hacer.

A mí me pareció que en aquel mundillo había demasiados "jóvenes investigadores" y demasiado pocos sillones.

Se trataba de conseguir una beca de investigación y tirarse cinco años trabajando por unos mil euros sin seguridad social ni de ningún tipo, esperando quedarse luego en la calle. La beca ni tan siquiera la pude conseguir porque en el expediente académico me faltó algo de nota, había sacado muy buenas notas en lo que me interesaba y notas más bien mediocres en lo que no me interesaba (aunque saqué la licenciatura en cuatro años en lugar de cinco).

Ahí hubo unos meses algo más oscuros, en los que estuve en casa de mis padres echando currículum por Infojobs para sumarme a la "revolución digital" como programador. Nadie se interesó por mí, creo que con buen criterio, y de repente me dio por enviar los currículum al modo tradicional en sobres de papel. En tres días me metí en un periódico de corrector y pronto pasaría a redactor, sólo para comprobar que allí lo que había era otro embudo de egos sin ningún futuro.

En ese año inscribí mi tesis, que ya no versaba sobre Max Aub sino sobre "La información en la novela actual".

De hecho, acabo de encontrar el Word con el proyecto que inscribí:
Proyecto de tesis de Alberto Noguera Navarro, dirigida por Joan Oleza Simó.

Título: “La información en la novela actual”

Introducción:
Las cohabitaciones entre novela y periodismo, entre imaginación e información, se han producido desde sus mismos inicios en el siglo XIX, si bien durante el siglo XX se produjo un aparente divorcio que llevó a la novela a alejarse de los lectores y al periodismo a encumbrarse económica y socialmente.
Pero esta separación entre una novela para las élites basada en la imaginación, con una fuerte tensión compositiva y un débil nexo con la realidad, y un periodismo de información cada vez más popular que apuntaba directamente a las masas no existió más que en la mente de la crítica. Hay un hilo soterrado que cruza todo el siglo XX, desde la trilogía de La lucha por la vida de Pío Baroja hasta las ficciones actuales de Saul Bellow, Irvine Welsh o Norman Mailer, pasando por el ciclo de los Campos de Max Aub, el realismo social español o la non fiction novel posmoderna.
La novela no ha dejado en ningún momento de cumplir una misión informativa, algo que en algunos cenáculos críticos españoles aún suena a anatema pero que es demostrable con textos concretos.
Hasta ahora el problema se ha encauzado como una contraposición entre realidad y ficción, pero el interés de esta tesis no está en esa dicotomía sino en el tratamiento que los novelistas actuales hacen de la información y la recepción que los lectores le dan. Se pretende analizar desde la novela culta hasta la más popular, mediante ejemplos concretos. En cada tipo de novela la información puede tener un papel distinto: desde legitimar la verosimilitud de una trama demencial hasta ser el elemento central de todo el relato.
Esta heterogeneidad de los referentes impide la exahustividad y obliga a describir una tendencia más que a hacer un inventario definitivo, pero al tratarse de un campo casi totalmente inexplorado el resultado debe valer la pena.
El periodo estudiado comenzaría a finales de la década de 1980, con la implosión del sistema comunista y el nuevo interés por la realidad que se desarrolla en aquellos años posmodernos. Triunfan obras como La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe, en las que los autores utilizan técnicas periodísticas, bordeando el reportaje. A partir de aquí hay un punto de inflexión para comenzar a sellar el cofre vanguardista y abrir nuevas posibilidades a la novela.
El éxito comercial de este tipo de libros no es una anécdota. En un entorno literario cada vez más mercantilizado, especialmente en el género de la novela, la rentabilidad económica ayuda a canonizar un escritor en la mente de los otros autores, que se dejan influir con más facilidad. Esto hace necesario en esta tesis considerar la difusión de las novelas como uno de los factores fundamentales.
El ámbito de estudio incluye varios países, por una cuestión de honestidad: no es posible estudiar tendencias novelísticas en una sola lengua cuando las traducciones en cualquier país se cuentan por decenas de miles al año y los espacios de exposición en las librerías están ocupados en buena parte por autores extranjeros. Tanto los lectores como los escritores leen indistintamente novelas en español o traducidas, al igual que la crítica de oficio. Las novelas extranjeras seleccionadas habrán tenido influencia en España.
El resultado será un corpus de textos que intente trazar un mapa lo menos difuso posible. El criterio de análisis es totalmente objetivo: tratamiento de la información. Para mayores profundidades habría que acotar mucho más el campo de estudio y esta tesis podría perder su sentido.

Objetivos:
El objetivo fundamental es demostrar que todavía para un cierto público las novelas cumplen una función informativa. Además, esto explicaría mejor ciertos fenómenos como la novela Soldados de Salamina, con un éxito comercial que sorprendió a críticos y editores. Otro objetivo secundario sería demostrar cómo los autores actuales se ven influidos muchas veces más por otros autores extranjeros que por sus compatriotas.

Bibliografía:
Se incluyen títulos de novelas que ejemplifican lo que se busca, sin perjuicio de que la nómina aumente considerablemente en el trabajo final.

Cercas, Javier: Soldados de Salamina, 2001.

Mailer, Norman: Oswald, un misterio americano, 1996.

Roth, Philip: Me casé con un comunista, 2000.

Wolfe, Tom: La hoguera de las vanidades, 1991.

Brown, Daniel: El código Da Vinci, 2003.

Ruiz Zafón, Carlos: La sombra del viento, 2002.

Ford, Richard: El periodista deportivo, 1986.

Ford, Richard: El día de la Independencia, 1995.

Welsh, Irvine: Trainspotting, 1993.

Houellebecq, Michel: Las partículas elementales, 1998.

Follet, Ken: Los pilares de la tierra, 1989.

Grandes, Almudena: Los aires difíciles, 2003.

Muñoz Molina, Antonio: El jinete polaco, 1991.

Pérez Reverte, Arturo: La carta esférica, 2000.

Updike, John: La belleza de los lirios, 1998.
Coño, ahora que lo pienso, esta tesis le hubiese venido bien leerla a Sergio del Molino, en el caso de que la hubiese llegado a escribir. La verdad es que no tenía ni puta idea de cómo escribir aquella tesis y creo que era el típico proyecto que suena bien y luego es difícil de implementar.

También recuerdo que llegó un momento en el que me di cuenta de que yo no quería ser marinero sino capitán, de que no quería pasarme la vida estudiando las novelas de los otros sino escribir las mías. Escribí dos y las publiqué en una pequeña editorial, otra vez en el embudo de egos.

Unas pocas semanas antes de marcharme del periódico, asqueado de la corrupción (y me marché yo, no me echaron), vi por casualidad en la web de la Universidad de Valencia, que habían rebajado el baremo para obtener beca de investigación y que yo podía fácilmente obtenerla con la recomendación de Joan Oleza, sólo que el plazo acababa de expirar.

