Hace un par de días, el 5 de marzo, el llamado "Secretario de Guerra" de EEUU, Pete Hegseth, pronunció un discurso durante la Americas Counter Cartel Conference, celebrada en las instalaciones del Comando Sur de los EEUU (USSOUTHCOM) en Florida. El evento se centró en combatir el narcotráfico internacional, y asistieron líderes militares de todo el hemisferio occidental. Hegseth explicó la nueva doctrina de la administración Trump, que todo el mundo ya conoce, pero en un momento dado dijo esto:
Our nations are and always will be united by our heritage, our history and geography in this new world. We share the same interests and because of this we face an essential test whether our nations will be and remain western nations with distinct characteristics. Christian nations under God. Proud of our shared heritage with strong borders and prosperous people ruled not by violence and chaos but by law, order, and common sense.
Or whether we are permanently torn apart by something else, led astray by competing forces. Radical narco communism and anarchy which threaten our people, borders, and sovereign lands in the name of a false sovereignty or a false peace.
Hegseth habla de una "herencia" y de un "test esencial" que determinará si las naciones occidentales lo seguirán siendo. Hasta aquí, puede suponerse una crítica a la Agenda 2030 y sus planes de globalización, pero luego viene el elemento extraño.
Cuando, en el segundo párrafo que he citado, identifica a los enemigos de las naciones occidentales como el "narco comunismo" y la "anarquía", les atribuye unas amenazas a "su gente", "sus fronteras" y "sus territorios soberanos" "en el nombre de una falsa soberanía o una falsa paz". Y aquí es donde empieza lo que no cuadra: yo no veo que los cárteles mexicanos trafiquen cocaína en nombre de una falsa soberanía ni que los coyotes pasen inmigrantes ilegales en nombre de una falsa paz. Los narcotraficantes y los delincuentes actúan por lucro y por maldad a escondidas y en secreto. En cualquier discurso de seguridad estándar, se diría: "Amenazan a nuestra gente por codicia, por violencia, por desprecio a la ley". ¿Quién es el que viene aquí a ofrecer paz y soberanía falsas?
Esto es lo que ha hecho que algunos analistas "conspiracionistas" o incluso algún insider anónimo hayan visto una velada referencia a la disclosur, que ya ha sido ordenada por Trump, como bien sabéis.
Porque la disclosur no va a ser sólo Steven Spielberg hecho realidad, sino el inicio del mayor debate político de la historia de la humanidad. Esto no se acaba en las fotos o los documentos de Roswell, ni tiene nada que ver con una "reunión con la familia cósmica". Esto lo que va a poner de relieve es la situación de intervención y la necesidad de elegir cuál va a ser nuestra nueva situación. Por eso, para mí el discurso de Hegseth es una buena noticia, aunque no está claro que se refiriese a los extraterrestres, porque pone las amenazas externas como primera prioridad y niega la asimilación en colectivos supranacionales y esa "sumisión dulce" de la que hablaba Michel Houellebecq en sus libros.
Y fijaos en otro detalle también inquietante: cuando dice "o bien seamos apartados permanentemente por algo más", ¿por qué usa el pronombre neutro? ¿Por qué no se refiere a "alguien más", "otros actores" o "potencias rivales"? Parece que ese algo pueda ser una amenaza sin nombre, unas fuerzas no identificables, un enemigo no nombrable.
Cuidado, porque pienso que Hegseth ya está preparando la fase post-disclosur.