17 de noviembre de 2016
El canalla sentimental
Después de ver durante tantos meses a Jaime Bayly en su programa diario, me entró la curiosidad por leer alguna de sus novelas. En principio, Bayly como escritor me traía vagos recuerdos de Mari Pau Janer, premios amañados y culebrones tipo Boris Izaguirre. Creo que aún pesa sobre él la opinión de Juan Marsé, que yo considero injusta. También leí en el Babelia una pequeña reseña, más bien injuriosa, en la que se decía la frase "cuando Bayly era Bayly".

Pero yo nunca hago caso de reseñas del Babelia ni de opiniones de escritores ancianos. Compré su último libro, El niño terrible y la escritora maldita, en el que recicla materiales que ha ido sacando en periódicos y los parchea con algo de contenido nuevo. La misma escena aparece narrada dos veces en tono distinto. El valor literario de esto se acerca a cero, pero encontré (como él dice) una "sustancia narcótica", algo que obliga a seguir leyendo.

Luego he comprado el libro que los críticos han considerado "más maduro" de Bayly: El canalla sentimental. Sólo lo he encontrado en una edición de bolsillo muy barata en Agapea.com. Amazon ya no lo tiene.

De entrada, espero que no considere Bayly "tóxicos" mis elogios (como hoy ha dicho de los de Maduro) y que tampoco se haya creído lo que sobre él dijo el pobre Bolaño.

El libro cuenta simplemente la vida de Bayly, en una especie de diario que no tiene fechas. Los fragmentos van apareciendo y él va describiendo sus intimidades, desde el coste de los neumáticos del coche de su mujer hasta el día en el que no pudo evitar defecar sobre el pene de su amante argentino. El estilo es florido y sonoro, casi decimonónico. Lanza los adjetivos con prodigalidad: "Han tenido vidas tremendas, sorteado adversidades brutales, peleado sin descanso para sacar adelante a sus familias y no por eso han dejado de ser buenas, cálidas, traviesas, coquetas, juguetonas". Todo en Bayly es colorido y frívolo. Las humillaciones que recibe de su ex mujer, sus hijas, su madre, su novio y hasta David Letterman parecen de broma. Es el libro de alguien que no se toma nada en serio, ni tan siquiera el hecho de escribir. Me lo imagino rellenando páginas en un ordenador portátil, dándole a la tecla en su casa, en los aeropuertos, en los intermedios de su trabajo o en la sala de espera de un dentista, haciendo tiradas de tres o cuatro mil palabras de una sentada sin ningún tipo de planificación.

Entonces, la crítica seria y sesuda del Babelia, que sigue anclada a los criterios del siglo XX (la "sacralización del texto" y la "tensión estilística"), nunca lo va a reconocer. Bayly no juega en esa liga.

En cambio, para mí es el escritor más interesante en castellano. Me resulta interesante por el grado de exposición personal (difícilmente igualable), por el tono levemente degradante (porque él dice que quiere "afearse" en el autorretrato) y por la vuelta a la sencillez y la diversión al escribir. Borges a esto último lo llamaba la "fluidez".

La literatura de Bayly no tiene nada que ver con la de Boris Izaguirre. Bayly no crea personajes ni inventa argumentos. Tampoco tiene la más mínima intriga. No hay en él ningún tipo de penetración psicológica ni interpretación profunda de la realidad. No critica nada, no tiene moraleja. No sabemos cuál es su ideología. Su "memoria histórica" se remonta a su primer matrimonio. No hay un juego de conceptismos ni de intelectualismos como en Vila Matas. Carece de la imaginación y de la ambición de Bolaño. No mira apenas hacia fuera, sólo hacia sí mismo. Pero Bayly, de alguna forma extraña, ha encontrado la alquimia de la "sustancia narcótica" y consigue, con esfuerzo mínimo, mantener continuamente la atención del lector. Ahora voy a comprar La lluvia del tiempo.

17:09:18 ---------------------  

2016 en Denia (Alberto Noguera)
El implacable retrato del desencanto y la corrosión de las ilusiones en la España de principios de siglo.
Comprar por 3,59€ en Amazon.


© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


Leer los archivos

Entradas destacadas:
Pepito Relámpago - Pepita Nuncabaja - Seis meses en meetic - Etapas de la burbuja