Me decidí finalmente a obtener una nómina digna en un oficio que no se basara en la mentira o en una burbuja de egos. Cuando vine a empezar a trabajar en el instituto María Ibars de Dénia era ya el año 2004.

Ahí me volvió a llamar Joan Oleza para impartir un curso de doctorado sobre los blogs y las nuevas formas de expresión en internet. Hice un curso yo creo que aceptable, con conocimientos que me habían costado años de conseguir, y la asistencia a la clase fue mermando poco a poco hasta que el último día apenas quedaban tres o cuatro personas. Es posible que influyese el hecho de haber yo elegido como horario de las clases tres horas seguidas el viernes por la tarde (porque debía compaginar aquello con el horario del instituto en Alfaz del Pi). Me dijeron que me iban a pagar mil euros en total y el desplazamiento aparte. El desplazamiento sí lo pagaron, aunque presentando hasta la documentación del coche, pero los mil euros tardaron meses y meses. Me dijeron que había un problema, porque el dinero debía llegar del banco de Santander, en unas subvenciones o similar, y hasta que no llegase no me podían pagar a mí. Finalmente, cobré 800 y pocos euros en lugar de mil, sin mayor explicación. Creo que tardaron unos ochos meses en pagar.

Durante ese tiempo, no sé si la nómina y los complementos del catedrático fantasma seguían ingresándose.

Ahí me dije que no iba a volver a trabajar para la UV. Había algo que no me gustaba, una chulería, una sensación de que te hacían un favor por dejarte trabajar. Había demasiada gente con demasiadas ganas de subirse a la tarima.

Pocos meses después me volvieron a llamar para impartir Lengua Castellana a unos estudiantes de la Universidad de Virginia. Me dijeron que la certificación de las horas impartidas me la haría la Universidad de Virginia en lugar de la de Valencia, y que las horas computarían como ELE, acreditables para ser profesor también en los institutos Cervantes.

Pero yo decliné el ofrecimiento y no volví a saber nada de la UV.

Y hoy leo un reportaje de El País titulado "Profesor universitario desde 300 euros". Y lo peor no es el titular sino la foto de los cuatro zombies. Dice el artículo:
Pese a su amplio currículo y sus 14 años impartiendo seis clases semanales de dibujo técnico en la Universidad de Valencia (UV), gana 549 euros netos al mes.

[...]

Los asociados - 22.871 profesores en España, el 23,6% de la plantilla en el curso 2016-17 y en incremento desde que empezó la crisis- son el último eslabón de la cadena de precariedad de las Universidad pública española, en la que hay "profesores pobres", según la definición del presidente de los rectores, Roberto Fernández.

[...]

Sí se sabe que hay parte -los llamados falsos asociados- que ni siquiera tienen un trabajo fuera y se dan de alta como autónomos para poder estar en la universidad.

[...]

"Si hay 5.000 profesores en la UB, más de 2.000 estamos cobrando como mucho 480 o 500 euros".

[...]

"Damos lo que sobra" [asignaturas que los profesores titulares no han querido].
Y mientras tanto, yo no sé si aquel catedrático fantasma aún sigue cobrando su nómina o se jubiló ya con pensión máxima.

En otro artículo se hablaba de que estos profesores asociados representaban el 25% de la plantilla pero impartían casi la mitad de las clases. Entonces, es interesante el reparto económico que realizan en sus departamentos estos intelectuales de izquierdas, tan defensores de los derechos de los obreros.

Hay también otro caso de uno que empezó conmigo que, después de encadenar contratos, acabó totalmente en el paro.

El 68 yo creo que quiere pasar por la vida como una plaga de langosta, dejando tierra quemada. No van a dejar los pollavieja yo creo que nada. Yo no sé qué hay, del mundo en el que a mí me educaron, que no se haya hundido, pervertido, prostituido y desbaratado. La religión progre trae la Edad Media, todo lo va a destruir.

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10 de febrero de 2018
El órdago feminista
Cuando en las elecciones de EEUU las feministas vieron que Trump había ganado gracias al voto de un 53% de las mujeres blancas, entraron en pánico y se lanzaron a degüello contra todo lo que se moviese. Encontraron al cerdo de Weinstein (del que hacía tiempo que se sabía todo) y lo empalaron. Luego se pusieron a sacar cosas viejas y prehistóricas de Dustin Hoffman, Kevin Spacey, Brett Ratner, James Toback y hasta de Woody Allen. No he seguido muy de cerca los casos, porque ya sólo veo a Bayly y algunas youtubers que cantan, pero parece que en esas listas se mezcla gente con delitos bastante graves, otros con acusaciones por actos ya prescritos, y otros con hechos que dudosamente constituirían delito. El señor Weinstein huele a kilómetro a inductor a la prostitución. También me gustaría que aquellas que ejercieron la prostitución y consiguieron un papel, con mucho dinero aparejado, dejasen de salir de víctimas. Las víctimas, en todo caso, son las que rechazaron el ejercicio de la prostitución y se quedaron sin el papel. Pero luego hay otros que están ya camino de la hoguera porque le dijeron a una: "¿puedo sacarme el pene?".

Yo en estos temas de folleteos siempre he sido un poco parado al entrar a matar. He tenido que verlo muy claro. Antes era algo que me avergonzaba, porque quería ser un macho castigador de discoteca. Ahora me alegro.

No hace tanto tiempo, se oía a algunas mujeres presumir: "para subir en la empresa privada, hay que usar las artes de seducción y amatorias". Había alguna que declaraba abiertamente que cuando había que follar follaba.

Ahora se han hecho muy santitas. Mi opinión real es que en el momento en el que un hombre ejerce control de esa mujer, económico o de otra índole, ya queda excluida la relación sexual. También pienso que, en casos de folleteos en las empresas, es culpable también la mujer, porque ha negociado y obtenido una contraprestación a cambio y ha roto la cadena de valor.

El feminismo es, después de la victoria de Trump, un animal herido y acorralado, que va a lanzar dentelladas desesperadas a cualquiera que se acerque. El hashtag que han usado es Time's Up, que me recuerda a Eminem cuando decía: The clocks run out, time's up, over, blaow!. El tiempo para el feminismo se acaba, saben bien que sin las mujeres blancas no tendrán futuro.

A España, sin motivo claro, ha llegado el reflujo de aquello. Como de violaciones y coacciones aquí hay poco que sacar, en una cultura matriarcal como la nuestra, se han tirado a la "brecha salarial". Esto me ha alarmado más. Parece claro que, una vez que se han cargado la familia, van ahora a por la empresa privada. Quieren cobrar igual que los hombres, supuestamente por el mismo trabajo. Contra esto no tengo nada, el problema es que, conociendo al feminismo desde hace 40 años, sé que empezarán por algún caso excepcional y muy claro, para pasar luego a imponer su verdadera dictadura.

Hace muchos años ya que la mujer se "incorporó al mundo laboral", más o menos la edad que yo tengo. Se dijo que sólo necesitaban igualdad para producir de maravilla, acceder a todos los cargos, dirigir las empresas y fundar otras nuevas. Todo esto sin que la natalidad se resintiese.

