2 de diciembre de 2012
Las zapateras
Creo que me estoy haciendo viejo, no tengo ya tantas ganas de insultar. Me dan mucha pena las zapateras. En el año 2008 saltando con el clavelito y en 2012 saltando por los balcones. Por mí no faltó avisar y avisar, como bien recordaréis. Por avisar, hasta les avisé de que tienen un 16% menos de neuronas y que les interesa fiarse de los hombres inteligentes para cuestiones como las económicas. Casi me ahorcan como a Juan Tenorio.

Yo creo que la mujer española no entiende absolutamente la economía. No puede abstraerse y visualizar en su cabeza los flujos de crédito, el multiplicador bancario o la balanza comercial. Pero no quiere dejarse asesorar, tiene las ideas demasiado claras. Tampoco parecen entender las cláusulas de los contratos que firman, porque después de haber aceptado unas condiciones leoninas sin apenas derechos humanos se sorprenden de que vengan los policías a sacarlas a la calle junto a sus hijas.

"Veo retroceder este país hacia épocas que no recuerdo haber vivido", dice doña Cristina Fallarás en la lúcida narración de su desahucio. Épocas oscuras y dictatoriales en las que te obligaban a cumplir lo firmado. Época en la que mis padres se pagaron su casa en dos años, tenían menos de 30. Tras siete años zapateriles, ha sido Franco el que le ha arrebatado su vivienda.

Fallarás me da menos pena. Dice en su blog que sufre mucho con los insultos, no voy a cargar las tintas. Diré solamente que creo que por España circula mucha gente que se cree la última Coca Cola del desierto y que obviamente no lo es. Mayormente por el sector de la progresía. Para mí, lo guay no es lucir pose intelectualona del Babelia sino apellidarse Acertarás, cosa que no le sucede a ella. ¿A qué se parece mi cerebro?, se preguntaba en marzo de 2007. A una nuez podrida de ciudad.

Nunca dejaré de sorprenderme de cómo estos escritores de reseñita en el suplemento se deshacen como azucarillos cuando escriben en los blogs. Quitando los ropajes de la prensa tradicional, ahí no hay nada.

Mención aparte merece el articulillo "Yo ya no soy pacífica", de autora anónima o cuyo nombre no encuentro. Explica esta Ramba que no fue a las manifestaciones por el bien de los antidisturbios:
Yo no fui a Madrid porque tanta porra y tanta valla y tanta declaración imbécil son gasolina para mi furia. No ir fue la única manera que encontré de evitar la agresión física. La mía, la suya.
Por eso ha decidido lloriquear en el blog e incitar a que otros hagan algo. De las "violencias de género" a la progre Urraca. Si hubiesen tenido tanto miedo de las hipotecas como del Registro Mercantil, cuántas millonadas nos habríamos ahorrado.

17:32:05 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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