26 de mayo de 2020
De los 80 a los 20
Sigo dando vueltas a la conjunción de cronocratores que se nos viene encima. He analizado ya la influencia de esta conjunción en los grandes ciclos culturales, pero me interesa también entender las dos conjunciones más recientes: 1981 en libra y 2000 en tauro. El periodo de libra es el que más nos puede orientar si queremos entender la gran mutación del 21 de diciembre de este año. Quede claro que no creo que vaya a haber grandes desgracias ni pandemias, tan sólo un cambio de mentalidad.

Yo nací en el 76 y tengo mi vida básicamente dividida en esos dos periodos.

No recuerdo casi nada de finales de los 70. El periodo fue gris y mediocre en todas partes. La economía global iba de una crisis del petróleo en otra y el paradigma de extracción de recursos no daba más de sí. En España, el rey había nombrado a Suárez y estaba todo el mundo a verlas venir, había ilusión pero también miedo. Las viejas matriarcas se mantenían de guardianas de la moral y aún iba casi todo el mundo a misa de once. Todo era en blanco y negro, las blusas se cerraban hasta el cuello y la diversión de los jóvenes era el guateque con música del Dúo Dinámico.

No estaba la Transición tan clara y había planes de reacción, entre ellos el del ex secretario de la Casa Real, el general Armada.

La conjunción en libra:
El 14 de enero de 1981 se cruzan los cronocatores en libra y empieza el baile: el 23-F fracasa y la supuesta involución se convierte en un acelerón hacia la victoria del PSOE en el 82. Salían diciendo: “A España no la va a conocer ni la madre que la parió”. Arranca a partir de ahí una corriente de ilusión y viene el destape, la Movida, los porros, el desenfreno.

Dice Machado: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”. Mi infancia son recuerdos de unas tías en bolas en la playa y en la tele. Nos soltaban por el pueblo con las bicis estilo Verano Azul y nos pasábamos la tarde tirando piedras y robando fruta.

Felipe hace lo mismo que Reagan en EEUU, tira de monetarización y gasta. Pone pensiones, educación y sanidad. Comienza la llamada “titulitis”, el interés por el conocimiento por encima de la cultura agropecuaria que teníamos. Las ventas de libros se disparan, el diario El País multiplica sus lectores. La cultura eclosiona: Mecano, Nacha Pop, Radio Futura, Loquillo, Celtas Cortos, Los Secretos, Rosendo, Miguel Ríos, Alaska, La Frontera, Siniestro Total, Danza Invisible, La Unión, El Último de la Fila, Los Enemigos, Barricada, Burning, entre muchos otros en la música pop. Aparece la llamada Nueva Narrativa: Muñoz Molina, Llamazares, Marías, Millás y otros. En el 89, Cela sacó el Nóbel. En el cine, aparecen Almodóvar, Bigas Luna, José Luis Cuerda, José Luis Garci, Fernando Trueba, Alejandro Amenábar, Julio Medem, Montxo Armendáriz y muchos más. En España, cada uno decía y hacía lo que le daba la gana.

Pero el fenómeno no fue exclusivo de España, en la cultura anglosajona aparecen nada menos que Madonna, Michael Jackson, Queen, Bon Jovi, U2, The Police, AC/DC, Aerosmith, Depeche Mode, Prince, Pink Floyd, REM, etc. Aparecen también películas tan icónicas como El color púrpura, Hannah y sus hermanas, Toro salvaje, Alien, La chaqueta metálica, Platoon, Terminator, Pesadilla en Elm Street, Karate Kid, Top Gun, Blade Runner, ET o Regreso al futuro. Reagan lo tenía claro: If Hollywood sells, America sells.

Paralelamente, se desarrolla toda la revolución informática:
1981: definición del protocolo TCP/IP y creación de internet.
1984: aparición del MacIntosh.
1985: aparición del Windows.
1991: creación de la World Wide Web.
1994: fundación de Amazon.
1998: creación del Google.

Los 90 siguieron en la misma línea. Las películas emblemáticas, con las que mejor se recuerda una época, fueron: Thelma y Louise, El Gran Lebowski, Pretty Woman, El silencio de los corderos, Forrest Gump, Toy Story, Titanic, Matrix y, mi preferida, Pulp Fiction.

