29 de marzo de 2008
La guerra civil en la frontera
He aprovechado estas vacaciones, que se me acaban el lunes, para leer un poquillo en papel, que es algo que se me estaba olvidando. Un libro que tenía muchas ganas de pillar es el tomo hasta ahora inédito de las memorias de Pío Baroja, titulado "La Guerra Civil en la frontera". Es un libro importante. Y me parece incomprensible el que sus sobrinos lo hayan retenido hasta el año 2005, con todo lo que ha llovido. Yo no sé si esperaban que subiera de precio o qué, pero a partir de 1975 era ya perfectamente publicable.

Para mí es el libro definitivo sobre la guerra civil, no necesito leer más basura sobre ese tema. Ni Pío Moa, ni Javier Cercas, ni Max Aub. Todos van a arrimar el ascua a su sardina. Lo de Aub son siete novelas sesgadas y llenas de sangre, con tres o cuatro ideas de interés como mucho. Lo de Baroja, en cambio, son opiniones mucho más certeras e independientes, con un gran conocimiento de lo que es la historia de España y sobre todo una comprensión profunda de la psicología colectiva de los españoles, como corresponde a un gran novelista.

Así resume la historia moderna de España:
Los españoles defienden con energía durante la guerra de la Independencia a Fernando VII. Fernando es un hombre malo, cobarde y artero, y sobre todo falso. Traiciona a los unos y a los otros.

Pocos años después de su muerte el país se divide en absolutistas y constitucionalistas. Los unos defienden a María Cristina, mujer egoísta, avara y de mal corazón. Los otros a don Carlos, que era un idiota.

La guerra civil dura cerca de siete años. Treinta y tantos años después comienza la segunda guerra; por un lado Alfonso, y por otro Carlos Chapa. Ninguno de los dos vale gran cosa, ni por carácter, ni por cultura, ni por talento. Después tenemos en la segunda República la rivalidad del león y la serpiente: Lerroux y Azaña. ¡Qué león! El león es un pobre viejo, vacuo, con unos cuantos lugares comunes por todo bagaje intelectual, y unas fórmulas oratorias en el cerebro. La serpiente es un ateneísta que maneja unos cuantos tópicos de literatura francesa, al alcance de cualquiera.

[...]

La situación actual tiene un paralelismo en malo con la España de hace un siglo. En unas épocas estamos entregados a abogados que no ven en la política más que un medio de medrar, y en otras a militares, que les pasa lo mismo. En España el parlamentarismo es un fracaso, una escuela de intrigantes, de charlatanes y de logreros.

Los políticos de la República pensaban únicamente en la carrera y tenían la preocupación de las frases oratorias, como todos los meridionales. La prensa les ha secundado, porque para los periódicos la sesión dramática del Congreso produce, con poco gasto, lectores y venta.

[...]

Cuando vino la República, lo natural y lo eficaz hubiera sido formar un gobierno fuerte, que hubiera preparado reformas relativamente modestas, y las hubiera realizado despacio y con orden. Pero los políticos y los oradores necesitaban el escenario para lucirse.

Todos ansiaban que llegara el momento de brillar, de mostrat su arte de histrionismo, y enseguida se prepararon las Cortes, y después una Constitución un poco utópica y pedantesca.

Luego siguió la gran batida oratoria, porque todos nuestros más ilustres charlatanes creían, como Antonio Maura, que la salvación estaba en perorar con luz y taquígrafos. Los republicanos antiguos y otros muchos monárquicos, como Alcalá Zamora, Azaña, Ossorio y Gallardo y demás, y algunos republicanos como Lerroux, fracasaron de una manera absoluta.
Parece que esté describiendo la España de ZP:
Desde que ocuparon el poder, esas gentes que se proclamaban defensores de los humildes no pensaron en otra cosa más que en repartirse todos los cargos con un ansia fea y desagradable, reveladora de su codicia.

[...]

