17 de mayo de 2006
¿El problema es de las familias o de los bancos?
El bueno de Caruana sigue llamando a la cautela: "la banca está bien capitalizada, en parte, gracias a las provisiones extraordinarias diseñadas por el Banco de España, por lo que cuenta con preparación suficiente para afrontar sorpresas esperadas e inesperadas". "Son las familias las que tienen transferido el riesgo de tipo de interés porque cuentan con créditos a tipo variable".

Hace mucho tiempo ya que el gobernador del banco de España viene alertando del alto endeudamiento. El problema es que sólo puede hacer eso: hablar. Ya no fija los tipos de interés, no tiene capacidad para legislar, lo único que hace es informar al BCE de cómo van las cosas y firmar algunos papeles.

Lo que pretende con esas declaraciones es seguramente frenar el miedo que se ha extendido en algunos lugares. Hay quien insinúa que podría llegar un corralito, junto con una expulsión del euro y una crisis como la de Japón. ¡Exagerados!
Desastrosas políticas monetarias y tributarias terminaron de hundir el valor de las acciones y del suelo japonés y aniquilaron los colaterales de capital y de préstamos de los bancos. Los recortes ordenados en el crédito bancario llevaron a la quiebra de muchas compañías. "Buenos préstamos" se convirtieron en "malos préstamos". Mientras tanto, el gobierno desperdiciaba enormes sumas de dinero en obras públicas onerosas que comprometieron a los futuros contribuyentes con una gigantesca deuda pública.
Ante esta situación, con 423.000 (cuatrocientos veintitres mil) millones de dolares en malos préstamos, los temerosos japoneses sacaron el dinero de los bancos y lo guardaron en sus casas. (observen nuestra deuda, teniendo en cuenta que esto ocurrió en 2002).

Esta salida de capital obligó a los bancos a mantener efectivo extra en reserva, ante la más que probable realidad de que muchos depositantes intentaran retirar su dinero de una sola vez.

El dinero que los japoneses escondieron debajo de los colchones más las reservas bancarias extras se acumularon a la "base monetaria." El Banco de Japón pudo aumentar la base monetaria mediante la compra de bonos japoneses o estadounidenses y pagar por ellos como forma de incrementar las reservas bancarias, pero no lo hizo.

Una vez que los bancos hubieran tenido suficientes reservas, podrían haber incrementado sus ganancias usando las reservas extra para crear cuentas corrientes mediante la compra de bonos o a través de préstamos, pero tampoco lo hicieron.
De manera que la demanda de efectivo continuaba superando a la oferta.

Para obtener el efectivo, los nipones no tuvieron otra alternativa que liquidar los bienes y activos a precios de remate. El resultado fue una caída de los precios brutal (la temídisima deflación).
¿Y qué hacían los bancos y los políticos japoneses justo antes de que esa crisis estallara? Mandar mensajes de cautela, de seguridad, aquí tranquilos todos, no se muevan ni un pelo... Haced memoria. Aquí la televisión decía que no pasaba nada. Estaban todos tranquilos.

Tan tranquilos como Jaime Caruana.

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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