9 de septiembre de 2006
Ingleses
Hace unos días vi una página algo extraña. Se llama Racist Spain y parece que denuncia un supuesto rechazo racista hacia los ingleses en España.

Esto me hace ver que no soy el único al que los ingleses caen mal.

Y eso que yo he tenido bastante contacto con ingleses. Creo que más de lo normal. El primero que conocí fue un chaval del colegio llamado Simon, pero al que todos llamábamos Simón.

Simón era rubio, regordete y con esa napia anglosajona. Se peinaba como Benny Hill y a su tripa la llamaba "Pedrito". La verdad es que nos hicimos bastante amigos y algunas veces fui a su casa, en una urbanización cerca de mi pueblo.

Allí conocí a sus padres, que se llamaban Fred y Wendy. Era dos jubilados que habían hecho el "pase piso" a la inglesa: vender allí a muy buen precio, cobrar en libras, cambiar a pesetas y hacerse aquí con un chalet en una urbanización completamente inglesa. Los dos vivían con mucha tranquilidad, tal vez demasiada. No hablaban ni una palabra de español, veían la televisión inglesa con una parabólica, leían periódicos ingleses que compraban en una especie de club social allí cerca, comían comida inglesa en horarios ingleses.

Yo cuando iba por allí chapurreaba algo de inglés y me iba fogueando. Me solían tratar bien, aunque cuando fui entendiendo mejor el inglés noté que hacían sarcasmos a mis espaldas. Mi padre, que conocía muy bien a los ingleses, me dijo que eran todos unos falsos. Yo no le quería creer, pero luego me iría dando cuenta.

En Inglaterra, creo que Fred se había dedicado al transporte de pescado por la zona de Londres, en un camioncete de madrugada. Wendy había sido maestra de escuela.

La urbanización aquella aún funciona exactamente igual. Casi el 100% de los residentes son ingleses, las casas son modestas, con planta baja o como mucho primer piso. Suelen tener parcelas más bien grandes, con jardines, piscinas, nada de aglomeraciones. El estilo arquitectónico es inglés/mediterráneo, un invento de la Costa Blanca: el sistema de chalets separados y con jardincito es inglés, el color blanco y la teja árabe son mediterráneos. Los buzones y los letreros están en inglés. Estas construcciones eran de gama media/baja en su tiempo, cuando a España se venía por los precios baratos. Ahora mismo, viendo los nuevos horribles adosados que se han construido, esos chalets son un verdadero lujo.

Toda la vida social se aglutinaba en una especie de club que era a la vez restaurante, piscina, pub, club de tenis y hasta biblioteca. Todo era austero, pero no faltaba nada. Los ingleses pagaban una cantidad al mes y tenían derecho a utilizarlo todo. Ni tan siquiera se pagaban las bebidas con dinero, iban incluidas en el abono. Cuando nos hicimos algo mayores, fui por allí con Simón muchas veces a bañarme o a tomarme algo. Sobre todo nos gustaba ir a bañarnos después de salir por los bares musicales de las playas, cuando todo estaba ya cerrado y las luces apagadas. Cuando había otros ingleses, no les gustaba compartir el agua con un español. Una vez estuve allí bañándome por la tarde y a los pocos días me enteré de que algunos se habían quejado al dueño. Les daba asco compartir el agua con un españolito.

Otra vez, en esa misma piscina, estaba hablando en valenciano con mi amigo y un tiarrón medio borracho se puso a imitarme agresivamente. Para él, una lengua distinta del inglés era un ruido molesto.

El dueño de aquel club se llamaba Bryan. He pasado hace poco por allí y he visto que aún está aquello funcionando, aunque no sé si él se habrá retirado ya. No lo creo, porque hace sólo quince años de esto y Bryan andaría por los 40. Era rubio, muy bronceado, y llevaba una coleta rizada. Parecía Sean Connery en Los Inmortales. Este hombre siempre me trató muy bien.

Allí conocí también a gente joven. Andaría por los 17 años ya. En verano solían venir jóvenes de vacaciones y Simón me los presentaba. Recuerdo a un chaval llamado Andrew, al que llamábamos Andrés, que era alto y muy rubio. Era un buen chaval, tímido y de aspecto blando. Parece que su familia tenía bastante dinero. Recuerdo que él fue la primera persona con la que mantuve conversaciones en inglés. Nos entendíamos como podíamos. Era muy atractivo para las chicas, no sé si por la pinta de BackStreet Boy o por el dinero de su padre. El caso es que salimos algunas veces de fiesta con él y no vi sus habilidades para el ligue, a pesar de que tenía mucho interés en mojar con alguna españolita.

Al hacernos mayores, Simón cambió. Perdió mucho peso y creció bastante. Los dos estábamos por el 1,84. Lo que más me llamó la atención es que por una razón u otra sacó instintos sádicos. De pequeño, lo único que extrañaba era que siempre decía "mi padre es un hijo de puta". Pero nada más. Ya de mayor le gustaba hacer bromas pesadas. Un día estaba yo saliendo de la piscina y él y otro amigo me tiraron las toallas mojadas a la cabeza y me pegaron una pasada de hostias que me dejó mareado. Cuando conseguí quitarme las toallas resulta que ninguno de los dos había sido.

Otra cosa que detecté es que a Simón nada le gustaba más que tirar a las chicas a la piscina y dar en general órdenes a todo el mundo. Decía que su ilusión era ser Guardia Civil. Lo que hizo fue marcharse a Inglaterra para hacer una especie de FP de cocina y pronto se metió a trabajar en un hotel de cinco estrellas y a ganar un buen sueldo.

En aquel tiempo, con 18 años, a mí seguía interesándome Inglaterra. Pedí una beca y al acabar COU pasé un mes en Ramsgate, en el condado de Kent. Se trataba de insertarme en una familia y recibir clases de inglés en un centro de allí. Íbamos más de cien valencianos al mismo centro. Esto lo pagaba la Generalitat Valenciana.

Allí la verdad es que conocí a pocos ingleses. Muchos menos que en España. Los estudiantes españoles se solían encerrar en sus grupitos para "salir de marcha" y hacer las correspondientes españoladas. A mí aquello no me interesaba para nada y desde el principio tuve claro que quería conocer el país.

Me alojaron en casa de una tal Mrs. Sturge. Tengo incluso aquí una tarjeta con su dirección: 2 Crescent Road, Ramsgate. En realidad era una casa de huéspedes, con seis o siete habitaciones para estudiantes. A mí me dieron la peor, en un semisótano. Era una habitación con moqueta y forrada de madera, con un cuarto de baño justo al lado.

La casa de Mrs. Sturge era de tipo victoriano, un caserón inmenso, de película de brujas. Se conoce que su marido, Mr. Sturge, que vivía también allí y estaba jubilado, había ganado bastante dinero. Había sido médico en el ejército británico y se ve que al final tenía una alta graduación. Tenía en el pasillo colgadas unas fotos en blanco y negro con él con uniforme de gala saludando al Papa, pasando revista, posando con un sable. Yo ya dominaba bien el inglés y tuve muchas conversaciones con aquel hombre, que era bastante afable y educado. Se diferenciaba bastante de la chusma turística de aquella urbanización en España.

Mrs. Sturge era una mujer un tanto peculiar. Andaría, como su marido, ya por los 70 años. Mediría un metro ochenta y estaba bastante gorda. Tenía el pelo gris y muy largo, aunque lo solía llevar recogido. Tenía también los dientes muy estropeados. Parecía señora bastante educada, tuve con ella muchas conversaciones mientras veíamos la televisión después de cenar. Los españoles me invitaban a salir por ahí, pero yo prefería practicar el inglés. Se me iba poniendo acento ya británico y todo. Ahora mismo hablo el inglés yo creo que incluso mejor, pero el acento se me ha quedado avalencianado.