La realidad parece ser que la mujer no funciona en la empresa privada, no despiertan interés en los empresarios y sus salarios han cotizado algo por debajo. Las expectativas y promesas han quedado en nada. Las familias apenas tienen hijos, hay un porcentaje alarmante de soltería y el 50% de los matrimonios acaba en divorcio.

¿Por qué la mujer no es igual que el hombre? En los perros, por ejemplo, la perra es igual de grande que el perro, y hasta en una pelea puede ganar. ¿Por qué el dimorfismo sexual humano es uno de los más acusados de entre los mamíferos? Parece, hablando científicamente, que las mujeres que han sido más parecidas a los hombres han quedado fuera de la línea genética, por falta de interés de los machos en fecundarlas. Y esto es exactamente lo que va a pasar con las feministas, dada su tasa de fecundidad.

Entonces, hay indicios de que la mujer no está enfocando bien su actividad en la empresa privada, le cuesta ir al notario y crear una empresa, no le suele interesar la informática ni la tecnología, no le gusta asumir riesgos, ni cambios, suele en muchos casos trabajar para cumplir, sin gran ambición, y le gusta hacer lo mismo un año detrás de otro. Yo trabajo con mujeres y ese trabajo de educadora creo que lo hacen bien. Otra cosa es el periodismo, que fue el otro empleo que tuve hace quince años. Hay algunas que estarían muy a gusto en el siglo XIX, pero hay ahora aplicaciones de información personalizada como Flipboard, o agregadores tipo Meneame, o Google Alert. Todo esto se ha hecho con software, que es una cosa que parece que sólo saben producir hombres jóvenes (principalmente blancos). Por más que las empresas tecnológicas se esfuercen en poner mujeres en funciones de representación, por ejemplo en sus delegaciones comerciales aquí en España, la realidad es que el software que domina el mundo, que crea disrupciones ya en todos los sectores económicos, está siendo producido casi exclusivamente por hombres. Y esto se debe a una falta de capacidad de las mujeres, no a una mano negra machista y patriarcal que les impide usar los ordenadores, y mucho menos a una falta de voluntad por parte de las empresas en cuanto a su contratación. Igual como hay un campeonato de ajedrez femenino, porque son incapaces de enfrentarse a los hombres, hay un software con una complejidad que está fuera de su alcance.

Sobre esto, hay un texto ya clásico de un empleado de Google.

Y para solucionar esta situación de más paro y menos sueldo, que yo achaco a su falta de rendimiento, quieren intervenir por la vía legal, forzando a las empresas a romper la cadena de valor y desequilibrando la negociación a su favor. Esto creen ellas que acabará bajando el sueldo de los hombres para subir el de las mujeres, pero acabará con una brutal acumulación de paro femenino, porque ya el empresario ha demostrado un interés menor por la mujer, y tal vez al mismo precio contrate a hombres. Ahí vendrá una nueva ley de cupos, que será una tiranía y una dictadura injusta, y sobre todo reducirá la productividad de las empresas, por lo que se seguirá acumulando paro crónico y aumentará la brecha social, por cuanto habrá en unos hogares dos trabajos y en los otros ninguno.

El modelo en el que se han fijado es el modelo islandés, el modelo de un país con la población de Alicante, sin ningún tipo de desempleo y una economía nórdica y potente. No han podido encontrar otro país que haya llevado a cabo ese "modelo". En Alemania Merkel ha dejado la cosa en recomendaciones y un poco de transparencia en la información, por miedo a perjudicar el motor económico. España tiene un motor económico más potente, que se podrá permitir ese tipo de corsés y limitaciones.

Veo venir, en las próximas décadas, un agravamiento del problema por cuanto los empleos van a estar cada vez más vinculados al uso por parte del trabajador de las tecnologías de la información.

Entonces, creo que las feministas, para poder hablar, deberían crear sus propias empresas y contratar a muchas mujeres, en lugar de ir a las empresas de los demás a decirles a quién deben contratar. Esto solucionaría muchas brechas, salariales y de otro tipo. Cuando esto lo vea, empezaré a creer en sus teorías.

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2 de febrero de 2018
Sergio del Molino y el Antiguo Régimen Literario
Cualquiera que haya leído un suplemento literario sabe que yo, con mi 2016 en Denia, soy un perro callejero, un completo plebeyo. Hay en la literatura española un Antiguo Régimen de aristócratas venidos a menos, de nobleza de sangre endogámica y con monocultivo ideológico, que va poco a poco declinando mientras sigue en sus besamanos de cortinas de terciopelo y un oropel ya desconchado. Es un mundo de silencios, sobreentendidos, referencias veladas y todo un flujo de cotilleos subterráneos que no llegan a los lectores. Es un mundo en el que aparentemente todos se llevan muy bien, pero eso se puede deber a que los demás ya han sido expelidos. Yo descubrí en el twitter de una de las editoras principales cómo se apoyaba, directa o indirectamente, el bloqueo de escritores de la derecha alternativa, calificándolos de "discurso de odio".

Yo he sido bloqueado absolutamente en casi todas las editoriales. El original de 2016 en Denia ha sido enviado a más de cincuenta editoriales y no ha habido la más mínima respuesta. Mis dos primeras novelas, muy inferiores, se publicaron sin grandes problemas en una editorial pequeña.

Paralelamente a este mundo de la hidalguía ha ido surgiendo el fenómeno de los autores de Amazon, que funciona con otra lógica. Los autores de Amazon no son autopublicados en el sentido tradicional, no invierten su propio dinero. Amazon corre con los gastos y se encarga también de la distribución y venta. Yo no me considero un autopublicado, sino más bien una marca blanca de Amazon, un producto Hacendado.

Entonces, un escritor actual puede elegir entre esos dos caminos: el de las editoriales y el de Amazon. El primero ofrece más relumbrón mediático, mejor pose en las fotos y también más trabajo promocional, aunque en algunos casos se pase "en horas veinticuatro" de la imprenta a la trituradora. El segundo camino ofrece más libertad en todos los sentidos y una mayor disponibilidad a largo plazo de los textos.

Pienso que toda esa aristocracia y esa inflación del ego de los escritores no es más que una estrategia bien diseñada de las editoriales para tenerlos trabajando gratis.

Pero uno de los escritores menores de 40 años que con más fe ha transitado por el camino social alquitranado de la edición tradicional ha sido Sergio del Molino. Este autor ha obtenido cierta relevancia por un reportaje en el que daba cuenta del cáncer y la muerte de su hijo (La hora violeta) y por otro reportaje ensayístico sobre la despoblación de Castilla (La España vacía). Luego ha sacado otros dos reportajes novelados sobre su abuelo y sobre un antiguo profesor de instituto que se suicidó. Yo he leído en papel la última, que se llama La mirada de los peces.

