19 de julio de 2012
Lo que puede pasar
Como ya hice hace cinco años, voy a plantear una serie de posibilidades sobre nuestro futuro inmediato. La situación está encarrilada ya hacia el precipicio, cuesta abajo y sin frenos. El default y el corralito son total y completamente inevitables. La salida del euro es más que probable, teniendo en cuenta que España no es, por su historia y estructura psicológica, un país intervenible como república bananera. El pueblo español ha hecho como siempre, ha tardado en reaccionar pero ahora está encendido y sediento de sangre. La van a tener.

Para mí la II Restauración está completamente amortizada. Ha sido un camino errático, marcado por unos líderes inocentes e inexpertos que no sabían nada de economía. Pensaban que el dinero siempre estaría allí, que lo importante era enseñar las tetas y repartir paguitas a todos. Se echaron la foto los jóvenes triunfadores:
La cabeza esa calva que asoma entre los hombros de Felipe y Suárez es la de Juan Ajuriaguerra, que no lo querían ni sacar porque entre las fotos y el faranduleo les dijo que o daban el concierto fiscal al País Vasco o no firmaba. Ahora mismo el País Vasco no tiene crisis.

Y ahora, 35 años después, estamos como siempre en la ruina y a navajazo limpio. Y yo esto lo adelanté ya en febrero de 2009: "Hasta la quiebra del mismo Estado, seguirán demandando más y más crédito como verdaderos adictos, a pesar de que ya el régimen actual está en coma irreversible".

¿Qué puede pasar ahora? Pues básicamente que se acabarán los tecnicismos económicos, los Niños Becerra, las grafiquitas de Vergés y nos iremos ya a un escenario prerrevolucionario de consecuencias imprevisibles. Yo básicamente veo tres escenarios, dentro de lo que ha sido nuestra historia. De entrada, descarto la continuidad del actual régimen, por el agotamiento del modelo a todos los niveles.

Escenario 1: grupos paramilitares
Entre algaradas, botellazos de gasolina, pelotas de goma, registros de domicilios, encarcelaciones, proclamas internáuticas, manipulaciones, estados de excepción, quemas a lo bonzo y perroflautas, algunos irreductibles se echan al monte y consiguen armarse. Se esconden como alimañas por barrancos y covachas, se comunican por smartphones con aplicaciones criptográficas, forman una estructura de abastecimiento con extorsiones e impuestos revolucionarios. Pronto se les van uniendo miles y miles de jóvenes exaltados, que ya han decidido que prefieren morir de pie que vivir de rodillas. La revuelta espartaquista está lanzada: embargados, vagabundos, parados de contenedor, subempleados, los pequeños grupúsculos guerrilleros se han convertido ya en fuerzas de combate que atacan objetivos estratégicos y plantan cara al mismo ejército. Reciben donaciones económicas por parte de sectores interesados en un cambio de régimen. Si consiguen líderes capaces y valientes, pueden llegar al poder.

Esto es lo que hicieron el cura Merino o Juan Martín el Empecinado en la Guerra de la Independencia.

Escenario 2: golpe militar
La marea de violencia callejera no encuentra un líder claro. Los sindicatos anarquistas y el comunismo de IU consiguen pescar en río revuelto y acaudillar masas cada vez mayores, pero con ignorancia, consignas huecas, irrealismo y sin programa serio de gobierno. Los partidos del turno muestran ya una preocupante debilidad y existe un riesgo manifiesto de caída del régimen con vacío de poder y caos a todos los niveles. El ejército decide intervenir, controlar la situación y convocar otras elecciones más adelante.

Esto es lo que hizo Miguel Primo de Rivera en 1923.

Escenario 3: guerra civil
Se produce el escenario 2 pero el ejército es demasiado incompetente y no se decide a intervenir. Cuando lo hace, ya el fanatismo ha calado en tal medida y la violencia ha llegado a tal punto que desde la calle se rechaza esa actuación, el golpe de Estado fracasa y se inicia una larga y cruenta guerra civil.

Esto es lo que pasó en el 36.

Entonces, tengo claro que los españoles pasarán a modo revolucionario como las langostas cuando se ponen amarillas. La pregunta es si eso puede traernos una solución o unos problemas aún peores. El escenario 3 no lo queremos nadie, porque básicamente es una chapuza mal hecha. El escenario 1 es el sueño de los jovencitos que quieren ser como el Che Guevara, pero yo prefiero el escenario 2, con un gobierno tecnócrata, cartillas de racionamiento, confiscación de bienes fraudulentamente ganados, Nuremberg para la casta y sus mangantes, expulsión de inmigrantes, reparto de los trabajos por familias, expropiación de empresas monopolísticas o dañinas para el interés general, recuperación de soberanía monetaria, agrupación de autonomías, reducción de ayuntamientos, etc. Esto es lo único que no derrama sangre y nos puede servir.

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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