Lo que sí que tenía Mrs. Sturge era ese sentimiendo profundo de superioridad de todos los ingleses. No me hizo ninguna jugada en concreto, pero yo aquello lo notaba. Yo al principio no entendía tampoco por qué un médico como Mr. Sturge se había casado con una mujer tan fea, pero luego vi una fotografía suya de cuando era joven y era una bellísima rubia de mirada bondadosa.

Lo que sí que había en casa de los Sturge era un tufo entre perro, retrete y comida podrida. Tenían tres o cuatro perros de una raza monstruosa, negros, arrugados, pequeñajos, con los dientes torcidos. Parece que era una raza muy popular en Inglaterra. Yo no sé por qué alguien puede comprarse un perro así. Parece que no los lavaban nunca y los animales soltaban un olor que todavía ahora recuerdo.

La comida, en cambio, era excepcional. Para desayunar había en el comedor un surtido de mantequilla, mermeladas de muchas clases, cereales, café, té, dulces y de todo. La mantequilla nunca la ponían en la nevera y a veces estaba a punto de derretirse. Yo me ponía de todo y me iba a las clases lleno de energía. Luego comía allí con los españoles, en un self service con las bandejitas. No estaba mal. Pero ahora, en las cenas era cuando me ponía morado. Mrs. Sturge cocinaba como una profesional, igual daba que hiciese hamburguesas caseras que Roastbeef, siempre estaba buenísimo. Por supuesto, la cena se hacía a las seis de la tarde, con el sol fuera. Después, nos dábamos el "after dinner walk".

Yo, desde los primeros días, alquilé una bicicleta en un pueblo cercano que se llamaba Margate. Quería conocer el país y no me gustaba el transporte público. La zona esa de Ramsgate es tal vez la más bonita de Inglaterra, con un sabor romántico, marinero, de barcos de madera, fish and chips, pubs con campanas de bronce y el aire fresco del Atlántico.

Yo me iba con la bici a mirarlo todo. En aquel tiempo estaba muy entrenado, casi para competición, con lo que podía recorrer largas distancias. Ramsgate lo recorrí por cada rincón, no me dejé nada por ver. La gran mayoría de casas eran de estilo victoriano, con dos plantas y tejado a dos aguas. Pisos había muy pocos, cerca del centro. No había tantas calles peatonales y carriles bici como en Alemania, pero la avenida más comercial sí que era peatonal. Cerca de donde yo vivía embarcaba el ferry, que llevaba muchos camiones y turismos hasta Santander y San Sebastián. En las playas se bañaban poco, el aire era fresco y el agua claramente fría. Lo que sí que hacía la gente era pasear por unos parques con césped y tomarse un perrito caliente, una cerveza y dormitar con la novia tumbados en el suelo.

Siguiendo la línea de la playa, un poco más allá, había un museo del mar. Fui una vez y me subí a un viejo buque de madera, muy bien restaurado. Me creía que estaba en La Hispaniola, pero seguramente era un simple buque mercante.

Luego había una especie de acantilado muy alto con unas escaleras retorcidas que bajaban hasta la playa. Me tiré para abajo con la mountain bike y llegué con los huesos casi desencajados. Allí abajo había algunas tabernas con personajillos con gorrito de lana y cara arrugada. Me miraban raro pero no me dijeron nada.

Esos viajes solitarios en bicicleta son el mejor recuerdo que guardo de aquella estancia. Me fui muchas veces a Margate e incluso Dover. Eran pueblos turísticos, de servicios, con bastante alegría, pero sin el ajetreo mediterráneo. Recuerdo sobre todo que había muchos McDonnalds y que los semáforos, antes de pasar del rojo al verde, se ponían en ámbar. Aparte de eso, nada del otro mundo.

Otro día quise hacer un viaje más largo. Me compré un mapa, me puse comida en la mochila y me fui de pueblo en pueblo. Mi intención era llegar hasta Londres, pero empezó a soplar viento y tuve que dar media vuelta. Aún así, conseguí ir más allá del condado de Kent y visitar decenas de pueblecitos. La vida allí era apacible, sin estridencias. En aquel tiempo Inglaterra tenía una crisis económica y los carriles bici estaban algo abandonados, pero por lo demás se veía todo bonito. Me metí una vez por una especie de rompeolas y no calculé que allí las olas son mucho más fuertes. Hice unos cuantos kilómetros con la espuma salpicándome las gafas. Al final me tuve que meter en un restaurante a limpiármelas.

Otro día quise meterme en el cine pero sólo había una función de teatro para jubilados. La taquillera me advirtió de que aquello no me iba a gustar, pero yo decidí probar. El espectáculo era una especie de varietés, con un público de mujeres ya ancianas. Salían a bailar y cantar algunas vestidas de Mary Poppins y algún tipo con bastoncito de bambú. Yo supongo que sería como nuestra zarzuela pero en inglés. Algunas cosas eran graciosas. Recuerdo un chiste que contó uno: decía que su padre se había vuelto a casar a sus 85 años con una de 70, y se lo reprochaba: "how can you marry, at your 85 years old, a woman of 70!". A lo que el vejete respondió: "if she dies, she dies!".

Recuerdo que una vez que paré a descansar estuve charlando con dos vejetes, que tomaban el sol con sus chaquetas de lana. Me preguntaron qué me parecía Inglaterra y les dije que muy bien. Les dije que, si acaso, los vasos de cerveza me parecían demasiado grandes. Ellos se rieron y me dijeron que podían beberse cinco pintas de una tacada.

Con el grupo de españoles hice algunos viajes organizados: Canterbury, Oxford, Cambridge, Londres. En realidad, Inglaterra es pequeña y se recorre por autovía bastante pronto. Íbamos en un viejo autobús sin aire acondicionado y sin ventanas. Vi muchos monumentos, pero no me parecía haber salido de España si íbamos el grupito de españoles siempre juntos.

También me encontré con mi amigo Simón, que vino a recogerme a Londres. Allí me hizo una de sus jugadas sádicas: les dije a los monitores que yo me quedaba en Londres porque mi amigo me recogería, el autobús se marchó y allí me quedé esperando a aquel cabrón. Debí de estar más de ocho horas esperando. Primero estuve sentado cerca de los leones de Trafalgar Square, luego me fui a los escalones del National Gallery, me compré un par de perritos calientes en un puesto que había, caminé hasta Picadilly Circus y en un hotel me metí a tomarme algo. Allí había un camarero de esos rubio y flaco, un poco mayor que yo. Le pedí una gaseosa (que me puso con una manguerita) y no entendí bien el precio, le pedí que lo repitiera y me lo soltó con un gruñido de desprecio.

Esto es lo que les pasa a los ingleses, que debajo de esa apariencia simpática se están cagando en ti, y algunas veces el verdadero rechazo que sienten aparece. Yo supongo que aquella gente estaba en una crisis económica y miraban mal a los extranjeros, aunque fuese un chaval que apenas había ido allí a gastar el dinero de sus padres.

Al final llegó mi amigo, que yo empezaba a pensar que no era ya amigo, casi ya entrada la noche. Entonces, él había quedado con otros compañeros de trabajo para ir a una discoteca y yo me sumé. Al primer golpe, no me dejó entrar el portero. Como mi amigo y los otros le aseguraron que iba con ellos, puso la excusa de la ropa. Tuve que ir al hotel donde ellos trabajaban a que otro chaval me dejase su ropa de camarero.

Aquel chaval, que tendría unos 20 años, era el tipo de inglés freaky, con gafas de culo de vaso y una pronunciación rara. Cualquiera diría que era un empollón, pero el pobre ni siquiera había tocado la universidad.

Entramos a bailar a la discoteca aquella y una irlandesa de grandes pechos y la cara algo marcada por el acné se empeñó en bailar conmigo. A mí aquella chica no me gustaba porque me había advertido mi amigo que era muy putilla. El caso es que otros dos ingleses ya empezaron a tramar a mis espaldas pegarme una paliza si yo llegaba a hacer algo con ella. De esto me enteré al día siguiente.

