4 de abril de 2025
Los aranceles ya están puestos

Salió el tío al jardín, sacó el cartón a modo de tablas de la ley, y hasta repartió gorritas rojas como perritos piloto. Los aranceles que ha anunciado son aún más duros de lo que yo esperaba, y eso que con el nombre de Liberation Day y el circo que había montado ya podía esperarse una actuación muy contundente. Esos aranceles son muy buenos para la economía norteamericana a largo plazo, otra cosa es que a corto plazo fuercen una reconversión industrial que no va a estar exenta de costes.

Lo primero que hay que entender es que Trump es un presidente republicano que no representa a las oligarquías capitalistas de origen financiero, sino al empresariado rural agrícola e industrial del interior de EEUU. Siempre el capitalismo se ha dividido en esas dos facciones financiera e industrial. La facción agrícola/industrial fue la que impulsó el crecimiento de EEUU desde el siglo XVIII, pero en algunas épocas el capitalismo financiero, encarnado por Wall Street, ha opacado a la llamada "economía real", con resultados desastrosos. Lo hizo en los felices años 20, lo volvió a hacer en los 90 y lo ha vuelto a hacer desde 2009. Esta gente ha medrado de manera aberrante en el periodo posterior a Reagan, al calor de las deslocalizaciones, los salarios bajos, el endeudamiento público, los intereses a cero y la continua emisión monetaria. Ha sido un modelo macroeconómico ideal para ellos, y esto es lo que Trump ha venido a romper. Estas oligarquías sabían lo que se jugaban, por eso iban a tiros contra él, pero han perdido y sólo les queda ya la campaña del miedo. Es digno de ver cómo han ido infiltrando en estos años todos los medios de comunicación.

Los aranceles que ha impuesto Trump fuerzan al consumidor norteamericano a buscar alternativas fabricadas allí, y esto fuerza a los fabricantes norteamericanos o extranjeros a intentar establecer fábricas en los EEUU lo más rápidamente posible. Este efecto es inmediato y produce una fuerte demanda de empleo, lo que automáticamente da un mayor consumo, a pesar de los precios más altos. Los ingresos fiscales van a subir, y con eso se podrá reducir la dependencia del QE, que está matando al dólar. Si no se produce una fuerte inflación, es prácticamente imposible ir pagando los intereses crecientes de una deuda pública que es ya del 122% del PIB. Quien ha enfermado a la economía norteamericana no es Trump, son los liberales globalistas anteriores, que han saqueado el país mediante la expansión monetaria sin respaldo, abusando de la moneda que ha sido hasta ahora dominante en el mundo. Ni el imperio, con todas las bases militares extranjeras, se puede ya pagar, ni el dólar soporta ya más jueguecitos. Los greenback que han repartido por el mundo están coming home to roost, como dicen ellos.

En las caídas de las bolsas no veo sólo el gran pánico, también la presión que estas oligarquías financieras quieren ejercer. Es así como ellos intimidan, se han llamado a sí mismos "manos fuertes", pero las de Trump son ahora más fuertes. Quitando las grandes marcas que lo fabrican todo en Asia para venderlo en EEUU, todas las empresas estadounidenses tienen ahora una oportunidad de crecimiento en un mercado que tendrá mayor poder adquisitivo. El hecho de que el Russell 2000 esté ahora mismo a un 25% de los máximos, indica que se está vendiendo todo sin criterio. Las compañías medianas y pequeñas suelen competir mejor en mercados con aranceles, porque las grandes no pueden imponer su economía de escala completamente. Para invertir ahora, hay que pensar en quiénes han sido los mayores beneficiados y quiénes los mayores perjudicados en el periodo deflacionario, porque se están cambiando las tornas.

Europa pienso que se está equivocando en la timidez de su respuesta. Si para EEUU sus aranceles son buenos, para Europa son claramente malos y debe contrarrestar su efecto inmediatamente con otros aranceles de igual importe para los productos estadounidenses. También debe atacar ya claramente el problema de la colonización digital con regulaciones muy contundentes y promoviendo nuestra soberanía tecnológica. Además, hay que ver qué ocurre en los mercados financieros, por qué EEUU se lleva el ahorro europeo tan fácilmente.

La gente no se acuerda ya de cuando en España fabricábamos camiones, coches, motos, bicicletas, todo tipo de ropa, no se acuerdan de Pegaso, Barreiros, Hispano Suiza, Bultaco, Rieju, Derbi, Sanglas, Montesa, BH, Orbea, Mayoral, Lois, Kelme, Joma, Paredes, J'Hayber, Trinaranjus, Kas... Y podría seguir enumerando. En España en los 80, nos lo hacíamos casi todo y la gente joven cobraba bastante para tener un buen piso, un coche, tres hijos, un apartamento en la costa y ahorrar. En la Comunidad Valenciana, Alcoy, Ibi, Elche, Onteniente, Xàtiva, Nules, Onda, Sagunto o incluso Pedreguer fueron núcleos industriales con salarios crecientes y paro casi nulo. Todo esto lo fueron desmantelando, las fábricas se las fueron llevando y los salarios dejaron de subir, mientras que los precios lo siguieron haciendo. No hay duda ninguna de que las deslocalizaciones se hicieron para despedir a los trabajadores de aquí y cambiarlos por otros más baratos.

¿Me van a decir ahora estos periodistas mamporreros que Europa entera no puede producir lo que necesita? ¿No sabemos ya hacer las cosas? ¿Hace falta un chino para fabricar un par de zapatos?

De modo que desde aquí le mando ánimos a Trump, que no se deje intimidar por las bajadas bursátiles. Todo volverá a subir muy pronto. Y nosotros aquí tenemos que hacer lo mismo, defender nuestros salarios, mejorar nuestra tecnología, desarrollar nuestra defensa, afianzar nuestra posición en el mundo y aprender a no depender de nadie. Estamos abriendo un nuevo ciclo en nuestra historia, un ciclo que yo espero que sea de empoderamiento del ciudadano, que el desmantelamiento esta vez sea de las redes clientelares corruptas en los medios y la política, que se imponga nuestra soberanía con puño de hierro.

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© A. Noguera