10 de diciembre de 2005
En el blanco, de Ken Follett
Esta novela habla de unos que quieren robar un peligroso virus en un laboratorio de Escocia. Es un thriller ortodoxo, de la mano del gran maestro Follett.

Alguien dirá que esas novelas no tienen gran calidad literaria y que están ya muy vistas. Puede ser. Pero a mí me gustan, Follett sabe hacerlas como una combinación de ajedrez, como una ecuación. Plantea con mucha claridad el conflicto, lo enmaraña y al final lo resuelve con elegancia. El estilo es, como él dice, transparente. No sobran ni faltan palabras, no hay retruécanos, aliteraciones ni prosopopeyas. Hay diversión del principio al final.

Y yo no entiendo a esos que dicen que los personajes de los thrillers son "planos". ¿No será la cabeza del que lee lo que es plano? Yo aquí veo dos personajes principales que de plano no tienen nada: una investigadora que cayó en desgracia por un error, se rehizo del despido y consiguió entrar como jefa de seguridad en el laboratorio. Es medio inglesa y medio española. Tiene inteligencia y carácter fuerte. También le chorrea el coño cuando ve a su jefe (se dice literalmente en el libro). Tiene una madre que está en un asilo. Tiene un buen sueldo pero pasa algo de soledad. Está divorciada de un policía gilipollas.

¿Qué es lo que tiene de plano esta mujer?

Luego está el dueño del laboratorio, un hombre ya casi en la vejez, con mucho dinero pero viudo. Pasa también soledad. Su laboratorio está endeudado y su hijo es el mismo que organiza el robo del virus. Veo al personaje un tanto tópico y esquemático, pero tampoco es que sea plano.

Luego está el que roba el virus, el hijo del dueño. Es un capullete ludópata que tiene deudas con un mafioso. El robo es su última oportunidad de pagar y largarse bien lejos (venderán el virus a un grupo terrorista).

A partir de ahí, la trama está lanzada de forma impecable: la jefa de seguridad se juega el trabajo, y lo tendría muy jodido para encontrar otro. El dueño del laboratorio se juega su fortuna y su prestigio. El hijo se juega el cuello. No hay otro remedio que seguir leyendo, claro.

Y mientras vamos leyendo nos vamos enterando de cosas: cómo se guardan esos virus en los laboratorios, qué tipos de amenazas hay, cómo vive la clase alta inglesa, cómo es la campiña escocesa... Es una novela claramente realista. Creo que estos thrillers son las novelas más representativas de nuestro tiempo.

¿Quién hoy en día construye catedrales con muchos adornos? ¿Quién se detiene a esculpir el mármol? Las empresas más poderosas del mundo tienen un gran cajón de cristal, cemento o acero como sedes. Dentro, la temperatura está regulada, las habitaciones están insonorizadas, la conexión a internet es inalámbrica, hay cámaras de seguridad. Lo que haga falta. Pero la forma del edificio es la misma que la de una caja de zapatos.

El signo de nuestro tiempo es el minimalismo y la orientación a resultados. Y así debe de ser el lenguaje literario. Quien escriba contra su tiempo (como hacía Pla) tal vez sea el canon del futuro, pero que se atenga de momento a las consecuencias: incomprensión y pocos lectores.

Y me he ido del asunto principal. Termino ya aquí. Compraros la novela, tiene un tema interesante y la garantía de calidad que da Ken Follett.

10:41:00 ---------------------  

2016 en Denia (Alberto Noguera)
El implacable retrato del desencanto y la corrosión de las ilusiones en la España de principios de siglo.
Comprar por 3,59€ en Amazon.


© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


Leer los archivos

Entradas destacadas:
Pepito Relámpago - Pepita Nuncabaja - Seis meses en meetic - Etapas de la burbuja