Al día siguiente fui con Simón a Northampton a visitar a unas amigas que había conocido ese verano en España. Eran dos hermanas de extrema belleza, algo impresionante. Yo me había enamorado de la pequeña, pero no conseguí más que unos cuantos besos. Era una niña aún de 14 años. Yo en aquel momento no me daba cuenta, pero otro rasgo característico inglés es esa apatía sexual, que los alemanes no tienen.

En aquella familia inglesa, que era de clase media y comparable a la mía en España, tampoco se ataban los perros con longanizas. La casa tenía planta baja y primer piso, jardincito delantero, patio trasero y todo era más o menos confortable. Las habitaciones no eran tampoco muy grandes, no había siquiera un salón, más bien era cuartito de estar. La cocina era comedor al mismo tiempo.

Northampton ya era ciudad de tierra adentro y por la noche había muy poca animación. Es una zona industrial, con poco desempleo, que tiene muchos poblachones bien comunicados. Si en la costa sur de Inglaterra ya llueve bastante, allí se ve que es una ducha continua y hace más de frío.

Unos días más tarde, en Ramsgate, me ocurrió un pequeño incidente. Estaba poniendo el candado a la bicicleta y noté unas gotas de humedad en la pierna. Me giré y vi que tres cabroncetes caminaban por la acera alejándose. Me toqué el cogote y vi que el tío me había soltado un escupitajo. El que lo hizo era un tiparraco flaco y con melena rubia, aunque algo rala. Parecía algún currante de las clases bajas con xenofobia. Tenían un especial odio por los estudiantes españoles, no sé muy bien por qué. Yo creo que porque se daban cuenta de que nuestro poder adquisitivo era mejor que el suyo. Ahora mismo, eso ya ha cambiado, pueden respirar tranquilos.

Yo la verdad es que le hubiese pegado dos hostias muy a gusto al tío aquel, pero no me atreví. Empecé a pensar que había un odio soterrado en aquella gente. Tenía miedo de encontrarme con skin heads, pero pronto me di cuenta de que el peligro estaba en los tíos de apariencia normal, que buscarían bronca y siempre irían en grupo. Los únicos cabezas rapadas que me encontraba eran de esos gays, no sé cómo se llaman.

Casi al final de la estancia conocí a una nieta de Mrs. Sturge, una niña de 14 años, pelirroja, con la piel muy blanca. Era muy guapa y simpática, nos quedábamos charlando después de cenar. Una vez quise sacarla a tomar algo por ahí, pero Mrs. Sturge, lógicamente, se negó. Yo empezaba a darme cuenta de un principio fundamental del emigrante español: las mujeres siempre te tratarán mejor que los hombres. Yo creo que aquí cuesta tanto ligar, que cuando salimos fuera tenemos las habilidades exacerbadas.

Aquella estancia en Ramsgate ya no dio mucho más de sí. Me vine con la idea de volver a Inglaterra lo antes posible, tenía ganas de conocer más el país.

La oportunidad me vino al año siguiente. Simón me consiguió un trabajillo en su hotel en el servicio de habitaciones para el mes de agosto. El trabajo era simplemente subir bandejas con un carrito y recibir las propinas. Creo recordar que me pagaban unas 30.000 pesetas para todo el mes, aunque me darían alojamiento y comida. Yo me compré el billete de avión por esas 30.000 pesetas y ya vino a recogerme Simón.

Esta segunda estancia fue mucho más desagradable. Las ocho horas de trabajo me cansaban tanto que no tenía ganas de hacer nada más.

Lo primero que me encontré fue que Simón estaba sumido en una depresión. Su novia lo había dejado. Hablando con él me enteré de las "bromas" que le solía hacer: la hacía bajar del coche en plena noche, en una carretera desierta, para que mirara si se había pinchado la rueda. Luego metía la primera y avanzaba lentamente, obligándola a caminar un montón de metros. Esto le debía de poner cachondo. La última vez que hizo esto, su novia intentó subirse al coche, él aceleró y la pilló en mala posición, de modo que acabó cayendo de culo en la cuneta. Parece que habían ido a cenar y ella llevaba tacones y un vestido. A partir de ahí, ya lo abandonó.

Antes de seguir con mis experiencias en aquel hotel, me gustaría acabar con la historia de Simón. Se cambió de trabajo y lo pusieron ya de jefe en la cocina de otro hotel, aunque parece que no salía de su depresión. Inglaterra, lo mismo que Alemania, son países que económicamente están muy bien, pero que pueden ser depresivos. La cuestión es que Simón buscó un trabajo en España y se empleó en Denia en un restaurante muy conocido llamado El Poblet. El sueldo no le conformaba demasiado (era la mitad que en Inglaterra) y pronto montó un restaurante por su cuenta, al que siguieron dos más. El primer restaurante se llamaba Mesón Simón y estuve un par de veces por allí. La clientela eran mayoritariamente ingleses, hasta las camareras eran inglesas.

Luego se ve que al hombre le volvió su vocación de Guardia Civil, o se cansó de los horarios de los restaurantes, pero el caso es que cerró los tres y se apuntó a conductor de ambulancia. Esto yo aún no lo entiendo. No sé cómo un empresario que tiene tres restaurantes, a sus 25 años, lo deja todo para conducir una ambulancia. Simón era un cabroncete, pero tenía una buena inteligencia y como cocinero era excelente. Como empresario, creo que aún mejor. El hecho es que cada vez que fui a su restaurante estaba lleno. No creo que le fuese mal.

Pero antes de irse con la ambulancia él y yo dejamos de hablarnos por unas tonterías. La verdad es que ya arrastraba rencor hacia él por algunas cosas que me hizo en Inglaterra, y quería que se alejara de mí. Eso no significa que le deseara ningún fracaso.

La última noticia que tengo es que se ha casado con una española y sigue conduciendo la ambulancia. Tiene ahora 32 años.

Siguiendo con mi última estancia en Inglaterra, en aquel hotel vi ya del todo lo que era el país. La gente es mezquina, falsa, traicionera. Los puestos de trabajo son mejores que aquí, las empresas cumplen las leyes a rajatabla, pagan bien y cuando eres eficiente no tardan en ascenderte.

A mí no me ascendieron porque de eficiente no tuve nada. No me gustaba andar sirviendo desayunos por las habitaciones. La clientela era de todos los países, el hotel estaba al lado del aeropuerto de Heathrow y los que tenían que enlazar con vuelos hacia USA, Asia, Sudáfrica o lo que fuese hacían noche allí.

Hablando de los ingleses que conocí allí, resulta que en mis compañeros de trabajo había un nido de gays. Se ve que uno de ellos, un irlandés muy rubio llamado Ricky, se había colocado primero y luego fue recomendando a sus amigos. La verdad es que aquel departamento del hotel era el que más problemas tenía para encontrar trabajadores. El trabajo era servil, de propinilla, y eso no le gusta a nadie.

Lo que me sorprendió fue que en una semana estos gays habían desaparecido. Los pillaron fumándose un porro a la entrada del bloque de habitaciones para empleados y el despido fue inmediato.

En cuanto a las chicas, también tuve problemas. El primer día una gordita con una especie de chándal me saludó desde una máquina de café. Yo no sabía qué quería y le respondí con poco interés. Al día siguiente resultó que esa era mi jefa más directa. Hay que decir que esta gordita era irlandesa, católica, y más bien me pareció española: el rencor le duró hasta el día que me marché.

Había también otra irlandesa un poco más boba que me trataba mejor. Esta creo que se marchó a otro departamento en cuanto tuvo oportunidad.

