13 de noviembre de 2014
Google es peor que Microsoft
Me acuerdo yo de cuando Microsoft era el Gran Hermano, el enemigo que nos oprimía con su monopolio. Todos nos identificábamos con el anuncio de Apple, qué jóvenes más rebeldes. Casi expropian toda la empresa las autoridades antimonopolio porque se le ocurrió a Microsoft vender el sistema operativo con un navegador incluído.

Ahora resulta que me encuentro, desde que he tenido que ponerme a usar Android, con una empresa que deja las tácticas de Steve Ballmer en una pequeña broma. Era la empresa limpia por naturaleza, la de la interfaz blanquita, la que decía "don't be evil". Google es, a mi modo de ver, ahora mismo la empresa más sucia y manipuladora de toda la internet.

Empezó el rollo con su amigo Google+. Todos los tontos que leen a Enrique Dans lo consideraban una competencia de Facebook. La cuestión es que fue prácticamente imposible no tener un perfil inútil y vacío en Google+. Obviamente, lo que Google quería eran los datos, el uso o no uso de la plataforma le importaba un pimiento. Una vez tuvo los datos, la segmentación de su publicidad de AdWords empezó a funcionar a las mil maravillas, y por eso pasaron de cobrar a 20 céntimos el clic a cobrarlo a un euro.

Pero el buen rollito no paró aquí. Fueron sacando o adquiriendo otros servicios e incorporando su "cuenta Google", para que lo tuviésemos ya todo en uno. Una cosa tan sencilla como el YouTube, un buscador de vídeos, se convirtió en una especie de obtusa red social y cada vez que entrabas te ofrecían tus vídeos ya vistos, recomendaciones, cosas similares y todo tipo de historias basadas en tus datos que al final acabaron, como era de esperar, en una mejor segmentación publicitaria, tu privacidad prostituída y su bolsillo cada vez más lleno. Nada más te conectabas a Gmail, tu nombrecito volvía a salir en YouTube y el buscador Google, por citar sólo los dos servicios que yo uso. Tenías que acordarte cada vez que entrabas a Gmail de desconectar con el botón si no querías ir dejando rastro de cada cosa que veías y de cada cosa que buscabas. A todo esto, los escándalos por un husmeo de esos datos por parte del gobierno norteamericano no paraban de saltar.

Sacaron luego el amiguito Chrome y directamente el navegador llevaba ya vinculados esos datos tuyos para los restos, ni cookies ni leches. Para poder salir de ahí tenías que entrar a la configuración del navegador y "desvincular" tu cuenta, pasando por avisos de grandes catástrofes si osabas hacer tal cosa.

Pero ya el desmadre ha sido con Android: paquetes de aplicaciones preinstaladas, en marcha y actualizándose cada dos por tres que no era posible desinstalar de ninguna manera. Todavía no sé lo que es ni para qué sirve Hangouts, pero llevo años recibiendo avisos de actualizaciones. No he visto aplicación que se actualice más. Si esto lo hubiese hecho Microsoft, yo no sé lo que hubiese ocurrido. Pero Google puede hinchar mi móvil con todo tipo de bloatware y seguir con la sonrisita tan guays. Al final lo único que he podido hacer es desactivarlas y dejarlas ahí muertas, Android no te va a dejar desinstalarlas.

Y lo de ayer ya fue para mear y no echar gota. Resulta que yo, que soy bastante olvidadizo, suelo usar el calendario de mi móvil para que pite cuando me toca hacer algo. Nunca he tenido ningún problema con esto, pero ayer saltó el recordatorio y unos minutos después me llegó un e-mail otra vez con el recordatorio. Miro y dice: "Google Calendar, le recordamos que usted tiene que hacer tal y cual". ¿Pero estos cabrones cómo tienen también mi agenda? Me meto en su Google Calendar, con iconito guay, y tenían allí toda mi agenda en sus putos servidores. La inocente aplicacioncita de Android estaba por detrás pasando los datos, y Google seguro que ya había sacado mi consentimiento para ello en una de esas pantallitas que pone "siguiente y siguiente". Nombres, fechas y horas de todo lo que yo iba a hacer. Y habían montado toda una suerte de conceptualizaciones para poder "compartir" esta agenda, importar las de otros y usar todo aquello ya en un rollo "red social" empalagoso y cutre. Convertir tu agenda personal en una red social, qué putos cracks. Están hechos unos Steve Jobs los tíos, qué concepto. Desde la "vista conversación" de Gmail no se inventaba algo tan genial.

Al final lo conseguí "desvincular" rebuscando en los ajustes del teléfono, pero estoy esperando a ver qué nueva mierda se inventan para seguir pillándome datos y llevándose absolutamente TODO lo que hago a sus servidores.

Todo esto me lleva a una simple conclusión: no hay empresas buenas ni malas. Hay sectores bien regulados y sectores mal regulados.

17:26:58 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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