22 de septiembre de 2014
Pedro Sánchez
Estoy últimamente viendo a Pedro Sánchez por muchos sitios. Y también estoy oyendo críticas cada vez más duras por parte del sector paguito-universal de la izquierda. En realidad yo a Pedro Sánchez lo veía como el hombre de paja de Susana Díaz y el aparato felipista, una mera herramienta con la que intentarían taponar el ascenso de Podemos y parapetarse junto con el PP tras la Constitución del 78.

Pero ahora pienso que es el único político de España que podría merecer mi voto. Los amigos de Podemos tienen más peligro que un mono con dos pistolas, mientras que el PP es una estructura de delincuencia organizada podrido desde la raíz, desde el amiguete Sanchís hasta Sonia Castedo. No conozco, aparte de Pedro Sánchez, ninguna alternativa limpia y de sentido común.

No niego que a Sánchez lo ha colocado en el PSOE la misma derecha, que usó sus medios para vender a este guapetón ante la amenaza del golpe de timón que iba a dar Madina. Creo que nunca he visto a un político hacer tantos kilómetros andando en la televisión como al pobre Madina en las semanas previas a su fracaso. Madina por la acera con su pierna de plástico, Madina y su pierna de plástico por el pasillo del Congreso, la pierna de plástico y Madina saludando viejas por un mercadillo. No podía yo ya pensar en esta persona sin acordarme de su pierna y su cojera. Yo desde luego lo hubiese seguido votando igual, pero sabía que las mujeres no iban a hacer lo mismo. En España para que te voten las mujeres tienen que mojar las bragas cada vez que te ven.

Pero al margen de esta injusticia, creo que lo que ha pasado es lo mejor. Sánchez podría parecer un Zapatero, pero no tiene nada que ver. De entrada, las dos tardes de lecciones de Economía se han convertido en un doctorado en la materia, con varios libros académicos, además de experiencia docente. También, tras su paso por el departamento de Relaciones Internacionales de la ONU, sabe decir en inglés un poco más que "bonsais".

Las mentiras a las que nos habíamos acostumbrado son ahora un tono de mayor sinceridad. Por ejemplo, al respecto del ya acordado pacto con el PP, yo esperaba una escenificación de peleas y rivalidades para luego llegar a los "acuerdos puntuales". Pero Sánchez me sorprendió por su sinceridad, simplemente dijo que pactaría si era "por el bien de los españoles". Es decir, que pactaría.

Estoy de acuerdo con Sánchez prácticamente en todo: en su lucha contra el populismo cainita de Podemos, en su visión de una España federal, en su posición política de centro-centro-izquierda, en sus ideas económicas liberales y hasta en sus apariciones en Sálvame. No creo que pueda evitar que Podemos lo adelante por el carril izquierdo, pero sí que podrá evitar que los perroflautas toquen poder. Ya los insultos de Anguita hablan de una cierta frustración. Cuando los demagogos y los manipuladores de masas se detienen en acusarte de "producto de marketing" es porque estás haciendo las cosas bien.

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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