Uno de los que llegaron nuevos era un tal Tavis, Australiano que venía de estar dos años en Canadá. Parece que era uno de esos que quieren ver mundo y pillaba cualquier tipo de trabajo. Tavis era un armario de un metro noventa, con una musculatura atlética. Muy pronto lo ascendieron a "superviser" y no tuvo que subir bandejitas.

Me hice un poco amigo de un francés llamado Pascal, que había terminado una ingeniería y se había empleado allí para hablar en inglés. Se pasó todo el mes echando pestes de los ingleses, que si eran sucios, que si su cocina era un asco, que si el país entero estaba echado a perder. Yo le daba la razón.

También recuerdo a un italiano que un día me lió para acompañarlo en autobús a no sé qué sitio. Se me ha borrado un poco de la memoria por lo desagradable que fue. Me estuvo rozando pierna y brazo, me invitó a su casa (yo rehusé) y al final si no me aparto me pega un morreo en el mismo autobús. Aquel hotel era un nido de gays acojonante.

Otro tío que conocí allí era un portugués, no recuerdo el nombre, muy corto de inteligencia, con cuerpo como de gorila. Era muy buena persona, me entendía con él medio en portugués medio en inglés. Era ayudante de Simón en la cocina y tenía una novia de Hong Kong. Yo con su novia de Hong Kong fui alguna vez a comprar cosas a algún pueblo, y él creo que se ponía algo celoso.

Sea como sea, contacto con ingleses tuve allí poco. Ya notaba yo que el inglés tolera muy bien que los extranjeros trabajen en sus empresas, pero de ahí a hacer amistad con ellos va un trecho.

Yo cuando me fui cansando de aquella mierda de trabajo empecé a hablar mal de todo. Iba echando pestes por aquí y por allá. Resulta que los inglesitos, sobre todo un enano con cara de delincuente, empezaron a tramar una encerrona para darme una paliza. Esto Simón lo detectó y lo paró a tiempo, asegurándoles que yo pronto me habría largado a España. Las encerronas parece que no eran nada raras en aquel hotel. Según me contó el mismo Simón, a uno lo desnudaron completamente, lo ataron y una chica le tocó el pene hasta que tuvo una erección. Luego cogieron un pollo de la nevera y lo hicieron copular con él. Yo supongo que al pollo le debieron de hacer un agujero previamente. A otro lo metieron en un horno muy alto que había, para repostería, y lo encerraron. Luego pusieron en marcha el horno y no lo dejaron salir hasta que le salía humo ya de la cabeza.

Si a mí me hubiesen hecho algo así, hubiese tomado terribles venganzas. Hasta ahora, nadie me ha hecho putadas gordas, pero creo que aquel tipo de jugada no me hubiese sentado nada bien. Tal y como estaba, con la mala leche encima, hubiese sido capaz hasta de pegarles fuego con gasolina a aquellos cabroncetes.

A partir de ahí, decidí que tardaría en volver a Inglaterra.

Todavía me acuerdo de alguna conversación con alguna inglesa que trabajaba en otros departamentos de más prestigio, y que cobraba por supuesto más. Me aseguraba que todos los "pakys" eran unos "wankers". Para ellos, "paky" engloba también a los hindúes. Hablaba mal también de los negros. Yo no tuve que barruntar mucho para darme cuenta de que todos aquellos insultos los utilizaban, ella y los demás, contra todo tipo de extranjero, incluidos los españoles. La única diferencia es que tal vez con italianos y españoles la inglesa tenga un cierto interés sexual. Pero estas mujeres, aparte de ir cortas de higiene personal, me parecen frías y aburridas. Si yo tuviese que vivir en Inglaterra, buscaría a una irlandesa, por nuestras mejores conexiones culturales.

No me parecen lo mismo las norteamericanas. Un par de años más tarde tuve una novieta de ese país, de un pueblecito de New Jersey, y me pareció muy cálida. Luego la eché mucho de menos. Yo creo que demasiado. Casi acabo yo también en depresión.

Pero, en cuanto a Inglaterra, me largué de allí a las cinco de la mañana, en un Mercedes negro con un chófer uniformado. Me costó siete libras el trayecto (muy breve) al aeropuerto, pero me gustó la vacilada. Cuando toqué otra vez España sentí un gran alivio. A partir de entonces, cuando me pregunta un inglés por la calle le digo que no hablo su idioma. Cuando juega la selección inglesa, me alegro de que pierda. Si alguna vez tengo que hablar con un inglés, le pongo cara falsa y luego le insulto a sus espaldas, que es lo que hacen ellos.

12:47:00 ---------------------  

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40 comentarios:

Anónimo:
Alberto, me gusta que comentes tus experiencias sin atender a lo politicamente correcto. De verdad, es un placer leerte.
Yo estudie un año de mi carrera de ingenieria en Coventry (1989), al lado de Birmingham. He de decir que, en general, me lo pase bastante bien. El grupo de españoles que fuimos (7) hicimos algunos amigos ingleses pero fundamentalmente porque un compañero español se lio con una inglesa (hoy, su mujer). Esto nos ayudo mucho. Hicimos mas amigos del resto de europa, fundamentalmente, alemanes.
Del resto, si que note que hay poco termino medio. O bien te encontrabas con malas bestias gritonas y violentas o con gente encantadora que te trataba como a sus propios hijos.

Miguel (otro valenciano)
9 de septiembre de 2006 a las 13:51.  

alvarolg:
Una historia magnífica, muy bien contada. En mi caso particular nunca he ido allá, pero tengo amiguetes que fueron a aprender inglés, y que también detectaron ese trato amargo de los ingleses.
9 de septiembre de 2006 a las 15:56.  

Sudaka Colombo - Español:
Antes de mirar la paja en el ojo ajeno, deberías mirar la viga en el tuyo. Tan solo hay que ver lo que opinas sobre la inmigración en España y en especial sobre los "Wilson y pachitos".

Sin animo de generalizar a toda la población de España; las mayores muestras de falsedad humana las he visto por estas tierras. Y que conste que dicha falsedad no ha sido para con los extranjeros, Sino entre los mismos nativos.

Confieso que los Ingleses tampoco son santos de mi devoción. Siempre me he preguntado que aportan a la Unión?...
Pues ni participan el Euro, ni en el espacio Schengen, ni aportan para los fondos europeos (O solo cantidades mínimas en comparación de otros países miembros). Y eso sin mencionar que en política internacional más bien van a su bola y tiran más para el lado de América, que de Europa.

Ya puestos a escoger entre gente de la Unión; me quedo con los Alemanes, que podrán ser fríos, sosos y todo lo que quieras. Pero falsos no son. Si no les mola algo "pasan" y asunto acabado. Aquí hay que destacar que de cara a los extranjeros, si pasan lo hacen porque si no se van a poder entender (idiomáticamente) con la persona, no se calientan la cabeza (Aquí sí que son cerrados). Pero en donde se hable medianamente bien el Alemán. Se suelen enrollar y ser muy simpáticos.

Buena tu historia de hoy.
9 de septiembre de 2006 a las 16:44.  

Iñigo:
Muy interesantes tus relaciones con los ingleses. Yo también tuve la oportunidad de ir becado, por el Gobierno Vasco, para aprender inglés. Fue en el 95, con 18 años. Resulta que podíamos elegir entre Canadá, Estados Unidos, Irlanda, y Gran Bretaña. Como por una parte pensaba que ir a Inglaterra por mi cuenta sería más accesible que ir a Irlanda, pero por otra parte cuatro semanas me parecía poco tiempo para cruzar el charco (estúpida idea), me decanté por Irlanda. Seis años más tarde tuve la oportunidad de ir a Canadá, a Vancouver. Un viaje y un lugar inolvidables, pero esa es otra historia. En el 95 acabé en Dublín. Estuve con un matrimonio cuyas tres hijas ya se habían marchado y para quien tener estudiantes en casa era algo ya rutinario, coincidí con dos catalanas el primer fin de semana, y con dos coreanas la última semana. Ah, también estuvo una monitora francesa. De alguna manera eso hacía el ambiente más frío. No tuve ningún problema, más allá de eso y de que me hubiera gustado mezclarme más con Irlandeses, pero esto era muy difícil, Dublín en verano está saturado de Españoles. Es increíble.

