27 de julio de 2006
Entre unos jetas y otros
En España uno va entre jeta y jeta, rebotando como puede. Ayer tuve que ir a Valencia a lo que llaman aquí "adjudicaciones". Lo que se adjudica son plazas vacantes a los opositores de secundaria que han aprobado, y luego se reparten el resto de vacantes a los interinos, por riguroso orden de lista. Pero la lista de interinos es mucho más larga que la de vacantes. Eso hace que muchos vayamos solamente a figurar, sin posibilidad de obtener nada. Nuestro trabajo serán las sustituciones de profesores definitivos a partir de septiembre. Ahora, si no comparecemos somos borrados inmediatamente de la lista. Está claro que la Conselleria de Educación no hace nada si los trabajadores no la fuerzan con huelgas.

Porque eso de las huelgas es una buena idea. Fijaros si no en los otros jetas que me encontré ayer: al salir del Palacio de Congresos, sin ninguna adjudicación de nada, aunque con horas de aburrimiento a cuestas, intenté coger el tranvía para llegar a la estación de tren. Pero allí en la parada me dijeron otros usuarios que no iba a pasar, que había huelga. Entonces me puse a caminar por la misma vía intentando llegar al metro de Benimaclet. Hay un trocito bueno.

Por cierto que iba con una chica que me sonaba de la facultad. Tiene algún año más que yo, según dijo ella, pero no me quiso concretar cuántos y no le pregunté. Tuvimos tiempo, mientras pateábamos varios barrios por las vías del tranvía, de contarnos muchas cosas. Ella también hizo doctorado y está muy arrepentida. Se echaba la culpa a sí misma, pensaba que había equivocado el camino y ahora debía empezar de cero en la secundaria. Yo le hice ver que cuando los profesores ocultan información, menosprecian la secundaria cada vez que abren la boca, venden humo en reuniones en los despachos y en general toman esa pose elitista, lo que están es manipulando a los alumnos. Son muchas las cosas que un joven hace por influencias externas y cree que es por su propia iniciativa. Yo creo que las decisiones que tomamos en la vida son muy limitadas, la mayoría son jugadas forzadas o restricciones de información.

Aviso ahora de que esta entrada no tiene estructura clara. Lo digo porque si eres de los quisquillosos podrías dejar de leer y no pasaría nada.

Decía que le expliqué, con ejemplos concretos, a mi amiga que los profesores utilizan a los mejores alumnos como mano de obra gratuita de usar y tirar. Ella tuvo una beca de investigación, cuatro años en los que cobró una miseria, no cotizó a la Seguridad Social y no obtuvo ninguna experiencia aplicable al mercado de trabajo. A los profesores lo último que les importa es si ese alumno se integrará o no en la sociedad, ellos van a por sus proyectos, que son los que les darán sexenios, publicaciones y congresos. Es decir, dinero en la nómina o dinero en cheques. Y tambien ese prestigio pomposo y mediocre del que se alimentan.

Y sobre esto que acabo de decir pongo un ejemplo concreto: el profesor con el que hice la "tesina", que al principio se tiraba horas hablando conmigo, a última hora, cuando yo ya tenía inscrita mi tesis y él creía que era un cliente fijo, apenas invertía unos pocos minutos, le aburría estar conmigo. La última vez que fui a su despacho me desplacé desde 100 km. con el coche, gasté más de media hora buscando aparcamiento y caminé un buen trecho hasta su cubículo de muebles baratos. Allí estuve esperando más de dos horas, había unas chavalitas que entraban y se pasaban 40 minutos dentro. Cuando entré, otra vez intentó despacharme en dos minutos. Cuando vio mi incomodidad invirtió unos minutitos más, yo puse mi cara levantina (la falsa) y me despedí amablemente. Cuando salimos al pasillo vi a aquellos pobres incautos, sentados en el suelo, tal vez soñando con cursar su doctorado con aquel hombre. Estaba también un becario ya veterano, que siempre se había dado muchas ínfulas. A este tío lo aguanté unos meses años antes, hasta que me busqué otro trabajo. Todavía me quiso decir adiós y yo giré la cara con asco. Luego le dije a mi novia alemana (con la que ya he terminado) que era la última vez que pisaba aquel lugar. Hace año y medio de eso y pienso cumplir mi promesa.

