3 de diciembre de 2005
¡Pero qué revolución, José Luis!


Ese revolucionario de cartón piedra, ese gran líder de látex, ese muñeco articulado que nos gobierna lleva ya un año y medio en la Moncloa. Y yo lo voté. Me cago en diez.

Aznar, Acebes, Zaplana, Urdaci y sus secuaces nos mintieron con tanto descaro que, de pura indignación, me fui a las urnas y eché el sobrecito. Supongo que como yo hubo millones. Luego, le gritaban muchos mientras él saludaba en el balcón: "Zapatero, no nos falles".

Y bien, yo era entonces un joven sin trabajo y en casa de mis padres. Ahora ese problema se ha solucionado: ya no soy joven.

Bueno, tengo trabajo. Es un trabajo que da para comer, pero no para presumir. Pero da la casualidad de que quien me contrata y paga es la Generalitat Valenciana, gobernada por el PP.

Da la casualidad de que mi vivienda me encanta, está en la playa en una especie de adosado, en Santa Pola. Está cerca de un faro, una montañita, en una zona muy tranquila y con las mejores vistas que he tenido en mi vida. Estoy de alquiler por propia elección (quiero irme a vivir a Alemania en un plazo medio). Pago mis buenos 500 € al mes. Y da la casualidad de que es vivienda libre, claro. El precio lo marca la demanda y la oferta, no las ayudas de ZP.

Es decir, que desde que gobierna ZP a muchos nos va bien. A pesar de él.

No ha hecho nada. Fijaros si no en sus promesas no cumplidas:La política de "mano blanda" del PSOE trae este tipo de cosas: un empresario no gana bastante dinero con su empresa privada de transporte: no hay problema, se va a la carretera, corta el paso a los demás y el Gobierno le da dinero de nuestros impuestos para que su empresa vuelva a ser rentable y él retire el camión. Luego vuelven los pescadores y los agricultores y repiten el proceso. Los de los astilleros, pegan fuego a todo lo que encuentran: más dinero. A los jóvenes, si no cortan carreteras, que les den.

Con ZP no hay ley ni orden. Va chocando manos a derecha e izquierda, buscando los flashes con esos ojos de buey. Me río yo de su socialismo de agencia de publicidad. Ha significado una regresión de la política española a la retórica y al descontrol.

Y no defiendo al PP. Yo soy socialista. Pero los políticos y los periodistas españoles son lo peor del país. Unos construyen la carcasa de mentiras y los otros la pasean por los mercados.

Nos acercamos ya a la descomposición del régimen. La situación es cada vez más parecida a la de la primera Restauración. En las calles se roba, se mata, se viola, se montan mafias, se venden drogas y todo queda impune. Zapatero, mientras tanto, está diciendo a sus asesores "hay que cerrar un trato como sea, tengo que hacerme la foto", y firman tratados que son papel mojado.

Al ciudadano español se le puede engañar durante uno, dos, tres o cuatro años, pero al final se acaba encabronando.

Hay muchos por ahí que piden un Le Pen. A mí ese me parece un mediocre. Un cirujano de hierro, un Primo de Rivera (padre). No me queda ya fe en la Democracia, los periodistas la han echado a perder. La gente no sabe lo que tiene que votar, le mienten y le ponen dos muñecas chochonas a elegir: la Mari Complejines o la Abrázame Bambi. Con mi voto que no cuenten más.

08:21:00 ---------------------  

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1 comentario:

Mónica:
BRAVO.
6 de marzo de 2008 a las 16:53.  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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