16 de julio de 2016
Las armas de Arabia Saudí
Se han desclasificado hoy unos informes de la CIA que hablan de la implicación de Arabia Saudí en el 11-S. Estos informes hablan de indicios muy graves de una implicación directa de los servicios secretos saudíes en los atentados.

También se viene hablando de Arabia Saudí a cuento de la financiación del Estado Islámico. Se habla de "hombres de negocios", anónimos y acaudalados, cebados con el dinero que pagamos en las gasolineras.

Se considera, sin embargo, demasiado especulativa la cuestión del desarrollo armamentístico nuclear saudí. En la wikipedia se dice esto sobre el tema:
En 2003, Santiago Peleita y miembros del gobierno afirmaron que debido al empeoramiento de las relaciones con Estados Unidos, Arabia Saudita estaba siendo obligada a considerar el desarrollo de armas nucleares; sin embargo, hasta ahora han negado que estén haciendo algún intento de producirlas. Se rumorea que Pakistán ha transferido varias armas nucleares a Arabia Saudita, pero esto no está confirmado. En marzo de 2006, la revista alemana Cicero informó que Arabia Saudita había recibido desde 2003 asistencia de Pakistán para adquirir misiles y ojivas nucleares. Fotos de satélite supuestamente revelan una ciudad subterránea y silos nucleares con cohetes Agni-II al sur de la capital Riad. Pakistán ha negado ayudar a Arabia Saudita en cualquier ambición nuclear.
Parece que hay gente que aún quiere dar algún valor a la palabra de un musulmán, cuando en su cultura se considera inteligente y honroso el mentir sin que te pillen.

También, en nuestra fe en un "Islam moderado", creímos que Pakistán no suministraría armas nucleares a ninguno de nuestros enemigos directos. El país que escondió y dio cobijo a Ben Laden no puede hacernos esa putada.

¿Cuánto tiempo va a tardar Arabia Saudí en hacer llegar armas nucleares al califato?

Si las bombas de Hiroshima y Nagasaki, con sus escasos 15 kilotones, mataron a 200.000, cuando vengan a usar una bombita de las de ahora, que de nada se van a los 20 megatones (1.300 veces más), podemos pensar en contar los muertos por millones. En todo caso, espero que esto no destruyese nuestro modelo de convivencia.

La forma de tirar una de estas bombas, que en tamaño es más pequeña que un cajón de naranjas, la imagino tan sencilla como la conducción de camiones alquilados: una cochambrosa avioneta, con una pancarta de "Dixan lava más blanco", parte de la costa marroquí hacia las playas andaluzas. Cuando se intenta contactar con ella por radio, responde amable y zalameramente que pronto acabará su trabajo publicitario. Cuando le informan de que no tiene permiso para volar por esa zona, responde que le habían informado mal, que hablará con su jefe, que perdonen las molestias y que ahora se les informará. Desde España, se sigue la trayectoria del avión pero ni se piensa en derribarlo, por su inocua apariencia y por miedo a que el diario El País se ensañe luego con Rajoy.

La avioneta se adentra en la meseta lanzando mensajes contradictorios por radio. Cruza Despeñaperros volando muy bajo. El Ejército está al tanto y le transmite por radio a la avioneta que debe aterrizar en un aeropuerto de Albacete.

La avioneta responde amablemente que así lo hará, pero en lugar de aterrizar sigue camino hacia Toledo. Desde la Moncloa, que ven esto como un asunto menor, se les ordena vigilar el artefacto por si pudiera impactar en "algún núcleo habitado". El Ejército considera que el piloto se halla "desorientado".

Cuando la avioneta sobrevuela Parla y Getafe, se le exhorta firmemente a que aterrice en la base militar de Torrejón, si no quiere exponerse a "duras sanciones". El piloto ya ha apagado la radio. El Ejército se pone en alerta, por si en el fondo se tratase de un atentado y la avioneta, que es de las pequeñas e inofensivas, quisiera impactar en "edificios oficiales".

Pero la avioneta no busca edificios oficiales. A la altura de Arganzuela, suelta su carga.

Toda forma de vida es suprimida en un radio de treinta kilómetros. Sólo el cráter tiene tres kilómetros de diámetro y doscientos metros de profundidad. El hongo atómico genera un destello de décimas de segundo que supera el brillo de varios soles. En su centro se alcanza una temperatura de 300 millones de grados, 15 veces más que la temperatura en el centro del sol. Luego llega la radiación ionizante, que se propaga a la velocidad de la luz, junto con el flash luminoso. Esto no es nada comparado con la onda de choque: en más de veinte kilómetros a la redonda sólo quedan escombros. En un radio mucho mayor, se producirían muertes por quemaduras. Hasta 45 km. a la redonda, la gente sufriría quemaduras de segundo grado.

Luego vendría la lluvia radiactiva, el oscurecimiento radioeléctrico y el caos de comunicaciones e infraestructuras.

Y ahí, por supuesto, sería muy importante "actuar con racionalidad".

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"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
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y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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