10 de enero de 2006
"Cultura Libre": algunas respuestas rápidas
Mi columna sobre la "Cultura Libre" ha generado algunos comentarios que quiero responder.

Para rvr:
Efectivamente, ya conozco las dos vertientes de la Cultura Libre: radical y moderada, podríamos decir. Creative Commons me parece bien. Negar la propiedad intelectual como concepto, una gran falacia. Defiendo la voluntad del autor de hacer lo que quiera con su obra, si la quiere regalar que la regale.

Y perdona que te matice, pero creo que eres tú quien confunde "software libre" con esta llamada "Cultura Libre". Si no me equivoco, el software libre es aquel que muestra su código fuente y permite que otros colaboren añadiendo cosas. En ningún momento, el movimiento del software libre defiende la descarga e instalación ilegal de Windows (aunque muchos lo hacen). Más bien al contrario, aconseja no instalar Windows y ceñirse a Linux.

La "Cultura Libre", tal y como la entiende la mayoría de downloaders, es bajarse gratis canciones y películas que ha hecho otro y que ha registrado para que le paguen derechos. Consiste en violar la ley. En eso es en lo que se empeñan. ¿No has visto lo poco que colaboran? Me parece bien que alguien decida descargarse las canciones, pero si lees el artículo verás que los "expertos" citados hablan de un hundimiento cultural si no se permite piratear a "barra libre". No vienen diciendo: "yo tengo unas canciones que quiero liberar y no me dejan", lo que dicen es: "no nos quieren dejar copiar CDs de canciones que han hecho otros, que han financiado otros y que han promocionado otros".

Esto no tiene nada que ver con el sofware libre, rvr. Y creo, como simpatizante del movimiento GNU (aún no tengo instalado Linux, pero igual me lo monto algún día), que lo mejor sería alejarse de estos personajillos, porque os traerán mala fama.

Hace cuatro años, escribí una columna que se titulaba "Napster y el fraude de ley". Como ahora, no faltaban listos que me miraban desde arriba, con esa media sonrisa que utiliza ahora Nacho Escolar. Pensaban que estaban blindados: "estamos compartiendo, no nos podrán parar". Y, tal y como yo predije, cambiaron la ley y los pararon. Ahora son claramente ilegales, pero se empeñan. Dicen que "no hay medios tecnológicos para detenernos". Como informático que eres, sabes muy bien que sí los hay. Los pararán y los harán pagar. Las leyes se deben de cumplir.

En cuanto a mi cambio de opinión al respecto de Estructuras de Control, pues tiene que ver con el proyecto GNU. No es coña. Recuerdo que David de Ugarte entrevistó a Richard Stallman en Zaragoza. Recuerdo que en aquel tiempo, Ugarte se había empeñado en que yo "liberara" mi novela. Al final, accedí porque me prometió que él la publicaría en papel. Todo era un experimento equivocado, basado en la conocida falacia: tu libro circulará, mucha gente conocerá tu libro, mucha gente comprará tu libro. La cuestión es que Ugarte le pregunta al mismísimo Richard Stallman si cree que las novelas o las canciones podrían seguir el modelo del software libre. Stallman respondió: "no lo creo, porque los artistas deberían encontrar una compensación económica por su trabajo". Entonces, estábamos siendo más papistas que el Papa. O mejor dicho, estaba yo haciendo el primo.

Por cierto, que he buscado últimamente esa entrevista en la web, y parece que Ugarte ha borrado esa pregunta en concreto.

La esencia del software libre es la colaboración, la idea de que aportando un poco, puedes tener un buen programa completamente gratis, configurado a tu medida y para siempre. También puedes aprender del código de los demás. Todo eso en las novelas no se cumple.

