4 de julio de 2013
Eficiencia y ética
Estas dos palabras que he puesto en el título, eficiencia y ética, son los dos criterios que actualmente, como condición sine qua non, guían mi consumo. No puede hacer negocio conmigo ninguna empresa que no las cumpla a rajatabla. Y me voy a explicar debidamente:

Teléfono móvil:
Después de más de diez años con Movistar, hace unos meses pasé a Pepephone. La empresa de Iñaki Urdangarín tenía por costumbre cobrar tarifas diferentes según la operadora a la que perteneciese el número de destino (operadora que yo desconocía), "regalar" móviles a través de puntos y cobrar tarifas abusivamente altas para cobrarse luego los regalos, establecer promociones con diferentes franjas horarias o pegar viles clavadas cuando se llamaba a un teléfono fijo. Todo estrategias sucias, de mercadotecnia de tercera.

Decidí pasar a Pepephone a pesar de su imagen infantiloide. Rápidamente las facturas se quedaron en nada. La típica llamadita a un móvil Yoigo que se alarga un poco y por la que te crujían 22€, ahora se queda en 2,70€. Facturas de 80€ vienen ahora a 5€. Y sobre todo la satisfacción de saber que quien quiere un iPhone 5 se lo paga él, no se lo pago yo. Una pequeña excepción dentro del modo de funcionar de este país.

Obviamente, el traslado de un operador a otro fue un thriller de acción, con intriga, chantajes y persecuciones en moto.
  1. De entrada, llamé a Movistar para pedir la liberalización de mi Nokia del año 2008.

  2. Movistar respondió dándome unas claves que no funcionaban.

  3. Nueva llamada a Movistar, que me proporcionó otros datos, que tampoco funcionaban.

  4. Buscando en Google encontré a otros rehenes de la empresa que contaban que al tercer intento fallido el móvil se quedaría bloqueado indefinidamente.

  5. Cogí la moto y fui a una tienda especializada que en tres días consiguió la liberalización (previo pago).

  6. Solicité la portabilidad a Pepephone, que me avisó de que no respondiese las llamadas de nadie en 48 horas porque serían comerciales de Movistar haciendo ofertas y contraofertas. A mí esas contraofertas para que no me vaya me inclinan aún más a marcharme, porque significa que han estado años cobrándome de más.

  7. Finalmente mi viejo Nokia arrancó con el cartelito de Pepephone.
La conclusión de todo esto es que las empresas usan técnicas sucias cuando los clientes son chusma. Si los clientes tuviesen dignidad y principios, Movistar no tendría cabida en la economía española.

Neumáticos de la moto:
Durante muchos años, yo iba a pasarle revisión a mi moto y si hacía falta cambiar algún neumático se lo pedía al mecánico y él me lo montaba. Un neumático para la T-Max costaba 162€, pero como el mecánico era amigo mío no me cobraba la mano de obra.

Hasta que un buen día, no sé si por vacaciones del mecánico, fui a otro taller en Pego. Me sentía como un recién casado que visita un puticlub. Aquella infidelidad a mi gran amigo mecánico, el que siempre me trata tan bien, me tenía ciertamente meditabundo.

Lo primero que me preguntó el mecánico de Pego fue si el neumático ya lo tenía yo o lo iba a pedir él. Obviamente, me venía mejor que lo pidiese él. Ahí estuvimos mirando los precios en el catálogo y los Bridgestone Battlax que yo me monto costaban sus 162€ cada uno.

Montó el mecánico los neumáticos y, en prueba de amor y afecto hacia mi persona, tampoco me cobró la mano de obra. Entonces yo, en una muestra un poco idiota de agradecimiento, decidí decirle que se quedara con el cambio de dos euros. Ahí el mecánico arrugó levemente el morro y recogió con algo de asco las monedas.

