2 de febrero de 2014
¡Pueden! (O eso dicen)
Hace ya unos días que salió una nueva candidatura de izquierda llamada Podemos, el "yes we can" español. Esta candidatura está impulsada por Pablo Iglesias, joven de 35 años, tertuliano televisivo y profesor universitario con contrato precario. A mí ya me parecía que iba a ir básicamente a por la paguita, pero como lo venía viendo en Intereconomía y sabía que su capacidad demagógica es notable, me metí en su web y estuve ojeando el programa de semejante estadista:
  1. Default de nuestra deuda soberana.

  2. Impuesto para las transacciones financieras.

  3. Control del movimiento de capitales.

  4. Nacionalización de toda la banca privada.

  5. Apoyo al referendum catalán.

  6. Subir salarios y pensiones.

  7. Subir los tramos altos del IRPF.

  8. Prohibir a las empresas con beneficios despedir a nadie.

  9. Reparto de los empleos (o de las horas, no queda claro).

  10. Parque de vivienda pública.

  11. Subvencionar el alquiler.

  12. Dación en pago para todos.

  13. Proceso constituyente que haga que todo se tenga que pasar por referendum.

  14. Reconversión ecológica de la economía.

  15. Nacionalización de todas las empresas energéticas.

  16. Más subvenciones agrícolas para no importar alimentos.

  17. Derogación de todas las leyes de extranjería.

  18. Salida de la OTAN.
Y ante semejante distopía orwelliana, ante semejante suicidio colectivo, una marabunta de desesperados se ha tirado en plancha a firmar y dar apoyo, de manera que en un solo día consiguió las 50.000 firmas para presentarse a las elecciones europeas.

¿Qué es lo que ocurre si se llevan a cabo las medidas arriba indicadas?
  1. En el momento en el que se declarase el default de España, la prima de riesgo no subiría, porque no habría prima de riesgo. No tendría sentido medir el riesgo de que tú no pagues cuando ya de hecho no has pagado. Es decir, que el crédito para nosotros se cerraría inmediatamente y no habría ni un céntimo en ningún caso. Y este precedente nos condicionaría durante muchas décadas. Esto es lo que hizo Argentina en el 2001.

    Cuando a ti te cortan todas las fuentes de financiación, tú te ves abocado a tremendos recortes en tu gasto público, pero si has sido un partido de paguitas y de gasto público, lógicamente no vas a abandonar todo tu programa por semejante menudencia, y automáticamente quieres darle a la máquina de los billetes. Esto sería lo que primeramente Pablo Iglesias intentaría, pero ante la rotunda negativa de Europa a una amplicación monetaria a la medida de España (negativa que ya han repetido hasta la saciedad), y más teniendo en cuenta la jugada del default que has organizado, con efecto contagio en las bolsas europeas, el amiguete Pablo tomaría el camino del guapetón Axel Kicillof y saldría del euro. Esto obviamente implica un corralito.

    A partir de ahí tendría su país y su maquinita impresora, pero de fuera no podría pedir nada. Es decir, que habría tomado el camino de Cristina Kirchner pero sin los recursos naturales más potentes del mundo como tiene Argentina. ¿Y qué es lo que ocurre entonces? Pues ahora mismo en Argentina la inflación se acerca al 30%, con más miseria para aquellos a los que tanto se decía defender. Impuestos brutales a las compras por internet, prohibiciones de cambio de moneda y mierda en general camino de la Weimar.

  2. El siguiente punto trataba de limitar las transacciones financieras. Es decir, que si alguien de otro país mete dinero en España, el Estado pega una cucharada. Y si alguien de España quiere transferir dinero fuera, el Estado pega otra cucharada. Intentar que el dinero se mueva cuanto menos mejor, que nada entre y salga. ¿Qué ocurre cuando el dinero no se mueve, queda enterrado, o mejor aún va saliendo por los Pirineos en bolsas de plástico, cartones de leche o dobles fondos de maletas? Efectivamente, que quedan las empresas sin poder vender fuera y sin financiarse. Tampoco van a entrar capitales para adquirir el stock inmobiliario ni nada. En muy poco tiempo se acumularía más paro sobre la inflación galopante, y nuestro Mesías Pablete decretaría la autarquía entre discurseos y palabras huecas.

