5 de marzo de 2006
Ensgda voy [cuento]
Llego al piso de mis tíos en la calle que da a una de las dos salidas principales de Pedreguer hacia la costa. El tráfico sigue aumentando, pero los conductores no dejan de aparcar en doble fila y en prohibido, aunque sólo dejen un carril libre y tengamos que ir los coches que pasamos en los dos sentidos turnándonos. En este pueblo, como en la mayoría, aún creen que la grúa es una cosa para cuando hay un accidente (algo que no suele ocurrir nunca).
Llamo al timbre y me responde mi prima Aroa. Creo que se ha quedado sola esta Semana Santa y por eso me ha invitado a hacer una de nuestras excursiones, que esta vez será en coche porque aún estoy tocado de mi vuelta en bicicleta de ayer.
Subo por las escaleras hasta el segundo piso y me encuentro la puerta abierta, pero ella no está. Entro y avanzo por el pasillo hasta su habitación. Mis tíos siguen mejorando la decoración de su piso, con grabados egipcios, luces indirectas y un nuevo color en las paredes. Los cuadros siguen siendo litografías expresionistas, un fallo que deberían subsanar.
-¿Qué haces? -le pregunto. Está tumbada sobre su cama con los vaqueros puestos pero descalza. Tiene el pelo anudado en una coleta aplastada sobre la almohada.
-Estoy arreglando algunos asuntos -responde como si fuera una joven ejecutiva (tengo la convicción de que debe de existir alguna ejecutiva joven y atractiva en España, aunque después de un año y medio en el periodismo económico no haya conseguido verla ni en fotografía).
-Pues ponte las pilas alcalinas y vamos a largarnos ya -le respondo. Un poco menos de egocentrismo le vendrá bien.
-Espera, meloncete -dice sin mirarme mientras sigue tecleando con el pulgar. Salgo de su habitación cerrando la puerta muy despacio. La estrategia es que pronto se sienta culpable y se levante.
En el comedor echo un vistazo a la colección de DVDs de mi tío, uno de esos que aún creen que ver películas es tener cultura. Mi tía, en cambio, tiene una estupenda Larousse en color perfectamente actualizada y una colección completa de los premios Pulitzer de novela, aunque con un papel que parece de fumar. Hojeo algunos tomos a ver si encuentro Conejo es rico y Conejo descansa de Updike.
Están, pero cualquiera se las lee con la letra de tipo 8 que tienen. Veo un par de revistas sobre la mesa, Mia y Cosmopolitan, y les pego un vistazo. Hay publicidad convencional, publirreportajes encubiertos, catálogos de productos comentados, consultorios en los que se recomiendan productos, y algunos reportajes feministoides, sobre todo en la Cosmo. Nada que me invite a seguir leyendo.
Vuelvo a la habitación de Aroa y toco con un dedo en la puerta.
-¡Venga, Aroa, me cago en diez! -no obtengo respuesta. Espero unos segundos y sigue el silencio. Me parece que oigo las teclas del móvil pulsándose a toda velocidad.
Vuelvo al comedor y pongo la televisión. De siete canales gratuitos, cinco emiten publicidad. En los dos restantes hay una teleserie norteamericana que intentará vender también productos y un programita rosa que lo que intenta es vender revistas como las que he leído antes.
Apago el televisor y vuelvo a la habitación de Aroa. Esta vez doy fuerte con los nudillos.
-¡Me largo, eh Aroa!
De repente suena mi teléfono móvil. He recibido un mensaje: "Ensgda voy". Firmado: "Aroa".

00:59:00 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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