30 de marzo de 2026

La situación de Trump en Irán

Se ha complicado enormemente la situación en Irán. La "tesis de ataque" de Trump parece que era una debilidad estructural del régimen por las protestas callejeras por la inflación, pero esa debilidad sólo estaba en la imaginación de Netanyahu y los inútiles del Mossad. Sí, se ha matado a Alí Jamenei, se han hecho grandes destrozos en las infraestructuras, pero Irán es ahora un estado bajo ley marcial y plenamente orientado a una larga guerra. El régimen no va a caer mientras no sea derrotado militarmente.

El problema es que los ataques aéreos no dan una victoria militar real, ni siquiera dan para abrir el estrecho de Ormuz. Esto se sabía desde hace años, lo primero que intentaría Irán al verse atacado sería bloquear el tráfico marítimo en ese punto neurálgico. Pero Trump probablemente pensaba que el Ayatolá era Delcy la Fea, que se asustaría, que negociaría para salvar la economía. Israel lleva muchos años en ese lugar buscando y buscando lo que ahora va a encontrar, y Trump ha acabado convertido en otro presidente Israel first que entra en guerras sin sentido.

Soy pesimista al respecto de la evolución que vayan a tomar los acontecimientos. Un país que sólo puede tirar bombas, pero no luchar sobre el terreno, no debería tirar ninguna bomba. La pinta que tiene esto es que ha sido una apuesta personal de Trump y se ha desoído el criterio técnico de los militares. El teniente coronel Daniel Davis explicó ayer muy claramente el berenjenal en el que EEUU se ha metido: el plan A ya ha salido mal y ahora se improvisa. Otro coronel retirado, Douglas McGregor, ha explicado que la posición iraní a lo largo de los más de 1.000 km. de costa de su propiedad en el Golfo Pérsico es de absoluta ventaja: su artillería puede cazar cualquier buque desde posiciones elevadas, pueden colocar minas por todo el tramo, pueden tirar misiles supersónicos de precisión, pueden lanzar enjambres de lanchas rápidas tipo kamikaze, por no hablar de los drones Shahed y los minisubmarinos Ghadir.

El problema es que lo de "abrir" el estrecho de Ormuz es una fantasía. El estrecho de Ormuz no está cerrado, sino que es el escenario de una guerra, y como tal será inviable para el tráfico comercial mientras dure la guerra.

Pero el problema es que una invasión terrestre por parte de EEUU es prácticamente inviable para un territorio que es más del doble que el de España.

El coronel McGregor habla de que, aunque el Pentágono declara una fuerza activa de poco más de un millón de soldados, la realidad es que menos de la mitad está en disposición de entrar en combate. Esto es claramente insuficiente, y McGregor calcula que harían falta unos tres millones de soldados para tomar ese país con unas garantías, y esto tras una pelea de años. EEUU tiene ahora mismo ya problemas de reclutamiento por falta de afición militar, pero con una guerra en marcha el reclutamiento históricamente siempre se ha hundido, lo que obligaría a plantear un reclutamiento forzoso como en los tiempos de la guerra de Vietnam. Esto es hoy impensable, cuando la mitad de norteamericanos se muestra ya en contra de esa guerra, frente a sólo el 40% a favor. Aparte, en Israel andan ya cortos de carne de cañón y está el jefe del Estado Mayor de las IDF pidiendo cambios legislativos para reclutar a la fuerza.

El mismo Israel está ahora mismo reconociendo que los misiles que tira Irán están impactando en un 80%, porque se están racionando los misiles interceptadores ante su próximo agotamiento. Reponer las existencias va a tardar de tres a ocho años. Aparte, algunos drones están también alcanzando objetivos.

Hay también otro problema por la entrada de Hezbolá y de los hutíes, que están tirando cohetes y misiles de crucero, unos desde el norte y los otros desde el sur.

El problema económico:

Por Ormuz pasa el 20% del crudo mundial, más el 20% del gas natural licuado, una gran cantidad de fertilizantes, aluminio y helio e incluso el 80% de la comida que consumen Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes, Qatar, Bahrein y Omán. Estos países controlados por Occidente están siendo también objetivos militares de Irán.

Los más afectados en lo económico parecen los países asiáticos, pero al final lo vamos a ser todos, por las subidas de precios de los productos que importamos.

No creo que vaya a haber grandes subidas de tipos, como por ahí se insinúa. Lo que veo venir es estanflación, despidos, reducción del consumo y expansión monetaria. Las subidas de tipos sirven para frenar el crédito o, en todo caso, frenar la velocidad del dinero, pero no rebajan una inflación creada por el encarecimiento de una materia prima. Quien se ponga corto en los bonos puede llevarse una mala sorpresa, van a ser mucho mejores el oro y el Bitcoin.

Más a largo plazo, puede haber una reorganización del comercio de petróleo, de modo que EEUU se puede convertir en un exportador más importante, a mayores precios, y Europa tendrá que acostumbrarse a prescindir del petróleo de Oriente Medio.

Estrategias de salida:

Una vez hecho el estropicio, la salida no es tan fácil como algunos se creen. Trump tiene, básicamente, tres opciones distintas:

  1. Ganar a Irán, cambiar el régimen y poner una democracia o una teocracia dócil. Esto prácticamente se ha descartado, por la resiliencia que está demostrando el actual régimen. El hijo del Ayatolá muerto aparece poco ante las cámaras, pero parece más radical que su padre y ha llamado a continuar la guerra a cualquier precio. Trump no tiene los tres millones de soldados, sacrificables en un 50%, que harían falta para semejante empresa.

  2. La estrategia cobarde de "declarar victoria y salir". Podría EEUU declarar tantas victorias como quisiese, pero una salida desordenada dejando su enclave de Israel expuesto sería una derrota clara. Esto, realmente, es lo que hizo en Vietnam, luego en El Líbano en 1984, en Somalia en 1994, en Irak y Libia en 2011, en Siria en 2014, en Afganistán en 2021... En general, a base de declaraciones de victoria han ido creando vacíos de poder en los que han germinado los Hezbolá, Estado Islámico y otras bandas violentas. Esta vez va a ser más difícil, porque Israel sería aniquilado.

  3. El enquistamiento de la situación. Esta opción me parece la más probable, y es también la más lesiva económicamente. Lo normal es que el frente se estabilice, el estrecho de Ormuz siga parado, EEUU siga produciendo armas y gastando ingentes cantidades de dinero y Rusia acabe ayudando a su socio estratégico discretamente, entregándole misiles y drones a través del Mar Caspio. También es posible que China aproveche la coyuntura para tomar Taiwán, y ahí el corte de suministro sería el de Taiwan Semiconductor, es decir, el 90% de los procesadores de gama alta que usan la IA y los servicios de la nube.

De modo que la situación se ha liado y los errores estratégicos son mayúsculos. Otra vez tenemos a los países occidentales metidos en una situación que ni desean ni comprenden y a sus políticos actuando en función de los intereses sionistas. La situación es lamentable y Trump está perdiendo los apoyos en su país.