28 de abril de 2012
Race to the bottom
España quiere salvarse, nada con todas sus fuerzas, pero hacia el fondo. La idea del Gobierno es mantener a toda costa las pensiones, lo que obliga a recibir crédito del exterior, lo que obliga a aceptar las recetas de Merkel, lo que obliga a subir los impuestos, lo que obliga a ahogar a la empresa privada, lo que conlleva más paro, más cierres, menos ingresos, lo que obligará a recibir crédito del exterior y se volverá a empezar el círculo hasta que dentro de las recetas merkelianas se incluya el default y el abandono.

No se puede en una economía que se muere subir los impuestos para mantener el nivel de vida de un sector de la población que es totalmente dependiente de los demás. Nueve millones cobrando una pensión, que se la han subido, se comen más de 100.000.000.000 € al año que tienen que salir de los menos de 17 millones que trabajan, muchos de ellos infraempleados, y que ya no pueden pagar ni la gasolina para llegar al trabajo.

A mí entre los partidarios del gasto público con impuestos altos y los partidarios de la austeridad fiscal con impuestos bajos, me puede parecer que aciertan más unos que otros, pero el recorte del gasto público junto con subidas de impuestos, eso sólo se le ha ocurrido a Rajoy, que está empeñado en nadar con todas sus fuerzas hacia el lugar donde dejó el Prestige.

Hay tres realidades que antes o después tendrán que asumir cuando se caigan del guindo:
  1. La solución keynesiana de gastar más para impulsar una recuperación ya se ha hecho, lo que ocurre es que el gasto se fue en corrupción, planes E y estulticia, además de que el agujero era de tal magnitud que apenas se notó su influencia. Sea como sea, no nos van a dar más crédito y esa oportunidad ya ha pasado. No hace falta que salga pidiéndolo Cayo Lara, es algo que no nos lo van a dar.

  2. La solución friedmaniana de liberar al Estado de cargas para poder bajar los impuestos y dejar que la economía vaya recuperándose implica como mínimo una fuerte bajada y casi total desaparición de las pensiones y el sistema público de salud, lo que pondría a España al borde de una revolución, y por lo tanto sólo se podría hacer con salida del euro, de la UE y con una dictadura. Esto sería lo mejor, pero está muy lejos de suceder.

  3. La solución merkeliana básicamente consiste en salvar sus propios bancos con el dinero de toda la UE y ganar tiempo mientras van provisionando las pérdidas para poder después dejarnos caer. No creo que, en esa inteligencia germana que tiene, se haya parado ni por un momento a pensar en un futuro a largo plazo de España, porque lo que está solicitando es la destrucción de toda nuestra economía para salvar a unos bancos.
Hay otra solución mixta entre Friedman y Primo de Rivera que básicamente vendría a ser:
  1. Gobierno de concentración nacional.

  2. Recorte brutal del gasto público, con pensiones de subsistencia, sistema sanitario de urgencias y caridad, educación taylorista.

  3. Control de las calles a palo limpio, expulsión de todos los ilegales, reparto del trabajo por familias, privatización de casi todo, despido de funcionarios.

  4. Default, salida del euro y corralito.
Esto no es lo que yo quiero que pase, como supongo que ningún cirujano quiere cortarle la pierna a nadie, pero es el diagnóstico real de la situación. Una situación que yo llevo años intentando frenar sin mucho éxito.

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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