Entonces, como ya sabéis que tengo siempre el radar activado, ahí yo vi algo raro. Ya me estaba escamando tanto desprendimiento y generosidad. Obviamente, en el precio del neumático había comisión y mordidita para el taller. ¿Pero de cuánto estábamos hablando?

Con un par de búsquedas en Google y en los foros de moteros encontré la web de Pneus Online, dónde fácilmente se podían encontrar los Battlax para la T-Max por 43€ menos. Gastos de envío gratis si compras dos neumáticos.

A partir de ahí, como el del taller es tan amigo mío, pues está feliz y contento de que yo al pasar revisión a la moto le proporcione amablemente el neumático que debe montar y (¡maravilla!) ahora sí que factura la mano de obra del montaje, que es de 15€ euros. El ahorro viene a ser de unos 70€ cada par de neumáticos. Y si no se acepta esto, pues habrá que cambiar de taller. También estoy viendo formas de comprar otras piezas de recambio, sobre todo pastillas de freno por internet.

Banca:
Otros grandes amigos míos, muy queridos por mí, están en la oficina de la CAM de Pedreguer. Ahora esta oficina, lógicamente, es del Sabadell.

El Sabadell es un banco que me proporciona vacaciones gratis. Al menos a nivel psicológico. Quería el verano pasado ir a Alemania a ver cómo se sintieron los españoles en Mauthausen pero ya no hizo falta, su política de comisiones me dio exactamente la sensación que buscaba. Nada más pasaron las cuentas de la quebrada CAM al Sabadell mandaron una carta informando de que todas las condiciones habían cambiado y que me daban el derecho de largarme si así lo deseaba. A partir de ahí, empezaron a cobrar por todo: mantenimiento de cuenta (unos 60€ al año), tarjeta de crédito (unos 35€ año), transferencias, traspasos, absolutamente todo. Para pagar el alquiler de este piso le hacía un traspaso al propietario a otra cuenta del mismo Sabadell, y ahí se cobraban 1,5€. ¡Por pasar el dinero entre cuentas de su mismo banco! Otra vez ingresé un cheque de cien euros y se cobraron tres.

Entrar a la web a ver el extracto era como leer el soneto de Góngora que dice "las horas que limando están los días, los días que royendo están los años". Iban a comérselo todo. Miré el PDF que explicaba las comisiones y ponía hasta una comisión por apunte contable, es decir 50 céntimos por cada renglón de la libreta. Pero la mejor era la comisión de 90€ por tener la cuenta inactiva durante un año. Así, si alguno la deja vacía y olvidada, entrará en descubierto y cuando vengan a avisarle ya tendrá demoras, intereses, penalizaciones y si pueden lo arruinan.

Pero lo peor fue cuando solicité un cheque bancario en dólares para pagar un impuesto a la Hacienda de California. La cajera me lo da y yo le digo: "aquí no especifica contra qué cuenta de qué banco norteamericano es cobrable este cheque". Esto lo pregunté porque ya había yo hecho dos cheques de iguales características para pagar lo mismo en la antigua CAM y claramente constaba: "oficia nº XXX del Deutsche Bank en Wall Street, NY". Y en aquel cheque decía simplemente: "Banco de Sabadell SA". Pero la cajera muy convencida me dijo que era así como se hacían.

Y claro, un banco de la categoría del Sabadell, que tiene su filial en Miami, no creí yo que no fuese capaz de emitir un cheque de estas características. Sobre todo teniendo en cuenta que en comisiones se llevaban 15€ de un total de 608€ que puse.

Pasaron unos meses y me llegó una carta del California Franchise TaxBoard: "DISHONORED PAYMENT PENALTY". Aquello pintaba mal. Hablando por teléfono con California, a euro el minuto, aclaro que el cheque fue "dishonored", es decir rechazado por el banco. Y el penalti era un 25% del dinero debido, es decir 152€. Y si no había pronto pago nos íbamos al 50%.

