14 de abril de 2006
75 aniversario de la II República
Hoy se cumplen 75 años de la proclamación de la II República. No iba a escribir nada porque ese periodo me aburre, a fuerza de conocerlo demasiado. Los que me leen desde hace tiempo saben que yo hice una investigación para la Universidad de Valencia acerca de Max Aub, uno de tantos escritores socialistas que se tuvo que exiliar.

Pues una de las primeras cosas que descubrí es que el bueno de Aub no sólo había escrito cinco novelas más un guión de cine basados en la Guerra Civil (un ciclo que se llama El laberinto mágico), sino que se pasó el resto de su vida escribiendo opiniones sobre el tema que nunca llegaron a publicarse. A esas opiniones yo les eché un vistazo en unas microfichas que enviaron desde el Colegio de México, donde Aub trabajó muchos años. El caso es que me empapé bien de todo el temita, de república, de constitución, de guerra y demás. A quien tenga interés en ver cómo fueron los últimos días antes de la Guerra en Barcelona, le recomiendo la primera novela del ciclo: Campo cerrado.

La cuestión es que la República tiene una constitución muy bonita, muy llena de grandes frases, muy ideal, pero que no llegó a cuajar porque España era un hervidero de rencores y de furia sangrienta. La República era una especie de "justo medio" entre dos bloques cada vez más confrontados. Los anarquistas pedían sangre, destrucción del Estado a través del terrorismo. Mataron a curas, a monjas, a políticos, a todo el que no les cuadrase. La Iglesia se vio contra las cuerdas, el Ejército lo mismo, intentaron un golpe que salió mal y lo siguiente ya lo sabéis.

Para mí, si Franco no da el golpe, o si Indalecio Prieto consigue asesinarlo, como tenía planeado, en el entierro de Mola (el gilipollas de Azaña lo impidió, demostrando su infalibilidad en la toma de decisiones equivocadas), hubiese venido una Unión Soviética, una invasión de Hitler, otra de los americanos, vete a saber.

Lo único cierto es que esa República de paz y concordia es mentira. Había un sector de la población que quería paz y concordia, pero la mayoría de los jóvenes estaban extremados, enardecidos. Entonces, opino lo mismo que Stanley G. Payne: "La Guerra Civil fue de malos contra malos".

La única forma de mantener la República hubiese sido coger el toro por los cuernos y matar a los cien o doscientos mil exaltados que estaban dispuestos a conducir a nuestro país al desastre. Organizar masivas ejecuciones de anarquistas, falangistas, militares levantiscos y algún leninista. Hacer la represión que hizo Franco al término de la guerra pero antes. Claro, esto una República tan idealista, tan de ositos amorosos, no lo podía afrontar.

Resignaros, fue un régimen inviable. En aquel tiempo la gente no pensaba como ahora. Más bien pensaban al contrario que ahora. Pensaban que valía la pena dar la vida por ideas. Pensaban que realmente se podía llegar a la justicia social perfecta a través del Estado. Pensaban que la violencia servía para conseguir fines políticos. En definitiva, el siglo XX puro y duro.

Y volviendo a Max Aub, en México él reconocía que sentía más rencor hacia los anarquistas que hacia los fascistas. Y esto lo decía un socialista de toda la vida, hombre de izquierdas donde los haya. Pero, según él decía, intentaron hacer la Revolución dentro de la guerra y lo estropearon todo. El hecho de que nuestro país haya sido el que más querencia haya tenido por el anarquismo es una vergüenza nacional, puesto que han sido terroristas descerebrados que han buscado la destrucción por la destrucción, con una ideología totalmente absurda. Cuando Marx los expulsó de la Internacional es por algo: porque estaban locos.

En fin, que viva la República, pero la tercera, la que está por venir. El pasado, pasado está. Aquello fue como intentar dirigir una perrera de Pit Bull con una batuta de director de orquesta.


Manuel Azaña


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"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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