25 de agosto de 2022
El incendio de La Vall d'Ebo
El incendio que hubo la semana pasada en La Vall d'Ebo y en las montañas colindantes ha sido el peor que se recuerda en esta zona, se quemaron prácticamente dos comarcas, y se paró el fuego porque al final llovió. Los bomberos, aviones y helicópteros no podían parar aquello, desalojaron varios pueblos, cortaron carreteras y se encomendaron al cielo. El fuego saltó el sábado 13 de agosto por la noche por un rayo y avanzó primero hacia el este durante varios días, pasando cerca de La Vall d'Alcalà y Castell de Castells, siguió tranquilamente durante los días siguientes, muy cerca de Tollos e incluso Benimassot. Al final, cambió el viento y avanzó hacia Pego y Sagra. Yo me pasé por allí con la moto y estuve viendo cómo se quemaba todo en directo:



Los bomberos estuvieron preservando las poblaciones y los paisajes que se ven desde la carretera, pero más adentro del monte las llamas hacían huir a los jabalís y acorralaban a las manadas de muflones, corzos y arruís. Toda la fauna que tanto se había intentado preservar acabó o acabará muerta sin su hábitat natural, todo se perdió en un día tras décadas de proteccionismo.

En mayo pasado sacaron un borrador de reglamento forestal para la Comunidad Valenciana prohibiendo casi todo, se prohibe circular, se prohibe acampar, se prohibe usar bicicleta eléctrica, hay que registrarse hasta para poner un saco de dormir en la hierba. La idea es siempre la del iluminado urbanita salvapatrias, que quiere hasta demoler las presas, pero ignora que si no se circula por el monte la hierba va ocupando las pistas, y ahí los cortafuegos naturales no funcionan y, cuando arde, arde todo como una tea.

No ha quedado casi nada, sólo espero que algunos de los pinos medio quemados se puedan recuperar. El monte bajo, especialmente el palmito, se recuperarán rápido, los bosques tardarán varias décadas.





El Barranc de l'Infern finalmente cortó las llamas e impidió que se quemara también la Vall de Laguar, donde estaban los propietarios de los chalets ya con las motosierras desbrozando lo que habían tenido dos décadas para desbrozar.



Así ha quedado el pueblo de Ebo, con la parte agrícola preservada, la parte que se usa y se trabaja, y la parte silvestre completamente carbonizada.



Ahí tenéis la joya del ecologismo valenciano, esto era todo verde, está prohibido construir, prohibido circular, prohibido acampar, prohibido recolectar, prohibido hacer leña, es de mirar y no tocar. Pero si no hay nadie por el monte, ni un senderista, ni un pastor, ni nadie vive cerca, no hay nadie que pueda avisar a los bomberos, porque la única solución para los incendios es detectarlos pronto, todo lo demás ya son medidas a la desesperada.





Ahí podéis ver cómo el campo cultivado ha hecho de cortafuegos, simplemente se han arrancado o quemado los rastrojos en su momento, y las llamas no han pasado.



Otro ejemplo está aquí, cerca de La Vall d'Alcalà. ¿Veis cómo la pista ha sido el cortafuegos? Pero por esa pista tienen que circular coches para evitar que se llene de maleza, que es lo que ha pasado con muchas pistas en las zonas más protegidas, en las que hasta ponían una cadena y señales de prohibición.



Aquí tenéis unos vídeos panorámicos que tomé, ahí tenéis en lo que acaba el monte del "todo prohibido":






Actualización:
Algunas fotos más del interior de las montañas:









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© A. Noguera