Supongo yo que los amiguitos del Sabadell jugaban a dos bandas: comisión al que hace el cheque, y luego al otro si lo quiere cobrar otra comisioncita más. Por eso el California FTB dijo "esto es basura pura" y lo tiró a la papelera.

No tenía yo esperanzas de que semejante banco mafioso y ladrón me fuese a indemnizar por su gran cagada, pero al menos fui a pedir que liberaran los 608€ y pudiese hacer otro cheque con una entidad solvente. La respuesta de mi gran amigo el director, con la larga amistad y afecto que nos hemos profesado, fue: "¿y dónde está el cheque? Porque un cheque bancario es dinero...". El cheque había sido destruido o extraviado, pero el dinero estaba en poder del Sabadell. La vicedirectora llama, hace una consulta, y dice: "tienes que hablar con el receptor del cheque y decir que te lo devuelva". Yo llamé otra vez al FTB y hasta me pusieron con un mexicano que básicamente me dijo que lo habían pasado por la máquina trituradora. Y luego mi gran amigo de la corbatita: "déjame que haga una consulta y ya te llamo". Pasó una semana y nada supe de mi querido compadre.

Entonces, llamé a la atención al cliente del Sabadell y básicamente me vinieron a decir que el dinero se debía devolver sin problemas, que los de la sucursal no conocían el procedimiento.

A partir de ahí tuve que poner denuncia en la Guardia Civil por extravío del cheque y en unas semanas el Sabadell sí que procedió a la devolución.

En esa misma oficina se estuvieron vendiendo preferentes en cantidades industriales. Esto es de lo que va el tema de las oficinitas bancarias. Hemos sido el país del mundo con más sucursales por habitante, qué gustito y qué placer nos daba ir a hablar con nuestros amiguitos. Y ahora, entre rescates, prejubilaciones, comisiones y clavadas mantenemos a 250.000 tocateclas y vendeburras.

Y lo he pasado todo a ING Direct, empresa con la que estoy encantado. No sólo dan casi todo sin comisión sino que el servicio al cliente es excelente por teléfono. Hasta una vez fui a ingresar efectivo a una de sus oficinas de Valencia y la gente que había allí no tenía pinta de llevarse 2.500 boniatos al mes por andar pegando palmaditas en la espalda. Lo siento, pero a partir de ahora voy a evitar las empresas que tengan pseudofuncionarizados a sus empleados.

Lo mejor de ING para mí es poder leer los contratos antes de firmarlos. Y también el evitar todo tipo de amiguismos, negociaciones y "porque eres tú". En una de mis visitas a una sucursal del Popular me encontré a un ceporro que estuvo allí peleando a brazo partido por quitarse una comisión de 2,5€ en una transferencia. Salió de allí grandemente satisfecho, y yo vi que entre rebajarme como un gitano o pagarle a él sus comisiones, prefería cerrar la cuenta.

En las sucursales bancarias no se siguen criterios objetivos para conceder créditos ni nada. Va todo a base de arbitrariedades y de compadreos. ING Direct hace muchos años que concede créditos e hipotecas en base a criterios objetivos y ha demostrado ser la entidad con menos morosidad. Que dure Carina Szpilka muchos años en su cargo.

Otro día explicaré toda la odisea que pasé pateando sucursales pidiendo un TPV virtual, cuando luego en ING dándole a un botoncito de la web me lo concedieron en 48 horas.

Alimentación:
También he realizado cambios en cuanto a la alimentación. Tradicionalmente yo he sido un cliente del Mercadona, desde mi época de estudiante en Valencia. Cuando empezó a usar su marca Hacendado incluso era yo un gran defensor suyo, porque ahí veía yo una eficiencia y una defensa del cliente. Pero en los últimos años me ha estado decepcionando.

Mercadona parece que ha estado fichando chavalotes de esos que vienen del MBA norteamericano y que han aprendido a observar a los clientes como a hamsters por un circuito. Hay una tendencia norteamericana a la numerología, a sacarle cifra a todo y a ir buscando la mejora a través de eso.

