12 de marzo de 2016
¿Y cómo va lo nuestro?
Estoy tan interesado en los jaleos de Donald Trump que ya no me acuerdo de que en España no hay Gobierno. Parece que la candidatura de Sánchez, lo mismo que el Windows 10, venía capada de fábrica: no puede pactar con los nacionalistas y no puede pactar con el PP, lo que hace imposible que gobierne o deje gobernar. No le suman los escaños, pero sí que se va a jugar de farol, a discursear en una investidura sin ninguna posibilidad de éxito.

¡Y qué discursos, señorías! Tan bien hablaban, que hasta se tenían que cortar el micrófono. El espectáculo de rastafaris, niños de teta, besos homosexuales y otros folclores no ha sido tan desagradable como el de los cuatro ceporros encastillados en sus dogmáticas e incapaces de llegar a nada más que a quitarse la palabra, insultarse, cortarse el micrófono, echarse la culpa y dejar la situación bloqueada. En un momento del debate pensé que si hubiésemos puesto a niños de 2º de la ESO no lo hubiesen hecho peor.

El problema es que no quieren entender que sin los catalanes España no se puede gobernar: ni la Transición, ni los últimos gobiernos de Felipe, ni el primer gobierno de Aznar, ni los dos de Zapatero se hubiesen podido dar. Las dos Españas tienden a tener una correspondencia tal que son los escaños catalanes los que siempre inclinan la balanza. Pero ahora se ha dicho tan tranquilamente: "no, a estos tíos los ignoramos y ya está". Pero no está.

Y el otro problema es que las grandes coaliciones pueden funcionar en situaciones excepcionales, ya sean grandes crisis o catástrofes, pero una gran coalición con carácter permanente sólo puede llevar a los electores a buscar el partido que queda suelto, que en este caso sería Podemos. Ahí es donde el remedio sería peor que la enfermedad.

Por eso me parece que la única opción es volver al Congreso y que se abstenga el PP. Esto haría una gran coalición encubierta, en la que el PP iría imponiendo sus medidas a través de Ciudadanos, que las vendería como propias. Esto daría cuatro años de margen para ver si en Podemos se acuchillan unos a otros y en Cataluña la hoja de ruta se queda en papel mojado. A mí me gustaría la independencia de Cataluña, pero hace tiempo que sé que es una causa perdida. Más prioritario me parece evitar que esta gente que va al Congreso a dar la nota ponga sus manos en los Presupuestos Generales.

Pero quitar a Rajoy de un sillón parece más difícil que arrancar un percebe de una roca calcárea. Ni toda la presión interna, externa y europea puede hacer que doble su voluntad en lo más mínimo. Ni tan siquiera la posibilidad de tener que seguir en funciones años y años repitiendo unas elecciones tras otras. Hasta que no lo saquen de la Moncloa a rastras y arañando el suelo, con su partido destruido y su país hundido, hasta que no sea el último desahuciado no va a parar. El problema puede ir para largo.

10:48:51 ---------------------  

2016 en Denia (Alberto Noguera)
El implacable retrato del desencanto y la corrosión de las ilusiones en la España de principios de siglo.
Comprar por 3,59€ en Amazon.


© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


Leer los archivos

Entradas destacadas:
Pepito Relámpago - Pepita Nuncabaja - Seis meses en meetic - Etapas de la burbuja