9 de diciembre de 2002
Las montañas alicantinas
Me envía Raimundo Montero una colaboración sobre el estado urbanístico de las montañas de Alicante. Como lo encuentro interesante y de actualidad lo publico aquí en el diario:

Las montañas alicantinas en peligro:

Justo en el 2002, el Año Internacional de las Montañas, se advierte indicios preocupantes de que ahora (que ya se halla casi toda la costa alicantina destrozada con urbanizaciones a escasos metros de la orilla de las playas) van a devastar las montañas. Hay noticias alarmantes que apuntan a que pretenden urbanizar en la sierra Maigmó, Aitana, Serrella; Ventós, El Sabinar, Puntes de Gozálvez; La Ballestera, etc.; aparte de construir campos de golfs en El Campello, en San Vicente del Raspeig ?en esta población, curiosamente en la misma zona que, con el patrocinio del propio Ayuntamiento, se ha reforestado-, etc. Igualmente, valga de ejemplo, parte de la población, ecologistas y montañeros, está luchando año tras año para que los urbanizadores, con el beneplácito de los ayuntamientos de Busot y Aguas de Busot, no destrocen la sierra el Cabeço d'Or, así como para conseguir que se la declare paraje natural y preservarla de los promotores-depredadores que han puesto sus ojos especuladores en ese monte tan entrañable.

Si de aquí a unos años se urbanizase en zona rústica y protegida de las montañas españolas, entre otros delitos contra la naturaleza, haríamos un ridículo tremendo; pues solamente España habría destrozado dentro de toda la Unión Europea, en el transcurso de medio siglo, tanto su litoral como sus sierras.

Un caso chocante y recurrente se da en la sierra del Ventós, en el Pla de Xirau, al sur de venta Xirau, en una zona de unas veinte casas aisladas en el monte y a unos 22 km. de Alicante. Varios dueños de esas viviendas, como es natural, no quieren que se urbanice donde residen: desean seguir viviendo tranquilamente en la montaña, sin necesidad de alcantarillado, pues cada uno se ha construido su pozo ciego, y detestan las farolas, las vías y cientos de futuras casas adosadas que alterarían la zona de monte donde habitan. Seguramente, a la fuerza, les obligarán a que se desprendan del 42% de su fincas y habrán de abonar cada vecino unos 30.000 euros para que esa urbanización les complique la vida, pierdan la paz y el silencio de la sierra a fin de que el Ayuntamiento cobre sus comisiones por obras y autorice una operación supuestamente rentable; pero depredadora a más no poder de bienes ajenos y de la naturaleza. El urbanizador dará el pelotazo de su vida, mientras que los dueños de las fincas y la propia montaña quedarán hechos trizas (de la flora y fauna de la sierra ya se sabe, van con palas y grúas, deforestan y destruyen a placer y a discreción).

Me irrita la indolencia tan propia de los españoles: ¿por qué no nos movilizamos y evitamos que los ayuntamientos, por unas comisiones por obras, autoricen a los promotores a que destruyan la escasa naturaleza virgen que se conserva en nuestro país: las montañas? Ni Hitler ni Stalin llegaron a tanto: con sus gobiernos expropiaba el Estado y no como actualmente en España, que con el visto bueno del ayuntamiento de turno te puede expropiar cualquier especulador inmobiliario; los cuales, con tal de enriquecerse, edificarán en el mismo Balcón de Alicante, sito el la sierra del Maigmó, a poco que nos descuidemos.

Aquí se encuentra el timo: sólo en justicia puede expropiar un ente público (Estado, Comunidad Autónoma, Diputación o Ayuntamiento) para crear un hospital, instituto, etc.; sin embargo, ¿cómo no denunciamos ante los juzgados que nos incauten y expolien promotores privados inmobiliarios para que, por una ridícula indemnización, se adueñen de nuestras posesiones y destrocen las montañas más entrañables de Alicante y del resto de nuestro país?

Con esas urbanizaciones o campos de golfs lo que pretenden es vender 500 viviendas de tacada o a la vez a gente engañada o mal informada; pues no entiendo como engatusan a familias que abonan de 120.000 a 180.000 euros para esta barbaridad: habría familias que entre tanto viaje de la sierra Aitana a Alicante o Alcoy, pongamos por caso, de ida y vuelta al trabajo, colegios, peluquerías, tiendas etc., de su zona de la montaña a la ciudad, recorrería cada una cientos de kilómetros diarios. O sea, residirían en una zona fantasma, sin las ventajas del aislamiento de la montaña y sin los beneficios de las poblaciones; rodeados de vecinos, de ruidos y de las molestias de la urbanización, y sin ningún servicio, salvo que hagas de taxista para ir al trabajo, llevar a los hijos al colegio o instituto; cines, bares, etc.

¿Por qué esos desalmados en vez de tanto especular no se dignan a trabajar honradamente? Antes de que sea demasiado tarde, ¿por qué los españoles no defendemos nuestros parajes rurales y montañas de tanto especulador-depredador?

16:49:00 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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