8 de enero de 2006
Oswald, un misterio americano
Lee Harvey OswaldMe pide Marta Salazar que hable del libro Oswald, un misterio americano, de Norman Mailer. Voy a hablar de memoria, porque el libro me lo prestaron y ya lo devolví, aunque lo recuerdo bien. Tiene más de mil páginas, pero lo leí de corrido en unos cuantos días del verano de 2004.

Pues bien, lo que hace este periodista, tal vez uno de los mejores del mundo para reportajes, es seguir la pista de Oswald por USA y por Rusia (donde estuvo una temporada) para intentar aclarar si fue realmente él quien mató a Kennedy y quién le pagó.

Mailer básicamente se aparta de la versión de Oliver Stone en JFK. Una versión que podríamos llamar "conspirativa". Y para eso, se va primero a Rusia a entrevistar a todos los que tuvieron contacto con Oswald. Se aprovecha también de la desclasificación de los papeles de la KGB.

Parece que Oswald era un joven sociópata, obsesionado con el Comunismo. Hasta el punto de que viajó a Rusia, se metió con un visado de turista y luego solicitó asilo político. Esto lo hacían de vez en cuando algunos tarados en Occidente. Los informes de la KGB dicen muy claramente: "no se dé asilo político a ningún occidental, el 95% de ellos tienen problemas mentales".

Pero Oswald tenía 21 ó 22 años y estaba lo suficientemente loco para intentar suicidarse. Se abrió las venas y lo tuvieron que meter en el hospital. Claro, los rusos temían que la muerte en extrañas circunstancias de un norteamericano en Moscú les traería problemas. De modo que lo dejaron quedarse. Lo mandaron a una ciudad al oeste de Moscú que se llama Minsk.

Aquí hay que decir que la KGB investigó a Oswald y no vio ninguna relación con la CIA. Básicamente, en los informes, lo presentan como un chaval asustadizo y un tanto desequilibrado, que se coge enfados estúpidos.

A Oswald lo mandan a trabajar a una fábrica. Él quería estudiar una carrera, pero no le dejan. Lo que sí que hacen es darle un pisito mejor que el de los otros obreros, con una habitación para él solo.

El libro tiene para mí un gran valor costumbrista. Nunca había leído acerca de la vida cotidiana en la Unión Soviética con tanto detalle. Parece que había trabajo para todos, pero en condiciones algo precarias. Los pisos eran muy pequeños y los compartían varias familias. Había cocinas y baños compartidos entre varios pisos. La comida sobraba, pero la compra de un gorro podía traer semanas de gestiones. Los obreros rusos se ahogaban entre tanta burocracia y tanta vigilancia de los servicios secretos. El aparato del Partido era un misterio para ellos, no recibían información. Lo único que les quedaba libre era el sexo, hacían fiestecitas y había muchas infidelidades.

Oswald se muere de frío en Minsk. La calefacción de la fábrica es demasiado floja. Se aburre mucho también. Tenía la cabeza llena de pájaros, llegó a la URSS para vivir grandes aventuras, pero se encontró con un trabajo mecánico y una vida organizada desde arriba.

Lo único bueno fue que tenía un cierto prestigio en su entorno. Primero por el pisito en el que vivía, y luego por la información que les podía dar a sus compañeros. De modo que tiene muchos amigos. Mailer entrevista a algunos de los que lo conocieron: dicen que les daba algo de risa, siempre enfadado y siempre con frío. Dicen que les contaba cómo era la vida en los Estados Unidos.

Los papeles de la KGB cuentan que pusieron micrófonos en su piso, y que interrogaron a todo el que tuvo contacto con Oswald. Pensaban que podía estar allí para desestabilizarlos, para contar las bondades del capitalismo. Pero en realidad, Oswald se empeñaba una y otra vez en despreciar a su país y en decirles a los rusos que en realidad ellos viven mejor. Los rusos nunca le creyeron.

Pronto, Oswald se echó una novia. Se llamaba Marina y en el momento de escribir Mailer el libro (finales de los noventa), aún vivía en los Estados Unidos. Aquella Marina era una chica joven y también con ganas de aventuras. Parece que era muy guapa. Mailer interrogó a uno que decía follársela a voluntad, pero concluye que probablemente miente. Marina era huérfana y, por algún motivo que no recuerdo bien, estaba mal vista entre los rusos. Oswald de aquello no sabe nada y se lía con ella. Parece que hubo un amor sincero, aunque lleno de discusiones.

