28 de febrero de 2008
Memorias Periodísticas I
Hasta finales de 2001 no empecé a trabajar. Después de aquel año en el que hice el CAP, los cursillos de doctorado, la mayor parte de mi trabajo de investigación y el curso sobre diseño web, me volví a Pedreguer con la idea de buscar algún trabajo. No se trataba de buscar ningún trabajo en Pedreguer, quería desplazarme a alguna ciudad.

En principio, me había hecho yo ilusiones de convertirme en un gurú de internet. Ya con mi manejo del Dreamweaver, un poquito de Flash y recorte de fotos en Fireworks tenía un buen punto de partida. Quería ver si encontraba trabajo en aquel emergente sector.

Con mi Pentium II a 450 Mhz. me pasaba las tardes rastreando ofertas en Infojobs: "Webmaster", "Web Developer", "Flasher". Había ofertas que se medio ajustaban: "Dreamweaver, Photoshop, XHTML", por la magnífica cantidad de 80.000 pesetas al mes con un contrato de tres meses. Claro, aquello no era más que el principio, luego la curva salarial se empinaría bestialmente. Me apunté a ofertas y más ofertas y no me llamaron más que para dos entrevistas. En una nada más llegar se dieron cuenta de que yo no tenía, ni de lejos, el perfil que buscaban. En la otra me volvieron a llamar e incluso me llegaron a formar para nunca incorporarme.

Aquella inocencia la verdad es que me duró poco. Yo no paraba de leer. Me pasaba tardes y noches buscando en Google. Así pronto aprendí lo que era la burbuja tecnológica, cómo había pinchado en USA, cómo estaba en pleno pinchazo en Madrid y Barcelona (realmente no había llegado a más sitios). Aprendí quiénes habían sido Teknoland, Baquía o NetJuice. Y también muchas otras pequeñas burbujitas que contemplando su fiasco al cabo de los meses daban más risa que otra cosa.

Pero me costó mucho darme cuenta de que no me iban a contratar en ninguna parte. Con la beca de 500.000 pesetas de la Fundación Max Aub, me compré libros sobre Java y me pasaba las tardes leyéndolos. Por las mañanas escribía una novela que luego se publicaría con el título de Estructuras de Control. Aquellos libros eran pequeños tutoriales inflados hasta el infinito. Con la idea de hacerlos amenos para que se vendiesen más, se quedaban en la mera anécdota, no profundizaban. Otros daban por sentado que ya eras programador de C++, aunque en la contraportada dijesen que "Java es un buen primer lenguaje". Encontré al final un par de tomos de la editorial Anaya que no estaban mal. Pero nunca llegué a hacer nada útil con Java porque no tenía dónde probar las cosas. Los hosting en aquel tiempo te dejaban utilizar Perl y gracias. PHP estaba en pañales.

Luego me compré un barato librito sobre Perl y enseguida me puse a producir. Hice una web "interactiva", con una base de datos en la que guardaba mis columnas y los e-mails de los usuarios para enviarles las actualizaciones. Un poco más de cien usuarios llegó a tener.

También me monté un blog. La primera entrada data del 22 de julio de 2001 y es la siguiente:
"Hola, me llamo Alberto Noguera y este blog está dedicado a las buenas y malas prácticas en la redacción de contenidos en la web (en español). Tengo 24 años, casi 25. Vivo entre Pedreguer (Alicante) y Valencia. Una de las razones por las que creo este blog es porque no puedo actualizar mi página todo lo que me gustaría y Blogger me soluciona ese problema (aunque creo que cuantos menos intermediarios haya entre un escritor y sus lectores mucho mejor).
Había un mexicano que se había preocupado de recopilar los blogs en español. Los tenía en una web llamada "bitacoras.net". Yo me apunté y era el número 24. En cuestión de semanas aparecieron cientos más. Cuando ya superaba los varios miles, se dio por vencido.

Lo de las bitácoras empezó por un tío que tenía un blog llamado "Tremendo" y en lugar de "cuaderno de bitácora" le había puesto simplemente "bitácora" a su blog. Sabéis muy bien que una bitácora era un armario de madera en el que en los barcos se guardaba el cuaderno de bitácora. Pero da igual. Yo ya dije que el nombre de bitácora no creía que fuese a triunfar por inapropiado, largo y feo.

En aquel tiempo en los blogs escribían los ociosos, gente de poca monta. Si había programadores, eran los becarios subcontratados. Si era un periodista, era el gordito freaky que se atascaba cuando preguntaba en una rueda de prensa. El tipo de bloguero exitoso en su trabajo, que utiliza el blog para hacer "networking", que da conferencias a otros empresarios igual de exitosos, que publica columnas en la prensa de papel no estaba interesado, a ese se la traían floja los blogs. Llegaría después a mesa puesta enseñándonos lo que ya sabíamos.

Sí que conocí en aquel tiempo a dos personajes interesantes, con los que luego tendría mis diferencias. Uno se llamaba David de Ugarte y tenía una pequeña empresa llamada Piensaenred. Se dedicaban a hacer cosas en internet, tal vez demasiadas cosas: posicionamiento en buscadores, alojamiento, desarrollo para PDA, marketing viral, un compendio de todo lo que había ido aprendiendo el tío aquel en sus años de "ciberactivista", como él solía decir. Es cierto que era muy inteligente pero también un tarado que sólo sabía utilizar a sus amigos y aprovecharse de todo el mundo. Su empresa la vendía como un enfoque "post-burbuja", pero en realidad seguía con el cuento de hacerse amigo de los empleados, organizar muchas cenitas colectivas y demás mandangas. Yo siempre le tendré que agradecer el haberme enseñado dos cosas: la importancia de la usabilidad y del posicionamiento en Google. Lo de Google tenía delito porque había muchos que iban por ahí de enteradillos y lo único que conseguían era que los borraran del índice por haber utilizado trucos sucios. Lo de De Ugarte tenía una lógica aplastante pero se metía en detalles muy técnicos, había llegado incluso a escribir un libro entero sobre el tema y a mí me lo pasó en PDF.

