17 de agosto de 2006
Pobre tahur
He encontrado un artículo sobre esos ajedrecistas que viven de pequeños torneos de pueblo en pueblo. Me ha sorprendido encontrarme a Davor Kolmjenovic, un jugador al que conocí en persona hace muchos años. Dice el artículo que aún sigue jugando, a sus 60 años, escondiéndose en los retretes de los trenes cuando pasa el revisor, viajando toda la noche para no pagar un hotel, comiendo bocadillos y rellenando botellas de Font Vella en las fuentes públicas.

A Koljmenovic lo vi por primera vez en un pueblecito cerca de aquí llamado Parcent. Era un torneo con premios pagados por el Ayuntamiento. Esto hará diez años. Era ya un hombre con el pelo blanco, la cara arrugada y una desagradable joroba. Era uno de esos eslavos braquicéfalos, con los ojos pequeños y azules.

Recuerdo que yo estuve analizando una partida con mi amigo Luciano y Koljmenovic nos estuvo mirando y luego haciendo indicaciones con el dedo. Llevaba una chaqueta negra de cuero y una bolsa de mano en la que guardaría el agua y la comida. Yo ya conocía a aquel tipo de jugadores, y Koljmenovic no era el peor de ellos. Tenía el título de Gran Maestro, cosa a la que casi nadie llegaba.

En aquel mismo torneo, mi amigo estuvo jugando con él y consiguió una buena posición. Koljmenovic parecía sufrir para encontrar las jugadas, se rascaba nerviosamente la cabeza (al parecer era un tic muy arraigado, porque en la zona donde se rascaba le faltaba algo de pelo). Mi amigo se puso a pensar demasiado y Koljmenovic hizo algunas jugadas inocuas, hasta que el tiempo se fue acabando y al final ganó por su mayor experiencia.

A mí este tipo de personas, sacrificadas a una pasión, me producen una mezcla de repulsión y admiración. Esto se da rara vez en las mujeres. Ahora mismo, según dice el artículo de El País, Koljmenovic ha cumplido los sesenta y sigue jugando, aunque la presión de los más jóvenes lo está arrinconando. No tiene ahorros, no tiene patrimonio, se niega a dar clases y su mujer intenta de mala manera administrar la miseria de su hogar.

Ahora me acuerdo de aquella canción de La Frontera:
Pobre tahur, pobre tahur:
plumas y alquitrán para el tahur.


15:09:00 ---------------------  

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2 comentarios:

jl:
Y Kolmjenovic, que estudió ingeniería, está pensando olvidarse del ajedrez y montar, como no, una empresa de reformas: "Eso da dinero"...
18 de agosto de 2006 a las 09:33.  

Anónimo:
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Estudiante: Maestro. ¿Cual es el juego más complejo que el hombre ha inventado?

Maestro: El ajedrez.

Estudiante: ¿Y el Go?

Maestro: El Go siempre ha existido.
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Hace tiempo que sigo tu blog a diario. Sigue dando caña a la burbuja ;)

PD: Si pruebas el Go, el ajedrez te parecerá el tres en raya.
18 de agosto de 2006 a las 12:16.  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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