Todos estos revolucionarios son doctrinarios, pedantes, y tienen una intransigencia parecida a la de los antiguos cristianos, intransigencia de origen semítico, expresada mejor que en ninguna otra parte en la frase del Evangelio: "El que no está conmigo está contra mí".
Luego habla de los políticos principales:
Los españoles hemos tenido desgracia con nuestros políticos, la inmensa mayoría de los cuales ha resultado gente incapaz.

[...]

Azaña, que era de gustos moderados, hombre de Ateneo, sin una gran profundidad de pensamiento, se lanzó a la política de izquierda de una manera inconsciente y absurda. Era un hombre flojo y débil, de tipo feminoide. Alcalá Zamora, un abogado verboso, de esos leguleyos que da la región andaluza, con una vanidad inocente e inconsciente.

[...]

Lerroux, desde que le vi en 1910 y viajé con él, me pareció un hombre mediocre y acabado, que no se daba cuenta clara de lo que ocurría en el país, con una incomprensión del ambiente que llegaba hasta el absurdo.

[...]

Quizá los tres políticos españoles de más intuición han sido tres militares: Narváez, Prim y Primo de Rivera. Narváez es de una educación técnica desastrosa. A Prim le pasaba lo mismo. Primo de Rivera se ve que tenía talento natural.
Y aquí da su visión sobre las "ideas" que mataron a un millón de españoles:
No ya en realidad, pero aun en la teoría, no se distingue bien el fascismo y el comunismo. Tienen los dos el mismo culto por el Estado, al cual consideran de verdad como un modus vivendi que les debe servir en todas las ocasiones, y que les sirva además para exterminar al enemigo.


23:31:05 ---------------------  

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9 comentarios:

Joker:
"Una historia de la Guerra CIvil que no va a gustar a nadie"

"Los Años del Miedo"

amobos de Juan Eslava Galan
el último publicado hace una semana

creo que te gustarían
29 de marzo de 2008 a las 23:44.  

Anónimo:
Leer a Pío Baroja le abre a uno los ojos. A los 17 años y con muy poca experiencia en todo leí por primera vez "El árbol de la ciencia". No sé cómo explicarlo pero encontré consuelo en ese libro a todo el desencanto que llevaba acumulado. Y eso que todavía no había llegado lo peor, pero algo iba intuyendo. En ese Andrés Hurtado encontramos a un ser humano que no encaja, que se plantea los problemas de la sociedad en la que vive. Al no poder superar las contradicciones personales y sociales (imaginaos la españa de aquella época), entra en la angustia y la amargura.
Yo creo que hemos sido la generación más andrés hurtado de la historia.
Creo que la última.
Los que nos siguen son sólo personajes de cómic fácilmente manipulables. Que es lo que se requiere para el futuro próximo, que será el regreso de la dictadura camuflada de progreso y democracia. Al estilo norteamericano pero mil veces peor. Manipulación, control y violencia.
29 de marzo de 2008 a las 23:54.  

daniel999:
Me ha parecido muy interesante esta reseña, gracias por permitirme conocer la existencia de este libro. Estoy deseando comprármelo.
30 de marzo de 2008 a las 00:46.  

belano:
Hola, es un placer leerte.

Me surge una duda, la crítica que haces al actual gobierno parte del descontento hacia un partido cuyas actuaciones distan bastante de lo que se le presupone a un partido progresista o es porque participas de una opción política distinta?

Gracias
30 de marzo de 2008 a las 01:10.  

