10 de febrero de 2018
El órdago feminista
Cuando en las elecciones de EEUU las feministas vieron que Trump había ganado gracias al voto de un 53% de las mujeres blancas, entraron en pánico y se lanzaron a degüello contra todo lo que se moviese. Encontraron al cerdo de Weinstein (del que hacía tiempo que se sabía todo) y lo empalaron. Luego se pusieron a sacar cosas viejas y prehistóricas de Dustin Hoffman, Kevin Spacey, Brett Ratner, James Toback y hasta de Woody Allen. No he seguido muy de cerca los casos, porque ya sólo veo a Bayly y algunas youtubers que cantan, pero parece que en esas listas se mezcla gente con delitos bastante graves, otros con acusaciones por actos ya prescritos, y otros con hechos que dudosamente constituirían delito. El señor Weinstein huele a kilómetro a inductor a la prostitución. También me gustaría que aquellas que ejercieron la prostitución y consiguieron un papel, con mucho dinero aparejado, dejasen de salir de víctimas. Las víctimas, en todo caso, son las que rechazaron el ejercicio de la prostitución y se quedaron sin el papel. Pero luego hay otros que están ya camino de la hoguera porque le dijeron a una: "¿puedo sacarme el pene?".

Yo en estos temas de folleteos siempre he sido un poco parado al entrar a matar. He tenido que verlo muy claro. Antes era algo que me avergonzaba, porque quería ser un macho castigador de discoteca. Ahora me alegro.

No hace tanto tiempo, se oía a algunas mujeres presumir: "para subir en la empresa privada, hay que usar las artes de seducción y amatorias". Había alguna que declaraba abiertamente que cuando había que follar follaba.

Ahora se han hecho muy santitas. Mi opinión real es que en el momento en el que un hombre ejerce control de esa mujer, económico o de otra índole, ya queda excluida la relación sexual. También pienso que, en casos de folleteos en las empresas, es culpable también la mujer, porque ha negociado y obtenido una contraprestación a cambio y ha roto la cadena de valor.

El feminismo es, después de la victoria de Trump, un animal herido y acorralado, que va a lanzar dentelladas desesperadas a cualquiera que se acerque. El hashtag que han usado es Time's Up, que me recuerda a Eminem cuando decía: The clocks run out, time's up, over, blaow!. El tiempo para el feminismo se acaba, saben bien que sin las mujeres blancas no tendrán futuro.

A España, sin motivo claro, ha llegado el reflujo de aquello. Como de violaciones y coacciones aquí hay poco que sacar, en una cultura matriarcal como la nuestra, se han tirado a la "brecha salarial". Esto me ha alarmado más. Parece claro que, una vez que se han cargado la familia, van ahora a por la empresa privada. Quieren cobrar igual que los hombres, supuestamente por el mismo trabajo. Contra esto no tengo nada, el problema es que, conociendo al feminismo desde hace 40 años, sé que empezarán por algún caso excepcional y muy claro, para pasar luego a imponer su verdadera dictadura.

Hace muchos años ya que la mujer se "incorporó al mundo laboral", más o menos la edad que yo tengo. Se dijo que sólo necesitaban igualdad para producir de maravilla, acceder a todos los cargos, dirigir las empresas y fundar otras nuevas. Todo esto sin que la natalidad se resintiese.

La realidad parece ser que la mujer no funciona en la empresa privada, no despiertan interés en los empresarios y sus salarios han cotizado algo por debajo. Las expectativas y promesas han quedado en nada. Las familias apenas tienen hijos, hay un porcentaje alarmante de soltería y el 50% de los matrimonios acaba en divorcio.

¿Por qué la mujer no es igual que el hombre? En los perros, por ejemplo, la perra es igual de grande que el perro, y hasta en una pelea puede ganar. ¿Por qué el dimorfismo sexual humano es uno de los más acusados de entre los mamíferos? Parece, hablando científicamente, que las mujeres que han sido más parecidas a los hombres han quedado fuera de la línea genética, por falta de interés de los machos en fecundarlas. Y esto es exactamente lo que va a pasar con las feministas, dada su tasa de fecundidad.

Entonces, hay indicios de que la mujer no está enfocando bien su actividad en la empresa privada, le cuesta ir al notario y crear una empresa, no le suele interesar la informática ni la tecnología, no le gusta asumir riesgos, ni cambios, suele en muchos casos trabajar para cumplir, sin gran ambición, y le gusta hacer lo mismo un año detrás de otro. Yo trabajo con mujeres y ese trabajo de educadora creo que lo hacen bien. Otra cosa es el periodismo, que fue el otro empleo que tuve hace quince años. Hay algunas que estarían muy a gusto en el siglo XIX, pero hay ahora aplicaciones de información personalizada como Flipboard, o agregadores tipo Meneame, o Google Alert. Todo esto se ha hecho con software, que es una cosa que parece que sólo saben producir hombres jóvenes (principalmente blancos). Por más que las empresas tecnológicas se esfuercen en poner mujeres en funciones de representación, por ejemplo en sus delegaciones comerciales aquí en España, la realidad es que el software que domina el mundo, que crea disrupciones ya en todos los sectores económicos, está siendo producido casi exclusivamente por hombres. Y esto se debe a una falta de capacidad de las mujeres, no a una mano negra machista y patriarcal que les impide usar los ordenadores, y mucho menos a una falta de voluntad por parte de las empresas en cuanto a su contratación. Igual como hay un campeonato de ajedrez femenino, porque son incapaces de enfrentarse a los hombres, hay un software con una complejidad que está fuera de su alcance.

Sobre esto, hay un texto ya clásico de un empleado de Google.

Y para solucionar esta situación de más paro y menos sueldo, que yo achaco a su falta de rendimiento, quieren intervenir por la vía legal, forzando a las empresas a romper la cadena de valor y desequilibrando la negociación a su favor. Esto creen ellas que acabará bajando el sueldo de los hombres para subir el de las mujeres, pero acabará con una brutal acumulación de paro femenino, porque ya el empresario ha demostrado un interés menor por la mujer, y tal vez al mismo precio contrate a hombres. Ahí vendrá una nueva ley de cupos, que será una tiranía y una dictadura injusta, y sobre todo reducirá la productividad de las empresas, por lo que se seguirá acumulando paro crónico y aumentará la brecha social, por cuanto habrá en unos hogares dos trabajos y en los otros ninguno.

El modelo en el que se han fijado es el modelo islandés, el modelo de un país con la población de Alicante, sin ningún tipo de desempleo y una economía nórdica y potente. No han podido encontrar otro país que haya llevado a cabo ese "modelo". En Alemania Merkel ha dejado la cosa en recomendaciones y un poco de transparencia en la información, por miedo a perjudicar el motor económico. España tiene un motor económico más potente, que se podrá permitir ese tipo de corsés y limitaciones.

Veo venir, en las próximas décadas, un agravamiento del problema por cuanto los empleos van a estar cada vez más vinculados al uso por parte del trabajador de las tecnologías de la información.

Entonces, creo que las feministas, para poder hablar, deberían crear sus propias empresas y contratar a muchas mujeres, en lugar de ir a las empresas de los demás a decirles a quién deben contratar. Esto solucionaría muchas brechas, salariales y de otro tipo. Cuando esto lo vea, empezaré a creer en sus teorías.

19:17:46 ---------------------  

El País de Loix (Alberto Noguera)
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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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