En un par de años, Oswald está asqueado de la vida soviética. Está harto del frío, de la escasez de todo, de la rutina de la fábrica. Empieza entonces las gestiones para volver a Estados Unidos y llevarse a Marina. Esto se describe en el libro con mucho detalle, aparecen hasta las declaraciones del embajador americano en la URSS entonces. Para esto, Mailer utiliza papeles de la Comisión Warren, que sabéis que fue la que investigó en los Estados Unidos el asesinado de Kennedy.

La cuestión es que, tras infinitos papeleos, otras amenazas de suicidios, ruegos y súplicas, lo dejan volver a los Estados Unidos. Los papeles de la KGB dicen que fue un alivio quitárselo de encima. Los de la CIA que tal vez tenga información sobre la URSS, aunque creen que Marina podría ser una agente de la KGB.

Se instalan otra vez en américa. Oswald no tiene estudios ni oficio ni beneficio. Marina no sabe hablar inglés. Se ha quedado, además, embarazada.

En este punto, Mailer habla de la madre de Oswald. Parece que era una mujer un tanto desequilibrada. A la Comisión Warren le hablaba reiteradamente con orgullo acerca de su trabajo de dependienta en una tienda de ropa ("yo tengo ya muchas tablas, yo he trabajado en una tienda de ropa", "a mí no se me puede engañar fácilmente, yo he sido dependienta en una tienda de ropa"). Mailer averigua que de aquella tienda la despidieron por su desagradable olor corporal. Parece ser que esta mujer educó muy mal a Oswald, con broncas, dejándolo solo, sin autoridad, etc. El cóctel perfecto para crear a un inadaptado.

Pero sigamos con Oswald. Con su hija a punto de nacer, intenta encontrar algún trabajo. Mailer llega a hablar incluso con alguno de los que se entrevistaron con él. Uno cuenta cómo se presentó Oswald con un traje feo y muy grueso (soviético) en pleno verano, sudando muy nervioso. Le causó muy mala sensación y por supuesto no le dio el empleo.

Caen entonces en la miseria. La niña ya ha nacido y los vecinos los ayudan con comida y ropa. Marina habla ya inglés y quiere encontrar un empleo, pero tiene los dientes podridos y necesita mucho dinero para el dentista. Piensan entonces que van a perder la custodia de la niña.

Oswald hace trabajos muy precarios y se va amargando. Intenta escribir un libro sobre la Unión Soviética, pero no le sale bien. Tiene un fusil y hace su primer intento de asesinato. Quiere matar a un militar de un cierto rango, no recuerdo el nombre. Antes no he dicho que había estado unos meses con los marines, antes de ir a Rusia, y había obtenido una nota, digamos, aceptable en disparos a distancia. La cuestión es que se pone en la calle, apunta a la ventana donde se ve la sombra del hombre, dispara y sale corriendo. No le dio, la bala rompió el cristal de la ventana y se metió en una pared. El militar dio parte a la policía y la cosa se quedó ahí. Luego, en la Comisión Warren, esto se investigó y se concluyó que fue Oswald con su fusil.

Hay unas cuantas peripecias más, siempre en la miseria más negra, hasta el asesinato de Kennedy. Aquí Mailer hace otro trabajo de investigación muy importante. Todas estas teorías acerca de los tres ángulos de tiro las desmonta.

Si os acordáis, en la película de Oliver Stone se habla de "la bala loca". Dice Kevin Costner que es una interpretación forzada que la misma bala que atraviesa el cuello de Kennedy vaya a meterse en la muñeca del tío que va sentado delante. Dice que eso lo concluyó la Comisión Warren poder cargar la culpa sólo a Oswald. Pues bien, Mailer entrevista a un militar experto en "balas locas" y le dice que él ha visto muchas balas que han hecho eso y mucho más. Según parece, las balas a veces parece que estén vivas y pueden hacer cosas increíbles.