Alberto tiene razón, está claro que la conexión con los Irlandeses es mucho más fácil. La cultura católica y el hecho de que nunca hayamos sido enemigos y que Inglaterra sea vista como el ?enemigo común? nos hace sentirnos cercanos.

En el 2001 estuve currando en un hotel del norte de Inglaterra. Era mi primera visita al país. Iba como estudiante o ?en prácticas? por lo que mi sueldo era muy inferior a los de allí. 80 libras semanales, unas 65.000 pesetas de entonces al mes. La legislación es verdad que se cumple a rajatabla, pero también te piden que curres a tope. No llegué a hacer amistad con ningún inglés de allí, no me trataron mal, pero de alguna manera se enteraron de lo que ganaba y a partir de ahí me empezaron a evitar. No era el primer español que aterrizaba por allí, pero bueno. Me fui quemando y en mes y medio ya estaba de vuelta en Bilbao

Luego volví al año siguiente, para hacer prácticas comerciales en una empresa que fabricaba productos de plástico (sobre todo puertas de plástico). Querían un español para ayudar al encargado del mercado español a encontrar clientes. Iba becado externamente, muy justito para vivir, y la dichosa empresa, aún sabiéndolo, no me pagó un duro.

Mi jefe directo era un tío enrollado, bastante joven, que hablaba un español flojo pero con un ánimo admirable, sin complejos. Pero este tío tenía por encima a la jefa del departamento de exportación, que a su vez tenía por encima al Jefe de ventas, que a su vez tenía por encima al Director Gerente. Vamos, que mi ?jefe? era más bien poca cosa dentro de la empresa. El ambiente en la oficina de exportación era relativamente amable...en la superficie. Se notaba que todo el mundo sabía lo que había detrás, si no rendías, iba a la calle. Yo no tuve mucha suerte o más bien no puse muchas ganas en sacar clientes. Enseguida me dio la impresión de que no había manera de colocar ese producto en España con los costes laborales de trabajadores ingleses. Tras el primer mes ya me percaté de que no iba a recibir ni un duro extra y empecé a desanimarme y a pasar de todo, limitándome a cubrir el expediente y mantener las formas, hasta cumplir el tercer mes, en que se acababa la beca. En este punto tengo que decir que he encontrado este mismo ambiente laboral hostil, o incluso mucho peor, en empresas de aquí, y tanteando a compañeros y conocidos la gente está muy pero que muy quemada con los ambientes laborales.

Volviendo a mi empresa inglesa, un lunes a la mañana mi jefe me dice que al responsable de logística del departamento le habían despedido debido a una ?reestructuración del personal? de la empresa. Se lo dijeron el viernes una hora antes de acabar la jornada, y el tío se iba con lo que quedaba de mes y otro mes más de paga.

Es lo que pasa, si el despido no es barato el empresario aprovechará las herramientas legales que tenga para no pillarse los dedos y contratará a la gente que necesite por pocos meses y renovándole por pocos meses. En España existe el despido libre de facto.
Todos tenemos conocidos, o a nosotros mismo nos pasa o nos ha pasado, que soportan gran presión psicológica sabiendo que se acerca el final del periodo de tres o seis meses por el que fueron contratados y no saben si lo volverán a ser.

Total que aquellos tres meses me dediqué a pasarlo lo mejor que pude y a correrme todas las juergas que me permitía mi dinero. Me mezclé sobre todo con españoles y otros europeos. Los ingleses, es cierto, son más esquivos o inaccesibles.

Ah, y como dice Alberto, las inglesas son guarrillas en cuanto a su higiene personal. Un farmacéutico madrileño que estaba currando en esa ciudad (Hull) comentaba que tenían hongos como para montar el belén cinco veces, o algo así.

En fin, que me hace gracia la página web de marras esa, que si racismo contra los ingleses. Hay que joderse! ¡Cuántos ingleses destilan racismo y complejo de superioridad hasta por los poros!

En la historia escrita por ellos, los españoles quedan en muy mal lugar, la famosa leyenda negra, y tal y cual. No vamos a negar la historia, pero ellos ?olvidan? muy fácilmente la suya y obvian que su imperio se construyó igualmente, o más aún si cabe que en el español, con la violencia y la opresión. No sé si esa es la causa o la consecuencia de su hipocresía.

Sin embargo, más allá de las generalizaciones, siempre te encuentras gente amable. De alguna manera su etiqueta en la relaciones, cuando vas a pedir algo, preguntar algo, etc. es muy importante, el ?please? ?thank you? pueden parecer hipócritas pero yo llegué a la conclusión de que funcionaban.
9 de septiembre de 2006 a las 16:49.  

Anónimo:
En mi agregador hay dos tipos de blogs: los que ya no son los que eran y otros de los que pienso "coño, que bueno, a este debería haberlo leido antes, habrá que leerlo cuando saque cosillas".

Definitivamente eres de los segundos. Sin pelos en la lengua. De puta madre.
9 de septiembre de 2006 a las 17:01.  

Mon:
A pesar de haber ido toda la vida a un colegio inglés, no se puede decir que haya tenido excesivo contacto con los ingleses. En todo caso, todos los que me encontré en campamentos y colegios tanto aquí como allí se portaron fenomenal conmigo, recuerdo con cariño la veraniega estancia de un mes que tuve en UK en una antigua "institución" (léase internado) rodeado de inacabables prados.

Alberto, me parece estupendo que hayas rajado todo lo que has querido porque si hay algo que odio es la corrección política. Equivocado o no eso es lo que tú has vivido y eso no te lo discute nadie. Sin embargo, hay dos cosas que son muy ciertas de todo lo que has dicho:

1. Los ingleses NO se saben integrar. Es normal que la gente fuera de su país se una (sobre todo si no saben funcionar en el nuevo entorno, es puro instinto) pero esa realidad que describes, casi de "comuna chaletera inglesa" es tan patente como que Torrevieja existe. O que existe en Torrevieja.

2. Ciertamente los ingleses son generalmente bastante racistas, sobre todo con gente hindú o de apariencia hindú (venga de donde venga). Y eso que hablan su idioma (piensen en paralelismos, piensen). De hecho, hay una gran frase, justo casi al final de la genial novela gráfica V de Vendetta en la que un indignado y honrado ciudadano, dice esto tras la muerte de una chica a manos de un grupo de antidisturbios: "Es inhumano, la mataron como si fuera una paki". Lo que más duele es que para oir esa frase quizás no hacía falta estar en una Inglaterra alternativa como la de V.
9 de septiembre de 2006 a las 19:12.  

Anónimo:
Acerca de lo que dice sudaka-colombo español, diré lo siguiente.

Todas las sociedades. Repito, TODAS, ven con desconfianza al inmigrante; sobre todo las clases bajas y medias. Los motivos son obvios: El inmigrante es percibido como un "competidor" a la hora de recibir ayuda social, trabajo, etc. Eso sucede en cualquier país que haya recibido inmigración, sea de donde sea. Pasaba y pasa cuando en un país hay mucha inmigración española y actualmente está pasando en España debido a la llegada en un corto espacio de tiempo de millones de inmigrantes.

Dicho esto, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Cuando el extranjero es extranjero y no "inmigrante" y sigue habiendo desconfianza, entonces es cuando estamos ante un fenómeno peculiar. Y en el caso de los ingleses se da esa peculiaridad.

