25 de diciembre de 2003
Hay que regular ya
Los iluminados de la primera época de internet hablaban de nuevos continentes por conquistar y de territorios inexplorados y sin legislar. Pero los pioneros de la segunda oleada, la de los que podemos confundirnos con el resto de ciudadanos sin tufillo freak, vimos muy pronto que internet era el mismo mundo anterior, sólo que mejor comunicado.

En la Red están las mismas personas que estaban en el mundo desconectado, pero los escrúpulos de los Estados y la resistencia de las hordas dedicadas al pirateo han impedido que los derechos de todos se cumplan.

La gente a la que le atrae la pederastia y pretende comer carne humana es una minoría. También lo son los que descargan canciones pirata, si bien su delito es mucho menos grave. El problema es que estos comportamientos son los que llaman la atención gracias a la alegalidad en la que se mueve la Red y dan una imagen nefasta del nuevo medio.

Hay que rechazar de una vez por todas los falsos silogismos referentes a una "economía de la abundancia" que sólo son estrategias para convertir a los antiguos intermediarios de la industria del arte en las estrellas mediáticas y a los artistas en trabajadores gratuitos. La "escasez" es necesaria para que se mantenga la producción y la calidad, no me voy a cansar de decirlo.

Nada hay más fácil de controlar que la Red. Si alguien circula a doscientos por una carretera nacional puede no ser detectado y pasar impunemente. En internet todo está registrado o se puede registrar. Sólo hacen falta los medios tecnológicos para controlar lo que hacemos cada uno con nuestro ordenador y que los delitos impliquen una multa automática que se reciba por correo electrónico. En vez de guardia urbano, un benemerita bot de control podrá encargarse de todo.

La Red de "sírvase usted mismo", "aquí hay café para todos" o "queredme mucho porque os doy la libertad" tiene que ir plegando velas. Aquí hacen falta ciudadanos responsables que hablen menos y escriban más. Gente que venga a aportar valor ya mismo, no profecías mesiánicas sobre lo que va a pasar (que tengo comprobado que nunca pasa y nadie se acuerda de recordárselo).

Creo en internet y permaneceré aquí hasta mucho después de que el público haya jubilado a los viejos gurús, que acabarán encorvados de hacer tantas reverencias a supuestos anunciantes o patrocinadores que siempre los han despreciado. La Red gratuita, como ya he dicho muchas veces, es la Red publicitaria, la que se vende, la que esconde torcidas intenciones en los contenidos.

La Red de pago, que antes o después llegará (no en los móviles esos de pantallas diminutas que nadie utiliza para navegar), debe de ser la primera estación del viaje de nuestra sociedad hacia una economía sincera, de productos útiles, de menos publicidad y marketing, de menos comerciales a comisión y de más poder adquisitivo para todos.

Los que nacimos en la segunda mitad de la década de los 70 somos la verdadera generación de la Red, la generación mejor formada y más numerosa de la historia de España. Nuestro esfuerzo ha de encaminarse hacia la creación de valor integrada en las estructuras empresariales ya existentes. Ese es el verdadero camino, ahora os pido que permanezcáis conmigo y peguemos fuego a las viejas fallas de cartón piedra.

15:41:00 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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