26 de noviembre de 2002
Las pijas madrileñas y el ocaso de los progres
El otro día, hablando con alguien, me decía que hay un resurgimiento de la estética pija, que la última moda en Madrid es ser pijo y llevarlo incluso con orgullo. De siempre he visto que se criticaba a los pijos con un odio que yo muchas veces no entendía, pero ¿qué puede significar ese resurgimiento de algo que parece más bien tardofranquista?

La verdad es que tengo que reconocer que el mundillo webero de Madrid siempre me ha parecido muy pijo, pero yo lo relacionaba con las tendencias estetizantes en el diseño, en la línea posmoderna. Me hacía a los dueños de las páginas alardeando de vestir mal ahí en sus empresas.

Pero la realidad era distinta. El alarde de poder económico parece que vuelve a estar de moda, y ya no es nada "enrollado" llevar los vaqueros con agujeros en las nalgas o la camiseta con manchas de lejía. Ahora los chicos van vestidos como niños bien, y las mujeres pretenden ser niñas eternas (qué cosa más fea, una mujer vestida de niña).

Lo progre ya no gusta. Los totems sesentayochistas han caído al suelo y cada uno ha tomado su camino. Los que creían en Dios se han tirado al Opus Dei, que les ofrece un modelo económico envidiable y una vida sentimental planificada (no sé qué es peor, si planificar la economía o los matrimonios). Los que no han podido recuperar su fe, pero han seguido creyendo en los valores religiosos, se han tirado a lo pijo, a vestirse bien y a ser solidario con alguna ONG. Los que hemos desechado la idea de Dios desde muy jóvenes y nos ahogábamos en las imposiciones de lo progre, nos hemos quedado en una especie de tierra de nadie. Creemos en el liberalismo económico, pero culturalmente aborrecemos cada vez más el mestizaje. La globalización nos parece demasiado lenta e ineficaz. Internet nos empieza a hastiar y preferimos el contacto directo cara a cara. En el Islam vemos la peor amenaza para Occidente en los próximos años. El matrimonio sólo nos parece un contrato, y como tal, nos sentimos libres de firmarlo o no. En política nos divertimos mucho con los ataques de unos y otros, pero no hemos encontrado a nuestro candidato todavía.

Estos rasgos esbozados, que irán cuajando poco a poco en los próximos años en una tendencia clara, son los que irán apareciendo en la segunda parte de la Trilogía de Internet, cuya primera parte es Estructuras de control. No podré concretarlos porque se me quedará la última novela en el ocaso de Terra y la disolución del ciberespacio español como nuevo El Dorado. Lo que quedó después de que Terra bajara de 12 euros no era más que un mosaico de fracasos, unos económicos y otros imaginarios.

Tengo la idea de ponerme a escribir regularmente. Primero acabar esta primera novela, y luego ir publicando capítulos hasta completar la trilogía. He dejado el contrato que tenía en la Universidad de Valencia porque era un fastidio y ahora puedo dedicarme de lleno a mi trabajo y tendré incluso algo de tiempo libre. En esa cuarta novela tendría que quedar al margen internet y estar lleno de pijos.

16:56:00 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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