  3. Propone luego Pablo la nacionalización de la banca privada. Y esto me parece fundamental: es decir, escucho muchas veces a esta gente de la izquierda hablar de los muchos millones que ha costado salvar a los "bancos". Pero yo no he visto hasta ahora rescate de ningún banco, sólo he visto rescates de cajas de ahorros. Por ejemplo, en la Caja de Castilla la Mancha había un agujero de 7.100 millones, mientras que la CAM lo tenía sólo de 5.800. En total, han sido algo más de 17.000 los millones que se pusieron de dinero público para tapar los agujeros de entidades públicas controladas por los políticos. Y como solución a esto, lo que hará Pablo será convertir a todas las entidades ya saneadas otra vez en públicas, y en lugar de tener un sector bancario como en Europa o EEUU, que todo sean otra vez cajas de ahorros, y que el Podemos a través de los caciques regionales, controlase todo el crédito que corriese por la economía. Y claro, conociendo las inquietudes sociales de Pablo, no dudo de que la gente más pobre, más desfavorecida y más insolvente tendría preferencia a la hora de conseguir los créditos, por lo que el agujerillo de los 17.000 sería una pequeña broma comparado con el boquete que Pablo taparía con una montaña de billetes fiat.

  4. En el apoyo al referendum catalán estaría yo de acuerdo, aunque me resulta incomprensible de qué manera cree Pablo que España pueda salir ganando con una independencia de Cataluña. Quiero decir que si se chupa el resto del país la mitad de todos los impuestos que pagan los catalanes, nada más hay que calcular cuántos impuestos pagan los catalanes para saber cuánto dinero se va a perder. ¿Más maquinita? Hará falta papel en cantidad.

  5. Subir salarios y pensiones. Las pensiones son muy fáciles de subir, nada más se dice "están subidas" y ya está. Lo difícil es pagarlas. Para ello, supongo que Pablo establecería un programa de confiscaciones a tutiplén, que las paguen los ricos. Voy a facilitarle la tarea y le voy a dar alguna cifra: en este artículo de El Mundo se explica lo siguiente: "las 100 mayores fortunas de la Bolsa suman 88.735 millones". Y por lo tanto, está solucionado el tema de las pensiones, porque suponiendo que se expropian y se liquidan los patrimonios completos de las cien mayores fortunas españolas, incluyendo los 47.700 millones que vale Inditex, y sin que te bajen de precio mientras haces tu proceso confiscatorio (teniendo en cuenta que sus gerentes se marcharían, se supone), pues tendrías casi para nueve meses de pensiones. Porque un año de pensiones cuesta 120.000 millones de euros. Y eso si no las sube, pero como ha dicho que las va a subir, pues a los ocho meses más papel, que no paren las plantaciones de eucalipto de la Cordillera Cantábrica porque va a hacer falta mucho más papel.

    El otro apartado trata de los salarios. Esa subida no la comprendo muy bien: si lo va a cargar a la empresa directamente, ¿cómo la mantendrá en marcha si la hace entrar en pérdidas? ¿Le dará dinero público, el dinero que Pablo no tiene y que nadie le quiere prestar? ¿Más papel? Y si lo pretende subvencionar y cargar a la cuenta del Estado, pues también se arregla eso con más papel.

  6. Otra propuesta es la subida de los tramos más altos del IRPF. Ahí coincide con el PP, que los ha subido más de un 7%. Tenemos en España un tipo efectivo del 30% para los ricachones que ganan entre 17.000€ y 33.000€ al año. Los oligarchas potentados que se van hasta los 53.000€, el 40%. Ya las grandes fortunas que llegan hasta los 120.000€, el 47% (es decir, que les dejan poco más de 60.000€ realmente). Y luego los cuatro tontos del haba que se ponen en nómina más de eso sin llevárselo por otro lado, a esos les ponen un 51% y 52%. ¿Quién sostiene realmente los ingresos del IRPF? Los imbéciles que han pretendido llevar una vida normal y que ganan entre los 17.000€ y los 33.000€, ahí es donde Hacienda, en este caso algún amiguete de Pablo, capta el grueso de los impuestos para destinar ese dinero a quien realmente lo pueda necesitar. Ésos son los que, junto con el IVA al 21% (que Pablo no ha prometido rebajar), cargan con los impuestos más altos del mundo. Pero que no se preocupen, porque muchos de ellos, ante la hiperinflación y la detracción del consumo por las confiscaciones, irían al paro y ahí Pablo los ayudaría.