El Mercadona es el típico supermercado que pone el aceite allá al fondo para que corras todo el pasillo, que tiene los carritos que van de lado, que planifica las canciones del hilo musical, que posiciona productos de compra compulsiva en la caja, y que hasta manda a las cajeras ofrecerte cualquier chorrada antes de ir a pagar. Es decir, que es una empresa que va midiendo su progreso a través de cifras a corto plazo hasta que va a conseguir cargarse toda su marca.

Por poner un ejemplo, de repente en los supermercados empezaron a aparecer unas amables muchachas que se te acercaban cuando estabas en el mostrador de la carne y se ofrecían a "asesorarte" para que decidieses tu compra. ¿Cuál es la parte más cara de toda la cesta semanal? Obviamente la carne.

Yo normalmente rehuía a aquellas personas hasta que una de las veces me acerqué al pescado fresco empaquetado y se me acercó una chica. Estuve hablando un poco, me cayó muy bien y me aconsejó el salmón. Yo iba a por las sardinas, así que compré los dos. No fui capaz de decepcionar a aquella gran persona. Cuando llegué a casa y vi que tendría que congelar el salmón, decidí que tenía que buscar una alternativa al Mercadona.

También ayudó el hecho de que, tras las cacareadas bajadas de precio de los últimos años, los supermercados se llenaron de chusma. Gente de esa que se queda enganchada a la miradita, o que observa con dolor lo que llevas en el carro.

En principio estuve usando el supermercado Más y Más de mi pueblo, pero luego he pasado al Lidl. Entre el baratísimo Mercadona y el Lidl hay unos 20€ semanales a favor del segundo, y además hay dos productos para mí fundamentales que superan ampliamente la calidad del Mercadona: el pan y la carne.

De la carne poco tengo que decir, está subcontratada a una empresa que lleva bien el tema. La carne del Mercadona es la peor que he probado: el pollo es demasiado joven e insípido, la ternera sólo suelta agua, el cerdo se queda enseguida como suela de zapato. No sé de dónde sacan la carne, pero desde luego que si es a base de comerciales embutiendo la comida en los carros como piensan mejorar las pobres ventas de ese producto, mucho MBA tendrán que estudiar.

El pan es algo que en la España de las mieles inmobiliarias se consideraba de pobretones. La gente ya no comía pan, quería la tripita flaca y las tetas con goma. Pero los alemanes parece que sí que trabajan bien el pan. En el Lidl compro unas densas y pesadas hogazas con mezcla de trigo y centeno con las que me hago unas bestiales rebanadas. Y además las barras tienen una corteza gruesa que aguanta el congelador de maravilla.

Ahora alguien pensará que esto es casualidad, pero no: Lidl es el tipo de empresa que estudia cada detalle, si sabe que la gente congela el pan, se preocupa de que descongelado siga estando bien. Por poner un ejemplo, en el mostrador de los helados hay unas bolsas aislantes por si vives lejos y no quieres que lleguen derretidos.

En Lidl no gastan su tiempo en la distribución de los mostradores o la manipulación a base de comerciales. Puede que en lugar de mostrador te encuentres un palet allí en medio o unas chanclas de goma al lado de la mayonesa. Seguramente los empleados, que van con el forro polar, no te hagan mucho caso. Donde de verdad Lidl pone su esfuerzo es en el producto, en la búsqueda de la calidad/precio.

Corte de pelo:
En mi melón modelo Guardiola hay ya claros signos de deforestación, pero aún así sigo yendo al peluquero. Iba en tiempos a un tal Tomás en Denia que a cada dos cortes de pelo me subía el precio 50 céntimos. Al final estábamos ya en 14,50€ por pasar la maquinilla y pegar dos tijeretazos. Ahora, eso sí: ¡qué grandes conversaciones! Aquello era ya terapia pura. Yo que sin gafas no veo nada, me parecía que estaba en Sálvame Deluxe cuando ponen La Caja. Un tío detrás de ti, cuatro sentados a los lados, tú no ves nada pero respondes todo tipo de preguntas y acabas allí contando la Biblia en verso. Por no quedar mal.

