28 de diciembre de 2003
Ciberpunk, poetambre y esperpento
Un grupo de jóvenes se reúne periódicamente en un café para compartir una charla alrededor de un misterioso maestro de ceremonias. La verborrea acaba indefectiblemente con expresiones como "en el futuro", "la avanzadilla", "los pioneros". Podría tratarse de una escena de finales del XIX, mediados del XX o principos del XXI.

Madrid ha sido siempre un nido de capitanes de barco en el secano. Las grandes teorías han llenado las cabezas y olvidado el hueco en el estómago. De los pioneros de la Bohemia (un cenáculo sectario y muerto prematuramente como el Ciberpunk) se pasó a "hombres con las solapas sucias, sin afeitar y cortos de dinero, garabateando sus míseros pensamientos en un pequeño cuaderno de espiral como todos esos tarados que había visto a lo largo de los años que habían arruinado sus vidas" (descripción de Richard Ford).

Este tipo de grupitos siempre aúnan a unos cuantos individuos con necesidades afectivas que se ayudan unos a otros a creer que son importantes. La literatura ha sido un caldo de cultivo excelente para este tipo de personalidades, pero ahora internet también está engendrando estos subproductos culturales.

Después de unos cuantos años, cuando los pocos que consiguen recuperar la lucidez abandonan el barco, la caspa va apareciendo y se da lugar al esperpento. Suelen ser sombras de sí mismos, hombres acabados, monigotes que no son capaces de dar pena. En ese momento es cuando se ha cruzado la línea que va de la excentricidad a la patología.

Cuando alguien vive en una realidad paralela, rellenando sus frustraciones con odiseas imaginarias, cuando lo que él creía un boyante pesquero lleno de redes resultó ser una bañera sin tapón, entonces se produce la transformación del mito en una figura deformada: el esperpento.

Del rechazo a esos mitos ridículos viene mi radical individualismo. No paso muchas horas solo al día, pero procuro mantenerme al margen de cualquier iniciativa no profesional que me implique a mí como parte de una colectividad. Por eso he salido del grupo Ciberpunk. Por eso y porque lo considero finiquitado.

Los nuevos tiempos traerán nuevas interpretaciones de las comunicaciones humanas y, por consiguiente, de la economía. Pero recordad esto: no se producirá un relevo en el poder económico. Las redes son una tecnología que nuestra actual estructura económica (sea justa o injusta) puede absorber sin resquebrajarse.

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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