Este autor escribe en uno de sus artículos:
Si alguien aún no se ha enterado de quién es Andrés Barba, que se lo haga mirar, pero nadie que lo ignore puede presumir de estar al tanto de lo que se escribe en España en los últimos años. Hagan la prueba con estos eruditos a la violeta (que son los que más suelen bramar acerca de la literatura actual, que no vale nada, que ya no se hacen libros como los de antes, que si patatín, que si patatán): si no les suena o no han leído a Barba, no se tomen en serio su criterio. Esos tipos no tienen ni idea.
Yo no tengo claro quién es Andrés Barba, salvo que tiene en Amazon una novela cuyas primeras páginas no me han resultado de interés. Soy, por tanto, un "erudito a la violeta".

Y luego sigue alabando a su amigo:
Desde la elegancia y la pulcritud, logra una incomodidad que muchos autores que la persiguen explícitamente (desde la escatología, la agresividad y el feísmo) nunca consiguen.
¿Y qué autores son esos? No sabemos, no se dice. ¿Es posible que en 2016 en Denia haya puesto yo escatología, agresividad y feísmo? Sí, es posible. No sé a quién se refiere, pero sí que sé que para alabar la novela de su amigo va repartiendo mierda con un pequeño ventilador, va refiriéndose a unos que no saben nada de literatura, a los que no hay que creer, y a otros que escriben unas novelas malas.

Y este artículo me pareció a mí nada más que el típico texto del periodista mediocre que no diferencia entre información y opinión, que no cita las fuentes y que no sabes realmente de qué está hablando. Que si "unos por aquí", que si "otros por allá", y las referencias reales del artículo te las tienes que imaginar.

Pero ayer, en esa misma revista, aparece otra vez insultando a unas supuestas "beatonas literarias" que tampoco sabemos quiénes son. Usa, como otras veces, su estilo buenista y victimista, pero se refiere a una supuesta gente que ha aparecido "en su generación" y que le molesta:
Últimamente empiezan a asomar demasiados comisarios políticos [...]. Erigidos [...] en conciencia moral de un pueblo, se dedican a decirle[s] a los demás escritores cómo deben o no escribir.
Los paréntesis con puntitos son farfolla que he tenido que quitar. También he tenido que ponerle la ese a "decirles" porque el complemento indirecto en esa frase es plural (un error que repite más abajo).

Aquí tenéis el enlace al taller literario de Sergio del Molino, por si alguien quiere pagar 170€ para que le diga cómo debe escribir.

Y estos comisarios políticos que hablan de literatura y que a este hombre le molestan son gente inferior, nada más que fracasados que tienen envidia:
Tan pendientes están de lo que escriben los demás, que descuidan mucho su propia escritura, y tal vez por eso no suele ser leída tanto como aquella que critican. Porque hay una relación directa entre la irrelevancia de la propia obra y la intensidad con la que se denuesta la ajena. Ya lo decía no sé quién: la envidia no es mala, es un sentimiento natural. Lo malo es que se note que la tienes.
Así que lo decía no sabe quién. Y no es que se queje de que han hablado mal de él. Su queja va más bien contra gente que ha criticado una estética concreta:
Nada más antipático que un predicador que señala los pecados ajenos y que quiere mantener a su grey libre de la contaminación del mundo. Arrepentíos y acercaos a la fe y a la luz, apartaos de las tinieblas cipotudas y autoficcionales, no os dejéis engañar por el demonio que os habla en primeras personas desde novelas que no son novelas.
Y los compara prácticamente con los nazis:
En esa voluntad de destruir los discursos que a uno le repugnan late un deseo de pureza siniestro. [...] Me apena y me agota esta manía de señalar buenos y malos escritores no por lo buenos o malos que sean en sí, sino por la idoneidad de sus planteamientos, porque el reproche que se les hace es, como casi todos los reproches, moral.
A mí me parece mucho más siniestro que un crítico literario un periodista carroñero que va por los pueblos de España buscando fiambres y que se tira tres páginas explicando cómo le cerraron los ojos al cadáver de su abuelo.

A mí me parece Del Molino un "bocón ventrudo" (como lo llamaría Bayly) y un mal escritor, un narrador sin imaginación y un chapucero al que se le quedan cortos los reportajes y los empaqueta con batallitas personales. Su libro de encargo sobre la Castilla vacía es sólo moralina barata. Su reportaje sobre el profesor de instituto ha sido un fracaso porque mezcla lo que no tiene que mezclar, igual como hizo Chaves Nogales, porque ha usado toda la batería mediática de Prisa e incluso de la televisión pública, aparte de toda la capacidad promocional de Random House, para vender unos pocos miles de ejemplares.

A mí no me parece que un escritor aficionado tenga que callarse y no hablar de literatura. Ni tan siquiera me parece que esta gente considere realmente escritor a ese que pretenden acallar. Ha habido otros artículos en los que he pensado que se referían a mí, sobre todo después de mis opiniones sobre la literatura femenina, pero sus autores eran escritores ya amortizados y fuera de mercado. Ahora no me he querido callar. Del Molino habla desde la superioridad de quien quiere aplastar a los de abajo antes de que crezcan, desde el éxito y la proyección en los medios. Se la saca y mea a quien quiso objetar acerca de la autoficción o el reportaje novelado, aunque no lo hayan ni citado a él.

Entonces, aquí se va a seguir hablando de literatura. Lo que se va a terminar es la referencia cobarde de "algunos". Se pondrá el nombre de cada cual. Si por eso no se me publica nunca en editoriales con mejor distribución, pues que no se me publique. Tengo ya dos tercios redactados de mi siguiente novela y la voy a sacar en Amazon. Si me parece que se está vendiendo como novela un libro chorra que no lo es, pues lo diré. Si me parece que Andrés Barba es un escritor flojo que no quiero leer, pues lo diré también.

Del Molino lo que tiene que hacer es comprarse una casa en "un paraje desértico", como dice en el artículo y como hace mi personaje en mi novela, porque así tendría tiempo para escribir y no iría a salto de mata metiendo fragmentos de bloguero patatero y documentándose con prisas en la Wikipedia.

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29 de enero de 2018
Las luces blancas
Mi vecino de enfrente se ha puesto unas LED blancas muy potentes en su chalet, sin protección de ningún tipo, bombilla redonda al aire. Hay una que se enciende cuando él pasa, pero otra la mantiene toda la noche encendida, y no sé con qué objetivo. Yo salía al patio a mirar las estrellas, y ahora me tengo que colocar detrás de la balaustrada para que no me dé el foco en los ojos.

En una de las calles cercanas, que uso para ir hacia el instituto, han cambiado toda la iluminación urbana naranja por luces blancas también LED.

En el otro patio que tengo detrás, había una farola atornillada a la pared que daba una lucecita amarillenta. Han cambiado la bombilla y han metido una LED blanca de alta potencia que alumbra por la terraza el salón y hasta mi dormitorio.

Compré hace poco un Kindle Paperwhite y noté que si lo leía en la cama me costaba dormir. Estuve buscando por Google y se confirmó que el cacharro usaba lucecitas LED blancas y que además no se podían apagar del todo. Tuve que devolverlo y comprarme el Kindle básico.