De los 90 guardo memoria muy clara. Ya no era Reagan sino Clinton el que lideraba el desarrollo, la informática impulsó la productividad y la gente se pasaba el fin de semana en discotecas y tomando drogas de diseño. En España, aparece la figura de Chimo Bayo, que es iniciador del techno a nivel mundial, y el turismo se dispara. Se monta en EEUU la llamada “burbuja tecnológica”, que tenía entre sus integrantes a empresas de tan poco valor como Microsoft, Apple, Google y Amazon. Todos nos montamos el Windows 3.11 con los clónicos taiwaneses y nos pusimos a jugar al PC Fútbol. Fue una época también salvaje, con muchos accidentes de tráfico y mucha más violencia que ahora. Las hipotecas no interesaban a nadie, todo el mundo quería hacer cosas diferentes. El feminismo estaba en retirada y los coños iban libres, a partir de los 13 teníamos derecho a cualquier consentimiento, la gente se abalanzaba a meter mano en los pubs y no pasaba nunca nada, bebíamos hasta las tantas entre los gritos de Mónica Naranjo y luego conducíamos hasta casa con medio ojo abierto. Había una ilusión grande por el futuro y se creía que el crecimiento iba a seguir, todo el mundo tenía algún plan estimulante. Yo quería convertirme en un Umbral y andar por ahí diciendo: “He venido a hablar de mi libro”.

Ahora recuerdo que cuando hacía el COU algunos profesores montaron una emisora de radio local en el mismo instituto y repartieron una hora de programa a los alumnos que se presentasen voluntarios. Yo pedí, con unos amiguetes míos, un programa de las 11 a las 12 de la noche los viernes, y nos dieron llaves del instituto y de la pequeña aula en la que estaba la emisora. Íbamos allí a soltar de todo directamente al aire, con total impunidad legal y académica. Nos reíamos de todo el mundo, nos metíamos con los profesores, yo leía una columna “umbralera” en la que me cagaba en el mundo y la sociedad. Luego nos íbamos a tomar cubatas por ahí y a bailotear al ritmo de Los Rodríguez. Hoy en día, esto es absolutamente impensable.

El paradigma de los 80 y los 90 era masculino, como lo son todos los signos de aire. El hombre era libre, decía lo que quería, tenía presunción de inocencia y no estaba amenazado por las denuncias falsas. Si alguno tocaba los cojones, le decíamos que le íbamos a dar dos hostias y no se iba luego a lloriquear a la Guardia Civil. Hasta el 96, aún gobernó Felipe.

La conjunción en Tauro:
El 31 de mayo de 2000, los cronocratores se vuelven a encontrar en Tauro. Todo el periodo de aire se cae y ocupa su lugar la tierra, la bolsa americana se hunde y todos se van a pedir hipotecas. Emerge la figura de Warren Buffett con el “ya lo decía yo” y recuperando el concepto de “valor intrínseco”.

El periodo 2000 a 2020 ha sido la total mediocridad y la cerrazón mental. La población ha acatado todas las restricciones de libertad con una mansedumbre bovina, especialmente los hombres. En el 2000, Aznar saca la mayoría absoluta y comienza a endurecer el Código Penal, vuelve la cárcel por hablar, por “enaltecer” esto o lo otro, prohíbe los partidos abertzales y aprieta en el control de los medios. Zapatero llega detrás y no revierte nada, sino que aprieta aún más, en 2004 quita la presunción de inocencia a los hombres y comienza a detener preventivamente por acusaciones sin fundamento, acaba con la igualdad penal y establece juzgados de excepción. La manipulación mediática es cada vez mayor y pronto se filtra a la educación y hasta la justicia, se establece un clima de alarma social por unos asesinatos de mujeres que siempre habían existido y se culpabiliza de ellos a todo el colectivo de varones. El desprestigio del hombre es progresivo y todo rasgo masculino es considerado un principio de violencia. La presión no es sólo penal, sino también social, una represión de todo lo que no sea la feminización y la suavidad de modales. Se va imponiendo un paradigma homosexual de relaciones promiscuas y ligeras, considerando el apego emocional propio de la heterosexualidad un problema a evitar. Todo este proceso culmina en 2017 con el caso Juana Rivas, una madre perturbada mentalmente que secuestra a sus hijos, que interpone una denuncia falsa tras otra y que es apoyada institucionalmente desde un oscuro “centro mujer”, desde todos los medios y desde multitud de manifestaciones callejeras. La justicia italiana, el país del padre, acaba dictaminando que la mujer no sólo ha cometido graves delitos, sino que es una completa desequilibrada y ha dañado psicológicamente a los hijos. Otro ejemplo más reciente es el llamado “caso Arandina”, en el que se impone una sentencia de 38 años de cárcel por una supuesta violación a todas luces inexistente, con unos abrumadores indicios de falsedad de testimonio de la víctima. Después de toda la campaña mediática, de más manifestaciones callejeras, de que la Asociación de Juristas Themis dijera que así es como se tienen que juzgar estos casos, en el recurso de casación el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León reduce la pena de 38 a 4 años y los declara culpables sólo de abuso por ser la víctima menor.

