18 de diciembre de 2005
10 películas que he visto
He encontrado esto en fernand0 y Pjorge: se trata de decir qué diez películas nos han gustado más. La verdad es que no tengo claro qué es un "meme". He leído la Wikipedia y me ha confundido más.

Yo en esto del cine he tenido varias épocas. De pequeño iba al cine de mi pueblo, aquí en Pedreguer, a ver peliculitas de acción. Recuerdo que había unas butacas rojas de respaldo bajo y el suelo era de gres, completamente liso, y estaba inclinado unos 20 grados. La gente comía pipas, altramuces, cacahuetes, y tiraba las cáscaras al pasillo. Había también bolsas de gusanitos, muy aceitosas. Había que caminar por allí con mucho tino para no resbalar. No había acomodador. Una vez se me perdió una moneda de doscientas pesetas y estuve toda la película buscándola por el suelo. Salió entonces un capullo que dijo "yo te ayudo a buscarla". Pronto dejó de buscar, y la moneda nunca apareció.

Íbamos en invierno, porque en verano todos se trasladaban a sus casas de campo. Recuerdo que estuvieron de moda en aquellos años las chaquetas "de aviador". Se entiende que de aviador norteamericano en la Segunda Guerra Mundial. Aviador tipo Top Gun. En fin, eran cazadoras con cremallera, con cuero de imitación y cuello de borreguillo, no sé yo si también imitado. En la espalda llevábamos letreros bordados. Los pantaloncitos eran de pana.

Mi madre me daba doscientas pesetas y yo me compraba un paquete de papas en el descanso. Mis amiguetes tenían más dinero y se hacían a veces bocadillos de albóndigas.

Allí vi Los Goonies, ET, Los bicivoladores y por supuesto La Guerra de las Galaxias. No me olvido tampoco de Karate Kid, Rocky IV y Terminator. Vi también otras películas de las que no recuerdo el nombre, series B que apenas nos excitaban unos minutos mientras corríamos para casa.

Aquel cine lo acabaron cerrando. Los video clubs lo machacaron. Pero antes de eso yo pasé al instituto de Denia y me aficioné al "día del espectador", los viernes por la noche.

Aquello sería por el año 91. Costaba apenas cien pesetas la entrada, a eso de las once de la noche. Iba con un amiguete que se llamaba Ramón. Tenía yo un ciclomotor de cross, de esos con marchas. Él uno muy viejo, de tipo deportivo. Salíamos de Pedreguer con nuestros chaquetones. Yo había estado en Holanda con mi padre y me había comprado un plumífero. Dábamos gas a fondo, inclinábamos como posesos en las curvas. Un día se me ocurrió medir el tiempo: tardamos nueve minutos. Nunca más he vuelto a tardar tan poco. Ahora con el coche y con el tráfico me salen como mínimo veinte minutos.

El cine estaba (aún está) en el mismo centro de Denia. En la calle Marqués de Campo. El ambiente era algo decadente, por la crisis, pero era un cine grande. Las butacas eran marrones, también de respaldo bajo. El suelo esta vez sí que estaba plano. Nos sentábamos detrás, en una especie de galería. Allí no había casi nadie. No sé por qué, mi amigo y yo nos sentábamos con cinco o seis butacas de separación.

Fue una época muy feliz. Mi cuerpo crecía y mi inteligencia también. Me gustaban las películas complejas, me interesaba el mundo de los adultos. Por eso tal vez me molestaba tener a alguien al lado, quería que me dejaran pensar.

En aquel cine vi Glengarry Glen Ross, El Cabo del Miedo, Instinto Básico, Bailando con lobos, A propósito de Henry, Esencia de mujer, Un mundo perfecto y muchas más. Fueron años buenos para Hollywood.

Al acabar las películas, volvíamos con nuestros ciclomotores. El aire frío me daba en los pantalones vaqueros y me adormecía las piernas. Recuerdo que a veces tiraba a abrir la puerta de mi casa y las manos apenas podían girar la llave. Me acostaba en la cama y soñaba con grandes aventuras, con Nueva York, las carreteras de Alabama, las playas de California. EE UU me parecía el gran paraíso. Pero lo curioso es que nunca soñamos con ir allí, sino en construirnos un EE UU en España, imitar a aquellos tipos duros, de vuelta de todo, por las playas de Alicante.

Uno de los personajes que me marcó fue Al Pacino en Esencia de mujer, aquel coronel ciego que nunca perdió la dignidad. Estaba genial también Robert de Niro en El Cabo del miedo.

Cuando me marché a Valencia, a la universidad, dejé de ir al cine. Aún seguí viendo películas en vídeo VHS. Me acuerdo de Tarantino: Reservoir Dogs y Pulp Fiction. Nos sabíamos los diálogos de memoria. En español y en inglés. Compramos también la banda sonora y bailábamos imitando a John Travolta, allí en los bares de las playas. Pero no éramos ya tan felices, la necesidad de sexo nos acuciaba y la adolescencia tocaba a su fin.

Alguna vez fui a un multisala en versión original en Valencia llamado Multicines Albatros. No sé si habrá sobrevivido. Aquello era un poco para pedantes, que preferían leer letreritos. Yo leía rápido, pero aun así acababa por no saber qué cara tenía la actriz principal. Pasé mucha soledad en ese tiempo y no tengo buenos recuerdos. Una de las últimas películas que vi allí fue Desmontando a Harry.

Después dejé de ver cine. No me gusta ya. Hollywood está irreconocible, ya no inventa historias poderosas. Los guionistas son tristes mediocres. Aquella edad dorada, finales de los ochenta, principios de los noventa, con la que me formé, no ha vuelto.

Creo que al final he dado más de diez películas.

14:45:00 ---------------------  

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1 comentario:

tamat:
Te recomiendo que veas "Eternal Sunshine of the Spotless Mind", horriblemente traducida como "Olvidate de mi", a mi me hizo recuperar la esperanza en hollywood, poco pero algo.
19 de diciembre de 2005 a las 09:23.  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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