Yo no he conocido apenas ingleses. Pero preguntad por ahí a irlandeses, franceses, alemanes, italianos, etc. qué opinan de los ingleses y os sorprenderá lo que rajan de ellos. Nunca me he sentido despreciado ni mal visto al viajar fuera. Obviando que en todos lados puedes dar con gente desagradable (o tu mismo ser el desagradable), la verdad es que habiendo tratado con irlandeses, italianos o portugueses (estos como si fueran de la casa), suecos, polacos, franceses, estonios, letones, lituanos, etc. nunca me he sentido rechazado por ser español; más bien al contrario.

Probablemente la explicación la encontremos en la Historia. Inglaterra ha estado en guerra con casi toda Europa y con frecuencia ganaron (no tanto como a ellos les gustaría). España, por el contrario, tuvo multitud de guerras, sí, pero no en los dos últimos siglos en Europa, por lo que exceptuando el caso de Inglaterra, no hay hostilidad hacia nuestro país.

Yo pensaba que era un mito aquello de que los españoles caen bien fuera, pero en los últimos viajes que me he pegado he confirmado el mito. El ser español (o italiano, que para ellos es lo mismo) es una ventaja a la hora de viajar (aunque siempre te puedas encontrar al borde de turno, como en cualquier sitio). Es una buena carta de presentación decir que eres español. Nos asocian con una forma de vida que en países fríos envidian. Para situaciones desagradables las que puede vivir un francés en Inglaterra, un argentino en Chile, un alemán en Rusia o un turco en Grecia.

Pero volviendo al tema: Es obvio que existe una animadversión generalizada en muchos países europeos hacia los ingleses. Por algo será...
9 de septiembre de 2006 a las 20:08.  

Dario:
Simpática historia.

Me sorprende que no haya aparecido ninguna referencia a los FRANCHUTES, aunque reconozco que los veraderamente maleducados están en París y no en el resto de Francia.

Los ingleses, son tal como los describes Alberto... corteses en el trato de frente y desdeñosos en la retaguardia.

Supongo que tiene mucho que ver con el hecho de que conservan aún la cultura del "Imperio" que los ponía por encima del resto de sus "gobernados", a los que trabatan con un paternalismo distante.

En cuanto a los yanquis y canadienses son tipos fantásticos.
10 de septiembre de 2006 a las 00:38.  

tamat:
Creo que el problema es que no aceptamos que otra cultura se sienta superior a nosotros cuando la realidad es que nosotros nos consideramos superiores a muchas otras culturas (latinoamericanas, africanas e incluso algunas europeas como Portugal). Así que es lo mismo, además salimos de nuestros gettos de clase alta para ir a parar a los de clase baja en el extrangero y extrapolamos la conducta de todo el pais en base a eso, cuando lo cierto es que nos bastaria un mes de trabajo en una ciudad pequeña de España como camarero para ver que tampoco somos tan diferentes.

En cualquier caso felicidades por el post, bien narrado e informativo a la vez.
10 de septiembre de 2006 a las 13:25.  

Anónimo:
Un día estaba yo saliendo de la piscina y él y otro amigo me tiraron las toallas mojadas a la cabeza y me pegaron una pasada de hostias que me dejó mareado

El caso es que otros dos ingleses ya empezaron a tramar a mis espaldas pegarme una paliza si yo llegaba a hacer algo con ella.

Resulta que los inglesitos, sobre todo un enano con cara de delincuente, empezaron a tramar una encerrona para darme una paliza

Desde luego eres un tipo que haces amigos allá por donde vas ;-)
10 de septiembre de 2006 a las 15:24.  

greips:
pues yo estuve viviendo un año en inglaterra, trabajando en varios albergues y los ingleses me trataron de puta madre, e intimé con varios.

Pero eso sí, cuando veía un catalán o un español yo me iba para el otro lado, o bien simulaba que no les entendía. Me cayeron mucho mejor los ingleses que los españoles de turismo.

Supongo que a cada cuál su propia historia, no? :-)
10 de septiembre de 2006 a las 15:43.  

Anónimo:
Estuve los veranos del 89 y el 90 estudiando inglés en Londres, y he pasado muchas temporadas en tu pueblo y sus alrededores por lo conozco ligeramente el ambiente de los guetos ingleses de la Marina Alta. Me parece que lo que pasa con los ingleses es que las diferencias entre las clases sociales entre ellos es tremenda, mucho más grande que en España. La gente de clase media-alta es educada, culta y bastante snob. Y las clases populares son bastante rudas y groseras. Yo no creo que esta diferencia sea aquí tan acusada.
También me parece que no hay más que echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta del racismo que hay en este país hacia el inmigrante pobre. Trabajo en la construcción y veo todos los días el racismo con africanos, marroquíes y sudamericanos en mi ambiente laboral. Quizás no seamos tan diferentes a los ingleses en nuestro trato hacia nuestros vecinos pobres.
10 de septiembre de 2006 a las 23:50.  

Marta Salazar:
pero qué horror! y todo esto lo viviste tú? yo estaría con una depresión de primer grado!

con esos amigos, no necesitas enemigos!

sobre lo que dice tu papá "Mi padre, que conocía muy bien a los ingleses, me dijo que eran todos unos falsos", no hay que generalizar.

Tengo amigos (e incluso parientes "polítocos") británicos y te prometo que no son como este desgraciado y sadista de Simón.

Claro, si se lo pasaban mirando la tv inglesa! No me cabe duda que llegará a ser como tú lo describes. Y la tv alemana no se queda atrás! No sé cómo será la espanola, si es buena, positiva, objetiva y constructiva (?)

Creo que en este mundo global, tampoco podemos ser injustos con este o este otro pueblo.

En todos los países hay de todo. Hay que abrirse a todo el mundo, pero tampoco ser ingenuo y pensar que toda la gente es buena y se comporta bien. Ni negativo y pensar que todos son malos.

No se puede tomar el todo por las partes, ni tampoco las partes por el todo.

Un saludo!
11 de septiembre de 2006 a las 11:43.  

Manu, the java real machine:
Yo, por fortuna, he conocido pocos ingleses, y cuando los he conocido no he tenido demasiado trato con ellos...

Pero tengo un amigo que se pasó varios años marchando a Inglaterra durante el verano, primero como estudiante y luego como monitor... ¿su opinión sobre ellos?... que son unos gilipollas.

La verdad es que los ingleses siempre han tenido esa fama de altaneros y soberbios, durante toda su historia, aunque reconozco que tu historia me ha hecho sorprenderme por momentos... la verdad, no pensé que pudiesen llegar a ser tan mezquinos en algunas cosas... por lo que se ve la humanidad no es algo que lleven muy dentro.

Y ahora, tomándome la licencia de responder al amigo Sudaka-Colombo, no pongo en duda que hayas visto grandes dosis de falsedad por nuestras tierras. Y no lo niego porque de hecho yo conozco a mucho personaje que hoy te endulza el oido y mañana te critica por la espalda.
Pero sobre la inmigración, deberías empezar por intentar entender porqué un país que siempre ha sido muy abierto a los extranjeros, está empezando a responder de esta forma.
Así podrías ver desde otra perspectiva el tema de la inmigración, y no solo desde una de las partes.

Imagínate que el día de mañana estás en tu país, cobrando una nómina, pagando tus impuestos... y que de repente empiezas a ver que las ayudas sociales van a parar a colectivos inmigrantes, que las viviendas sociales van a manos de inmigrantes y mientras tanto tú tienes que seguir pagando impuestos, que subvencionan todas esas ayudas, y pagando por los mismos servicios que a otros se les dan gratuitamente...

Sinceramente, yo soy el primero en pedir igualdad para todos... pero a todos los niveles. Es decir, si hay ayudas para la escolarización, si hay ayudas para viviendas, etc... que sean para todos y a todos se nos mida con el mismo rasero.
Lo que no me parece bien es que a unos se les den cosas, a las que otros no podemos ni optar.