Pero hablando de jetas, encontré a alguno más. Resulta que viajé a Valencia en cuatro medios de transporte: escúter, tren cercanías, metro y tranvía. En el escúter, un camionero me embistió cuando intentaba adelantar a otro camión por la derecha que estaba parado. Esto lo hizo para asustarme y nada más, porque él no podía moverse de donde estaba. Debía de ser uno como el tío ese del anuncio: "lo que pasa es que uno tiene esa chulería innata: si viene uno ahí presumiendo de coche (o de escúter), saco pecho y le meto".

Pero tranquilos, que hay más jetas. Cuando hice el cambio del tren al metro, estaba de pie en las escaleras mecánicas y escuché por detrás a la típica imbécil: "perdona, ¿me dejas?". Me cabrea mucho esa gente que no puede estarse quieta en las escaleras mecánicas y quiere subir o bajar apartando a los demás. Por ganar dos segundos molestan a quien sea. La cuestión es que me hice el sordo y ella insistió: "¡perdona! ¿me dejas????". Yo me giré y vi una carita castellana con el pelo rizado, con una de esas sonrisas agresivas. Era un típico especimen de la ciudad de Valencia, también con esa chulería innata pero femenina. Demasiadas revistas Cosmopolitan es lo que tienen.

La dejé pasar, pero se ve que iba caliente y al final de la escalera había una mujer también cerrando el paso. En vez de preguntar, lo que hizo fue empujarla de mala manera.

Por cierto, para Marta Salazar: con esta sí que no me casaría. Tenía cara de soltera y sin compromiso, dos polvos al año y contratito basura. Llevaba una camiseta negra hasta el cuello.

Y aún quedan más jetas. Volviendo ya de noche con el escúter a mi pueblo iba por la carretera general tan tranquilo. La carretera estaba vacía y yo circulaba a unos noventa por hora. Al acercarme a un cruce había una pequeña fila de coches en el estop. Querían meterse hacia la carretera de Les Marines y de allí a Denia. El primero de la fila me vio venir, pero le pareció que un escúter era muy poca cosa, y cruzó. Yo quité gas para no acercarme demasiado a él. El tío pasó, y yo volví a dar gas. Pero el que venía detrás de él, al ver que el otro pasaba, pensó que la carretera estaba vacía y casi sin mirar tiró a cruzar también. Estaba yo demasiado cerca ya para frenar y simplemente intenté esquivar el golpe. Por suerte, el tío frenó en el último momento, con el morro del coche ya en mi carril. Así pude pasar yo por el otro carril. Faltó el canto de un duro para que estuviese ahora en el hospital con el cuerpo destrozado. Como el nuevo novio de mi ex novia alemana.

Qué mala suerte.

15:04:00 ---------------------  

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10 comentarios:

Anónimo:
Lamento que tuvieras tan mala experiencia con tu doctorado, pero la verdad es que no sé muy bien qué esperabas. Yo hicé el doctorado en los 90 en Física y desde el principio tuve muy claro que aquello era tan sólo una plataforma para conseguir una beca de postdoc y largarme al extranjero. El sistema de la universidad en España es totalmente caciquil, de pueblo decimonónico con cafetería en vez de casino, irreformable e insoportable a menos que tengas vocación de jornalero de la Restauración. Hay algunas ventanas de oportunidad, como las becas de doctorado, pero hay que aprovecharlas para coger velocidad y salir escopetado. Tras muchos años fuera estoy de vuelta en España investigando y dirigiendo tesis pero ni se me ha ocurrido acercarme a la universidad, trabajo en el CSIC, donde también cuecen habas pero a otra escala. Lo único que te puedo decir es que si te gustaba investigar en tu displicina no dejes que el hijo de puta del catedrático te desvíe de tu camino. Que no tome él la decisión por ti.
27 de julio de 2006 a las 18:32.  