Entonces, ¿aquí qué pasa? ¿La gente no se ha enterado aún de que la luz blanca LED es lo peor para el sueño? Claro, como ahora no gastan casi energía, pues le dan bien fuerte al foco por todas partes. Existen también luces LED cálidas que no afectan al sueño, pero no las está usando nadie.

Aquí no duerme nadie. La gente no se mete en la cama hasta que no se les caen los ojos a las tantas, y al día siguiente con mala leche y con el cerebro machacado.

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28 de enero de 2018
La obsolescencia de Marx
No sé cómo ayer acabé viendo este vídeo en el que Iglesias y Escohotado discuten sobre Marx.

Escohotado le dice: "¿realmente puedes decir que del coste del que te pone el crédito y el coste del empresario que saca adelante el negocio puedes prescindir? Pues lo intentaron durante 80 años".

Y me he acordado del artículo que escribí hace tres años, cuando Iglesias y Monedero estaban recabando firmas para presentarse a las europeas.

El problema de Marx para mí, y lo digo en ese artículo, es que no entendió el crédito. Y no me refiero al acto de prestar un dinero para financiar un negocio, sino al multiplicador bancario. Marx basa toda su argumentación en una "acumulación de plusvalías" que derivaría necesariamente en una crisis terminal del capitalismo. Pero en realidad, las crisis cíclicas del capitalismo no se deben a las acumulaciones de plusvalías sino a las acumulaciones de masa monetaria producidas por el multiplicador bancario.

El capitalismo no se basa en las fábricas sino en los bancos. El banco tiene un pasivo, que son los 100€ que un señor ha metido en efectivo por la sucursal en su cuenta, y con ese pequeño capital genera un activo, que es el crédito de 100€ que le da a otro señor para comprarse una bicicleta. El señor que debe los 100€ paga la bicicleta y el vendedor de la bicicleta ingresa los 100€ en el banco. Como el banco no puede ni quiere saber qué se hizo con los 100€ que prestó, pues apunta en su balance un nuevo pasivo de 100€. Hay ahora 200€ en el banco, a partir sólo de 100€ reales. Claro que luego vuelve a prestar esos 100€ extra y la rueda vuelve a girar y pasamos a 300€, 3.000€, 30.000€ y así hasta que el banco no encuentra a nadie que sea solvente y que dé un mínimo de confianza para prestarle 100€. Entonces el banco deja de prestar, y se produce el cierre del crédito, también llamado credit crunch. Y ahí ya la fábrica de bicicletas no vende tantas bicicletas y despide a gente, que a su vez deja de consumir, deja de solicitar créditos, y eso a su vez genera más paro y obliga a cerrar más el crédito, porque la solvencia media de la gente ha bajado. Al final, llega un momento en el que el banco está cerrado a cal y canto, no hay crédito para nadie y la economía está en una espiral descendente que nadie puede parar, porque la caída es como la de las Torres Gemelas, cuanto más peso se acumula encima con más fuerza cae.

Si el banco, cuando le dieron los primeros 100€ hubiese borrado esos 100€ de la cuenta del primer cliente al momento de prestarlos, nada de eso hubiese ocurrido, porque los 100€ nunca se habrían convertido en 30.000€, hubiesen seguido siendo 100€. Y no habría habido necesidad de cortar luego el crédito, porque siempre habría habido más gente solvente dispuesta a tomar un crédito que capital disponible para dárselo. De este modo, la economía podría crecer año tras año mucho más despacio pero sobre seguro, basando su crecimiento en mejores conocimientos o en la optimización de procesos y no simplemente en la falsedad del multiplicador bancario.

Esto Marx no lo entendió, y nos habríamos podido ahorrar millones de muertos si lo hubiese entendido. Espero que con mi explicación lo hayáis entendido de una vez.

Una economía sin multiplicador bancario sería una economía que podría crecer siempre, sin decrecer nunca. Es cierto que el crecimiento sería mucho más lento, pero las crisis cíclicas del capitalismo son las que han generado nazismos, comunismos y populismos. Es mejor tener paciencia y crecer despacio que no pegar el acelerón y darse el golpe.

Habría que preguntarse por qué los bancos disponen de esa prerrogativa de multiplicar el dinero. Realmente, cuando un particular presta un dinero se queda sin él. El capitalismo, entonces, no es ni justo ni parecido al darwinismo, ni representa la esencia natural de las cosas. Al contrario, se basa en un artificio injusto, en un dinero falso que genera unas acumulaciones brutales de capital falso en pocas manos y una destrucción posterior inevitable de ese capital, con el dolor que ese proceso conlleva.

También, como hermano pequeño del multiplicador bancario, habría que erradicar el dinero fiat, el billetito imprimible sin respaldo. El que quiera imprimir un billete, que tenga oro reservado por valor de ese billete. Y si no, que no lo imprima. Fenómenos como el de la Weimar o la Venezuela actual se dan por el dinero fiat.

De modo que Marx está completamente obsoleto. Yo creo en una economía basada en la empresa privada, pero sin multiplicador bancario y sin dinero fiat. Una empresa realmente se hace con tres factores: inteligencia, riesgo y fuerza de trabajo. Los tres deben negociar entre ellos para encontrar el balance justo en las remuneraciones. La explotación del trabajador no es inherente al capitalismo, las crisis cíclicas sí. Por eso interesa una reforma en profundidad.

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26 de enero de 2018
Bayly desatado
He visto hace pocos días que han puesto el programa de Bayly en Miami otra vez a las 21:00, en pleno prime time y coast to coast. Cada día cuando vengo del instituto lo pongo por el YouTube y hoy casi se me atraganta la pizza de la risa. Ha estado hablando de él un tal Diosdado Cabello, esbirro de Maduro que tiene un programita en la televisión pública de Venezuela. Y Bayly iba diciendo: "ahora voy a responder a ese matón ventrudo".

Y ha respondido de este modo:



Bayly es el número uno. Los ratings no le paran de subir y me lo veo pidiendo más dinero a sus jefes de Mega TV. Aquí en España, por su parte, los discípulos de Goebbelslondo hacen el periodismo con "hay unos por ahí, que dicen cosas por ahí", de miedo de que el otro les responda. Luego dicen que no les pagan. ¿Cuánto vale lo que hacen?

¡Grande Bayly!

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20 de enero de 2018
El peaje de la AP7
Estaba yo esperando a que llegara 2020 para circular gratis por la AP7, después de 50 años pagando, y de repente miro a ver cómo está la cosa y no me sorprendo nada:
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha dicho hoy que el Gobierno no tiene previsto ampliar el contrato para la AP-7 por lo que cuando venza, la autopista pasará a la Administración General del Estado y será el Gobierno el que, en su momento, tome "la decisión oportuna" sobre su gratuidad.
No sé si ha quedado claro: "la decisión oportuna".