Luego se mete Mailer en la fuga de Oswald. Cuando hace los tres disparos, pretende huir. Primero hay uno que se encuentra con él bajando las escaleras, aunque no le dice nada. Luego Oswald corre por la calle, sin saber muy bien a dónde ir, y un policía intenta detenerlo. Oswald mata a ese policía y sigue huyendo a pie. Se mete en un cine (!) y allí lo detienen.

Poco después, como ya sabéis, lo mata Jack Ruby, un mafiosillo local que tenía deudas con la mafia italiana.

Bien, pues con todos estos datos, Mailer concluye que, casi con toda seguridad, Oswald actuó solo. Sus argumentos son estos:Y bien, hasta aquí el libro de Mailer. Cada uno que piense lo que quiera. Yo creo que me quedo con su versión, por ser la mejor documentada y la que concede menos a la "comercialidad" del caso. La película de Oliver Stone es muy buena, pero se agarra a lo más escandaloso para vender. Esto es un problema general de la ficción actual. El libro de Mailer es en cambio un monumento del periodismo de investigación más riguroso. Os lo recomiendo encarecidamente.

Normal Mailer
Norman Mailer


Actualización: En el blog de Marta veo las declaraciones de un tal Marino, ex agente de Castro en México, que dice que Cuba tenía contactos con Oswald, pero que no dieron ellos la orden, que la idea partió de Oswald. Yo le preguntaría a Marino: ¿ustedes inducen a Oswald a matar a Kennedy, pero qué le dan a cambio? ¿No le ofrecen un plan de escape hacia la isla? ¿Lo dejan totalmente solo para que lo cojan y lo encarcelen? ¿No le pagaron nada a su viuda? Es una historia difícil de creer.

11:04:00 ---------------------  

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3 comentarios:

Anónimo:
Valiente patochada la que ha hecho en Escolar. Ha quedado como un cretino que huye con el rabo entre las piernas en cuanto el dueño del blog le ha puesto en su sitio.
8 de enero de 2006 a las 23:58.  

Marta Salazar:
Estimado Alberto, enlacé este artículo e intenté dar un poco más de antecedentes, desde el punto de vista de Huismann, respondiendo las preguntas que formulas.

En todo caso, creo que el ciclo quedará un poco más cerrado cuando explique lo que el periodista alemán dice acerca de cuáles habrían sido las causas de los EEUU para no dar a conocer la "historia completa".

Un gran saludo y gracias!
9 de enero de 2006 a las 15:18.  

