14 de julio de 2015
Brasil VI
Otra de las visitas que hice fue a un lugar histórico de Brasil. Tiene su propia placa conmemorativa:



"La Fundación García D'Ávila devuelve a la población brasileña una parte de la historia del Brasil: la restauración de la casa de la Torre de García D'Ávila".

Esta "torre" no es ni más ni menos que una especie de lonja de negros, el lugar en el que, durante los siglos XVI, XVII y XVIII los descargaban y los subastaban. Se vendían en el momento y se trasladaban a los diversos latifundios. Inmediatamente, volvían a salir los barcos para cargar más. A este lugar llegaban poco más de la mitad de los que salían, porque morían durante el viaje. La mortalidad de estas personas se calculaba en función de la rentabilidad: si cargar más y asumir esa mortalidad era más rentable que cargar menos y tener menos mortalidad, se cargaba más. Los criterios que guiaban aquel negocio serían ahora mismo ilegales hasta para una granja de pollos. Esa es la "parte de la historia" que reclama la placa.



Obviamente, la religión es omnipresente como casi en todos los genocidios. Capillas y cruces para limpiar las conciencias de los portugueses, los peores negreros que ha conocido el mundo.







Como es lógico, a esto le han metido fuego más de 30 veces. Yo lo pongo al nivel de los muros de Auschwitz. Tener los cojones de mostrarlo como atractivo turístico y encima cobrar entrada. Ni derruyéndolo completamente y convirtiéndolo en arena podría limpiarse el karma de esta nación fundamentada en la violencia y la absoluta inmoralidad.





Te puedes sentir por un momento como uno de los esclavos, mirando el Atlántico por el que te han traído, el mar que tanto has conocido desde el otro lado, esperando a ser subastado para ser usado como un animal de carga, sin ningún derecho humano. ¿Tendríais los huevos de morir matando, antes que someteros de por vida?



Una cosa que no se explica en la placa, y que se comenta poco en la historia de Brasil, es que muchos consiguieron escapar. Se echaron a la selva, más que al monte, y formaron los kilombos. Algunos llegaron a tener estructuras paraestatales y a infligir duras derrotas al ejército portugués. El más famoso fue el Kilombo de los Palmares, fundado en Pernambuco, no muy lejos de aquí. El gran Ganga Zumba se escapó de los negreros hacia 1600 y, junto a otros cimarrones, cohesionó varios campamentos dispersos y los dotó de estructuras militares y administrativas de reino africano. Llegó a controlar una región de 600.000 km²., con una población de más de 20.000 negros libres de esclavitud. Su kilombo le sobrevivió y se extendió hasta 1710. Al final de su vida, el gobierno portugués le reconoció su libertad a él y a todos los suyos, pudiendo vivir y moverse libremente por Brasil. Fueron los primeros negros libres que Brasil reconoció.

Pero lo más acojonante es que los kilombos aún existen, concretamente los hay reconocidos en 24 estados brasileños, y no se descarta descubrir más. Sólo en el estado de Bahia se han registrado de 300 a 500. Los habitantes de estas comunidades se llaman quilombolas y muchos de ellos no saben hablar el portugués.

Después tuvimos que ir a Salvador de Bahia a hacer más papeleos en la embajada española. Lo más interesante de este viaje fue este atasco:



Estar dos horas y media para entrar en una ciudad, como atasco normal y ordinario, es perfectamente posible.

También me quedé a cuadros cuando vi por la mediana caminar a un negro "azul", descalzo y ataviado con ropajes neolíticos. Era igual que si lo hubiesen traído de la misma África. ¿A dónde coño iba? De pedir limosna nada, de hecho los abalorios eran de calidad y el tío estaba hecho un toro, bien alimentado y con la frente bien alta. Yo no sé si había salido por la mañana del kilombo y había caminado hasta el ministerio del Interior para que le hiciesen su partida de nacimiento, dado que en Brasil el 20% aún no dispone de ese documento.

Hay en Brasil cosas acojonantes.

Estos son las otras fotos que hice en Salvador:















De vuelta en el hotel, había que ir a comprar al supermercado. Esto sí que fue el peor atraco de todo el viaje. Dos bolsitas con tonterías salieron por 70€. Los precios son muy superiores a los españoles, y eso que fuimos a una cadena más bien low cost como es Barbosa.