Bueno, en el caso de las autopistas quebradas en Alicante y Madrid se ha tomado la oportuna decisión de pagar los 4.500 millones de pufo más los 550 millones que aún les prestó el mismo Estado en unos créditos. Y dicen que el beneficio en un año de esas autopistas, sin pagar deuda, será de 34 millones. Entonces, para finales de este año las volverán a licitar y quedarán en manos privadas, pero sin deuda. Es decir, que la construcción la pagamos nosotros, el peaje lo cobrarán otros.

¿Y ahora quién se cree que pondrán la AP7 gratuita? Pienso que por la imaginación se les está pasando volverla a licitar también, en este caso por un buen pico (dado que suele dar unos 150-200 millones anuales de beneficio neto) y amortiguar con eso la cagada de los 5.000 millones de los absurdos proyectos de las radiales y la circunvalación de Alicante. Sería una nueva forma de extracción de rentas para el País Valenciano.

Y luego están los amigos hoteleros de Benidorm. Dicen estos señores: "sería un error suprimir completamente el sistema de pago"; "no podemos permitir tener esta única vía de comunicación colapsada como lo está actualmente la A7 en su tramo sur hacia Murcia". Bajan demasiado bien los Mercedes desde Valencia a 180 km/h. sin radar ninguno.

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3 de enero de 2018
Chaves Nogales: A sangre y fuego
Estuve viendo hace poco el congreso que Pérez Reverte le dedicó a Manuel Chaves Nogales. Aunque tengo pocas ganas ya de seguir removiendo la mierda reseca de la Guerra Civil, fueron tan apasionados los encomios de Pérez Reverte que me puse a leer A sangre y fuego, una colección de sus reportajes novelados.

Pérez Reverte defiende a Chaves Nogales como uno de los pocos periodistas imparciales de aquella época. Parece que hablaba con mucha libertad y que al final estaba en la lista de unos y de otros, aunque su formación era marxista. La cuestión es que estuvo en Madrid escribiendo durante el 36 y el 37, hasta que decidió que la guerra estaba perdida y salió para Inglaterra. Para unos, fue un ser lúcido y valiente, para otros un cobarde.

Yo hubiese hecho lo mismo que él. De hecho, creo que lo haré, porque no sé si llegaremos a viejos sin encontrarnos con otro 36.

A Pérez Reverte le preguntan en otra ponencia si existe hoy en día en España algún periodista que hable con la independencia de Chaves Nogales, y él responde que no, que eso ya no existe. Creo que podría haber citado a sus amigos de Casa Lucio, por lo menos.

Yo voy a ver si me monto una sociedad de bombos mutuos. Alguien que vaya por ahí citándome a mí y yo desde aquí procuraré citarlo a él.

Y hablando del libro, hay un prólogo en el que Chaves Nogales se posiciona en una cierta equidistancia con respecto a la guerra y luego hay una serie de reportajes que parecen novelitas cortas.

En cuanto al prólogo, no voy a ponerlo de lectura obligatoria en la ESO, como pretende Pérez Reverte. Y no lo voy a hacer porque Chaves Nogales parte de una idea-fuerza tóxica de la izquierda que en mi opinión fue lo que originó el 36. Dice exactamente:
"[...] una burguesía capitalista heredera inmediata de la aristocracia terrateniente, que en mi país había monopolizado tradicionalmente los medios de producción y de cambio -como dicen los marxistas-".
Y tanto lo decían los marxistas, que ésa era la idea: desde el Siglo de Oro se han estado heredando los latifundios por parte de las mismas familias, con títulos nobiliarios, y esas familias han bloqueado todo cambio, especialmente el capitalismo, que no entró porque no hubo suficiente capital libre para montar las fábricas. Y por lo tanto, si se mata a esas familias y se reparte la tierra, todo irá bien a partir de ahí, España será un país igual que los demás de Europa.

Una guerra civil no se hace sólo por odio. Tiene que haber un objetivo claro y sobre todo tiene que haber un paraíso prometido. Puede que el reparto de la tierra en pocas manos fuese cierta en Castilla (no en el País Valenciano, donde la tierra estaba en manos de los labradores), pero la tendencia a abusar de los demás y no pensar en el bien común estaba en la aristocracia tanto como en el pueblo llano. Las matanzas en España sólo pueden servir para reducir la población, no el porcentaje de ladrones.

Pienso que Chaves Nogales no es un héroe. Él dice que estuvo informando desde la izquierda hasta que vio la guerra perdida. Muy posiblemente fuese uno de los que estuvieron empujando la contienda. La Guerra Civil fue una revolución que montó la izquierda y que le salió mal.

Y luego están los reportajes novelados, a los que se ha querido dar un valor literario.

Por un lado, es cierto que se parecen mucho al nuevo periodismo norteamericano, sólo que son anteriores en 30 años. Yo he leído un libro de reportajes de Tom Wolfe y, aunque emplea alguna técnica de novela comercial, siempre se mantiene apegado a la verdad. Recomiendo también un libro de Norman Mailer: Oswald, un misterio americano.

El problema es que en Chaves Nogales veo una parte de invención que no queda bien delimitada. Hay un primer reportaje que sí que es creíble, pero ya en el segundo, con el tiroteo por la dehesa andaluza, es imposible que él estuviese allí y toda la acción tiene pinta de película americana. Hay unos tiroteos con metralleta en unos edificios, hay una intervención de la Legión, hay una cantidad brutal de muertos. Chaves Nogales no pudo estar allí, la mayor parte de las cosas las inventó.

De modo que estos reportajes novelados no me parecen ni reportajes ni novelas. Esa tendencia de los reporteros, todavía hoy, de querer ponerse de novelistas no me parece muy productiva. La literatura es un arte, y el arte se define por ser aquello que no tiene una utilidad directa. Si el reportaje trata un tema noticioso o de interés general, pierde su "literariedad" y sirve a una utilidad directa.

El maridaje entre el reportaje y la novela a mí me parece que es como echar agua fría en una paella a mitad de cocción. A Chaves Nogales le sale el arroz pastoso. El interés por la información veraz es una cosa, y el interés por el arte literario es otra. En el primer caso se transfiere información, en el segundo se transfiere emoción.

Por cierto que un novelista como Pío Baroja, cuando habló de la Guerra Civil en los tomos VIII y IX de sus memorias, se limitó a registrar lo que sabía a ciencia cierta, y para mí obtuvo un resultado muy superior.

También se habla en ese congreso de Chaves Nogales como literato. Esto yo no lo veo. Chaves Nogales escribe en el estilo del XIX, cuando la gente del 98, que había renovado el estilo literario, está ya vieja o muerta. No veo esa "tersura" que "no amarillea", como decía el ponente. Veo un periódico a cuatro columnas muy amarillo ya. Veo a un periodista y nada más. Y sospecho que la ética de esta persona puede no haber sido tan ejemplar como ahora se dice.