alberto:
En realidad no me gustaba investigar, aunque yo lo creía. Lo que me gusta es escribir. La investigación en literatura es muy ingrata e inútil, nada que ver con investigación en física. Y para trabajar, me está gustando la docencia. Yo en el doctorado esperaba encontrar algo en alguna universidad, y a punto estuve de marcharme a Estados Unidos, pero se me cruzó otro trabajo como periodista que al final resultó ser otro fraude.
27 de julio de 2006 a las 19:18.  

Anónimo:
En cualquier caso, y aunque no necesitas que te lo diga yo, sigue escribiendo, tienes la capacidad de hacer que suenen interesantes historias anodinas, que es el sello de los buenos escritores. Sólo te doy un consejo que te puede parecer muy entrometido: no te quedes en tu pueblo dando vueltas a la noria de las sustituciones. Muévete, márchate fuera, intentar vivir en otros países en donde se valora a la gente con talento. Para mí fue muy triste ver a los amigos que se habian quedado en mi ciudad al cabo de unos años, llevaban exactamente la misma vida que cuando me fui, todo lo que tenían que contar era alguna que otra borrachera, aventuras sexuales algo patéticas, muchos seguían con interinidades y sustituciones, viviendo con los padres, alguno se había cansado del perder el tiempo y trabajaba en la construcción. Y eso fue mi generación. A la tuya le han tocado unas cartas mucho peores.
27 de julio de 2006 a las 23:45.  

Anónimo:
Escaleras mecánicas. Por favor, si me he perdido algo importante de la situación que describes, házmelo saber y me tragaré mis palabras una a una. Ahí va:

La diferencia entre ella y tú es que ella tiene un motivo para querer avanzar, y tú no tienes NINGUNO para no permitírselo. Su motivo puede ser estúpido desde tu punto de vista (aunque es lamentable que juzgues sin conocer), pero es que tu no tienes NINGUNO. ¿Hay algo más estúpido que imponer algo sin motivo?.

Ella no te impone a tí NADA (no, el esfuerzo necesario para desplazarse 20 centímetros a la derecha no cuenta), pero tú pretendes imponerle a ella que se esté quieta como tú haces. Porque sí. Porque tú lo vales. Porque tienes razón. Porque es lo que la gente decente hace en una escalera mecánica. Hay que joderse.

Con sólo que te coloques a un lado de la escalera, la subes como a tí te da la gana y permites que los demás hagan lo mismo. ¿Cual es el problema?.

Joder, si es que hiciste EXACTAMENTE LO MISMO que el camionero que criticas en el párrafo inmediatamente anterior !!!. Yo no puedo pasar (en este caso no me apetece), pero ese tampoco pasa porque a mí no me sale de los huevos.

Disculpa, pero es patético.

Lamento el tono. No he podido aguantarme. En cualquier otro blog una estupidez de ese calibre hubiera pasado desapercibida, pero en el tuyo hace daño a la vista.
28 de julio de 2006 a las 09:10.  

alberto:
Je, je, cómo huele este comentario a hembra hispana, de esas que se embalan. Espero que no seas tú de esas que caminan por las escaleras mecánicas, porque además de idiotas, cansándose para ganar dos segundos, suelen ser maleducadas. ¿Qué te parece el empujón que le pegó luego a la señora? Convivir con la gente significa dejar de hacer lo que uno tiene ganas de hacer.

En el metro hay que ser como los buenos defensas del fútbol, importa más la colocación que la velocidad. Cogí el metro antes que ella porque supe colocarme donde se suele detener el vagón más vacío, es decir en la parte delantera. Mientras ella esperaba a que bajara la gente, ahí encendiéndose y con ganas de empujar, yo ya me estaba sentando en un asiento libre.
28 de julio de 2006 a las 09:21.  

Anónimo:
Alberto, no puedo coincidir más con el anterior Anonymous.