El paradigma de este tiempo ha sido femenino, como lo son todos los signos de tierra. El interés ha estado en la comida y la vivienda. Han medrado todo tipo de cocineros y restauradores, se han cambiado los videojuegos futuristas por programas de televisión en los que un simpático bate huevos. Han proliferado las terrazas, los chill out, los bares de tapas y restaurantes de todo tipo. En la vivienda, el problema ha sido mucho mayor. A partir del año 2000, en España y EEUU comenzó a haber una urgencia por la posesión inmobiliaria mediante hipotecas y el abandono del alquiler. Esto en España ha depauperado a los hombres, que en un 70% se han divorciado y muchos han perdido su inversión. La acumulación de crédito acabó en un gran pinchazo en 2008, mucho más lesivo para las economías que el de 2000. De aquella crisis, la economía realmente no se ha llegado a recuperar hasta la crisis actual, que es ya terminal del capitalismo.

De este periodo recuerdo una imagen del año 2003. Después de varios años de no haber salido yo a tomar copas por la noche, un sábado me dio por visitar algunos locales y estaban vacíos, estaban hasta las calles desiertas un sábado a las once de la noche. La gente abandonó casi completamente el ocio nocturno, salvo en verano.

Ha habido miedo a destacar, y toda la cultura ha sido muy mediocre. El concepto clave ha sido el de “igualdad”, una homogeneidad de manada. La igualdad ha sido una palabra hueca que ha justificado una injusticia tras otra y una depauperación de los ciudadanos.

El icono de toda esta época es para mí la iniciativa Rodea el Congreso, del año 2012. Unos pocos policías con unas simples porras controlaron a toda la masa. Esto no va a volver a suceder en la era de acuario, como luego explicaré.

Este periodo se corresponde casi exactamente con el de este blog, en el que he ido narrando un mundo que no me ha gustado.

Poco a poco, se fue imponiendo una cultura de modales blandos y continua mentira. La gente comenzó a mentir en todas partes, Zapatero fue el que dio más ejemplo. La violencia fue desapareciendo, pero toda la mala entraña femenil de insultos, acosos, moralistas indignados e intolerancia fue creciendo. Los medios pasaron a informar con el microscopio: encontraban un caso que pudiesen estirar en su beneficio ideológico y lo inflaban lo más posible, ignorando todo el resto de la realidad. Todo daño causado a una mujer: violación, crimen pasional, piropo, mala mirada, era un grave atentado contra la moral pública y debía acarrear un incremento de penas. Tocar una teta podía tener más cárcel que moler a palos a uno. Los daños a los hombres: cuernos, humillaciones y daños a su honor, fraude parental, crianza de hijos de otros, falta de contacto con sus propios hijos, esto era falta de acostumbrarse, de cambiar la mentalidad. Ante todo esto, la gente simplemente callaba.

El mundo de 2000 a 2020 ha sido un mundo cuadriculado, con el modelo femenino de carrerita de letras, matrimonio tardío, hipoteca, oposición y natalidad al borde de la menopausia, en el mejor de los casos. La ilusión de los jóvenes era ponerse un yugo financiero y girar la noria el resto de su vida, cosa que ni tan siquiera consiguieron porque se fueron al paro o al divorcio.

La cultura pop ha sido sólo comercial, perdió su profundidad ideológica. La música se fue domesticando y no surgieron nuevas voces. La literatura se dividió en dos grupos: los escritores de kiosco, vestidos de seda como monas con tapa dura y sobrecubierta, produciendo ficciones de espadachines a base de tópicos, y los paniaguados de la columna en el periódico, que sirven a una causa ideológica y a los que no lee nadie. El intelectual como antes se entendía, el pensador independiente y valiente, desapareció enseguida, sólo las hipotecas ilusionaban a la juventud. La prensa se pervirtió hasta niveles inéditos, se quejaban los periodistas más viejos de que leían dos periódicos del mismo día y parecían hablar de dimensiones paralelas. La inteligencia, en general, comenzó a desprestigiarse y todo lo nuevo sólo recibía la indiferencia.