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10 de diciembre de 2017
En el Cabo de Gata
El viernes me dio por ir a ver el Cabo de Gata. Por pereza de no mirar bien el Maps antes de salir, acabé primero en Cartagena, por error, y luego di la vuelta y me metí en una autopista de peaje por la que circulé yo solo. Por 104 km. pagué 16,90€. Probablemente el atraco peajístico más grande de España. Se ve que aquello de abaratar para atraer la clientela no se lleva ya, ahora es pillar al incauto y pegarle el clavadón.

A la altura de Mazarrón paré en un área de servicio y eché esta foto:



Mi idea primera era llegar a la altura de Níjar y bajar directamente hasta San José, pero un poco antes vi una señal de "Parque Natural del Cabo de Gata" y acabé en Carboneras. Este pueblo tiene allí unas playitas aceptables y también unas industrias de cemento o petroleras.





Están las casas pintadas de blanco, algunas con pinta de construcción artesanal:





No quise volver a la carretera general y me fui a buscar Agua Amarga, por una carreterita de montaña. Llegué a un montículo en el que había un camino que subía montaña arriba y paré a echar algunas fotos. Esto se llama la Mesa de Roldán y al fondo está la Playa de los Muertos.





Es una zona bonita, pero se diferencia muy poco de la Costa Blanca.





Había un caminal muy empinado, con asfalto deteriorado, que subía hasta el faro. Yo no sabía si atreverme, pero al final me metí y llegué hasta arriba.















Me intenté luego meter por otra carreterita, que salía en el Maps, pero estaba intransitable y sin señalización alguna, por lo que bajé del coche, caminé unos cientos de metros y decidí volver y dar media vuelta. Posiblemente en moto se pueda recorrer, sobre todo de trail.

Luego llegué al pueblecillo de Agua Amarga, que parece un poco de parque temático, con todas las casitas encaladas y con aspecto de nuevo.



Por los coches que vi, y algún transeúnte, parece que hay un turismo residencial que busca una tranquilidad mayor que en la ya saturada Costa Blanca. A mí me gustó bastante el sitio. No sabía si me iba a encontrar por allí a Michel Houellebecq, que tiene una casa en esa zona, aunque no sé la población exacta.







Luego intenté cruzar hasta San José sin volver a la general. Avancé ya por el centro del parque natural, por unas lomas áridas y ventosas, de tierra blanca, a veces tupidas de esparto.





Ésa es la zona en la que Houellebecq ambienta La posibilidad de una isla.





Pasé por Fernán Pérez y Albaricoques, para torcer ya hacia San José.





Hay un cierto movimiento de construcción y adosado pero menos que aquí:





Llegué luego sin contratiempo a San José, que es como una Jávea en pequeño y sin desarrollar aún:









Hay luego unas indicaciones para ir a las playas de Los Genoveses y Mónsul, por una pista forestal:









Esto es la Playa de los Genoveses, nada de particular:







Me interesó más la playa de Mónsul, que está bastante cerca. La gente se subía a esta inmensa duna. Es mucho más grande que la de Arenales del Sol:



Es una playa bonita y pintoresca:





Houellebecq la describe así:
Nuestra nueva casa estaba un poco al sur de San José, cerca de la playa de Mónsul. Enormes bloques graníticos cercaban la playa. Mi agente veía con buenos ojos este período de aislamiento; según él, me vendría bien un retiro…




Desde la playa de Mónsul, en lugar de volver por donde había venido, decidí investigar un camino más estrecho que se adentraba hacia la falda de la montaña. Sólo vi un coche que intentaba entrar y automáticamente daba media vuelta. Un kilómetro más adelante el camino se interrumpe por una verja cerrada con un candado, aunque hay un hueco para pasar andando. Vi que el camino seguía y algunas personas caminaban hacia arriba. Decidí llegar hasta el montículo para echar unas fotos de los acantilados:





Pero luego vi que el camino seguía hasta el antiguo faro, varios kilómetros más arriba:



Quedaba ya poca luz, pero seguí paseando un poco más, con la idea de dar media vuelta cuando se hiciese de noche.





Pero luego me piqué y pensé que no me quería ir sin llegar al faro, de modo que apreté el paso mientras seguía echando fotos.





Hay en un momento un recoveco en la montaña que alarga bastante la llegada. La gente ya daba media vuelta porque se hacía de noche. Yo seguí.



Hay unas rocas allí que parecen metal derretido, como si hubiesen salido del núcleo de la tierra:



Las vistas son magníficas, aunque estaba muy oscuro ya:





Llegué finalmente con la última luz rojiza:





Esperaba luego una luna lorquiana para el descenso, pero era una noche negra y nublada. Me había dejado el móvil en el coche y apenas veía dónde pisaba. De todos modos, me sentía a gusto en aquella oscuridad, entre las moles graníticas, alejado de todo ser humano. Ése fue el mejor momento del viaje.

A la vuelta, pare a la entrada de Níjar en una BP a echar gasolina y luego, por pereza y ganas de llegar rápido, aunque hay recorrido alternativo por Murcia, volví a meterme por la autopista de los 16,90€. La madre que los parió.

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25 de noviembre de 2017
Pío Baroja: Rojos y blancos
Este libro se presenta como un supuesto tomo IX de las memorias de Baroja, aunque no hay tal. Es más bien un dietario, para mí un blog, de los años que Baroja pasó en París, del 37 al 40. Había leído ya La Guerra Civil en la frontera y me había enterado de manera definitiva de lo que fue el 36, de cómo lo montaron y lo llevaron adelante. Esto para mí es un asunto cerrado y no admito más controversias ni adoctrinamientos en ningún sentido.

Pero en este tomito Baroja simplemente se dedica a contar lo que hace. Está en la residencia universitaria de París en un cuarto pequeño, con un lavabo, habla con algunos otros exiliados, conversa con algunas mujeres francesas, le vienen a ver unas chicas norteamericanas que lo han leído en inglés, va a algún convite y demás. Es interesante la información que da sobre su carrera como escritor:
Uno escribe porque en España el tiempo hay que pasarlo de algún modo. Escribir no tiene mayor importancia que otro menester cualquiera. Lo único importante que yo le veo es que no se gana para vivir. Yo, con la pluma conseguía, el año que más, unas cuatro o cinco mil pesetas. Y cuente que, según los editores, soy de los que venden más. Aquí, desde el duque al chófer y desde la cocinera a la gran dama, nadie se preocupa del libro. La vida actual tiene muchas exigencias inmediatas: el naturismo, el sol, el automóvil, la buena mesa, el baile, las piscinas, el cine, la aventura... ¿Y dónde está quien, por recreo, se encierre a solas con un volumen para pasar la tarde? Esto ya no lo concibe la gente.

Se escribe poco y malo; decae la novela... ¿Y qué? ¿Quién que no sea un loco o un descentrado va a ponerse a escribir novelas en el mejor de los casos, por menos de trescientas pesetas mensuales?

