14 de agosto de 2006
Implicaciones del hipotequismo
Ese hipotequismo hispánico en el que estamos metido hasta las trancas está generando ya discursos casi filosóficos. Las noticias de los medios son siempre aburridas y de perfil bajo, gente mintiendo, otros diciendo la verdad, pero pocos profundizando realmente. En cambio, en los foros a veces se encuentran perlas. En un hilo de mi foro preferido aparece la opinión de un tal edu que vale la pena leer:
Durante todo ese tiempo he seguido ahorrando. Ahora tengo unos 5 millones ahorrados, que no pienso regalarle a ningún especulador. Volví a la ciudad, donde el precio de la vivienda está sobrevalorado. Vivo en una urbe donde (según el INE) hay 12.000 pisos vacíos, y en la que el hay-untamiento planea construir 15.000 más. Un delirio. Decido alquilar. Llevo un año en un pisazo de tres habitaciones enormes para mí solito, con plaza de garaje, trastero y todos los extras, por 400 euros comunidad aparte. Un lujazo, señores. Si me hubiera comprado este mismo piso estaría pagando 600 o 700 al mes, derramas aparte (el edificio no tiene 10 años, pero ya le tienen que cambiar la fachada, el constructor está en busca y captura). Me llevó tiempo encontrarlo, pero está muy bien.

Pienso que comprarse un piso tiene, hoy en día, algunas ventajas, pero en general es un suicidio financiero y personal. Es, simplemente, el timo del tocomocho. El último de la cola lo va a pagar muy caro. Es más que obvio que los precios no pueden subir indefinidamente, ni aún endeudando a las generaciones futuras, porque los sueldos no suben a la misma velocidad. Cualquiera se da cuenta, especuladores incluídos, que los precios que se están pagando son ficticios, salvo contadas excepciones. No puede ser que todo el mundo gane tanto, a no ser que nos dediquemos a invadir otras naciones para expoliar sus recursos naturales. Para cuando esto reviente (traumática o suavemente, generalizada o regionalmente) mucha gentuza se habrá llenado los bolsillos, y mucha otra se habrá arruinado.

Hay mucha gilipollez en esto del mercado inmobiliario, y unas concepciónes de la vida, de la familia y la reproducción, de las relaciones de pareja y el matrimonio y de la felicidad francamente equivocadas. La sensación de seguridad generada por tener una propiedad endeudada es solamente eso, una sensación, que no mejora el desasosiego producido por la falta de tiempo libre, los matrimonios obligados por las deudas, el trabajo mal pagado, la convivencia forzosa con una pareja a la que no se quieree pero de la cual cuesta prescindir porque te está ayudando a pagar la hipoteca, etc, etc, etc. Conozco un funcionario con un buen sueldo que está pensando en buscarse un segundo empleo para pagar su hipoteca. Es el colmo. ¿Qué modelo de sociedad implica eso?

Caminando por mi ciudad, y viendo los enormes botellones que se generan los fines de semana, me pregunto cuánta de esa juventud no hace otra cosa que vivir en la calle porque no tiene casa, o porque su casa es un tugurio del cual es mejor salir pitando, o porque vive con sus padres y no los aguanta. Un país que dedica el 60% de la renta a pagar hipotecas es un país de chalados que no pueden hacer otra cosa que emborracharse compulsivamente. Las consecuencias medioambientales de la sobreconstrucción, la detracción de inversiones en sectores realmente productivos, la concentración del poder económico en pocas manos, los costes en materia de insatisfacción generados en lo que compran, la inseguridad de los que no compran, las consecuencias sobre la tasa de natalidad, la mala calidad de vida de muchas viviendas son otros elementos que permiten decir, sin mayores razonamientos económicos, que la especulación inmobiliaria es una amenaza para nuestra forma de vida. Casi todo el mundo es en cierta medida cómplice de este disparate. Si la clase media de un estado desarrollado se hace eso a sí misma, no quiero ni pensar qué le estaremos haciendo al tercer mundo.


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4 comentarios:

Josué:
A mí me gustaría conocer dónde vive alquilado ese buen chaval por 400 euros, plaza de garaje incluida. Por un precio parecido o aún más caro, tienes derecho a cubículos de 35 metros cuadrados y gracias en ciudades medianas como Murcia. De Madrid no tengo ni idea, pero andará peor la cosa, imagino.

Aun así, el alquiler, la compra directa de un servicio mensual con la debida seguridad legal, me sigue pareciendo la mejor opción hoy por hoy por económica y móvil. Y si Hacienda se porta bien en un futuro, ser arrendador podría ser un negocio interesante.
14 de agosto de 2006 a las 13:22.  

rasante:
Mientras la cigarra se hipotecó y confió a la distraída Fortuna los pagos pendientes, la hormiguita llevo sus cuentas con cuidado, alquilo y pudo ahorrar un poquito para cuando las den mal dadas.
14 de agosto de 2006 a las 19:23.  

Anónimo:
En respuesta a la pregunta de Josué: en Vigo, Pontevedra. Saludos: Edu...
20 de agosto de 2006 a las 23:59.  

Manu, the java real machine:
Que gran verdad... hay que estar muy borracho para creer que un piso con más de 30 años, que hace 6 costaba 15 millones de pesetas, ahora vale 45 millones de esas pesetas...

A veces se nos ha pasado por la cabeza buscar un piso más grande, sobre todo ahora que esperamos una niña... pero viendo los precios que se manejan, prefiero apretarme un poquito y vivir más cómodos antes que hipotecarme de por vida por 9m2 más...

Pero bueno, la gente todavía sigue pensando que alquilar es tirar el dinero... en lugar de comprar por un precio desorbitado.
Pobres locos...
22 de agosto de 2006 a las 16:02.  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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