Así que, como podrás ver, no es lo mismo el malestar causado por una situación de discriminación positiva, que el desprecio que puedan tener los ingleses hacia otras nacionalidades.
De hecho, si aquí fuésemos como ellos, o peor, no creo que hubiesen llegado tantos inmigrantes a nuestro país... ni se le darían tantas ayudas.
11 de septiembre de 2006 a las 15:04.  

Niyes:
Por motivos laborales tengo que tratar mucho, incluso demasiado, con británicos (sobre todo ingleses), y son de lo peor que te puedes hechar a la cara.

Ruines, falsos, tremendamente maleducados (lo que más me molesta) y con un aire de suficiencia que casi, casi, provoca arcadas.

Exigen como ninguno, pero no obtienes nada como contrapartida, impuntuales, negligentes...

Claro, que siempre está la excepción que confirma la regla, pero se da muy ocasionalmente.
14 de septiembre de 2006 a las 14:33.  

Anónimo:
La diferencia de clases en Gran Bretaña (sobre todo en Inglaterra) es brutal. Y la diferencia cultural también. Los papeles son muy rígidos. Aunque desde hace años la cosa está de capa caída. No te puedes salir del canon. Si eres de clase media-alta, no puedes ser rocero ni emborracharte en el pub. Si eres de clase baja no se te ocurra ser irónico: te harán trocitos. tus amistades han de ser de tu clase social. En España sí que es cierto que se desmelenan porque se sienten más sueltos. Y también es cierto que beben demasiado. En términos generales, los británicos son mucho más educados que los españoles, sobre todo si eres de clase superior. Mi padre me lo dijo cuando me fui a Inglaterra: "sobre todo no les gusta que no te mantengas en tu sitio." Así lo hice y me fue bastante bien.

Me acuerdo de haberme chocado con unos hooligans corredores en Londres y haber pensado "Dios, ahora estos me zurran la badana" y sin embargo los chavales se limitaron a decir "i'm sorry" y seguir corriendo.
19 de septiembre de 2006 a las 13:54.  

El Sebas:
No creo que haya diferencia entre la gente joven y con poca cultura de ningún país, el problema es que tú fuiste a Inglaterra y allí conociste a estudiantes de otros países, pero si hubiera sido al revés, tú en Groenlandia con estudiantes ingleses tu opinión sería diferente.
A ser gilipollas y catetos nos ganan pocos, los ingleses serán de los mejores pero la cosa está igualada.
26 de septiembre de 2006 a las 15:27.  

Marta Salazar:
"En términos generales, los británicos son mucho más educados que los españoles, sobre todo si eres de clase superior. Mi padre me lo dijo cuando me fui a Inglaterra: "sobre todo no les gusta que no te mantengas en tu sitio." Así lo hice y me fue bastante bien".

qué envidía! este lector es de la "clase alta" !

Detesto el clasismo!

Alberto, me inspiraste, voy a empezar a contar mis experiencias "de la época del colegio" con amigos extranjeros!
13 de octubre de 2006 a las 10:21.  

alberto:
Me alegro, Marta. Puede ser muy interesante, ya he leído otras historietas tuyas y me han encantado.
14 de octubre de 2006 a las 01:21.  

mireya:
Estoy totalmente de acuerdo con palabras de Mon,pero con una pequeño variante:
1. Los españoles NO se saben integrar. Es normal que la gente fuera de su país se una (sobre todo si no saben funcionar en el nuevo entorno, es puro instinto) pero esa realidad que describes, casi de "comuna de los moros" es tan patente como que Barcelona existe.

2. Ciertamente los españoles son generalmente bastante racistas, sobre todo con gente arabe o de apariencia arabe(venga de donde venga).
A extranjero en España piden la integracion.¿Y el español?Acaso le interesa alguna otra cultura que no fuese suya?¿A cuantos conoceis que invita a su casa a un sudaquita o a un morito?y a ver si alguen me responda.¿Por que en la TV italiana cuando ponen los barcos de inmigrantes,solo hablan de desgracia humanitaria mientras en España hasta los politicos,ya no digo la TV,habla de invasion?¿Por que en España hay tantisimo inmigrante con la depresion?Tiene tela esto de quejarse de ingleses como os tratan.¿Como vosotros os tratais a los demas?Si no es de UE,apesta,verdad?
14 de noviembre de 2006 a las 18:27.  

Anónimo:
Sacado de otro foro:
Re: ¿hacia una europa islámica?
Donde yo vivo hay moros a patadas, que no hacen más que abrir tiendas y convertir varios de los barrios en guetos, dondo solo pueden estar ellos. Los pequeños que llevan aqui muchos años, a pesar de hablar correctamente español, no lo hacen. Se atreven a organizar sus fiestas y asar sus corderos en plena calle, y dejarlo todo sucio. ¿Alguien puede hacerse una barbacoa en la calle sin que vengan los municipales? Ellos si. Una comisión de los pocos vecinos que no han podido irse del barrio pidio una entrevista en la alcaldia, y no los recibieron. Las moras van en pijama asomando por debajo de las tunicas y además malolientes.
Hace unos 20 años, lei un libro en forma de entrevista al que fue jefe de los servicios secretos franceses con Pompidou y Giscard d'Estain. La periodista a modo de profecia le preguntaba de donde era el peligro más fuerte que se preveia que viniese, si de los chinos o de los soviéticos. El Sr. Alexandre de Marenches, contestó que nada de eso, que los máximos peligros eran la inmigración masiva hacia Europa de los sudamericanos, empobrecidos por politicos sin escrúpulos, y la invasión de los musulmanes reclamando lo que un dia tuvieron. Y decia que los paises estuviesen al tanto. Ya están aqui, y ni se hizo ni se hace nada. Tienen todos los derechos y ninguna obligación. Conducen sin carnet y sin seguro, se enganchan a la luz directamente sin pagar y no les dicen nada.
Y no es exagerado pensar que dentro de algunos, no muchos años, tengamos las españolas que ponernos los pañuelos a la cabeza, como yo he visto que llevaban las mujeres en los años 40. Ese es el avance que vamos a dejar a nuestros hijos y nietos.

Re: ¿hacia una europa islámica?
A ver, ¡juguemos al juego de la xenofobia!

Donde yo vivo hay españoles (o inserte cualquier otra nacionalidad) a patadas, que no hacen más que abrir tiendas de muebles y ropa y convertir varios de los barrios en romerías (o inserte otro tipo de celebración), donde solo pueden estar ellos. Los pequeños que llevan aquí muchos años, a pesar de poder hablar perfectamente como (inserte su idioma o nacionalidad) no lo hacen y hablan como españoles (el idioma de la nacionalidad o religión temida). Se atreven a organizar sus fiestas y cerrar las calles para hacer sus procesiones (u otra celebración) en plena calle, y dejarlo todo sucio. ¿Alguien puede hacer una fiesta en la calle sin que vengan los gendarmes? Ellos si. Una comisión de los pocos vecinos que no han podido irse del barrio pidió una entrevista en la alcaldía, y no los recibieron. Las españolas (inserte la nacionalidad de la primera oración) o van de traje sastre o van de hipis (o traje típico) con miradas de perdonavidas, además malolientes (inserte cualquier cosa que se le ocurra, si es peyorativa mejor).

Hace unos 20 años, leí un libro en forma de entrevista al que fue jefe de los servicios secretos nacionales. La periodista a modo de profecía le preguntaba de donde era el peligro más fuerte que se preveía que viniese, si de los chinos o de los gringos (ánimo ya casi acaba el juego). El Sr. contestó que nada de eso, que los máximos peligros eran la inmigración masiva hacia Sudamérica (o pais de donde escribe) de compañías internacionales (nacionalidad de la que teme) que no querían pagar mano de obra ni seguro social (otra vez, lo que se le ocurra) en sus países con la misma mentalidad invasiva y saquedora que hace 500 años (aqui ponga algo muy fuerte, si es histórico mejor). Y decía que los países estuviesen al tanto. Ya están aquí (o sigan, depende de lo temido), y ni se hizo ni se hace nada. Tienen todos los derechos y ninguna obligación. Manejan sin licencia y sin seguro, se enganchan a la luz directamente sin pagar y no les dicen nada.

