17 de agosto de 2003
La segunda revolución sexual
Estamos viviendo la segunda gran explosión de la sexualidad de la era moderna. La primera, como ya habréis supuesto, fue la del 68, la de Catherine Millet y sus amigos.

Era una revolución hecha de ideologías, de sinceridad, de programa político. Era la época también de la colectividad, y el sexo más avanzado se expresaba en forma de intercambios de parejas, tríos y demás, que requerían un esfuerzo de sociabilidad que creo que no compensa.

La segunda revolución sexual es muy diferente. El miedo al SIDA ha ido desapareciendo y la llegada de internet ha abierto las percepciones de muchos. Se trata de una explosión de los estímulos, sobre todo visuales. Es la parte lúbrica de la revolución tecnológica, y por tanto se expresa en forma de chats, llamadas de teléfono, web cams, páginas web pornográficas, grabaciones caseras, anuncios con fotos, contactos en tablones electrónicos.

Lo curioso es que esta segunda revolución sexual es extremadamente individualista. Sirve para destruir lazos sociales más que para construirlos. El efecto de la conexión a internet de una pareja suelen ser los cuernos y la separación. No siempre es así, pero los ejemplos son extremadamente numerosos. La gente tiene sed de libertad, y las tecnologías les han proveido de la herramienta perfecta.

Otra de las cosas características es la masturbación. Hay algunos que utilizan el ordenador más para hacerse pajas que para escribir. El hecho de estar casado o emparejado no cambia para nada estas costumbres.

Es también una época donde uno ve cosas que nunca ha visto en realidad y ni tan siquiera cree que llegue a verlo. La información fluye a través de la Red, y gran parte de ella se refiere al sexo. Es por tanto la nuestra una generación con una sobreinformación sexual, que no consiste en saber desplegar un preservativo, sino que se refiere a cosas mucho más complejas.

En internet he hablado con:
Mujeres que les gusta que les derritan cera encima.
Mujeres que les gusta chupar una polla y correrse sin que ni tan siquiera les pongan una mano encima.
Mujeres que mantienen relaciones dobles y triples.
Mujeres que hacen películas porno caseras.
Mujeres que aseguran haber ensanchado su vagina de forma que puede introducirse un puño en ella.
Todas son personas a las que nunca he conocido, y si lo he hecho no me he enterado. Dentro de ese flujo de información de la Red está también la intimidad, una esfera a la que antes costaba mucho acceder y que ahora está libre y desatada, como el código de un programa GNU. La mente de las personas es ahora copyleft.

A veces hablo con gente que no utiliza internet y veo el gran cambio que se ha producido. Para ellos una infidelidad es todavía algo muy serio, aunque la hayan practicado. Los gustos "desviados" son también otro misterio para ellos.

No voy a opinar sobre si me parece bien o mal esto, es algo que se verá con el tiempo. De momento no estoy disfrutando esta revolución porque no tengo novia y no me gusta ofrecerme a lo loco, y también tengo dudas sobre si el SIDA está vencido definitivamente (en la tele salen unos anuncios preocupantes, pero los financia el PP y su camarilla católica).

Es una cuestión de tiempo que viejos cadáveres como la monogamia sean enterrados definitivamente. El matrimonio será un vestigio pretecnológico en dos décadas. La bisexualidad, el incesto y el sexo infantil marcarán las pautas del próximo medio siglo. ¿Será un mundo más feliz? ¡Aquí de Huxley!

15:47:00 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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