10 de diciembre de 2005
El intermediario, de John Grisham
Este ha sido uno de los escritores que me han sorprendido para bien en el último año. Tenía prejuicios por cosas que había escuchado. Recuerdo a Tom Wolfe muy ofendido porque Updike lo había comparado con Grisham. Después de leer esta novela, creo que los dos son parecidos, sólo que el bueno de Grisham acaba un libro en seis meses y Wolfe necesita diez años.

Y es que eso es lo que me ha gustado de Grisham, que lo hace fácil. Es un escritor auténtico como pocos, es como esos vaqueros gastados y con agujeros que te gustan más precisamente por sus defectos.

De entrada, el tío es el escritor más vendido del mundo en los 90. Y claro, yo me esperaba una especie de Follett con peor gusto. Pero son muy diferentes. Follett escribe con tiralíneas, es un arquitecto del relato, Grisham improvisa claramente, escribe con el estómago. Follett documenta como un periodista, Grisham habla de lo que conoce, y si no se lo inventa.

Fijaros en la nota que pone al final de todo el libro:

"Mis conocimientos giran en torno al derecho, en modo alguno a los satélites y el espionaje. [...] Todo es imaginario, amigos. No sé apenas nada de espías, vigilancias electrónicas, teléfonos vía satélite, Smartphones, dispositivos de escucha, alambres, micrófonos y las personas que los utilizan. Si algo en esta novela se acerca a la verdad, probablemente es por error".

Los talibanes tipo Pérez Reverte dirán que eso no es lícito. Pero es que la literatura no es periodismo. Pues claro que puede Grisham inventarse las cosas.

Otra cosa que me ha sorprendido es que no está obsesionado por el "ritmo". Yo imaginaba que iría apresurado contando una peripecia tras otra. Pero no, se lo toma con calma. La acción está ambientada en Italia y se detiene a explicar hasta los precios de las comidas en los bares. Lo hace con agilidad, sin pretensiones. Su mirada sobre Italia es respetuosa y no snob (aunque habla al público americano). Yo creo que de los grandes del best seller, es el que escribe más suelto, sin ninguna presión.

El protagonista es un antiguo intermediario, es decir, un hombre que "consigue cosas", que medró entre empresarios y políticos. Ahora está en la cárcel por haber intentado vender un secreto militar. Se pasó de ambicioso. El trato es liberarlo en Italia con el cuento de que le van a dar una nueva identidad, pero en realidad lo que quiere la CIA es que algún servicio secreto de otro país lo mate. No lo pueden matar ellos porque la CIA no puede matar norteamericanos.

Luego resulta que este intermediario se huele la tostada y sabe que tiene que escapar como sea. Ahí es donde comienza la intriga.

Dicho así, parece algo muy seco, pero Grisham sabe hacer la narración entretenida. No va a ser esta la última novela suya que lea. Estoy un poco cansado de esos maximalistas que vienen con el cuento de "diez años preparando este libro", "lo he reescrito tres veces", "me he jugado la vida haciendo documentación". Prefiero a Grisham: seis mesecitos allí en su granja, un poco de imaginación y listo para consumir.

16:43:00 ---------------------  

2016 en Denia (Alberto Noguera)
El implacable retrato del desencanto y la corrosión de las ilusiones en la España de principios de siglo.
Comprar por 3,59€ en Amazon.


© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


Leer los archivos

Entradas destacadas:
Pepito Relámpago - Pepita Nuncabaja - Seis meses en meetic - Etapas de la burbuja