El espectáculo es muy sencillo de resumir: no hay literatura buena, porque no hay un céntimo para quienes la producen, los viejos están mandados retirar, y los jóvenes con talento persiguen la gloria y la fortuna en actividades más fáciles. Y, claro, los pocos jóvenes que se arriesgan en literatura son unos pelmazos que no hay quien los soporte. Lector que atrapan, lector que curan de la funesta manía de leer.
Me ha parecido que eran palabras escritas ayer, salvo en lo de que "se escribe poco". Se queja de las 5.000 pesetas anuales. En este artículo se muestran ejemplos de salarios según el año: en 1929 el salario de un obrero oscilaba entre 1.500 y 3.000 pesetas al año.

Luego cuenta Baroja su visita a Suiza, a casa de su amigo el nazi Paul Schmidt, que tiene una criada que le pone platos de sopa con una esvástica hecha con perejil.

Luego vuelve ya a España y le garantizan que podrá estar en Vera del Bidasoa, aunque en poco tiempo ya se reinstaló en Madrid y volvió a sus paseos por el Retiro con Azorín.

Al final, dice en el postfacio Fernando Pérez Ollo que durante su detención en el 36, que fue lo que desencadenó el exilio, Baroja sí que estuvo en riesgo de ser fusilado y que el general que fue a liberarlo, Carlos Martínez Campos, llevaba en el bolsillo su orden de ejecución. Esto, según Pérez Ollo, lo declaró el propio Martínez Campos a un historiador. No me cuesta nada creerlo, porque Baroja era incómodo para los unos y los otros. Luego, ya durante el exilio, hubo algunas maniobras a través de sus contactos para congraciarse con el Régimen, enviando algunos artículos a periódicos falangistas y publicando el tomito Comunistas, judíos y demás ralea (título que, según Baroja, le impuso el editor).

En general, es un libro interesante pero mucho menos que el que trata de la Guerra Civil. Es un libro recomendable sólo para los muy barojianos.

Actualización:
He estado pensando en la afirmación de Baroja acerca de los escritores "pelmazos" que espantan a los pocos lectores que quedan. Entre estos escritores, los más destacados eran Ramón Pérez de Ayala, Gabriel Miró, Juan Ramón Jiménez (en su versión en prosa) y por supuesto Gómez de la Serna, que era un fiera de los periódicos y que ahora nadie le recuerda. No había todavía aparecido la generación de posguerra (Cela y Delibes), con la que se entendería mejor Baroja.

Pienso que la causa de la decadencia actual de la literatura la tiene el monocultivo ideológico, el bloqueo de todo lo que no sea progre. También ayuda un poco el material de arrastre vanguardista, que es ya una chatarra vieja pero que algunos aún usan para encubrir su falta de talento. Los lectores parece que han evolucionado ideológicamente muy rápido después de la crisis, pero los escritores no se han movido del bloque alineado, dependientes de unos medios que se van hundiendo poco a poco. Entonces, pienso que Amazon es muy buen síntoma, pero las editoriales grandes deberían ir ya entendiendo al lector de hoy y desvinculándose de los medios tradicionales.

La literatura en vida de Baroja nunca se llegó a recuperar del todo, pero salieron Cela y Hemingway, que se declararon admiradores suyos, y, a rueda de éstos, escritores más jóvenes en Europa y EEUU, que él en sus memorias dirá que le gustan más.

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19 de noviembre de 2017
El futuro de El País
Me ha resultado interesante este vídeo:



El que aparece hablando es Joseph Oughourlian, director del fondo Amber Capital, actual accionista mayoritario del grupo Prisa.

Y es una grabación de la junta general de accionistas, en la que toma Oughourlian la palabra y viene a decir:
  1. Que Cebrián se va de Prisa porque lo echa él.

  2. "Estamos casi contra la pared haciendo esta ampliación de capital en el último minuto".

  3. "La gestión no es que ha sido mala, sino lo siguiente".

  4. "Le vamos a pagar casi diez millones de euros [a Cebrián] por un fracaso total".
Me he puesto luego a mirar el último informe a los accionistas y la situación de Prisa no parece nada buena: 55 millones de pérdidas de enero a septiembre, 1.586 millones de deuda bancaria, patrimonio neto negativo de 428 millones. El 30 de septiembre pasado entraron en causa de disolución según la Ley de Sociedades de Capital, por tener un patrimonio neto inferior a la mitad del capital social, y lo que hicieron en el "ultimo minuto", como dice Oughourlian, fue reducir el capital social. Este patrimonio neto, a efectos de la disolución obligatoria, no es el mismo que el patrimonio neto contable que aparece en el balance (ver explicación aquí).

Si Prisa acaba siendo otro Popular, que no vengan luego lloriqueando los pequeños accionistas pidiendo dinero público. Ahí tienen las cifras para ir mirándolas bien.

De lo que tiene Prisa, Santillana es la que da más beneficios, y es lo que están intentando vender. Quieren que les den 1.500 millones para pagar la deuda, pero ninguna oferta llega a tanto.

La parte de prensa (El País, Cinco Días y alguna revista), de enero a septiembre pierde un 9,6% de facturación, y un 9,2% en ingresos por publicidad (un 15,1% en la "no digital"). El periódico en papel cae un 13,5% en ingresos por ventas. Pero la publicidad on line ha crecido sólo un 3,3%.

Resumiendo: hacer los periódicos de Prisa, principalmente El País, cuesta casi 17 millones al mes, pero los ingresos por publicidad digital son de 3,7 millones al mes. De modo que, si sigue bajando la circulación del papel a más del 15% anual, el periódico va a tener que encoger y encoger hasta quedarse en un confidencial on line de tamaño mínimo. Eso si puede sobrevivir.

Yo creo que Oughourlian, cuando decidió meterse en Prisa, estuvo mirando los numeritos típicos del balance y creyó que, con la recuperación de España, Prisa se recuperaría también. Pero no contó con el verdadero cáncer que está matando a Prisa, que es el desprestigio social. El País ha sido el brazo mediático de la política corrupta que ha arruinado nuestra economía. Ha sido una máquina de manipulación informativa dirigida por un "zorrito rubio" (como lo llamó Umbral) que es un politiquillo astuto e intrigante, y que se va a jubilar bien forrado.

Yo no creo que El País tenga solución. Técnicamente es un periódico bien hecho, pero arrastra a demasiado progre sermoneador de la columna, que debería ir ya buscándose un empleo. Cuando se quede como un simple confidencial, se verá superado por muchas otras publicaciones más eficientes y que entienden mejor al lector de hoy.

Como Oughourlian ha dicho muy bien en su discurso, la prensa tiene que ser libre. Pero cuando una de las columnistas del periódico aparece en el YouTube hace poco pidiendo que se "regule" en contra de los confidenciales, esto ya dice mucho de su forma de pensar. Oughourlian tiene que sacar la escoba y limpiar todo lo progre, desinfectar de feminismo y desparasitar de columnistas de partido. Y los trastos viejos tipo Babelia desmantelarlos. Luego, si la publicación es viable con 20 ó 30 periodistas jóvenes, adelante. Si no, cerrar del todo.

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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