El otro personaje era un profesor de economía de la Universidad de Valencia que se había montado otra pequeña empresa. Él sí que había centrado bien su actividad y sus potenciales clientes, aunque creo que le faltaba talento, algo de chispa. Me hizo una de las dos entrevistas de trabajo de las que he hablado antes. Se trataba de convertirse en "consultor de usabilidad", un mercado que él creía que iba a crecer como la espuma. También le tengo que agradecer el haberme dado dos referencias: Philip Greenspun y Jakob Nielsen. Me gustaba en aquel tiempo más Nielsen, ahí radical, histrión y con ideas claras. Me leí absolutamente todas sus columnas y hasta me compré un libro suyo en inglés. Ahora me convence más Greenspun, con un libro que creo que es el mejor sobre internet que nunca se ha escrito: Philip and Alex Guide to Web Publishing. Es un libro hecho con esa claridad de pensamiento de los norteamericanos. Yo diría que es una explicación de internet por uno de los que crearon internet. Él hizo las primeras webs conectadas a grandes bases de datos, por encargo de hospitales, bibliotecas estatales y otras instituciones.

Pero los meses pasaban y yo veía crudo el trabajo en ese sector. Había uno que me ofreció pasarme trabajitos si me hacía autónomo, pero a mí no me interesó. La gente joven busca nuevas experiencias, cambiar de ciudad, conocer gente, más que el dinero en sí. Empecé entonces los trámites para largarme a Estados Unidos como profesor de español en alguna universidad. Mi director de tesis había mandado ya a unos cuantos y me dijo que en principio no habría ningún problema. Me apunté a una base de datos de la Modern Language Association y estuve moviendo papeles. En esos días, de repente me llamaron para cubrir una sustitución como corrector de un periódico regional. Hablé con el dueño y empecé a trabajar al día siguiente. Aquello era un mundo nuevo que muy pronto cambiaría mis prioridades. Si quería experiencias, muy pronto las iba a tener. Pero ahora estoy ya cansado, otro rato os sigo contando.

18:18:39 ---------------------  

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7 comentarios:

Anónimo:
Creo que ya lo he comentado antes...

Eres un crack.

Tienes que contarnos más de lo del Doctorado...
28 de febrero de 2008 a las 22:12.  

Etzu:
No se por qué te ha dado por la autobiografía, pero me ha gustado mucho esta entrada. Espero que haya una segunda parte. Un saludo.
29 de febrero de 2008 a las 02:14.  

pirosan:
Creo que es normal que fallaras en tu acceso a hacer páginas web. Desgraciadamente en España para cualquier perfil relacionado con ordenadores (desde programador hasta diseñador web) buscan informáticos. Según tengo entendido tu eres filólogo así que tu perfil realmente no se ajustaba para nada. Una cosa es leerse un libro de java y otra muy diferente el trabajo de programador.

Es cierto que hay gente programando de diversos ámbitos, pero en general suele ser gente "afín" por así decirlo: físicos, matemáticos, ingenieros, etc. Creo que el cambio en tu caso era demasiado radical.

Es como si yo me pongo a dar clases de español, por muy bien que hable el español no se como transmitírselo a alguien para que aprenda.

De todos modos veo que todo lo que leiste no ha caido en saco roto, para tu uso personal (este blog, nuevosamigos.net) seguro que te ha servido un montón

Saludos
29 de febrero de 2008 a las 10:21.  

VICENTEGALA.COM:
ESTUPENDO MUY VALIOSA TU AUTONBIOGRAFIA SIGUES DANDO FUERTE ESTAMOS LOCOS
29 de febrero de 2008 a las 10:44.  

Carlos:
Pues yo creo que un filólogo, a nada que haya prestado atención y sepa estructurar documentos, puede escribir páginas web muy bien, ya que básicamente son eso, documentos. Lo malo es cuando la gente empieza a querer convertir la Web en una segunda televisión, porque entonces la palabra pierde importancia frente a la imagen y ahí quizá el filólogo sí tenga menos formación, pero nada que no se pueda aprender (diseño gráfico, fotografía, etc).

Hay que separar bien lo que son los generadores de contenido, los que escriben documentos web, y los encargados de la infraestructura, que estos sí tienen que saber más de informática, aunque como Alberto, si ya has estudiado varios idiomas, ¿qué supone meterse con alguno más? No digo que saber un lenguaje ya te haga informático, porque hay un montón de cosas además de picar código, pero definitivamente Internet tiene antes que nada una vocación humanista, de forma que la gente "de letras" tiene que estar ahí.

¡Saludos!
29 de febrero de 2008 a las 18:25.  

Jene:
Yo me quedo con la esencia del relato...es decir.. que simplemente la informática puede que no fuera tu vocación por mucho que te esforzaras, te documentaras, leyeras, o fueras un erudito en esa materia. Al final te han encontrado en una situación que no esperabas e incluso todavía te quedan muchos cambios inesperados..para mi eso es bueno rompe la rutina si no ¿que aburrido sería todo verdad?.
29 de febrero de 2008 a las 19:01.  

Manolo:
Vaya,vaya...asi que Juan Such te quiso fichar para Emergia...que pequeño es el mundo.
Y por cierto, que la usabilidad al final en lugar de una especialidad se ha quedado como algo que se presupone en cualquier trabajo.
29 de febrero de 2008 a las 22:37.  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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