13 de agosto de 2010
Alps Road Trip III
Desperté temprano en Briançon, de hecho no dormí como se debe. Este es el único Ibis que he encontrado en el que el colchón está demasiado blando. Como suele ocurrir cuando duermo mal, tardé demasiado en ducharme y vestirme. Caminé hasta el comedor y estuve desayunando. Al principio había dos comensales y luego me quedé solo.

La etapa que tenía prevista superaba los 600 km.: meterme en Italia y enfilar luego hacia el norte buscando Suiza, pasando por el camino por el Coll de L'Iseran, mítica cota ciclista y montaña muy motera.

Al principio, todo funcionó correctamente. Fui de curva en curva pasando pueblos. Empecé a encontrarme con grupos de motos a los que tenía que adelantar. No es que vaya compitiendo, pero habida cuenta de los 95.000 km. que tengo hechos en moto, la mayoría por montañas, el ritmo que llevo es relativamente alto. Hubo uno que me adelantó con una Suzuki GSX de 1.100 y luego me hacía algo de tapón en las curvas más cerradas. Empecé a apretarle un poco las tuercas, él ya acelerando fuerte y apurando la frenada, hasta que en una frenada pisé una zona irregular y sucia, me dio algunos botes la T-Max y lo dejé marchar. Esa fue la única moto que me adelantó en todo el viaje, exceptuando las autopistas.

Hablando de lo nuestro, en la frontera entre Italia y Francia empezó a oler a burbujita:



Segundas residencias, inversiones y el coñazo de siempre. Entré en Italia y enseguida noté el cambio:



A mí no me gusta la cultura mediterránea del mercadillo, la charlita en la acera, el saludo hipócrita y el cacao mental. Esta gente que vive siempre hacia fuera no sabe abstraerse y reflexionar. Hay personas que vienen de países más organizados a las que esto les llena de felicidad, pero es posible que estas personas sean idiotas.

En Italia a las curvas de herradura las llaman "tornantes", y te las señalan:



Estuve subiendo y bajando algunos puertos que tenían demasiado tráfico de coches y camiones. Adelanté lo más que pude, pero poco me pude explayar en las "tornantes". Kenny Roberts padre decía en su libro que en esas curvas es imposible ganar tiempo, que hay que limitarse a levantar la moto lo antes posible para poder abrir gas. Yo tengo aquí cerca de mi casa muchas "tornantes" y siempre te dejan la sensación de que has ido demasiado despacio.

En uno de los pueblecillos me encontré a un tiarrón joven con los brazos musculosos en una sillita de ruedas.

Luego me metí en un pueblecillo de esos apiñados, con callejuelas como el pasillo de un presidio. No sabía si podría dar la vuelta o tendría que cargarme la moto al hombro.



Pronto volví a meterme en Francia para acercarme a Suiza. El aire empezó a estar más fresco y las carreteras más vacías. Los Alpes tienen esa sensación de inmanencia y de abundancia de recursos. No sé cómo será el invierno, pero el verano es realmente alegre.



Me puse a subir el Coll de l'Iseran, dándole bien al gas aunque la pérdida de potencia era evidente. A veces creía que volvía a ir con la 125.











Estaba yo de bastante buen humor, una vez había visto lo que quería ver. Paré en un pueblo muy del souvenir a comprarme un bocadillo de jamón de york con mantequilla y comérmelo sentado en un banco. Los almuerzos en este viaje fueron un poco de indigente, pero los problemas con el idioma y el rollito fino de los restaurantes me echaban para atrás.



En la cima de La Rossiere hay una estatua de un peregrino y un albergue de aspecto carcelario. En Invierno habrá que ver quién tiene huevos siquiera de subir en coche.





Pensaba que tenía la etapa bastante controlada y hasta me lo tomé con calma. Me metí en Italia y tomé el camino de Locarno, primer pueblo de Suiza, donde tenía reserva. En dirección a Turín, la carretera era un puro atasco, se empalmaban unos pueblos con otros. Empezaron los enjambres de Vespas, Aprilias, Piaggios, locos que cruzan la calle dando saltos. Allí cada uno iba como haciendo rafting, a ver quién mete la rueda primero. Cuando me cansé, seguí la máxima de "allí donde fueres, haz lo que vieres" y me puse a callejear como un poseso, picándome con maxi-trail, custom, ciclomotores, Fiat Panda y la furgoneta de reparto. Los Carabinieri ni se enteran y el caos debe de seguir a estas horas.