  7. El siguiente punto era funcionarizar a los empleados y no permitir a las empresas con beneficios despedir a nadie. Esto lo dice Pablo junto con afirmaciones del tipo "ayudaremos a los jóvenes a tener empleo". Convertir la empresa privada en un gremio medieval no suele ayudar a que los jóvenes se coloquen. Aunque llegados a este punto no sé yo cuántas empresas en España conservarían sus beneficios, si es para vivir de exportaciones supongo que crearían filiales en los otros países y Pablo no rascaría bola ninguna. Desde luego, es lo que yo haría antes que tener una pandilla de haraganes con productividad de funcionario que saben que no se les puede despedir.

  8. Propone después Pablo el reparto de los empleos, al estilo cubano. No pasa nada si hay paro, lo que hay que hacer es trabajar la mitad. Pero ese trabajo a la mitad que empiece ya durante los estudios, no hacen falta buenas notas ni esforzarse mucho, porque al final tendrás el mismo empleo que el empollón que se quemó las pestañas, básicamente un minijob de 600€ y un pisito soviético. Una vez que estés en tu trabajo de media jornada, no hace falta que te mates tampoco porque está prohibido despedirte, y si quiebra la empresa te tendrán que dar otra cosa.

  9. Una propuesta mejor es el parque de vivienda pública, supongo yo que a través de confiscaciones a las viviendas que estén vacías. Entiendo que se refiere Pablo a los pisos de "protección oficial", que se los rifaban en un bingo y salía uno con el móvil diciendo "¡que te han tocado 40 millones!". En esto sí que supongo que encontrará recursos naturales abundantes a lo largo y ancho de la Península, aunque después que no se olvide de pedir más papel.

  10. En la misma línea propone Pablo subvencionar el alquiler, y esto significa más gasto público, y hace falta más papel.

  11. Una medida muy destacada es la dación en pago "retroactiva". Esto es importante: alguien que compró un piso por 200.000€ y que ahora vale 80.000€ se lo da al banco, se marcha a un alquiler subvencionado y queda limpio de deudas. Recordad que Pablo nacionalizó toda la banca en el punto 3, es decir que la pérdida que el banco asume la asume el Estado. O lo que es lo mismo, lo que quede por pagar de hipotecas también lo paga él. ¡Traed más papel, coño!

  12. Pide después un proceso constituyente para que todo se vote por referendum: ¿quiere usted que esté prohibido despedir a nadie? Sí. ¿Quiere que le paguemos parte del alquiler? Sí. ¿Quiere que le paguemos lo que le queda de hipoteca? Sí. ¿Quiere sanidad, educación y todo gratis? Sí. ¿Quiere un empleo? Sí. ¿Quiere credit crunch para siempre? No. ¿Quiere hiperinflación? No. ¿Quiere fuga de capitales? No. ¿Quiere deslocalización de las empresas? No. ¿Quiere fuga de cerebros? No.

  13. Viene Pablo después a plantear una reconversión ecológica de la economía. Esto no lo explica mucho y entiendo que será subir impuestos, pero dadas las frases de admiración que dedica a sus ídolos Gordillo y Cañamero yo supongo que quiere desmaquinizar el campo o desindustrializar el país. Esto es perfectamente realizable porque tras la aplicación de los puntos anteriores el único CO2 que íbamos a emitir sería el de los pedos garbanceros de los indigentes.

  14. En el siguiente punto Pablo plantea la nacionalización de todas las empresas energéticas. Esto es muy argentino también, cuando confiscaron YPF y luego no sabían ni cómo sacar el petróleo. Pero si es fácil, coño Kicillof, es un pozo y nada más. Con ya todo el sector bancario en sus manos, el parque de pisitos en plena producción y los tráilers de papel entrando en la FNMD, no habría ningún problema en esto.

  15. Propone también Pablo aumentar las subvenciones agrícolas para esos pobres agricultores de Andalucía y Extremadura. Esto supongo que entronca con la tradicional reivindicación de la izquierda, la "reforma agraria". Pero aquí ya no se trata de la tierra en manos del pueblo, eso lo tenemos ya, ahora lo que queremos es el dinero de los demás en nuestro bolsillo. No hay ningún problema, porque con los aranceles y el cierre del flujo de capitales la autarquía sería un hecho. Tan autosuficientes nos veo, que creo que haríamos como en la Unión Soviética, plantar las lechugas en las macetas del balcón. 100% ecología.