Ignacio:
Bueno, pero a mi me parece mucho más que la España de ZP la España que tuvimos con el PP.
30 de marzo de 2008 a las 10:18.  

anonimous:
Siempre vi un paralelismo entre la Constitucion de la 2ª Republica española y la de la Republica de Weimar.
Ambas son tecnicamente perfectas(con pequeñas salvedades), como si la psique humana pudiera medirse y ensayarse cientificamente como los hongos en un plato de petri.
Yo creo que ambas son un compendio de derecho teorico como los que suelen parirse cuando un grupo de juristas continentales se ponen a copiar los resultados de los barbaros anglosajones.Lo que no entienden es que los barbaros anglosajones lo consiguen porque desprecian plasmar esas teorias y porque basicamente no se fian de la bondad del poder absoluto al contrario que los alemanes y su alma prusiana.
Lamentablemente ese edificio constitucional, en los años 30 , con sus gran hall del Estado de Derecho y sus Salones para la division de poderes y todo aquello , fue atacado sin piedad cuando todos se radicalizaron y entendieron que el tiempo de la caduca democracia habia pasado y que era el momento de teorias mas modernas y expeditivas;la revolucion socialista o el modelo fascista.No habia mas.
Si a esto se suma la tradicional costumbre española de partirnos justo por la mitad a la hora de discutir explica que aquello acabara como acabo.
Solo dos reflexiones para terminar:
1-No necesito leer a Moa para saber que aquella republica no era EN LA PRACTICA el estado de Derecho que nos cuenta ZP si los otros ganan la guerra esto hubiera sido una republica democractica como la RDA.
2-Despues de la 1ª Republica vino una Restauracion y despues de la 2ª hemos acabado con una Transicion.Ambas con un alto componente de corrupcion y partiticracia.¿Es que como pueblo solo tenemos dos tendencias o dejarnos robar o matarnos en una guerra civil?
30 de marzo de 2008 a las 12:50.  

pepefernández:
En esto hay que escuchar al Marx téorico, la política es controlada por los que tienen la economía en sus manos. Por qué Hitler llega al poder en Alemania? no por qué la constitución fuera más o menos perfecta sino por qué los banqueros, grandes empresarios y potentados decidieron que el partido nacionalsocialista era el que mejor defendería sus intereses contra el marxismo, ante el cual nada podían hacer los partidos liberales de derechas.

Por qué el PSOE ha ganado las elecciones? porque es el partido que representa a las grandes fortunas, banca y grupos empresariales del país que dominan medios de comunicación y publicidad para hacer de un chiquilicuatre, presidente de Gobierno. Y da igual con democracia, partitocracia o monarquía. La masa, el pueblo es fácilmente controlable y vota aquello que se les dice. El gran capital junta los poderes que debieran estar separados para que obren de acuerdo a sus intereses. Véase los EEUU.

Mientras no se tenga en cuenta este principio económico, toda democracia no será más que una ilusión para imbéciles.
30 de marzo de 2008 a las 21:08.  

Manu (The Java Real Machine):
Muy interesante... tomo nota para buscar el libro y leérmelo.

Yo siempre me había creido todas esas mentiras que nos contaban sobre la G. Civil, o más bien las que no nos contaban en el Colegio, sobre lo malo que eran unos y lo buenos que eran los otros... hasta que un día, casi de casualidad, vi un reportaje sobre la G. Civil Española que ofrecía una imagen mucho más realista de la misma.

Me bastaron unos minutos para darme cuenta que ni uno ni otro bando se diferenciaban demasiado. Ambos eran tremendamente intransigentes, estaban faltos de ganas por llevarse bien, y les sobraban las ganas por trincar y pillar poder.

La verdad, si alguien todavía se cree, a estas alturas de la vida, que una República hubiese sido mejor que los años y años de Franquismo... es que no quiere ver la realidad, o es demasiado ingenuo. Basta con ver cómo estaban los paises del Este de Europa bajo influencia de la URSS, y su 'estupendo comunismo' (corrupto hasta la médula), para darse cuenta de que ninguno de los dos era bueno.
30 de marzo de 2008 a las 21:37.  

Valdy:
Interesante libro el de Pío Baroja. Está casi claro que si no ha sido publicado antes es porque no deja títere con cabeza. Es como si en un Barça-Madrid animaras al árbitro.

Si de aquí a unos meses aumentan las ventas de los libros de Pío Baroja creo que deberías exigir tu parte.
31 de marzo de 2008 a las 10:22.  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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