La familia como institución estaba ya en decadencia en la fase anterior, y lo que hizo fue alargar su vida indignamente. Se sustituyó lo que quedaba del señor de la chistera de la Belle Epoque por un gayumbitos que fregaba y planchaba, y que no podía preguntar con quién la otra wasapeaba. Se impuso la crianza compartida pero el divorcio a la antigua, con custodia siempre para la madre y usufructo de la vivienda familiar. La miseria ha sido total en general, empezando por la miseria emocional de la falta de coraje y expectativas, y acabando por un endeudamiento que ha rozado la esclavitud.

La ideología neoliberal ha ido declinando en este tiempo y ha ido derivando en un paternalismo progre. Hasta 2008 se fue inflando la economía de crédito hipotecario y esto dio una apariencia de progreso. Luego, al romperse el sistema, se sacrificó al pueblo y se ha mantenido a todo el capitalismo regulado, intubado y en la UCI hasta hoy. Lo que ha ocurrido es un ejemplo de cómo, en la economía, pensar sólo en el rendimiento económico hace que desaparezca el rendimiento económico. Sin ilusión, sin ganas de innovar, no se puede tirar adelante.

Ha sido destacable también el frenazo de internet. De un medio concebido para divulgar conocimiento, se pasó a un uso meramente social de mensajería. El paradigma de este tiempo ha sido el Twitter, una escupidera tóxica más bien incomprensible en la que los mediocres van arrinconando a los inteligentes hasta que los expulsan. La otra gran empresa del periodo ha sido el Facebook. Comparemos estas dos “redes sociales” con Microsoft y Apple. El software en general ha sufrido un estancamiento y siguen reinando el Windows y el Office. La innovación mayor ha estado en los móviles, que en mi opinión han restado más productividad de la que han sumado.

De la educación vale la pena también hablar. Ha sufrido la misma ideologización que los medios de comunicación. Las guardianas de la moral se han ido imponiendo y la mediocridad ha ido campando a sus anchas. Han proliferado toda suerte de normas y normativas y se ha ido presionando a los profesores cada vez más para que todos hagan lo mismo y den la misma lección del mismo modo. Los libros de texto han ido rebajando el nivel cada curso y adulterándose ideológicamente. El alumno actual tiene un nivel muy inferior al que teníamos en el BUP y el COU, y vive una realidad distorsionada. Es posible que haya mejorado en el trato personal y en calidad humana, eso se lo reconozco, pero la educación va a tener que afrontar una reforma muy profunda en el nuevo periodo.

¿Qué ha pasado al final? Para mí, la economía se ha roto igual que un motor viejo que iba con exceso de revoluciones. No hubo realmente una salida del agujero de 2008, todo se forzó con crédito barato. El nivel de endeudamiento en general, desde los estudiantes norteamericanos hasta todas las pymes, era ya insostenible, se creyó que la economía es crédito y que el QE era el Santo Grial, hasta que un chino dijo: “¿Podríamos tomarnos esta noche una sopita de murciélago?”. Y ahí se cayó todo.

Un paradigma viejo, con falta de innovación, está abocado a la reducción de márgenes, y esto ha llevado a las deslocalizaciones y la depauperación del consumidor. Se sacrifica al obrero y se le esclaviza. ¿Y luego quién compra las cosas? Además, la mentalidad del consumidor en general ha sido conservadora y pasiva, no ha tenido interés por lo nuevo.

De libra a acuario:
Queda claro, si la astrología sigue acertando, que volvemos a los 80-90. Están claras las características del elemento aire, pero no tan claro el matiz nuevo que introduce acuario.
Libra, de los de aire, es el signo más conservador y emocional. Acuario es el más progresista y loco de los tres, pero un poco hermético emocionalmente.
Libra tiene la necesidad de conciliar y pactar, acuario va a su aire, no espera a nadie, y es mucho más rebelde. El símbolo de libra es la balanza, el de acuario es un hombre con un cántaro. Se dice normalmente que es un aguador, pero en realidad la mitología griega lo representa como Ulises con el ánfora que le regaló el dios Eolo, que contenía todos los vientos.
Libra es más social, acuario es amigo de todos y de nadie, y puede ser una especie de ermitaño.
Libra gasta más, sale bastante y quiere estar a la moda. Acuario va de trapillo y puede ser un poco tacaño, hasta que encuentra el objeto tecnológico en el que decide gastárselo todo.
Libra es muy poco violento, acuario no usa la violencia para controlar a los demás, pero si le restringen su libertad responde a garrotazos.
Libra, en general, mide las palabras y es un poco falso, acuario tiene una sinceridad a veces extemporánea o brutal.
Libra tiene bastante sentido común y busca obtener provecho de las situaciones sociales, acuario puede ser un gran dogmático y seguir causas perdidas, aunque a veces consigue lo imposible con la tozudez que lo caracteriza.