  16. Y la propuesta final, la más lúcida de todas, consiste en eliminar las leyes de extranjería y que circule quien quiera. Y yo creo que esto sería un éxito, porque si hay pisitos gratis, paguita para todos, minijob asegurado y servicios a tutiplén, los flujos demográficos africanos funcionarían a plena potencia. Los latinoamericanos los dejo fuera porque ya creo que para entonces seríamos más pobres que ellos. Aunque aquí Pablo difiere de sus correligionarios soviéticos, que abrían fuego a cualquiera que intentase entrar o salir sin permiso. En este caso yo supongo que ocurriría aquello que decía Izquierda Unida: "los flujos migratorios se autorregulan", los inteligentes salen por los Pirineos y los compadres magrebíes entran por Algeciras.
En definitiva, Pablo Iglesias representa la degradación y el esperpento de la izquierda actual. No ha podido en todo el manifiesto suyo, después de las horas y horas de hablar como un gramófono, aportar ni una sola medida que pudiese elevar nuestro nivel de ingresos, ni una idea para atraer dinero de fuera hacia España, solamente meter la mano al bolsillo de los demás y macerarnos aquí dentro en nuestros propios odios y rencores. Y lo peor no es eso, sino que ni tan siquiera quiere caminar hacia una segunda Unión Soviética, que sería incluso legítimo. Lo que quiere es mantener el capitalismo pero vivir a costa de él chupando todo lo que pueda.

La izquierda se fundó sobre las falacias de Marx pero con una legitimidad real, que era la explotación de unos seres humanos por otros. El problema de Marx fue básicamente que no entendió el crédito y vino a concebir toda la economía como una suma de "fuerzas de trabajo". Tampoco entendió el valor del conocimiento y la capacidad de convertir esas fuerzas de trabajo dispersas en una productividad real. Marx culpaba al patrón de extraer la "plusvalía", pero no quería entender que sin alguien que coordine y canalice las fuerzas de trabajo esas fuerzas no valen nada.

Pero en todo caso, sí que le he reconocido siempre al marxismo-leninismo el proponer un sistema alternativo que puede funcionar mejor o peor.

El problema vino después de Keynes. Ahí ya la izquierda perdió el discurso soviético y se dedicó a disfrutar del todo gratis. Esto ha derivado en unos colectivos dependientes de los demás, que no pueden acabar con el sistema capitalista como no puede un parásito matar el cuerpo que lo acoge, y que tienen discursos infantiles. Es una izquierda de pedir y pedir sin comprender nada. Son los perdedores, los que nacieron cansados, los que no han producido nunca nada. Gente que en la Unión Soviética la hubiesen inflado a palos por melenudo, por piojoso, por vago y por maleante que viene ahora, después de la revolución del E-Mule, con el dedo levantado a decirnos a los demás cómo tenemos que mantenerlo a él. Se meten en los bares a contagiarse los rencores como los etarras: está todo pagado, todo comprado, no hay oportunidad ninguna, se lo llevan todo, nos han quitado lo nuestro. Y después de esa terapia, no hay nadie que pueda ya salir de los esquemas negativos, nunca serán felices, siempre se verán víctimas, verán en su fracaso todo tipo de culpables menos ellos mismos. Son una especie de secta de la miseria, les dan un analgésico temporal a cambio de captarlos para un dolor y un fracaso crónicos.

El salvapatrias Pablo Iglesias no ha dicho más que sandeces, una detrás de otra. Cuando estuvo en Intereconomía le pidieron que nombrase a la figura más destacada de la Transición, y dijo: Marcelino Camacho. Señores, es así, con un sindicalista como pretende salir de la crisis. Y luego hay que añadir los nombres de los asaltacorrales Gordillo y Cañamero, tan admirados por él.

Por eso pienso que si el primer Pablo Iglesias fundó el Partido Socialista Obrero Español, el segundo Pablo Iglesias no debe quedarse sólo en el "podemos" y tiene que fundar el Paguitas, Subsidios y Otros Estipendios. Sólo así podrán pasarse otros cien añitos lloriqueando y poniendo la mano.

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© A. Noguera

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