Yo estoy de acuerdo en publicar bajo Creative Commons artículos, diarios, ensayitos, fotografías y cosas no vendibles. No estoy de acuerdo en el caso de una novela, porque es el miura de los textos, es muy difícil, hay que sudar mucho la camiseta. Además, se adapta muy mal a internet. Las novelas son lo único que queda en la literatura que puede dar algo de dinero. Dejémoslas en las librerías, que allí están muy bien.

Para Enrique Dans:
Tú puedes añadir valor a tus ensayos leyéndolos como conferencias y aceptando preguntas del público, pero un artista no puede añadir más valor a su obra de arte que el que ya tiene. El público busca la obra, nada más.

Una vez le preguntaron a Richard Ford: ¿algunos de estos cuentos podría acabar convertido en novela? Él respondió: "si pudiese mejorar alguno de esos cuentos, no lo habría publicado". Si un artista cree que leyendo en voz alta un relato suyo añade valor, lo publica en forma de monólogo teatral.

El hecho de que la reproducción sea ilimitada a un coste cercano a cero, es una buena noticia, permite que los precios bajen mucho. Por eso leemos algunos libros casi al precio que cuesta el papel (los de bolsillo) o tenemos recopilaciones de películas viejas a un precio tirado. Pero eso no tiene que implicar entregar los derechos de autor, porque son la garantía que tiene un artista de ligar su futuro al de su obra.

Lo de repercutir los costes de producción en las copias, es la única forma que se ha encontrado hasta ahora. Pero me parecerían bien otros modelos: cobrar por cada escucha, hacer una tarifa plana como esa de Recapte, recibiendo canciones nuevas en tu ordenador cada semana, emitir conciertos en directo, pagar de una vez y por todas con derecho de copia. Hay mil fórmulas, siempre que se entienda que al artista no se le puede despojar del control sobre su creación, como a un padre no se le puede quitar la "patria potestad" sobre su hijo.

Estoy de acuerdo contigo en que grabar la información en un trozo de plástico, meterlo en una cajita, transportarlo en camión hasta la tienda, que luego el cliente se desplace en coche hasta esa tienda, lo compre, se desplace hasta su casa y lo haga sonar es una estupidez hoy en día. Aquí en este blog tengo una columna que se llama "¡Jobs volvía a tener la clave!", y hablo de que el futuro está en el modelo de i-Tunes, y no en cobrar por los conciertos, porque son experiencias distintas (perdonad que no ponga enlace, pero escribo off line).

Claro, a mí me gusta hablar de lo que no sé, la ignorancia es atrevida... Pero unas semanas después apareció Jobs en la portada de la revista Time y el periodista exponía exactamente mis puntos de vista. ¿Casualidad? No lo sé. Pero los dos acertamos.

Yo nunca voy a conciertos porque no me gustan las aglomeraciones, y en cambio escucho música. No veo por qué yo tenga que disfrutar gratis y otro pagar, cuando los dos nos beneficiamos de una experiencia. ¿Los conciertos son reproducibles al infinito? Bueno, si abren la puerta de los locales entraría más gente, no infinita, pero tal vez el doble.

Me gusta que hayas hablado de Gutemberg, porque es un ejemplo perfecto. Cuando surge una nueva tecnología, normalmente hay un vacío legal. Cuando empezaron a imprimirse las primeras obras literarias, el pirateo era la norma general. Primero los escritores vendían el libro al impresor, y éste imprimía un buen número de copias, suficiente para amortizar lo invertido. Automáticamente, si tenía éxito el libro, los otros libreros piratas se ponían manos a la obra para copiarlo. Cuando lo conseguían, con suerte el impresor original ya había amortizado su pequeña inversión y pasaba a otra cosa.

Ya digo en el artículo que los autores se quejaron. Después de siglos de lucha, se consiguieron los derechos de autor, un control del uso que se haga de esa obra. Es un privilegio que el Estado ha concedido a sus artistas, que son la base de la cultura. Ese privilegio sigue vigente, con internet o sin ella. Así, ante una nueva tecnología, hay que crear nuevas leyes y nuevos mecanismos de control.