El mundo de los 20:
Lo primero que va a haber, cuando salgan todos los vientos del ánfora, es una tormenta social perfecta. Va a haber, ya a principios del año que viene, una fuerte contestación social, no se va a permitir que socialicen pérdidas los bancos ni que se condene a los pueblos a otra década de hambre. Habrá mucha más violencia, no creo que con guerras civiles pero sí puede que estallen revoluciones en algunos países. En España, habrá hostias como panes hasta que se establezca un reparto de recursos justo y equitativo, la pequeña burguesía será arrasada y el Estado tendrá que tomar un mayor protagonismo. Los gobernantes en estos periodos de aire se suelen ablandar y van a perder el autoritarismo paternalista para comenzar a garantizar derechos y libertades.

Pienso que será un periodo inflacionario, como lo fueron los 80 y 90. Los QE que se han hecho hasta ahora van a ser una pequeña broma, el dinero va a ser papel que se lleva el viento, se van a resetear todas las deudas.

Tiene toda la razón Satya Nadella cuando habla del remote everything. Todo el mundo va a preferir el sosiego y el ahorro de costes de su casa frente a la esclavitud de la gran ciudad, el piso pequeño, la hora de metro y una socialización laboral forzosa y falsa. Esto muy pronto va a causar cambios demográficos y va a repartir más el dinero por el mundo, para reflejar la verdadera distribución del talento, que es bastante homogénea por todos los países. Pienso que el gran impulso económico del siglo XXI va a ser el teletrabajo, porque se va a aprovechar un talento que hoy está desperdiciado. También pienso que esto detendrá los flujos migratorios.

No habrá una potencia hegemónica, como no la hubo en los siglos XIII y XIV. No habrá un deseo de conquista territorial ni un sentimiento identitario nacionalista, pienso que se tenderá a borrar las fronteras y a hablar una única lengua. Pienso que esa lengua puede ser el español, porque el inglés es impronunciable. Más adelante, se acabarán las razas y no nacerá nadie sin que los programadores hayan editado su ADN.

No sé decir cómo se organizará la sociedad, pienso que habrá una fraternidad genérica pero una desmotivación por las amistades íntimas. Los enchufismos y los capitalismos de amigos van a estar muy mal vistos, y por supuesto que la familia muere y vamos a organizaciones poligámicas, en tribu o sencillamente sin ningún criterio.

El feminismo desaparecerá, primero porque se basa en mentiras y porque oculta un paradigma homosexual, y luego porque el feminismo simplemente parasita al patriarcado, usa ese impulso masculino protector y de “caballero blanco” para someter a los hombres. Sin el sentimiento masculino de superioridad, no se pueden mantener las injusticias feministas. Entiendo que la mujer será más libre, y creo incluso que el Estado le pagará por tener hijos, pero las diferencias intelectuales entre sexos ya no se podrán negar, ni se intentarán compensar afectando a la productividad general.

La mujer dejará de ser una especie de vaca sagrada y perderá el aura que hoy tiene. Esto a algunas mujeres les vendrá bien y a otras mal. Los coños irán libres, pero esa actitud de queja y de demanda continua se va a terminar. Los hombres ganarán autoestima, sus cualidades serán más valoradas, especialmente en cuanto a la racionalidad, la innovación, la asunción de riesgos y el desapego, no tanto en cuanto al honor y la violencia. También las mujeres se sentirán atraídas por el paradigma masculino y valorarán menos a las otras mujeres.

Pienso que habrá una caída del consumo, al menos en cuanto a los productos que hoy están disponibles. Aparecerán luego productos más tecnológicos y adaptados a la nueva mentalidad, pero el consumismo ya no volverá a ser central en la economía, ni la economía será central en la sociedad. Habrá un gran desarrollo científico, sin que se tenga que justificar la aplicación económica de cada descubrimiento. Al mismo tiempo, el mercado demandará una continua innovación tecnológica.

Queda el tema de la música, la literatura, el videojuego y los medios. No creo que el periodo sea tan bueno como los 80, pero desde luego mejor que el actual. Creo que volverán las discotecas y la ciencia ficción, el turismo se basará en experiencias más estimulantes y la literatura será más transgresora. Los medios actuales van a desaparecer muy pronto y la gente encontrará la información que necesite por su cuenta.

Pienso también, como conclusión, que el periodo será más favorable para mí, después de estas dos décadas tan grises. Igual me convierto en un bloguero prosistema, no me vais ni a conocer.

17:25:49 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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