En lugares inhumanos como las grandes ciudades, donde hay mucha gente y mucha prisa, y no es extraño que se junten ambas cuestiones, hay una norma de cortesía no escrita que se aplica a las escaleras mecánicas.

Si tu no tienes prisa, te colocas a la derechita a ver pasar a quienes sí tienen prisa.

La mala educación no es de la joven "de cara castellana" (mmm... xenofobia incipiente, sobretodo cuando está acompañada de un "puse cara levantina") sino de quien a propósito interrumpe el paso de otros.

Tal vez si tú no hubieras interrumpido su paso a mala leche cuando te pidió, de forma educada, permiso para pasar no habría llegado con tanta urgencia junto a la señora a la que "empujó".

¡Qué fácil es criticar a los demás!
¡Y qué difícil la autocrítica!
28 de julio de 2006 a las 11:01.  

Anónimo:
No se en Valencia, pero en Barcelona en todas las escaleras del Metro hay una pegatina indicando que la gente se sitúe a la derecha para dejar adelantar por la izquierda. Otra cosa es que haya gente que no la haya visto o que le sude la educación.
Saludos.
28 de julio de 2006 a las 13:13.  

Anónimo:
En Madrid también existe esos indicadores, y la gente, por norma general lo hace. Incluso en ciudades donde no hay estas pegatinas también la gente se suele poner a la derecha para dejar pasar a aquellos que tienen prisa. El hecho de que en Valencia no lo hagan (también he estado allí y efectivamente, no he visto hacerlo) no significa que en esa ciudad sean unos zoquetes, aunque visto la línea de este blog podría decirse tranquilamente.

En esta página veo multitud de ataques ad hominem (http://es.wikipedia.org/wiki/Ad_hominem). Cuando alguien decide rebatir la opinión del sr. Noguera, éste le ataca por lo que es, y no por lo que dice. No hace falta ir muy lejos: en este mismo hilo hay un comentario en el que se cuestiona la acción de las escaleras mecánicas, y que luego es respondido por el sr. Noguera preguntándose si no será el autor/autora una de esas hembras hispánicas. ¿Por qué tiene que ser una hembra hispánica (yo no lo soy, y estoy de acuerdo con ese anónimo)? Y si lo fuera ¿Cambiaría en algo el comentario? Ay Albertito, Albertito... ¿Qué te han hecho las mujeres para que las trates tan mal?

Sobre lo de secundaria, eso también es normal. Según están las cosas, eso de aprobar una oposición y empezar a trabajar de funcionario fijo es algo ya del pasado. En todas las administraciones se fomenta que los funcionarios de carrera, los fijos, tengan ya una experiencia previa en la administración en forma de funcionarios interinos. Así que el primer objetivo es conseguir interinidades que luego darán puntos en los concursos oposición para obtener la plaza. Es un trabajo de muchos años, y es muy duro, pero es así. Esto da mucha inestabilidad laboral, pero si te fijas es lo mismo que ocurre en la empresa privada, solo que mejor: en la empresa privada se puede decir que eres interino toda la vida. Yo me tiré 5 años de interino dando botes de un lado a otro hasta que al final conseguí mi plaza.

Y con lo del camión y lo del cruce... Es cierto, en Valencia se conduce fatal, mucho peor que en Madrid o en Barcelona.
30 de julio de 2006 a las 12:18.  

rasante:
Hola alberto,siento lo de tu ex, si ha sido para mal, y me alegrare si ha sido para bien. En todo caso en el mundo hay bastantes mujeres interesantes todavía... solo hay que llegar antes que la competencia ;)
31 de julio de 2006 a las 00:11.  

Anónimo:
Veo que la gente se "pica" un poquito. En general en Valencia la gente es muy mal educada y no solo en el metro. Por supuesto hay de todo... pero generalizando, me he encontrado a cada personaje por la calle que, de verdad... ya he dudado si es que son así de maleducados o les falta un hervor todavía.
Un saludo
13 de agosto de 2006 a las 13:14.  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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