Pongamos el ejemplo de los coches: alguien podría decir, hace cincuenta años, que sería imposible impedir que se acelerase a tope. Ahora mismo tenemos tecnologías de control como los radares. La ley se cumple.

Porque a mí, Enrique, me parece una gran derrota del Derecho venir a decir: "no podrán impedir que descarguemos". ¿Hablamos de lo que es justo o de lo que es técnicamente posible? La justicia es una cosa, el legislador legisla, y luego la policía se encargará de vigilar que la ley se cumple.

Los derechos de autor me parecen algo conceptualmente impecable, no veo qué se puede objetar a eso. Como tampoco se puede objetar al hecho de que un autor decida "liberar" sus canciones, por los motivos que sea.

Lo que ocurre es que los del movimiento libertario presionan por un lado, y los piratillas descargan Alejandro Sanz por el otro, que es el que sale en la tele.

De esto precisamente, ya hablé en Madrid hace unos cuatro años, con Jorge Otero, que fue el pionero en España de esto, cuando Nacho Escolar tocaba el pianillo en Meteosat para la discográfica Universal. Ahora mismo Jorge Otero no parece ganar mucho con su música. Parece que, cuando no se tiene discográfica, el público tiende a olvidar al músico y va a los conciertos de otros grupos. Quiere decir que, por más loable que haya sido el experimento (yo probé también con una novela), cuando los resultados no son los esperados, hay que plegar velas.

Y yo voy a ir plegando velas ya, que quiero escribir algunas páginas de una novela que estoy a punto de terminar.

Pero antes responderé brevemente a los otros dos comentarios:

Para Octavio Isaac Rojas:
Yo no he hablado en mi artículo de la propuesta de ley francesa. Sé que se cometen excesos. No he visto nunca nada más injusto que el canon por los CDs vírgenes. Se debe de cobrar por las canciones, no por "un soporte que teóricamente podría ser utilizado para grabar canciones". Es ridículo.

Pero creo que tú confundes la "cultura" con el mercado del arte. Tienes las bibliotecas abiertas para leer gratis. Tienes internet llena de expertos (no yo, otros mejores) dando las cosas gratis. Tienes las universidades llenas de libros, profesores y conferenciantes gratis. Tienes periódicos, televisión, radios, casi gratis. Sólo es vendible hoy en día la música pop, las películas y las novelas de intriga. Estas cosas son simples entretenimientos inofensivos, que no son la verdadera cultura.

La cultura de la buena, ya la paga el Estado a través de la educación pública, las Universidades y demás. Si detectasen escasez en cuanto a entretenimiento con novelas o canciones, se podrían también estatalizar. Se podrían poner a sueldo a los artistas. Pero no hace falta, son sólo entretenedores.

Para Julio Alonso:
100% de acuerdo contigo, Julio. Pienso exactamente igual: la industria discográfica está obsoleta, pero el autor debe ser remunerado. También pienso que el mercado lo concentra todo en pocas manos, es la esencia del capitalismo. Da igual que hablemos de discos, de coches que de suelo urbanizable. A mí me gustaría otro tipo de sociedad más igualitaria, pero lo que no me gusta es que al artista se le quiera convertir en un "mártir de la causa" como pasaba con la bohemia.

Y un apunte final: si piensas que el autor tiene derecho a controlar su obra, vigila con quién te relacionan, porque en el mismo artículo aparece otra persona que ha defendido reiteradamente el pirateo, el de las canciones suyas y de los demás.

PD: intentaré responder a los otros más tarde, tengo problemas con la conexión a internet.

16:59:00 ---------------------  

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1 comentario:

Carlitos:
Mi blog es una novela completa.
Cada capítulo un post, más el índice.
http://mentasalucinantes.blogspot.com

Y después me cuentas.
Saludos!
Hippel
28 de enero de 2006 a las 21:07.  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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