22 de marzo de 2002
La empresita de la abuela
Con la resaca del castañazo de la Nueva Economía ha aparecido una nueva tendencia que pretende convertir a los capitanes de empresa en abuelitas hacendosas.

Reducción de gastos:
La clave para triunfar no está ya en generar beneficios, sino en reducir el gasto. Ahorrarse unos durillos por aquí, unos durillos por allá nos llevará por la senda del triunfo. Poquito a poquito convertiremos nuestros exiguos beneficios en una fortuna.

Inteligencia emocional:
Nuestros empleados no trabajan para nosotros por dinero, sino que lo hacen porque les queremos mucho. Si puedo vincularlos emocionalmente a mí los manejaré a mi antojo.

El líder en la sombra:
No son las grandes ideas ni las individualidades las que realmente generan beneficios, sino los que consiguen tener a un equipo de gente a su alrededor que lo aceptan como un líder porque prácticamente no manda nada.

Estilo femenino de dirección:
Ya no valen de nada aquellos ejecutivos agresivos que pretendían tener buenas ideas, ahora lo que se busca es un directivo "comprensivo" que mire por el bien de todos y que al mismo tiempo esté más preocupado por gustar a los demás que por dirigir la empresa. Este tipo de directivo debería de poder dar la impresión a todos de que nunca se atrevería a echar a nadie a la calle, aunque su historial de despidos sea igual o más largo que el del ejecutivo agresivo.

Obra social:
Como mi abuelita, las empresas deben destinar también una parte de su presupuesto a obra social, para que los negritos puedan tener un nombre y ropa que vestir y los hijos de los pobres puedan ir al colegio. Esa parte del presupuesto podría suponer el 0,1%, por ejemplo, y luego se podría invertir el 1% en publicitarla para poderla rentabilizar.

Horizontalidad:
En la empresita de la abuela no hay jerarquías, que sólo conseguirían disminuir la productividad de los empleados. En esta empresa hay una estructura en horizontal, donde cada uno decide cosas por sí mismo y puede vincularse con los objetivos de la empresa. En esta nueva organización todos son iguales y tienen la misma importancia.

Lo mismo que mi abuelita, este tipo de empresas despiertan un gran cariño en todos, pero poco a poco van degenerando hasta que no puedan valerse por sí mismas (y ahí solicitarán la entrada de la administración) y al final desaparecerán con gran dolor de todos.

No puedo concebir cómo en un libre mercado alguien cree que ahorrando costes va a llegar a algún sitio, si no empieza a generar ingresos rápidamente. La bicicleta de Indurain debe de estar bien engrasada, pero si no empieza a dar pedales a toda leche no va a llegar a ningún sitio. Engrasar la cadena no vale para hacerse ciclista profesional.

¿Cómo acabará esta moda de la empresita de la abuela? Seguramente con la llegada de unos cuantos lobos feroces que acaben con la tontería rápidamente y las hagan saber a las grandes corporaciones que el mercado quiere ser libre y que son las ideas buenas las que hacen ganar dinero.

15:59:00 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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