28 de enero de 2018
La obsolescencia de Marx
No sé cómo ayer acabé viendo este vídeo en el que Iglesias y Escohotado discuten sobre Marx.

Escohotado le dice: "¿realmente puedes decir que del coste del que te pone el crédito y el coste del empresario que saca adelante el negocio puedes prescindir? Pues lo intentaron durante 80 años".

Y me he acordado del artículo que escribí hace tres años, cuando Iglesias y Monedero estaban recabando firmas para presentarse a las europeas.

El problema de Marx para mí, y lo digo en ese artículo, es que no entendió el crédito. Y no me refiero al acto de prestar un dinero para financiar un negocio, sino al multiplicador bancario. Marx basa toda su argumentación en una "acumulación de plusvalías" que derivaría necesariamente en una crisis terminal del capitalismo. Pero en realidad, las crisis cíclicas del capitalismo no se deben a las acumulaciones de plusvalías sino a las acumulaciones de masa monetaria producidas por el multiplicador bancario.

El capitalismo no se basa en las fábricas sino en los bancos. El banco tiene un pasivo, que son los 100€ que un señor ha metido en efectivo por la sucursal en su cuenta, y con ese pequeño capital genera un activo, que es el crédito de 100€ que le da a otro señor para comprarse una bicicleta. El señor que debe los 100€ paga la bicicleta y el vendedor de la bicicleta ingresa los 100€ en el banco. Como el banco no puede ni quiere saber qué se hizo con los 100€ que prestó, pues apunta en su balance un nuevo pasivo de 100€. Hay ahora 200€ en el banco, a partir sólo de 100€ reales. Claro que luego vuelve a prestar esos 100€ extra y la rueda vuelve a girar y pasamos a 300€, 3.000€, 30.000€ y así hasta que el banco no encuentra a nadie que sea solvente y que dé un mínimo de confianza para prestarle 100€. Entonces el banco deja de prestar, y se produce el cierre del crédito, también llamado credit crunch. Y ahí ya la fábrica de bicicletas no vende tantas bicicletas y despide a gente, que a su vez deja de consumir, deja de solicitar créditos, y eso a su vez genera más paro y obliga a cerrar más el crédito, porque la solvencia media de la gente ha bajado. Al final, llega un momento en el que el banco está cerrado a cal y canto, no hay crédito para nadie y la economía está en una espiral descendente que nadie puede parar, porque la caída es como la de las Torres Gemelas, cuanto más peso se acumula encima con más fuerza cae.

Si el banco, cuando le dieron los primeros 100€ hubiese borrado esos 100€ de la cuenta del primer cliente al momento de prestarlos, nada de eso hubiese ocurrido, porque los 100€ nunca se habrían convertido en 30.000€, hubiesen seguido siendo 100€. Y no habría habido necesidad de cortar luego el crédito, porque siempre habría habido más gente solvente dispuesta a tomar un crédito que capital disponible para dárselo. De este modo, la economía podría crecer año tras año mucho más despacio pero sobre seguro, basando su crecimiento en mejores conocimientos o en la optimización de procesos y no simplemente en la falsedad del multiplicador bancario.

Esto Marx no lo entendió, y nos habríamos podido ahorrar millones de muertos si lo hubiese entendido. Espero que con mi explicación lo hayáis entendido de una vez.

Una economía sin multiplicador bancario sería una economía que podría crecer siempre, sin decrecer nunca. Es cierto que el crecimiento sería mucho más lento, pero las crisis cíclicas del capitalismo son las que han generado nazismos, comunismos y populismos. Es mejor tener paciencia y crecer despacio que no pegar el acelerón y darse el golpe.

Habría que preguntarse por qué los bancos disponen de esa prerrogativa de multiplicar el dinero. Realmente, cuando un particular presta un dinero se queda sin él. El capitalismo, entonces, no es ni justo ni parecido al darwinismo, ni representa la esencia natural de las cosas. Al contrario, se basa en un artificio injusto, en un dinero falso que genera unas acumulaciones brutales de capital falso en pocas manos y una destrucción posterior inevitable de ese capital, con el dolor que ese proceso conlleva.

También, como hermano pequeño del multiplicador bancario, habría que erradicar el dinero fiat, el billetito imprimible sin respaldo. El que quiera imprimir un billete, que tenga oro reservado por valor de ese billete. Y si no, que no lo imprima. Fenómenos como el de la Weimar o la Venezuela actual se dan por el dinero fiat.

De modo que Marx está completamente obsoleto. Yo creo en una economía basada en la empresa privada, pero sin multiplicador bancario y sin dinero fiat. Una empresa realmente se hace con tres factores: inteligencia, riesgo y fuerza de trabajo. Los tres deben negociar entre ellos para encontrar el balance justo en las remuneraciones. La explotación del trabajador no es inherente al capitalismo, las crisis cíclicas sí. Por eso interesa una reforma en profundidad.

15:54:11 ---------------------  

El País de Loix (Alberto Noguera)
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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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