Y no es exagerado pensar que dentro de algunos, no muchos años, tengamos que seguir sirviéndoles a todos de criados (ver paso no. 8) justo como desde hace mas de 500 años (periodo correspondiente). Ese es el avance que vamos a dejar a nuestros hijos y nietos.

¡Entre más personas concuerden con vd. más éxito tendrá el juego!
14 de noviembre de 2006 a las 18:30.  

Anónimo:
Llevo diez años trabajando con ingleses y he de corroborar todo lo que aquí se ha dicho, son realmente odiosos. He trabajado en su país y ahora los soporto aquí; son racistas, maleducados ("please"= fuck you) y los mayores hipócritas que he conocido. Venden su alma al diablo por una cerveza, ¡ahh!
21 de mayo de 2007 a las 01:29.  

guerratornero@yahoo.es:
TU PADRE ES UN TIO MUY INTELIGENTE,TIENE RAZON AL DECIR QUE LOS HIJOS DE LA GRAN BRETAÑA SON UNOS FALSOS,A PARTE DE INTERESADOS Y MEZQUINOS,LO DIGO YO QUE HE ESTADO 9 AÑOS EN SU PAIS NO TODOS..PERO SON TAN HIJOS DE PUTA QUE NO SE AGUANTAN NI ENTER ELLOS
17 de enero de 2008 a las 18:43.  

MR GO FUCK YOURSELF:
En cuestion de ingleses hay de todo,,,Se parecen a los teletubies,que solo salen al campo,jardin,pueblo,play,etc a hacer el gilipollas,no es que no tengan sentido del ridiculo es que no tienen personalidad,se guian por instinto,por eso son tan mezquinos
17 de enero de 2008 a las 19:25.  

mr no money no honey:
Me encantan los irlandeses,los ingleses del norte son simpaticos hasta para insultar,pero los ingleses del sur,recuerdo lo paranoicos y mezquinos que eran... hay va un chiste..¿por que los ingleses,hacen la caza del zorro? por que si hacen la de la zorra se quedarian huerfanos...
17 de enero de 2008 a las 19:33.  

mr english tosser or wanker,is the same:
Dicen que los ingleses son como las hienas,por que se rien de gilipolleces sin sentido,tienen la boca muy grande y se alimentan de carroña...lo digo por la mierda de comida que tenemos lo digo yo que soy ingles,estoy casado con una española y el trato vejatorio que ha recibido en mi propio pais,verguenza me da ser ingles
17 de enero de 2008 a las 19:44.  

un paki en españa:
SOY UN PAQUISTANI RESIDENTE EN ESPAÑA.Y ME GUSTARIA DECIROS QUE LA GENTE AQUI ES MUCHO MAS TRATABLE Y HUMANA QUE EN UK ALLI LO UNICO DE BUENO QUE TIENE ENGLAND ES EL DINERO.ESTOY ACOSTUBRADO A INSULTOS ,PERO RACISMO HAY EN TODOS LOS SITOS ,EN ESTE CASO LA COSA NO VA A MAS POR QUE ALLI LA GENTE ES MAS COBARDE
17 de enero de 2008 a las 19:52.  

lastima:
lastima lo que le hicieron a aquel chaval brasileño en el metro de londres y es que hasta los borrachos llevan armas alli
17 de enero de 2008 a las 20:47.  

talking bollocks:
Vienen a nuestras playas a romper los cojones y son tan chulos que llevan menos papeles que farruquito...fucking english cunts,pero mientras pagen ayudan a la mierda de economia que hay en este pais,aunque solo sea en verano..
18 de enero de 2008 a las 11:26.  

anonimo:
Estoy de acuerdo con lo escrito arriba,los conozco de hace tiempo.Son tan hijos de puta que no se aguantan ni entre ellos,y si lo hacen es por conveniencia,son falsos,mezquinos e interesados,y para intereses ya estan los bancos...
22 de enero de 2008 a las 17:58.  

jack daniels:
Un consejo,si quieres montar un negocio en REINO UNIDO,monta un pub.Hay que tener en cuenta que son una sociedad de alcoholicos,y te vas ha forrar....En caso de incendio alejate un kilometro del ingles de turno,llevan tanto alcohol en la sangre,que se pueden pasar 2 semanas ardiendo..
23 de enero de 2008 a las 20:00.  

jack daniels:
Fijaos estos ingleses a parte de ser unos hijos de puta,son tan cinicos como siempre.Van con el cuento de que somos racistas con el rollo del puto Hamilton de los cojones,y nos quieren meter multas y todo eso para pagarse unas vacaciones en este pais.Y nosotros somos tan gilipollas que les hacemos caso..
4 de febrero de 2008 a las 20:03.  

simon cook:
HELLO I.M SIMON COOK IM THE GENERAL MANAGER IN HILTON LONDON GATWICK,I HATE THE FUCKING SPANISH PEOPLE,ARE LAZY LIKE IGNACIO MOLINA AND THE FUCKING NABIL
20 de febrero de 2008 a las 20:28.  

JOHN DOE:
VIENEN CON MENOS PAPELES QUE FARRUQUITO,LLENOS DE TATUAJES Y CON MENOS PELO QUE EL COÑO DE UNA BARBIE Y SE CREEN LOS MEJORES,HAY GENTE ORGULLOSA DE LO GILIPOLLAS QUE ES
20 de febrero de 2008 a las 20:33.  

anonimo:
Fijate si son subnormales estos ingleses, y lentos hasta para trabajar que yo ya llevo esperando mi puto E301 un año.De los 10 años que estuve currando alli, y aun asi no espero que me lo manden.putos hijos de la gran bretaña...
4 de marzo de 2008 a las 12:05.  

juan:
He leido lo de antes,y yo tambien tengo un problema con mi E301,a mi me mandaron el provisinal,y mal hecho.Yo tampoco me sorprenderia que no me lo mandasen,aparte de inutiles y vagos son unos hijos de la gran puta...
13 de marzo de 2008 a las 18:37.  

julian:
Da la puta casualidad,como muchos .Que tengo el mismo problema con el E301 de lo cojones.Les he escrito unas 8 veces pero a los putos hijos de la puta gran bretaña estan mas ocupados enterandose de como se machaca el orejas o quien se follaba a la puta de lady di.Tambien estuve leyendo que los putos ingleses prefieren quitarse las muelas ellos mismos antes que ir al dentista,por que es muy caro,lo que pasa es que prefieren gastarse el dinero en alcohol y encima se los dejaran al ratoncito perez ha ha ha pobres subnormales de carrito
17 de marzo de 2008 a las 13:02.  

Anónimo:
Vivo en UK y nos traan fatal como una mierda.
No se por que les tratamos bien en Espana.
Que se vuelvan a su f***** UK
19 de marzo de 2008 a las 18:09.  

ingle SHIT os:
En los 14 años que estuve viviendo alli,no deje que aquellos comemierdas jodieran mi orgullo.No deje que lo hicieran aqui en España,con los contratos basura y la mierda de sueldos que ganamos aqui.Alli por lo menos hay mejores condiciones de trabajo que aqui ALLI LA LEY FUNCIONA
25 de marzo de 2008 a las 12:02.  

ESPAÑOLES:
Tengo entendido que aqui hay muchos profesionales,por ejemplo medicos...que emigran a UK por que alli hay mejores sueldos,eso es verdad pero alli la sanidad es una puta mierda comparado con España.Ya se puede imaginar uno por que hay tantos jubilados ingleses en España...Por que es mas barata y los tratan mejor
25 de marzo de 2008 a las 12:15.  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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