20 de julio de 2014
Comiendo y bebiendo en la calle
Ayer estuve en una sauna llamada Dénia, a 35º con 80% de humedad dando un paseo por esas preciosas calles peatonales que se han inventado de unos años a esta parte. Paré luego en un restaurante llamado El Comercio con la idea de cenar, aunque acabamos tomando dos chistorras, tres albóndigas y nos largamos. Esta gente, nada más ve que te sientas en una de sus cotizadas mesas en la calle Campos, tarda un segundo en traerte la carta y luego cada minuto se pasa a ver si "ya lo tienen". Toman nota, te sacan el primer plato y si no tienes el tenedor rápido ya te están preguntando si lo retiran para traerte algo más. Tienes que tener el carrillo siempre en movimiento, y luego largarte rápido para que no pare la rotación en las mesas. Son unos putos cracks estos amiguetes, ocupan casi toda la acera y un tercio de la calle peatonalizada.

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Entonces, toda esa peatonalización de la calle Loreto, la calle del Mar, la calle Diana y la calle Marqués de Campo, entre otras, en Dénia tengo claro lo que es: la privatización del espacio público para rentabilidad de los negocios adyacentes. Éstos son los que presionan para que se quiten los bancos y las fuentes públicos. Y si hay alguna repisa en algún escaparate la ponen inclinada para que te resbale el culo.

Estaba prohibido beber en la calle. Había que proteger la convivencia en los barrios. Pero yo como, bebo, hablo gritando y si quisiera fumaría en cualquier calle cuando me da la gana. Lo único que tengo que hacer es pagar 30€ por dos tapas y un limón granizado.

En España ya no come nadie en el interior de los locales, están todos cigarro en mano mirando a ver quién pasa. "Aquí tiene señor sus gambas congeladas al tubo de escape, con ligeros toques de óxido de nitrógeno y aroma de monóxido carbónico". Ni Ferrán Adrià ha innovado tanto. La gente come en la puta calle, a veces en aceras pequeñas con los coches rozándolos, no dejan pasar al que camina y su sentido de la privacidad o del ridículo es ya cero. Están cortándose el filete y un capullo transeúnte mirando su comida. Les da igual. Si están a 30º y sudando, les da igual también. Ya ni entran a jugar a las tragaperras ni a pedir en la barra. Los bares compran las mesas y las sillas diminutas para que les quepan en las aceras. Y los alcaldes no piensan más que en peatonalizar para que el negocio siga creciendo.

12:58:04 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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