CarlosFS:
El argumento central del documental de Huismann es tan ridículo, tan débil, que podría parecer una deliberada campaña de intoxicación informativa (es curioso que esto suceda cuando la dictadura cubana advierte sobre los nexos del terrorista Posada Carriles con el clan Bush) y no la mera irresponsabilidad o ingenuidad de su realizador y colaboradores. Por otro lado, la pelicula de Stone (JFK) no se basa en los fantasmas de este cineasta sino en las muy fundamentadas investigaciones de Garrison y Marrs.
Aparte de esto, existe una pléyade de notables investigadores
estadounidenses y de otros países (Tentro, Lane, Fonzi, Prounty, Summers, etc) que presentan una constelación de indicios, evidencias y testimonios que señalan que el magnicidio en Dallas no fue obra de un loco solitario y tampoco fue ordenado por un dictador comunista estúpido.
A Huismann solo (y nada más) le recomendaría que lea cuidadosamente el revelador libro "Juicio precipitado" del investigador estadounidense Mark Lane (publicado en España en 1966 poco después que la comisión Warren diera a conocer sus conclusiones)
Atención que este libro no se refiere a los numerosos indicios, señales, pruebas y testimonios ?recogidos en años posteriores por numerosos investigadores que revelan que Oswald fue un agente de inteligencia de EEUU a quien convenientemente se le dio una falsa cobertura de comunista pro-castrista ?con su participación porque recibía órdenes-- cuando era todo lo contrario (no hay que olvidar que en 1959 Oswald ?luego de abandonar la infantería de marina en cuyo servicio, entre otras asignaciones, trabajó en una base secreta en Japón-- desertó a la URSS, se casó con una rusa, estuvo allá buen tiempo y luego regresó con su mujer a EEUU; se supone que se trataba de un traidor a su país, sin embargo no solo no fue procesado o, en el menor de los casos, convertido en un apestado social, todo lo contrario, sospechosamente obtuvo trabajo en una empresa (Chiles-Jaggars) que se dedicaba a procesar fotografías restringidas del ejército estadounidense); el libro de Lane tampoco se refiere a la miríada de indicios y testimonios que revelan que desde los últimos años de Eisenhower los grupos anticastristas y elementos de la mafia estuvieron involucrados y aglutinados --como socios menores de la CIA? en los intentos de asesinar a Castro, en las guerra secretas contra su régimen (ejemplo la Operación Mangosta) y, posteriormente, en el asesinato de Kennedy; el libro tampoco se refiere a los nexos de Ruby con la mafia, la policía de Dallas y los grupos anticastristas; tampoco revela a las extrañas amistades y/o conexiones de Oswald con un aristócrata ruso anticomunista reclutado por la CIA (Mohrenschiltd); con el entonces jefe de la Liga Anticomunista del Caribe y ex jefe del FBI en Chicago (Bannister) y con otro importante nexo de la CIA en Nueva Orleans: el magnate Claw Shaw; en fin, el libro de Mark Lane no se refiere a los incontables indicios, pruebas y testimonios que señalan que el asesinato de Kennedy obedeció a un complot urdido por un grupo muy poderoso de EEUU que tuvo --precisamente-- el poder de ordenar el magnicidio, encubrir a los verdaderos autores del asesinato, usar como chivo expiatorio a Oswald (y de paso tratar de crear en el imaginario colectivo estadounidense la convicción de que el asesinato fue responsabilidad de la Cuba de Castro y/o la URSS), además de manipular a la opinión pública estadounidense, fraguar muchísimas pruebas y asesinar a decenas de testigos. El libro de Lane centralmente se refiere a los reveladores testimonios de los cientos de testigos sobre el día del asesinato que desfilaron ante la comisión Warren, y de cómo esta comisión, ocultó, minimizó, ridiculizó y acomodó de la manera más desfachatada y escandalosa toda la información para que convenientemente y falsamente calzara con la tesis del asesino solitario supuestamente comunista: Oswald. Otra virtud del libro de Lane es que --con testigos plenamente identificados que dieron sus testimonios ante los investigadores de la comisión Warren-- se desbarata la posibilidad de que Oswald incluso hubiese disparado las dos balas fatales contra Kennedy (al cuello y la cabeza y que además fueron por adelante, desde la loma de césped). Solo un punto: afirmar que Oswald fue el autor de los dos disparos fatales contradice los testimonios de los médicos, enfermeras y técnicos del Parkland hospital (un total de 17) que fueron unanimes al advertir que los disparos a la cabeza y el cuello (las heridas mortales) fueron por adelante. Inclusive el libro de Lane ?siempre de acuerdo a los testigos-- aporta fuertes indicios de que Oswald nunca pudo disparar contra el presidente.
Por otro lado, no hay que olvidar que en los meses y años inmediatos al magnicidio se sucedieron una serie de asesinatos y extrañas muertes de testigos que en su momento estuvieron relacionados con Oswald, Ruby o los hechos de la muerte de Kennedy (Cheramie, Ferrie, Del Valle, Bowers, Craig, entre muchos otros). En esos primeros años, ese reguero de tragedias alcanzó a tres periodistas estadounidenses que tenían información explosiva sobre Ruby, Oswald, la mafia y la CIA, dos de los cuales fueron asesinados (Hunter y Koethe) y el tercero (Dorothy Kilgallen) fue encontrada convenientemente muerta con una sobredosis de drogas.
Que ese realizador alemán ignore todo esto es por decir lo menos sospechoso. Otro tema es que probablemente Castro --quien es un abominable dictador que pastorea un execrable sistema político que restringe las libertades ciudadanas, viola los derechos humanos y condena a una pobreza generalizada a la mayoría de los cubanos, además de haber promovido movimientos insurgentes y terroristas en gran parte de Latinoamérica con un saldo de horror, destrucción y decenas de miles de muertes-- probablemente si estuvo al tanto de que se preparaba el asesinato contra Kennedy; en ese sentido, el papel de Cubela fue muy extraño.

Saludos cordiales

Carlos FS
10 de febrero de 2006 a las 02:54.  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
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