Yo realmente creo que el valor del real no es real. A 31 céntimos de euro el tipo de cambio, se producen paradojas como el hecho de que un profesor de instituto cobre 4.000€ al mes, y una mediocre compra de supermercado supere los 100€. Pienso que cuando pasen las olimpiadas el real brasileño acabará cotizando al valor real de su economía, es decir a la mitad.

¿Y cómo viven esos que ya hoy cobran el salario mínimo, 200€ al cambio? Realmente, están fuera de la economía de mercado, con ese dinero en Brasil se compra mucho menos que en España. En el supermercado veía a algunos descamisados cargar mangos y melones con los que alimentarían a los churumbeles mientras pudiesen, pero aun así con 200€ no puedes ni comer fruta, tienes que cultivarte un huerto en el patio de la chabola. Brasil puede que tenga 200 millones de habitantes, pero 150 de ellos no tienen capacidad ninguna de consumo. Y el resto carga con impuestos cada vez más altos.

En esta foto pongo el absurdo: son dos paquetes de sal. El de la izquierda cuesta 77 céntimos de real, es decir 22 céntimos de euro (en el Mercadona un paquete de sal fina yodada de 1 kg. Hacendado cuesta 18 céntimos). El de la derecha dice que es sal para churrascos, y cuesta 9,59 reales, es decir 2,78€.



Por lo demás, al final conseguí echar una foto a un macaco:



Son bastante esquivos, pero si les vas dando comida poco a poco los tienes amigos.



Otro día quise ir a caminar por la playa. Estas fotos son de Guarajuba. Iba caminando kilómetros y kilómetros en bañador, cuando me entraba el calor me daba un chapuzón y seguía. El agua está tan caliente que no notas apenas frescor al meterte.





















Otra de las excursiones fue a un río que desemboca en la misma playa. Es agua dulce y caliente. Por ahí para arriba se llega al Amazonas.



Aunque su caudal se ha reducido en los últimos años, por la construcción de presas, sigue yendo mucha gente a bañarse y hay varios chiringuitos. Es curioso que hay arena de playa con el agua dulce.



Este río es de los que llaman "de agua negra". Lo que ocurre, básicamente, es que las raíces del Amazonas, con el extremo calor, dejan el agua hecha una especie de infusión.



Y el último día del viaje, con el maletero ya cargado y apurando las últimas horas en la plaza de Praia do Forte, volvimos a encontrarnos con el padre de santo.

Según la tradición del Candomblé, todas las personas tenemos un Orixá que es nuestro padre. Hay hijos de Exu, Oxóssi, Logunedé, Xangô, Ayrà, etc. No es como los horóscopos porque hay más de 600.

Entonces, le preguntamos al padre de santo cuál era mi padre. El tío se puso a hablar muy doctoralmente, como si no llevase un cuenco con cinco kilos de hierbas sobre la cabeza. Me miró y dijo: "no lo podría asegurar, percibo una energia muito forte". Y nos dijo que para saberlo bien había que tirar los buzos. Cien reales nos pidió, que luego bajó hasta 80.



Le pagamos y se puso a hacer tiradas, entre oraciones y cánticos.



A mí me dijo que soy hijo de Ogum, el Orixá guerrero. Me dijo que yo soy inteligente, muy técnico, y con un carácter muy fuerte. Me dijo también que Ogum rige la estrada, es decir que tengo fijación por las carreteras. Ogum siempre andaba en permanente movimiento, como los almogávares. Otra particularidad de Ogum es que fue quien descubrió la técnica de la fundición del hierro, la más avanzada de su época, con la que se fabricaba sus propias armas. En el sincretismo con el cristianismo, Ogum se identifica con San Jorge o San Antonio.



También me dijo que a mí en la vida las cosas me cuestan mucho porque el espíritu de un muerto interfiere con mis metas. Dijo que fue una persona que me quiso mucho y que, involuntariamente, intenta estar cerca de mí e interfiere con mis flujos de conciencia. Dijo que los muertos a veces se van para arriba directamente y otros quedan vagando por este mundo, muchas veces no siendo conscientes de que están muertos. Quedan atascados hasta que consiguen reincorporarse al Nirvana.

Y de ahí ya cogimos el avión y, con escala en Madrid, nos plantamos aquí.

14:08:48 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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