Ahora, si entraba un empresario de la construcción, ya no hacía falta que dijeras nada porque Tomás estaba ocupado hablando de empresario a empresario. El barquito que se había comprado, la reforma del chalet. Un emprendedor de la tijera, el Llongueras dianense. De repente, me cansé de dejar allí billetes.

Estuve buscando una alternativa y encontré un veterano peluquero que se llama José Luis, que tiene allí una barbería de cuando Pajares hizo la mili, con unos ajados tebeos de Zipi y Zape, y por supuesto un buen surtido de revistas Interviú. La chaqueta la dejo en el asiento de un Vespino que tiene arrimado al lado de una silla que ya no usa. No hago yo gran conversación, y si la hago está sólo él, pero lleva tantos años que sabe no preguntar ni indagar. El hilo musical es la radio pero últimamente la tiene apagada. Ocho euros me cobró ayer.

Seguros de moto y coche:
El mundo del seguro es, junto al de los bancos, uno de los más podridos del país. También aquí hay una plaga de oficinitas con una corbatita esperando que entre el siguiente incauto. Yo desde hace años, porque el agente era un amigo mío, había estado usando la Mutua General de Seguros, empresa no muy conocida pero de supuestamente gran solvencia.

Me la vendió este amigo como empresa seria, responsable, que no arriesgaba nada. Luego resultó empresa cara, aprovechada y zascandil.

De entrada, se trataba de una mutua, es decir que sus acciones pertenecían a los clientes. Un día llegó una carta explicándome que iban a convertirse en SA y que yo tenía derecho a hacerme con mis acciones, según no sé qué letra pequeña. Realmente no entendí nada, por los cálculos que hice parece que mis acciones venían a valer 40€. Pensé que era una jugada de los directivos para hacerse con la empresa, aunque sencillamente no me importó.

Sí que me importó más el ver cómo, al tiempo que a mí me iban subrepticiamente subiendo los precios, a los nuevos clientes les hacían ofertas mucho mejores. Y no sólo eso, sino que las renovaciones llegaban directamente al banco, sin una cartita ni e-mail de aviso de que iban a renovar. Te metían el hostión y tenías un año entero para cagarte en sus muertos.

En una de esas metí una alarma en el móvil para el año siguiente y dije: "ahora os voy a pillar". Pasó el año, sonó la alarma y pedí mi baja a mi amigo de la agencia. Obviamente, el recibo volvió a entrar igual, y directamente lo devolví. Prefería que me condenasen en un juicio y que me incluyesen en el registro de morosos que volver a pagarle un año entero a semejante mafia. Mi amigo de la agencia juró y perjuró que había tramitado la baja y que había sido un error de procesamiento, por una defectuosa actualización de los datos.

Hay que decir aquí que cuando me cambié a MGS desde Seguros Pelayo, la telefonista que me atendió tramitó la baja inmediatamente y el recibo no entró, y eso que la pedí un día antes de que venciese la póliza.

Pero con aquella anécdota me enteré de que legalmente una compañía puede renovar automáticamente tu seguro si no lo comunicas con DOS MESES de antelación. Y tienes que comunicarlo de manera fehaciente. Yo lo haría por burofax directamente.

Y entonces he cambiado los seguros del coche y la moto a Click Seguros y Axa. Los primeros me dan más confianza por ser empresa sólo de internet, pero con ninguna de las dos he tenido interacción de momento.

Una condición irrenunciable para contratar estos seguros fue que ofreciesen números de teléfono fijos convencionales, no de tarificación "inteligente" como 902 ó 901.

Y resumiendo lo anterior concluyo que cualquier empresa que:no podrá tenerme como cliente.

13:57:08 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
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