5 de diciembre de 2003
Telebasura, prensa basura, novela basura
Estamos cubiertos de mierda hasta el cuello. El concepto de gratuidad de la televisión (un mercado de contenidos gratuito más maduro que la web) ha degenerado hacia programas para subnormales que los demás acabamos tragando por pereza de darnos de alta en televisiones de pago.

Pero si hasta ahí llegara el problema, estaría contento. Si la telebasura es Crónicas Marcianas o Tómbola, la cosa tiene fácil solución, porque eso es basura en el vertedero, y ahí no molesta. El problema es la basura en la comida, la que puede indigestarnos seriamente: me refiero a los informativos manipulados, los temas intocables, los larguísimos reportajes sobre las nevadas en Navacerrada, los inmigrantes de la patera, las abuelas que no ven a sus nietos o las compras que se van a hacer estas Navidades. César Alierta ha declarado ante un juez por fraude a la Bolsa y eso en la televisión no lo he visto. Pasado mañana hay una manifestación en Madrid por la Tercera República y eso en la televisión no ha salido.

Hay generaciones enteras de desconectados españoles que ignoran la realidad de España en este momento. Las televisiones recortan y recortan presupuestos y al final sólo tienen a cuatro capullos que van a poner un micrófono al primero que pasa para preguntarle si hace frío. La publicidad cada vez se paga más barata y hay que meter más anuncios en cada corte para mantener la rentabilidad.

En la Prensa las cosas están peor: hoy Miguel Ormaetxea habla en Periodista Digital sobre la lenta sangría que están soportando los dinosaurios de papel y queda claro que el nivel medio del periodista cae en picado. Un reponedor en el supermercado gana más que ellos, mientras los comerciales aún mantienen salarios buenos y cada vez mandan más en las redacciones.

La prensa basura no son las páginas de sociedad, son los columnistas voz de su amo, los suplementos de coches, las editoriales biliosas, las fotografías morbosas.

Pero la impostura está también en las librerías: hombres abreviados de 50 páginas, libros escritos e impresos en menos de un mes, confesiones sexuales de un mongólico cubano, premios amañados e infumables, retórica irrealista indigerible, best sellers pseudohistóricos, muertos que venden más que los vivos. Están comiéndose el pequeño prestigio que aún quedaba al formato del libro.
El peligro no es Javier Sardá, son los okupas de instituciones que tienen un prestigio conseguido a base de siglos de trabajo. La paciencia de los ciudadanos se va acabando y nadie parece dispuesto a poner el cascabel al gato.

15:37:00 ---------------------  

2016 en Denia (Alberto Noguera)
El implacable retrato del desencanto y la corrosión de las ilusiones en la España de principios de siglo.
Comprar por 3,59€ en Amazon.


© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


Leer los archivos

Entradas destacadas:
Pepito Relámpago - Pepita Nuncabaja - Seis meses en meetic - Etapas de la burbuja