14 de marzo de 2006
El principio psicológico de la literatura culta
Hace unos días que tengo la cabeza caliente con un tema: ¿qué significa, a día de hoy, en Occidente esa retahila de textos espesos, desasosegantes, plañideros y absolutamente mediocres que se publican en editoriales de gran prosopopeya y reciben premios con un jurado de sabios venerables? ¿Qué función cumple esa gente que suprime la rayita del diálogo, cambia los nombres de los personajes por una inicial o busca en diccionarios apolillados palabras en desuso?

Oyendo sus voces engoladas, uno podría pensar que son nuestros oráculos, los faros que guían a científicos, empresarios y políticos. Pero hablando con esos científicos, empresarios y políticos, se ve que no los leen y ni tan siquiera les importan un pimiento.

Esto es muy curioso.

Podría yo pensar que en realidad su fuerza está en el pueblo, en la influencia que tienen en el "imaginario" de la población. Esto los convertiría en un "quinto poder".

Pero resulta que no los lee nadie. La gran mayoría de la población admite avergonzada que no lee las novelas de estos escritores. No voy a decir nombres porque luego se buscan en Google. Pero pensad en escritores que nunca habéis leído: esos son.

Tampoco en las universidades los estudian. Su pequeña taifa son unos suplementos literarios (cuadernillos que van insertados en diarios de información general y que son gratuitos) y algunos concursos (pagados con dinero público o con publicidad gratuita de esos mismos medios que publican los suplementos). Al final, todo vuelve a lo mismo: son los periódicos los que sostienen ese pequeño entramado de la novela culta. Y yo no sé qué querencia le tienen estas publicaciones a ese género literario. Esta duda creo que seguiré teniéndola, porque es algo a lo que no le encuentro explicación.

Estas novelas yo sí que las he leído, allá en la facultad de Filología. La mayoría las leía en fotocopias porque no estaban ya a la venta. Eran novelas de esas imprescindibles, que trastocaban el andamiaje ontológico de nuestras sociedades. En cinco años había que fotocopiar el volumen polvoriento de la biblioteca porque ni Dios las encontraba.

Pero la novedad de hoy, la idea que he tenido, es un intento de explicación del principio psicológico de la novela culta. ¿Qué pasa por la cabeza de alguien que se machaca con textos absurdos de dificultad innecesaria, o con historias deficientes, mal contadas, sin ningún interés, pero vendidas como oro en paño?

Yo creo que hay un ansia de entrega, de servidumbre. Es como la búsqueda de un padre. Es el mismo principio que guía el fanatismo religioso y las sectas. Quieren encontrar a esa persona omnisciente, omnipotente, que les devolverá al mundo seguro y limitado de la infancia. Así hacen cola para escuchar en directo las opiniones de estas personitas, que intelectualmente suelen estar por debajo de un maestro de escuela.

Son una especie de sacerdotes enmohecidos, con esa caspa de quien sabe que el progreso le pasará por encima. Publican sus míseros pensamientos, su palabra revelada, y esperan que el público haga cola en el confesionario.

Pero yo hace muchos años ya que perdí la fe.

Y ahora voy a desconectarme, que se me está quemando la cena. Buenas tardes.

19:28:00 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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