28 de enero de 2006
El problema de Valencia
Hace poco vi el reportaje de Informe Semanal que hablaba de los problemas ecológicos y de los derechos de los labradores. Totalmente de acuerdo. Pero nuestro problema va más allá: como se ha estado urbanizando sin ningún plan, tirándose el dinero a los bolsillos sin pensar en el día de mañana, nos encontramos con esta situación:

La Costa Blanca es ya una zona urbana, con una economía basada en servicios. Es una ciudad alargada, desde Gandía hasta Torrevieja. El último trozo que quedaba libre, justo al lado de donde vivo yo, eran los Arenales del Sol, al sur de la ciudad de Alicante.

Estos Arenales del Sol pertenecen a Elche, y no habían sido urbanizados porque son una antigua zona pantanosa con un microclima nefasto. Todo el aire frío que resbala por los montes del interior viene a conducirse a esa zona. La montaña del faro de Santa Pola y las dos que hay dentro de Alicante lo propician. Ese aire frío se mezcla con la humedad del mar y forma una niebla salada y corrosiva. Todo lo que sea hierro se pudre allí: coches, balcones, bicicletas. Además, la temperatura en invierno suele ser más baja que en Alicante y hay una humedad malsana.

Pues bien, ahí están vendiendo los apartamentos en la playa a precios desorbitados. Están construyendo ya los últimos huecos que quedaban, en tercera línea de playa. Nadie, antes de comprar, se informa de esto que he dicho antes. Si hay playa, entonces se tiran de cabeza.

Y decía que la Costa Blanca ya tiene vida de ciudad: atascos, ruidos, falta de aparcamiento, criminalidad. Los turistas con más dinero se van largando y aquí llega la chusma.

Cuando yo era pequeño, los turistas eran ingleses, alemanes, suecos con Mercedes y gafas de sol. Nosotros éramos chavalines latinos, de zapatillas de mercadillo y gafas de culo de vaso.

Ahora la mayoría de turistas tienen menos dinero que yo. Son chusma de los suburbios europeos, vienen a por la cerveza barata con los vuelos baratos y con sus ropas baratas. Necesitamos cada vez chusma de esa en mayor cantidad para mantener los ingresos.

Y todo esto nos va a abocar a una paradoja: cuanta más gente hay, menos dinero ganamos. De momento, la construcción para 2006 se va a parar. Esto no es una predicción mía, es que los constructores ya han dicho que no tienen suelo, que se van a Murcia o a Croacia. Lo que había por construir, ya se construyó. Entonces, el grifo de dinero se va a cerrar casi en seco. El alemán que en 2005 se gastó 200.000 euros en su chalet, ahora vendrá y gastará 200 euros en comida del supermercado, y para de contar. Ya no se estila ni salir por los restaurantes. De hecho, pierden clientes desde hace tiempo.

Aquí tendremos un mazacote de residencias con gente dentro, que pagará sus impuestos, por supuesto, pero que hará un gasto muy limitado.

Entonces, el futuro de esta zona lo tengo claro: servicios de poco valor, trabajitos serviles, nada de investigación, nada de vida cultural. Un montón de viejos tomando el sol que no se hablan entre ellos.



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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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