No creo que esté Italia tan llena de gente, más bien creo que se mueven mucho. Yo desde luego hice el doble de kilómetros de los necesarios, a base de perderme en cada pueblo. Es acojonante cómo tienen organizada la cosa para que no sepas nunca qué camino hay que tomar. Suponiendo que estás en Madrid y quieres ir a Burgos, de entrada no te indican el nombre de la vía sino sólo el del pueblo, y entonces unas veces pone Burgos, las otras Santander y las otras Tres Cantos. Ahora ya te las compones tú. Incluso queriendo cruzar el pueblo por la misma vía, creyendo que nada más hay que seguir la travesía, te encuentras con una pared enfrente y dos callejones a derecha e izquierda. Si te paras a pensar, un tío en una Lambretta del 55 te pita con mala leche.

El GPS que yo llevo no tiene mapa porque lo compré para irme a Marruecos. Es un cacharro para hacer rutas por montaña o caminos sin asfaltar. Te marca la distancia al objetivo y te pone una flecha con la dirección, sin más. Viene bien porque lo ato con un velcro al manillar de la moto y luego lo tiro a la bolsa, y normalmente funciona para encontrar los hoteles, porque si no es por una calle es por la otra pero llegas. Para las carreteras, utilizo simplemente el mapa. Ahora, para encontrar el camino hacia Locarno por un pueblucho degradado, tuve que poner ese GPS por lo menos para saber por dónde salir de allí.

Cuando vine a enfilar la carretera buena, era tarde, se quería hacer de noche y lloviznaba. Paré en una gasolinera cerrada y empecé a sacar porquerías de una máquina de comida. Comí de pie y seguí camino. Los atascos no cesaban, aunque el pijerío aumentaba y se conducía mejor. Locarno está en la orilla de un gran lago, que atrae turismo como de playa, que si no se pueden bañar por lo menos miran el agua. La verdad es que el ambientillo era portuario, con las familias cenando en las terrazas y la taberna con el tirador de cerveza. Yo me estaba poniendo de mala leche porque quería llegar, cenar y descansar. Nunca he pasado ocho horas seguidas en un atasco. Sólo hice una foto antes de que anocheciese:



Luego crucé sin problemas la frontera con Suiza, aunque tienes que parar a que te miren la cara, y busqué el hotel Ibis. Allí me atienden muy amablemente unas muchachas italianas y luego un tío que me habla en español sudamericano. Como la cena es lasaña congelada y tiene precios abusivos, decido darme un garbeo por el pueblo a ver qué hay. No hay casi nada y el ambientillo es en plan suizo, es decir nadie por la calle. Como el argentino lo primero que hizo fue cobrarme en metálico, con dos euros de recargo por hacerlo en euros, tengo el cambio en francos suizos. Pronto encuentro una pizzería y pido que me hagan una para llevar. El tío me la cuece allí en directo, me la mete en una caja y me voy a la soledad de la habitación. La verdad es que estaba muy bien aquella habitación, grande y todo nuevo. La pizza también de nivelazo, aunque yo empiezo a pensar que no me gusta estar tan solo.

Cuando voy a acostarme enciendo el móvil y me llega un mensaje de la CAM: "ha realizado una compra con tarjeta en Ibis Locarno por valor de 118 FHC". Aún no he pegado ojo y ya he pagado dos veces. Eso es eficiencia. Llamo al argentino y dice que nada, que eso se arregla, que dejará una nota a la muchacha para el día siguiente. Yo lleno mi botella de agua mineral con agua del grifo del lavabo y tiene mejor sabor que la Font Vella de aquí. Me acuesto y me quedo como un tronco.

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5 comentarios:

Johnny:
los italianos son los reyes de la carretera,no he visto peor país para conducir que el transalpino incluso mas que portugal,un día me metí con el trailer dentro turin y me perdí,y los muy cabrones me decían: espagnolo tutto cornutto,suerte que los carabinieri se comportaron y me sacaron de allí.
13 de agosto de 2010 a las 23:57.  

jashondo:
Alps Road Trip IV
Hoy me he enterado que el argentino no dejo ninguna nota a su compañera.La chica me dice que hoy comenzaban sus vacaciones y que nunca se cobra por adelantado y menos en metalico.Supongo que a estas horas debe estar en la Patagonia descojonandose de mi.
14 de agosto de 2010 a las 00:04.  

chinito:
Johnny, deberias ver como conducen los chinos. Los italianos estan como una cabra pero los chinos son para matarlos.
14 de agosto de 2010 a las 04:04.  

Spanish_Expat_In_Switzerland:
Cerca de Locarno está el Valle Verzasca con su impresionante presa:
http://en.wikipedia.org/wiki/Verzasca_Dam
Espero que te gustara el cantón Ticino.
14 de agosto de 2010 a las 12:53.  

 alberto 
:

Por favor, no envíen mensajes que requieran contestación, los comentarios se supone que se refieren a lo ya publicado. Estoy muy liado y muy despistado en este agosto. En septiembre, si acaso, nos pondremos otra vez las pilas. Saludos.
20 de agosto de 2010 a las 22:00.  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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